domingo 19 de febrero de 2012

¿Cómo sería ser hombre?

Siempre decimos que no entendemos a los hombres y no es un tópico, es cierto. No sabemos cómo y qué piensan, cómo y qué sienten, por qué actúan como lo hacen, por qué nos desconciertan, por qué dicen una cosa y luego hacen otra, es más, por qué juegan al sí pero o no y nos dejan con la incertidumbre. Seguro que más de una quisiera estar en la cabeza de alguno, al menos por un día, para poder dar respuesta a todas esas incógnitas que nos devoran una noche cualquiera tumbada en el sofá esperando una llamada que no llega. Por eso, ¿cómo sería mi vida si en lugar de haber nacido mujer hubiera nacido hombre? ¿ O un día o un mes?

Lo primero que nos encontramos al despertar: una pequeña (o grande… según los casos…) tienda de campaña. Sí, el cuerpo masculino reacciona por si solo a las necesidades biológicas más naturales… Orinar. Y… ¿cómo es mear de pie? ¿Es necesario tener algún equilibrio? Yo creo que sí, aunque me parece que a los hombres se lo han debido de quitar ya que o aún están demasiado dormidos para apuntar bien o el concepto de no manchar los bordes de la taza lo tienen un poco confuso. Otra costumbre masculina, rascarse sus partes, ¿qué inmenso placer les provoca? ¿Las conexiones sensoriales son tan fuertes como para que les dejen tan extasiados? Pueden hacerlo en casa, en la calle, disimuladamente o con descaro, pero lo hacen. ¿Quién se imagina a una mujer rascándose sus partes en público? No, no es una imagen muy sexy ¿verdad? Y queda un poco basto, entonces, ¿por qué en un hombre no es igual? Bueno, puede ser que se depile y que le esté creciendo el vello y por eso le pique pero nosotras también nos depilamos y lo llevamos con toda naturalidad, como si nada ocurriera.

Ya que hablamos de la depilación, siendo hombre no es necesario depilarse, es una opción libre, una decisión voluntaria mientras que para nosotras es una obligación. Como hombre, un sábado por la mañana te miras al espejo y: “¿me afeito? No, paso, si total… qué más da”. Una mujer un sábado por la mañana si se mira al espejo y ve una pequeña sobra en el labio superior inmediatamente prepara los utensilios necesarios para hacer que eso desaparezca lo antes posible. De hecho, si sabe que va a salir, y más aún si va a tener mambo, es condición indispensable hacer un repaso de axilas, piernas, ingles y todo lo que sea necesario depilar. Un hombre que sepa que va a tener sexo esa noche lo tiene más fácil y la depilación sería opcional, aunque muchos creen que su tamaño aumenta si han cortado el césped antes, ¿será por eso por lo que la depilación completa en hombres está proliferando?

También es muy común en ellos el deseo de estar en su casa como su madre les trajo al mundo o, si acaso, en calzoncillos. Y eso ¿por qué? Que me expliquen qué tiene de interesante estar solo en casa desnudo, ¿acaso se excitan viéndose? Podría entenderlo si tienen compañía. Un hombre desnudo, en la cocina, preparando el café y las tostadas para el desayuno o lleno de harina por todo el cuerpo. Un hombre desnudo leyendo un libro en el salón o haciendo abdominales para mantener su vientre duro… Bueno, bueno… yo así me prestaría voluntaria para que ejercitara sus músculos sobre mí. Pero sin nadie que les vea ¿qué gracia tiene? No le veo ningún sentido, la verdad. De hecho una mujer totalmente desnuda, sola en su casa, espatarrada en el sillón con las piernas abiertas mientras ve su programa favorito, comiendo una pizza, un trozo de jamón cae sobre su pecho, lo coge, se lo come, bebe un poco de Coca-Cola y eructa. Ummm… no sé yo, pero no me resulta una imagen muy erótica.

Los hombres lo saben todo. Sí, son seres todopoderosos que tienen la capacidad de saber las cosas por ciencia infusa. Saben cómo llegar a los sitios más recónditos sin necesidad de preguntar, llegar llegan aunque sea tres horas más tarde y después de recorrerse todas las carreteras posibles. Saben montar un mueble de IKEA sin mirar las instrucciones pese a que les sobren piezas o las tablas estén algo torcidas, ellos están convencidos de que no se nota. Nacer con los cromosomas XY implica conducir bien, da igual que ralles el coche con la columna del garaje, que te pongan multas por exceso de velocidad o que tengas algún golpe, va incluido en el paquete, sobre todo el creérselo. Es algo que no pueden evitar y aunque intentemos demostrar que las féminas podemos conducir bien, siempre sacarán una pega.

Como por genética los hombres se sienten seguros y dominantes, también tienen el control de todas las cosas, incluido en el sexo. Nunca falta la frase de “no te preocupes, yo controlo” ¡JA! ¡Por favor! Ni que tuvieran un grifo con una llave que abre y cierra. Debe ser que no conocen el refrán que dice que antes de llover chispea. Además, controlar el qué… ¿el tráfico de espermatozoides?: No, vosotros ahora no podéis pasar, tenéis que esperar un poco más. Y los pobres espermatozoides, aplastados los unos con los otros y locos por salir, preguntan “¿falta mucho?” a lo cual les responde “en unos minutillos… 5 minutos a lo sumo”. Sobre este tema hay una cuestión que me intriga mucho: ¿cómo es un orgasmo masculino? Sí, en serio, ¿qué sienten realmente? Porque nosotras conocemos el nuestro y de ellos vemos la parte puramente física de todo el proceso de antes, durante y después, incluso si se duermen observamos qué es lo que pasa en sus cuerpos, pero no podemos saber cómo lo viven y cómo lo experimentan aunque giman, griten, suspiren o te agarren de las caderas tan fuerte que acabes con la marca de sus dedos como moratones.

Otro tema peliagudo del que estamos locas por saber: los sentimientos. ¿Qué tienen en contra de expresar sus sentimientos? Pocas veces (o ninguna) los hombres lloran con una película romántica y no entienden nuestros cambios de humor durante el Síndrome Premenstrual. Lo que sí es cierto es que ellos son capaces de llorar si su equipo de futbol gana o pierde la Copa o la Liga. Vaya, me siento más realizada como mujer sabiendo que un hombre se emocionará más viendo a 11 hombres en pantalón corto que al verme a mí en tanga y con medias de liguero. Por otra parte, si a un hombre le dices que le quieres, su cabeza dice “tierra trágame” y si le preguntas que si te quiere, su inconsciente dirá “no, esto no me puede estar pasando a mí”. Y por supuesto no le digas nunca “en qué piensas”, porque su respuesta siempre va a ser la misma “en nada”. Puede que sea cierto pero en el caso de hacerlo tampoco te lo dirá. Entonces, ¿cómo sabemos que les gustamos? ¿Qué sienten cuando se enamoran? Parecen interesados pero se alejan, hoy dicen SI y mañana NO. ¿Por qué no son claros? Realmente parece el juego del ratón y el gato y en lugar de aprovechar el tiempo disfrutando de la buena compañía lo perdemos con estas tonterías.

No sé si hombres y mujeres llegaremos a comprendernos alguna vez. Ambos tenemos ventajas e inconvenientes, ambos creemos que es el otro el complicado, ambos actuamos y pensamos de diferentes maneras. Puede que estemos predestinados a no entendernos como parte del juego de la Guerra de los Sexos, ese misterioso mundo en el que no queda más remedio que buscar la manera de ponerse de acuerdo y dejarse llevar.

jueves 2 de febrero de 2012

Respuesta del Caballero

Acabo de recibir vuestra carta y os confieso que me he sorprendido al leerla. No esperaba tan bellas palabras y aún menos la sinceridad con la que me habláis. Ha sido como un sueño, un sueño intenso, un sueño tan hermoso que me parecía irreal, por eso he leído más de tres veces la misiva, quería cerciorarme de que no era una quimera. Incluso he interrogado a mi lacayo para que me explicase cómo, cuándo, dónde y quién se la ha entregado.

No temáis, la imagen que tengo de vos no es precisamente de una joven vulgar y descarada, sino todo lo contrario. Como bien decís, nos hemos visto en breves ocasiones y en todas ellas habéis demostrado una gran compostura y una elegancia digna de alguien como vos. Antes de llegar a este magnífico lugar, me habían hablado del comercio, de sus gentes y de su posición estratégica, sin embargo no me habían avisado de que tras los muros de esta ciudad se escondía una hermosa joya de la que uno se podía enamorar. Aquel día en el banquete, quedé fascinado por vuestra mirada, limpia, clara y llena de vida. Pregunté a mi compañero de armas y me avisó de quién erais para quitarme de la cabeza la idea descabellada de seducir a la hija de nuestro anfitrión. La verdad es que estabais preciosa, el color azul hacía aún más llamativos vuestros ojos y el colgante realzaba un busto juvenil que invitaba al pecado. Pero vuestros labios, ¡ay, vuestros labios! Carnosos, rosados, seductores… A pesar de ser un caballero, también soy hombre y, creedme cuando os digo, que no pude dormir aquella noche, cerraba los ojos y veía vuestros labios besando los míos. Me imaginaba acariciando vuestra piel blanca y perdiéndome en la calidez de vuestro cuerpo. Sois un verdadero misterio que desearía descubrir, mostráis ingenuidad pero vuestros pensamientos no son de una niña. ¿Creéis que es malo lo que sentís? El amor en sí mismo no es malo, tampoco lo son los pensamientos y deseos sobre la persona amada ni las emociones que nos provoca con sólo sentir su presencia. El Amor es dulce, arriesgado, emocionante, intenso, lleno de locura, de ilusión, de pasión. Pero también puede ser amargo, confuso, inquietante, incierto, que nos lleva a un abismo de tristeza y miedos. Decís que sabéis poco del Amor y que no controláis lo que sentís pero la verdad es que es imposible controlarlo y nadie llega a saber todo sobre los secretos del corazón, incluso para los que hemos bebido de sus aguas. Habláis de hechizo, he de daros la razón porque vos me habéis hechizado y de veras que no quiero deshacer ese encantamiento.

Desconocía que se hablase tanto de mi procedencia. Como habéis podido observar, soy de carne y hueso, tanto que las heridas me sangran y mi cuerpo se agota. No hay nada en mí que sea una fantasía, si acaso mi caballo, llamado Arion en honor al caballo alado de la mitología griega. No tiene alas pero es tan veloz que parece que no pisa el suelo, es fuerte y de gran nobleza. Ambos venimos del sur, donde el sol reina nuestras tierras y buscamos la sombra para descansar. ¿Mi nombre? Vos podéis llamarme como queráis, os lo dejo a vuestra elección más cuando nos encontremos os sacaré de dudas. Acepto el reto de la carrera y será un placer acompañaros en un paseo por vuestros bosques, pero he de confesaros que estando tan cerca de vos será difícil no desearos con la mente aunque controle mis impulsos por respeto y cortesía. La idea de que me vierais a escondidas me cautiva, pero más me seduce la posibilidad de vernos en un lugar tan bello como lo pintáis y tan especial para vos. Allí estaré dentro de dos días, a la hora indicada.

Hasta entonces… Estaréis en ni pensamiento

jueves 19 de enero de 2012

Mamá, quiero ser famosa

Quiero ser famosa. Pero no una famosa cualquiera de estas que salen en la televisión un tiempo y luego desaparecen sin que nadie sepa más de ellas, no, quiero ser famosa de las de verdad: guapa, rica, acudir a fiestas, hacer viajes a lugares exóticos y hospedarme en los mejores hoteles, codearme con la alta sociedad, ir en el yate de otro famoso y tener un novio que también sea famoso, y luego otro, y otro y otro más porque eso es lo que hacen los famosos, cambiar de novios como de ropa interior… si es que llevan.

Dentro de los famosos tenemos los nacionales, made in Spain, y los internacionales, principalmente de Estados Unidos y alguna que otra vez de Europa. Ambos tipos de famosos difieren en gustos, aficiones y en la elección de sus parejas.

Los internacionales suelen ser en cierta manera sectoriales ya que se suelen relacionar con gente de su misma profesión. Esto se aprecia fundamentalmente en los actores, todas las parejas que escogen son del mismo gremio, mientras que los cantantes suelen ser más abiertos, pudiéndose emparejar con gente de su sector, incluyendo guardaespaldas o entrenadores personales, así como de otros como modelos, actores o deportistas.

En los famosos españoles no ocurre lo mismo. En el top ten de ellos se situarían las modelos, presentadoras de televisión y actrices mientras que ellas se decantan por deportistas, modelos y empresarios. Además, entre los deportistas los más valorados como pareja son los futbolista (¿cuestión de pelotas?) a quienes le seguirían los tenistas (más pelotas y juego de muñeca…). Mira que hay profesiones para elegir ¿eh? Vamos que no se fijan en camareros, fontaneros o electricistas ni en secretarias, profesoras o dependientas.

Los hombres famosos internacionales suelen escoger a verdaderas bellezas como compañeras sentimentales. Lo de menos es que sean de plástico o naturales, pero en las fotos de los eventos son la pareja ideal con sonrisas perfectas. Esto debe ser por el recuerdo de los bailes de fin de curso en los que competían por ser el Rey y la Reina, que, según las películas y series americanas, es algo importantísimo en la vida de todo estudiante que se adentra en la pubertad. Sin embargo, las mujeres de este subtipo pueden enamorarse de hombres menos agraciados, incluso más bajitos que ellas. Vamos, es la típica frase que se dice cuando se ve una pareja peculiar “¿qué habrá visto esa mujer en él?”, supongo que tendrán otras cualidades que valoraran más y que para el resto pasan desapercibidas.

En el caso de los famosos “Made in Spain” la cosa cambia. Tanto ellas como ellos escogen a parejas exuberantes, glamurosas y de cuerpos perfectos, hay sus excepciones pero como norma general no se emparejan con alguien poco agraciado. ¿Alguna famosa española ha salido con algún hombre gordito, calvo, cojo o con gafas… y que no tenga una cuenta corriente saneada? ¿Algún famoso español ha tenido alguna novia entrada en carnes que no haga posados playeros con bikinis minúsculos? No suele ser común, lo que no sé es como hacen ellas para conseguir novios así, ¿dónde están? ¿Dónde los conocen? Porque cuando salgo no veo chicos guapos y de vacaciones no me encuentro a hombres interesantes. Vaya, tendré que empezar a ahorrar para irme a Ibiza o Marbella a encontrar morenazos, eso o me voy al Caribe a buscarme novio que allí seguro que tengo menos problemas.

Lo que sí es común en todos los famosos es en lo rápido que cambian de parejas. Empiezan a salir con alguien, lo dejan a los tres o cuatro meses y pasadas dos semanas ya tienen nuevo amor. Lo que para el resto de los mortales es una tarea de lo más complicada para ellos es coser y cantar o, al menos, lo parece. Se supone que el final de una relación tiene sus pormenores. El que toma la decisión, puede que no lo pase mal pero muy probablemente quiera hacer cosas nuevas, salir y divertirse con sus amigos, viajar, conocer gente nueva, algo que no es compatible con el comienzo de una relación desde cero. El que es dejado tiene todas las papeletas para pasarlo peor, a no ser que lo estuviera deseando y no se atreviera a tomar la iniciativa, le cuesta asimilar la ruptura, añora el pasado, está melancólico y necesita un tiempo para poder superar ese mal trago. Otra opción es que la ruptura haya sido por decisión conjunta y que no haya traumas ni malos rollos. En este caso, puede que enfrascarse en otra relación no entre en los planes de ambas partes o puede que sí, como se suele decir, un clavo quita a otro clavo… una teoría que no me parece del todo cierta.

En estos tres casos el tiempo suele ser la clave, pero entre famosos el tiempo no existe. Se conocen una noche y se consideran novios tres días después. ¿Me pueden explicar cómo lo hacen? Si yo conozco a un chico una noche y tres días después le hablo de noviazgo ¡huye despavorido! Es más, ¡me borra de su chorva-agenda! Si ya es difícil que un chico de hoy en día considere que tiene novia formal varios meses después de conocerla, ¿cómo es posible que para las famosas sea tan sencillo? Según parece, en las entrevistas que les hacen en las revistas de cotilleo hablan de flechazo y de verdadero amor. Se casan a los cinco meses, vendiendo las fotos de la boda en exclusiva, y, fíjate lo que son las cosas, al año se separan y pasadas unas semanas de la separación ¡ya tienen nueva pareja! ¿Tan pronto han olvidado ese amor que tanto sentían? Si hay algún sitio donde comprar los novios que me digan dónde está que les voy haciendo varios pedidos, así cuando me canse de uno ya tengo otro en espera.

Para las que vivimos fuera de los focos, los futbolistas y modelos quedan muy lejos de nuestras posibilidades. Tenemos que bajar al mundo real y encontrar el amor en hombres normales, del día a día. Además, en los tiempos que corren no podemos ser demasiado exigentes porque los hombres, los hombres de verdad, son una especie en peligro de extinción y suerte tienes si das con uno.

sábado 14 de enero de 2012

El Placer de la Oficina (**Erotico**)

Entre risas y bromas acabamos visitando tu despacho. Todo estaba en silencio, mesas vacías, ordenadores apagados, no había nadie que pudiera ser testigo de una visita fuera de horario de oficina. A la entrada el mostrador de recepción, un pequeño pasillo lleva a una sala con tres mesas y una sala de reuniones. Tu despacho está al fondo. Una amplia mesa, una silla con respaldo negra y una mesa redonda con cuatro sillas, para reuniones urgentes.

Sin quererlo, mi indumentaria hace juego con el lugar. Falda negra, ajustada a las caderas, que no sobrepasa las rodillas, medias negras y zapatos de tacón. Podría ser tu secretaría, llevarte la agenda e informarte de las llamadas más importantes. Sentada en el borde de la mesa, con las piernas cruzadas, paso a detallarte el orden del día. Lo primero, fuera la chaqueta, hace demasiado calor, lo segundo, tus hombros están tensos y así es imposible trabajar. Desabrocho los tres primeros botones de tu camisa y masajeo tus hombros, dejando que mis dedos recorran tu nuca y, poco a poco, se bajan por tu pecho. Ligeramente acerco mis labios, mi lengua se desliza por tu cuello, acercándome al lóbulo de tus orejas para mordisquearlo suavemente. Sigo desabrochando los botones que aún quedan y te quito la camisa. Mis manos se esmeran en tu espalda mientras me voy acercando a ti y sientes la forma de mis pechos tocándote. Apoyo tu cabeza en ellos y entre caricias y besos consigo descongestionar tus sienes. Mis dedos se pierden por tu pelo, te acaricio por detrás de las orejas y acaricio tu suave barba que tanto me excita, masajeando la barbilla mientras con la punta de mi lengua dibujo la silueta de tus labios. Te beso lentamente, buscando jugar con tu lengua y mordisquear tus labios a la vez que mi pelo va cubriendo tu rostro, dejando que caiga por tus hombros y su suave roce hace cosquillas en tu piel.

Me siento encima de la mesa. Me descalzo, abro las piernas y pongo los pies sobre tus piernas, subiendo hasta tu entrepierna. Te acaricio suavemente mientras me voy quitando la camisa y el sujetador. Noto como se va endureciendo al roce de mis pies y tu respiración empieza a acelerarse. Me levanto y me acerco a ti. Acaricias mis pechos, juegas con ellos, los besas, los lames… Siento el calor de tu lengua rodeándolos mientras tus manos me sujetan fuertemente las caderas. Consigues desabrocharme la falda que cae a mis pies. Tus manos acarician la parte interna de mis muslos, subes y te quedas entre mis piernas, acariciándome por encima del tanga negro y sintiendo la humedad de mi cuerpo. Cada vez estoy más excitada y al notar tus dedos, un escalofrío recorre mi cuerpo. Beso tus labios y desciendo por tu pecho mientras me voy arrodillando frente a ti. Dejo que sientas el calor de mi boca, mi lengua serpenteando y ascendiendo por la parte interna de tus muslos. Noto como tu cuerpo se tensa, como tu respiración se acelera y tus gemidos llenan la habitación, el único sonido que rompe el silencio.

Me levantas en vilo y me tumbas encima de la mesa. Te excitan mis medias de liguero y sientes el calor de mis muslos sobre tus caderas mientras vas adentrándote con fuerza en mi interior. Los movimientos cada vez son más rápidos, más apasionados. Tus besos me provocan, tus caricias me enloquecen, todo tú me haces vibrar. Pequeñas punzadas de placer tensan mis músculos, y comienzo a sentir un suave cosquilleo que me abre las puertas del máximo placer. Gemimos a la vez, casi gritamos, nuestros cuerpos se tensan. Exhaustos y relajados volvemos a vestirnos entre risas por haber jugado al jefe y secretaria, ahora tendremos que repetir intercambiando los papeles.

sábado 31 de diciembre de 2011

Despedida al 2011

Nunca sabemos lo que nos deparara el destino. Unas veces nos pilla por sorpresa, otras lo intuimos, otras ni siquiera habíamos pensado que podría suceder algo así. Sin embargo, aquí estamos, un año más, lleno de minutos que corren sin cesar, horas que pasan rápido y que desearíamos que se detuviesen o momentos que estamos ansiosos de que se pasen cuanto antes.

Nos deja un año difícil en todos sus aspectos. Una época marcada por la crisis laboral, económica e, incluso, existencial. No sabemos adónde ir, muchos incluso ya no tienen adónde ir, desconfiamos de todo y de todos y vemos un futuro lleno de sombras. Nos acordamos de lo malo, de aquello que nos ha marcado por el dolor, la pena, la desesperación pero no debemos olvidar que, tras esa fachada gris, también hemos vivido situaciones agradables ya sea con amigos, familiares, pareja, hijos… Piensa en ese día que sonreíste, acuérdate de ese día que lloraste de alegría, de esa cena inolvidable, de esa caricia suave… Porque si perdemos todos esos momentos buenos ¿qué nos queda? Nada mejor para salir adelante que coger fuerzas, mirar al frente y pensar que todo es posible si uno quiere, andar despacio para lograr pequeños objetivos hasta llegar a la cumbre y darse cuenta de que las metas se han conseguido. No es un camino fácil ¿quién dijo que lo sería? Pero tenemos un año para lograrlo, un año para caminar con miedo, buscar la decisión, trabajar con tesón, profundizar en la paciencia, sacar la alegría, encontrar la ilusión, sonreír al amor y sobre todo sentirse felices por lo que somos.

Mi 2011 comenzó cuesta arriba, poco a poco la montaña se hizo más pequeña y al final se ha convertido en una llanura llena de verdes praderas, flores, mariposas e incluso palmeras. He sido feliz y me he esforzado para conseguir lo que quería, esperemos que este año la racha se mantenga. Seguiré estudiando, escribiendo y bailando, retomaré mis cursos que ahora tengo aparcados y quién sabe si dentro de unos años reconoceréis mi voz en cines o televisión.

Por eso hoy puedo decir que:

A ti que eres de mi familia, volaremos juntos allá donde nos quiera llevar el viento. Surcaremos cielos soleados o con miles de estrellas, pasaremos tormentas, descansaremos en árboles frondosos para coger aire y retomar el vuelo. Allí estaremos, sea de día o sea de noche, sea invierno o sea verano porque juntos conseguiremos avanzar más rápido.

A ti que subiste al más allá, no pienses que te he olvidado ni tan siquiera pienses que no te he llorado. Busca en mis sueños donde apareces de vez en cuando como si aún siguieras estando. Que desde aquí te añoramos, que desde aquí te recordamos, cada uno de una manera, cada uno emocionado. Aunque no puedo besarte ni acariciar tus manos, te mando un beso para despedir este año, espero que allí recibas el año con el cariño que te mandamos.

A ti amigo, seremos como los soldados, pasaremos muchas horas en la retaguardia esperando para ser llamados al frente. Nos reiremos delante de una botella de vino mientras contamos aquellas anécdotas de nuestro pasado. Y en la batalla, lucharemos codo con codo, espalda con espalda para ayudarnos y hacer frente a tantas y tantas aventuras que quedan por llegar.

A ti que te conozco o te acabo de conocer, espero que poco a poco se incremente nuestra buena relación. Que sepas mi nombre, que sepas si estoy, que sepas cómo soy. Conozcámonos y déjame mostrarte las cosas buenas que hay en mi interior y, si por algún casual vieras alguna mala, no me lo tengas en cuenta pues además de virtudes también tengo defectos.

A ti que estás en mi mente, no sé si vienes o vas, no sé si quieres o querrás, de momento dejo la puerta sin llave para que puedas pasar. Si quieres puedes abrirla ¿qué encontrarás? Un mundo de sorpresas, de alegrías, de mimos y de pasión, también cabezonería y, no lo dudes, alguna discusión. ¿Tienes miedo? Si es así, busca la luz en mis ojos, podrás ver con claridad ¿No te quieres arriesgar? Yo también me arriesgo a lo que pueda pasar, cógeme de la mano y pongámonos a andar. ¿Aún necesitas tiempo? Lo tendrás, potenciaré la paciencia y sabré esperar pero recuerda que las oportunidades se pasan y los trenes se van.

A ti que te miro con deseo, ¿cómo te podría conquistar? Contigo no valen las miradas, ni las palabras ni tan siquiera hacer que no estás. ¡Ay, si me dejases! La de cosas que podrían pasar. Te haría suaves caricias que te harían querer más, mis labios recorrerían cada centímetro de tu piel mientras mi cuerpo buscaría pegarse al tuyo y sentir tu calor. El tiempo se detendría para volver a empezar y caer rendida en tus brazos en los que ansío estar. Pero eres un reto difícil ¿algún día te dejarás? Seguiré jugando al gato y al ratón.

A ti que te alejaste, ya me desprendí de todo lo que me ataba. Vuelvo a ser yo, sin penas ni recuerdos, sin lágrimas ni sueños. Quédate dónde estás, no vuelvas, no me recuerdes no me vuelvas a buscar. No espero que lo hagas, de hecho no lo harás, pero si lo haces te darás cuenta que es tarde para dar marcha atrás, que sé de lo que hablo, que te puede pasar, que no es raro que suceda, que ya me ha pasado y me puede volver a pasar. Ya te aviso que si me buscas, no me vas a encontrar.

A ti que me criticas o me has criticado, piensa que tus palabras son como el agua, moja pero no mancha y ayuda a que las raíces se fortalezcan y las plantas se conviertan en hermosas flores que dan colorido a un increíble paisaje. No dejaré que tus lanzas lleguen a mi castillo, no dejaré que las sombras de tu caballería invadan mis tierras porque cuento con un arma más poderosa que las serpientes que me envías. Tengo valentía, seguridad y esperanza, tengo ilusión, alegría y confianza. No me importa lo que digas o lo que dirás, lo más triste es que tu vida esté tan vacía que necesites fijarte en la de los demás.

A ti que hemos viajado, que el nuevo año nos depare nuevos lugares que conocer y que visitar. A ti que estás en la distancia, que el destino nos vuelva a encontrar para brindar por nosotros a la orilla del mar. A ti que no te he correspondido, que encuentres a alguien a quien mostrar tu ternura, sentimiento y esas grandes cosas que eres capaz de dar. A ti que has sido madre/padre o lo serás, que afrontéis los nuevos retos con entusiasmo, comprensión y mucha paciencia, pues el desarrollo de la vida es lento y con algunos dilemas que con ayuda de los tuyos serán fáciles de afrontar. A ti que escribes, que lees, que cuentas cuentos, que cantas, que bailas, que trabajas, que sueñas, que ríes. A ti que me quieres, que me escuchas, que me apoyas, que me hablas. A ti que te quiero, que te llamo, que te echo de menos, que te animo y que me importas.

En definitiva, a todos los que en este año habéis pasado por mi vida, unos que siguen en ella y otros que ya no están, a todos os mando mis mejores deseos para esta nueva época que va a comenzar.

¡FELIZ AÑO 2012!

jueves 24 de noviembre de 2011

Confesiones de una joven dama

Desde el ventanal observo cómo el sol anaranjado desciende tras las verdes colinas y ofrece una visión distinta de las calles, plazas y fuentes de la ciudad. El mercado ya ha cerrado sus puertas, sólo quedan los comerciantes que recogen sus mercancías y hacen balance de los beneficios de todo el día. Las mujeres ya preparan la cena, desde aquí puedo ver el humo de las chimeneas y me imagino que tendrán el caldero en el fuego con sopa, verduras y pollo fresco. La cocina en el castillo se encuentra en la planta baja y no me llega el olor de nuestra cena, pero según me ha contado Alfonso, el mayordomo, habrá codorniz con dátiles y miel y un exquisito postre que prepara nuestra cocinera con leche, manzanas y ciruelas que es mi debilidad. Sin embargo, hoy no tengo demasiado apetito y quisiera quedarme en mi alcoba, ver como anochece y dejar volar mis pensamientos a la luz de las estrellas. Porque hoy sólo pienso en una cosa, sólo pienso en vos.

Os vi en el banquete que ofreció mi padre en los jardines del castillo hace unas semanas y ya me quedé prendada de vuestro rostro. Coincidimos en las caballerizas un miércoles a mediodía y confieso que mis mejillas se ruborizaron al encontrarse nuestras miradas y hoy en el torneo creía que mi corazón se saldría del pecho al ver que caíais de vuestro hermoso caballo, pero al poneros en pie un suspiro de alivio se escapó de mis labios. Bueno, si he de ser sincera también os vi entrenar, le pedí a mi doncella que me llevase a escondidas y no sé si fue por la emoción de lo prohibido o por el hecho de veros con el torso descubierto, pero… fue una experiencia fascinante.




Desconozco su nombre y aunque he intentado averiguar vuestra procedencia, unos dicen que sois del norte, otros que del sur y los más fantasiosos aseguran que habeis llegado de lejanas tierras en las que se comercia con seda, flores desconocidas, cuencos bañados en oro, perlas, perfumes y extrañas especias. ¿Es cierto? ¿Acaso habéis salido de un cuento de hadas? Aunque para mi sois como un cuento, o más bien, como un sueño.

Desearía retaros a una carrera por nuestras colinas y bosques, descansar a los pies del río mientras escuchamos el dulce canto de las aves y preguntaros por los lugares en los que habéis estado y las anécdotas que os han acompañado. También quisiera enseñaros la biblioteca del castillo, si es que mi padre no lo ha hecho ya pues se siente muy orgulloso de ella, y nuestro salón de recreo. Pero lo que más quisiera mostraros es un lugar especial, mi rincón favorito en las tardes de verano. Tras los jardines, un pasillo de almendros lleva a una pequeña fuente y a su derecha una escalinata asciende a las ruinas de un caserón, utilizado en otros tiempos como iglesia o almacén. Allí, debajo de un enorme cedro, me encanta leer, cantar e incluso soñar. Allí es donde quisiera llevaros para confesaros que vuestra presencia altera todos mis sentidos, que vuestra mirada me turba hasta el punto de sentirme cohibida y me despojada de todas las defensas que me enseñó mi querida madre para combatir las armas de un hombre atractivo, resistir a la seducción y no sucumbir a la tentación de caer rendida entre sus brazos.

No sé si estoy hechizada o si algún mal se ha apoderado de mi pero mis labios se mueren de deseo por acercarse a los vuestros y mis manos quisieran acariciar vuestro cabello tostado. Nos imagino tendidos en un lecho de hojas secas con mi cabeza apoyada en vuestro pecho y arropada por vuestros brazos. Sé que mis palabras son impropias de una joven de mi posición, de hecho, la garganta me quema si pronuncio mis pensamientos en alto y me avergüenza parecer una mujer locuaz y deslenguada. Tampoco quiero que me veáis como una niña descarada y encaprichada, os confieso que no sé mucho del amor y no controlo lo que siento, ¡ni yo misma lo entiendo! Cuando os veo, el corazón se me acelera, me cuesta respirar y me tiemblan las manos. Siento pequeñas punzadas en el estómago a la vez que mi garganta se seca y soy incapaz de articular palabra alguna. Miles de sentimientos galopan en mi alma como caballos indomables, inquietos y ansiosos por querer ser libres, ¿cómo puedo domarlos? ¿habré caído en pecado?

No sé si hago bien en sincerarme a vos tan abiertamente sin casi haber mediado palabra, pero si no lo hago puede que no volvamos a vernos pues desconozco cuáles son vuestros planes o cuándo partiréis a otro lugar. Pensar en vuestra marcha me provoca una gran tristeza y mis ojos comienzan a inundarse de lágrimas.

Por ese motivo, os propongo algo tan descabellado que hasta yo misma dudo si será correcto. Os convoco dentro de dos días en el caserón en ruinas en el momento en el que todos hacen la siesta. Siempre voy a esa hora y tengo dicho que nadie acuda a molestarme, de esa manera no resultará extraño que acuda allí y dispondremos de unas horas para conocernos. Las ruinas son visibles desde el campanario de la iglesia que se encuentra en la plaza mayor. Estoy convencida de que con vuestra sagacidad encontraréis el camino para acceder al punto de encuentro sin ser visto.

Os espero.

viernes 11 de noviembre de 2011

La pasión del agua (**Relato Erótico**)

Siento tu cuerpo encima del mío, mi piel se estremece con tus caricias y tus labios recorren mi cuello. Tus manos descienden por mis hombros y se aferran a mi pecho, lo miras con deseo y lo rozas con las yemas de los dedos para después pasar la lengua por los pezones rosados y erectos. Me abres las piernas y vas deslizando tus dedos lentamente, sintiéndome cada vez más y más húmeda. Arriba, hacia los lados, dentro… vas cambiando los movimientos y la intensidad yo te sigo con mis caderas, no quiero que termine aún, despacio… Noto la excitación de todo mi cuerpo, arqueo la espalda y me apretó más a ti. Me besas con ternura luego con pasión, mordisqueas mis labios y juegas con ellos. El sofá se nos está quedando pequeño, podemos movernos, podemos seguir rozándonos pero quiero más. Te levantas, me coges de la mano y me llevas hacia el baño.

Nos metemos en la ducha y entre risas y besos, deslizo mi lengua por tu pecho. Me pongo de rodillas, beso tu vientre, beso tus ingles, beso la parte interna de tus muslos. Estás duro y muy excitado. Primero te acaricio, con movimientos lentos mientras las gotas de agua caen por tu cuerpo. Acerco mi boca y sostienes mi cabeza entre tus manos. Miras cómo lo hago, cómo entra y sale, cómo mis labios te rodean y se deslizan, cómo te aprietan, cómo suben, cómo bajan. Levanto la mirada y te estremeces aún más, echas la cabeza hacia atrás y gimes. Haces que me levante, me coges en vilo y rodeo tu cintura con mis piernas mientras el agua sigue mojándonos. Pegada a la pared noto como vas adentrándote en mi interior, sintiendo pequeñas punzadas según te vas abriendo camino. Sales y vuelves a entrar con mayor fuerza y vuelves hacia atrás para otra acometida, movimientos rápidos, precisos, más y más intensos.

La excitación de los dos va en aumento, cada vez estoy más húmeda y siento como mi cuerpo se estremece. Respiraciones entrecortadas se mezclan con el ruido de la ducha y con nuestros suspiros y gemidos que van aumentando de intensidad. Mis pechos se mueven al compás de tus movimientos, tus caderas se mueven rápido, estás a punto, sigues y sigues hasta que te aprietas más a mí. Tus músculos se tensan, el tiempo se detiene. Seguimos así unos segundos más hasta que bajo mis piernas y seguimos abrazados.

Retiras mi pelo mojado del cuello, para besarlo a la vez que acaricias mis hombros y mis brazos. Una mano desciende por mi cadera para masajearme entre las piernas, la otra sobre uno de mis pechos mientras tu boca juega con mi lengua para después buscar el pecho suave y turgente entre tus dedos. La punta de tu lengua hace pequeños círculos sobre él, succionas, chupas, lames… Siento un cosquilleo que recorre mi nuca y humedece mis partes, un pequeño placer que va preparándome para lo siguiente.

Pasas el mango de la ducha por todo mi cuerpo, cambiando de agua caliente, a templada y fría. Notas la reacción que provoca: piel erizada, piernas tensas, pechos encogidos. Gotas de agua recorren mis hombros, mi espalda y mi vientre, tus besos se las llevan, a veces sólo con el roce de tus labios, otras con la punta de la lengua. Siento la presión de tus dedos en mi interior, cómo se mueven en todas direcciones a la vez que los finos hilos de agua caliente rozan el exterior. Noto tu aliento cerca, tu lengua se mueve despacio, primero jugando con los bordes rosados, subiendo y bajando hasta ir más a dentro. Me estremezco al sentir el calor de tu boca, me gusta como lo haces, cierro los ojos y me dejo llevar. La respiración se acelera, la boca seca, gemidos… abro más las piernas para sentirte más cerca y mis dedos se pierden en tu pelo mojado. Los músculos se contraen, me tiemblan las piernas, ya no aguanto más y un intenso placer recorre mi espalda. Dejo escapar un gemido, las rodillas ceden, me doblo hacia ti quedando los dos de rodillas. Me pego a tu pecho, mi cuerpo aún sigue temblando y necesito sentir tus brazos y tus besos sobre mi piel. El agua se lleva nuestro sudor, nuestros fluidos, nuestra pasión… pero nosotros nos quedamos así, con el agua a nuestros pies.