miércoles, 16 de septiembre de 2015

Hombre Llorón

Ya sabemos que hay muchos tipos de hombres, de algunos ya he hablado y soy consciente de que es casi imposible abarcar a todos los que puedan existir, no sólo porque las características puedan ser infinitas sino porque un mismo hombre puede pertenecer a varias clasificaciones, por lo que tendríamos que hablar de clasificaciones intermedias y, por lo tanto, nunca acabaríamos. No obstante, hoy quiero hablar de los hombres tristes o mejor dicho, los “Hombres Llorones”.

El “Hombre Llorón” es aquel que sólo habla de su triste vida y lo mal que lo ha pasado, (de ahí el apodo), y sobre todo, no deja de hablar de lo mal que le han tratado las mujeres. ¿No os habéis encontrado ninguno así? Pues suerte tenéis si no os habéis topado con un individuo de estas características. Yo he dado con unos cuantos y, sinceramente, agotan, pero la que sí ha tenido más encontronazos con este tipo de hombre es mi amiga Susana, gracias a ella y a sus confidencias escribo este artículo, es decir, está basado en sucesos reales, aunque a veces parezca difícil de creer.

En este hombre, las quejas son continuas, tanto que sólo hablan de sí mismos y su penosa vida sentimental. Parece ser que se piensan que dando pena conseguirán conquistar a alguna mujer, una mujer buena que les quiera y que no les haga daño. Resumiendo, van de victimas. Sus frases más comunes suelen ser: “no encuentro una mujer que me sepa valorar”, “no atraigo a las chicas” entre otras muchas del mismo estilo. Al conocerles intentas animarles diciéndoles que seguro que no es así, que tendrán cosas buenas, que no todas las mujeres son de esa manera o que con el tiempo conocerán a alguien especial que les corresponda. Lo malo es que confunden amabilidad con interés y ya piensan que eres la mujer de su vida y en ese momento empiezas a arrepentirte de ser cortés con la gente y escuchar las penas de los demás.

Actualmente las redes sociales y páginas de contactos están en auge para conocer gente, ligar o tener sexo sin compromiso, según lo que se vaya buscando, y en estas webs se esconden muchos “Hombres Llorones” camuflados de chicos normales. ¿Cómo saber si el chico que te acaba de saludar a través de una de estas páginas es de este tipo de hombres? Aquí dejo algunas pistas: suelen enseñar poco en la foto de perfil, principalmente fotos de la cara o de lejos o que no tengan que ver con ellos, como dibujos, animales, paisajes... Suelen utilizar frases profundas del tipo “lo que importa es lo de dentro” y en el apartado específico para que hablen de ellos, escriben textos enormes en donde explican que son maravillosos y enumeran lo que no quieren de una mujer y lo que esperan de ellas, eso sí, no se cortan a la hora de pedir ya que quieren una mujer elegante, guapa, inteligente, femenina, buena compañera, con inquietudes y que "no sean ni chonis ni princesas o taradas que no hayan superado relaciones anteriores" (está frase es literal). Vamos, que lo quieren todo, una mujer perfecta, casi una venus, una diosa mas bien. Yo me pregunto, ¿para qué un texto tan largo? ¿No pueden resumir? Yo también me he topado con perfiles similares y, personalmente, no les presto atención porque me canso de leer y, claro está, cuando veo una descripción en la que seguramente no encajo, ni me molesto porque no, no soy perfecta, ni yo ni ninguna mujer pero de sueños también se vive ¿no?  Lógicamente, no todos los perfiles que te encuentres con estas características indican que sean así, pero al menos ya estás alerta para desenmascararle poco a poco en la conversación, algo que será fácil porque empezarán a hablarte de sus experiencias negativas con las mujeres. ¡Ah! Seguro que te dirán que se van a borrar de la web porque ninguna chica les habla o que sólo se burlan de ellos pero pasa el tiempo y siguen ahí buscando el amor de su vida.

Dos anécdotas quisiera mencionar de mi amiga Susana que me ha dado su consentimiento para plasmarlas por escrito. En una un chico que en un principio parecía majo acabo contándole  una cita que tuvo en la cual, la chica con la que había quedado se llevó también a unas amigas y que se pasaron la tarde riéndose de él. La verdad es que cuando he quedado con un chico, no se me ocurre llevarme a mis amigas de teloneras ya que nunca se sabe lo que puede ocurrir, ¿y si el muchacho te gusta tanto que quieres algo más en esa primera cita? ¿Miedo a que sea un psicópata? Pues quedas en un lugar céntrico y concurrido y solucionado. No obstante, pensar que todo el mundo (en este caso las chicas) se ríe de él me parece exagerado ¿no creéis? La segunda anécdota fue en vivo y en directo. El chico se empeño en ir al cine en la primera cita y como él se ofreció a invitarla a tomar algo, ella tomo la decisión de comprar las entradas del cine. La velada fue torciéndose con los comentarios que hacía sobre las mujeres, estaba enfadado con todas las mujeres del mundo, le detalló sus malas experiencias, lo mal que le habían tratado y que hasta se habían reido de él muchas veces. (Como veis, esto se repite a menudo). No hablaron de otros temas ni siquiera le preguntó sobre ella, no, todo era él, él y él y su vida llena de tristezas y sinsabores. Con este estupendo panorama, dan ganas de marcharse ¿no? Eso mismo pensó Susana pero ya había pagado las entradas así que, aguantó como pudo y fue al cine. El remate fue que el muchacho debía ser un pelín tacaño y lo único a lo que invitó fue a una cocacola, así que, mi amiga no se cortó y a la salida del cine le dijo que tenían que hacer cuentas, que todo lo pagaban a medias, algo que le pillo por sorpresa por la cara que puso. Ahí terminó todo porque Susana se fue y no volvieron a hablar. Imagino que a partir de entonces ella ha pasado a formar parte de esas mujeres malas que tanto daño le han hecho.

El “Hombre Llorón” únicamente se centra en la culpabilidad de las mujeres, eluden toda responsabilidad y sólo hablan de sí mismos. Eso les hace ser egocéntricos, en tanto que no prestan atención a los demás, y cobardes, ya que no sólo no saben asumir sus errores sino que tampoco quieren afrontar sus miedos. Todos nos equivocamos e intentamos aprender de los errores, ellos parece que son más listos que los demás y nunca se equivocan, ¿no se dan cuenta de que eso es un fallo? Cierto que hay mujeres que se portan mal con los hombres pero si en la vida de estos Hombres Llorones han pasado muchas mujeres así, ¿no será que ellos tienen algo que ver? Si constantemente te fijas en la persona equivocada, tienes que hacértelo mirar porque la culpa de la mala elección es tuya. Una vez asimilada parte de la culpabilidad, habrá que averiguar que haces para que te ocurra lo mismo una y otra vez ¿no crees? Pues esto es lo que deberían saber estos hombres, que caen en la misma piedra miles de veces porque ellos mismos quieren no porque otros les pongan la piedra delante. Sin embargo, no aprenden y siguen llorando.

Sea como fuere, estos hombres no se dan cuenta que la técnica de la pena funciona poco o mas bien nada. Todos tenemos momentos en los que estamos más decaídos o desanimados pero no como una constante. Así mismo, no creo que resulte agradable estar al lado de una persona que siempre se queja de todos y de todo, que vive anclado en el pasado y no para de ver el lado negativo de las cosas. Prefiero a alguien optimista para quien los sucesos no tan buenos sean una forma de aprendizaje y lo transforme en un empuje para alcanzar sus objetivos. Prefiero a alguien que disfrute conmigo y de mí sin necesidad de que me cuente al detalle cada infortunio amoroso. Prefiero a alguien que tenga los pies en la tierra y su ideal de mujer esté dentro del mundo real, sin buscar quimeras o super mujeres que sólo se encuentran en los comics. Prefiero a alguien que sepa hablar de más cosas que de sí mismo y que sepa ver que yo también puedo tener un mal día y necesitar palabras de apoyo en lugar de frases llenas de quejas. Por eso los “Hombres Llorones” no tienen éxito, porque sus lágrimas les ocultan la realidad, porque sus lagrimas no les dejan ver el sol. 


domingo, 30 de agosto de 2015

Bloqueado

Todos alguna vez nos hemos sentido bloqueados. Esos momentos en los que no sabes muy bien por qué pero estás en un punto muerto sin saber por dónde seguir.  Es algo emocional que nos paraliza y no nos deja avanzar en todos los planos de nuestra vida y actuamos y seguimos de una forma mas bien automática. El bloqueo puede darse por uno mismo, cuando no estamos satisfechos con lo que tenemos o lo que hacemos, o por terceros, cuando lo que hacen otros nos afecta tanto que hemos perdido el control cediéndoselo a ellos. No obstante también existe el bloqueo literal, casi físico, y en este caso siempre están implicadas terceras personas. Es el caso de los bloqueos en redes sociales como Facebook o mensajerías instantáneas como Whatsapp o Telegram que, si bien pueden llegar a ser entendibles en ciertos casos, no dejan de ser el  “me enfado y no te hablo” de los niños pequeños. Bloquear a alguien o que te bloqueen es lo mismo que pensar que no quieres que esté en tu vida por alguna razón y, como pasa con otras muchas cosas, puede haber una justificación en unos casos pero no en otros. ¿Qué casos?, veamos.

No hay cosa más nociva que seguir teniendo a tu ex en el Facebook u otras redes sociales. Cotilleas las fotos que cuelga, lees los comentarios de sus amigos y amigas, sobre todo de las amigas por si ya te ha buscado sustituta. Incluso le comentas algo con un tono que está marcado por el rencor. Pero lo que más te molesta y te hierve la sangre de verlo, es que sale con sus amigotes de fiesta y que se lo está pasando genial !sin ti! Ojo, lo más seguro es que mucho de eso sean apariencias pero eso tú no lo sabes con seguridad y piensas lo peor. Bueno,  ya no te cuento si ves una foto de él con una chica, ambos muy juntos, o de ellos dos con otra pareja en un restaurante y tu instinto de mujer ya te dice que sí, que está con otra. Eso es lo que me pasó a mi, me enteré de su nueva “amiga” porque por error ¡me etiquetó en una foto de ellos! Desde ese momento, me di cuenta de que no era sano tenerle entre mis contactos y decidí eliminarle y decirme a mí misma que no volvería a buscarle aunque tuviese tentaciones. Y eso hice, no le busqué, aunque no fue nada fácil, lo confieso. Otro caso que he tenido con un ex es acoso y derribo por teléfono móvil. Fue tan insistente que no me quedó más remedio que ignorarle, pero aun así no paraba de escribir así que tuve que bloquearle para evitar sus mensajes obsesivos. Estoy convencida de que habréis tenido experiencias similares, por eso, en casos como estos el alejarse de estas personas no sólo es sano sino necesario, aunque sea de forma temporal.

¿Sólo ocurre esto con los ex? Ni mucho menos, también te puede ocurrir con ligues o incluso amigos o conocidos. Mi amiga Andrea tuvo que bloquear a un chico por fanfarrón. Por lo visto, se conocieron por internet y ya desde un principio se veía claramente que él iba a lo que iba. Andrea en ese momento pasaba de compromisos así que le venía bien esa actitud. Sin embargo, ella me contaba que cada vez que intentaban quedar, él al final no confirmaba nada y que aunque llegaron a hablar por teléfono para citarse en un día y hora concretos, llegado el momento no se producía esa cita. Y mi amiga se cansó. Lo curioso es que cuando pasaban unos meses él volvía a plantear una cita y a fantasear con darle un sexo increíble pero nunca llegaba esa cita. Andrea dejó de contestar y ni aún así el otro dejaba de escribir pasado un tiempo, por eso tomó la iniciativa y cortó por lo sano. ¿Y qué me decís cuando te mandan fotos “guarronas”? Es increíble el afán que tienen algunos por exhibirse y mostrar sus atributos para ligar, imagino que con alguna les funcionará la técnica, pero a mi no me impresionan. Más de dos y de tres me han enviado por mail o por móvil fotos enseñándome todo lo que tenían que enseñar, y de estos exhibicionistas tuve un caso muy curioso. Un día encontré un mensaje en la carpeta “Otros” de Facebook de un chico que no conocía de nada ni teníamos contactos en común, un simple “hola, ¿qué tal?”. No contesté. Unas semanas después, vuelvo a encontrar un mensaje del mismo chico, esta vez, dos fotos de su aparato masculino. Siento tener que ser tan sincera pero me reí, no por su miembro viril que, más o menos tenía un tamaño decente, me reí porque me pareció la ocurrencia más tonta, sin conocerme de nada ¿quieres sorprenderme así? Mal vas entonces. En esta ocasión no solo no contesté sino que decidí bloquearle para que no me encontrase más y no me molestase con mas fotos de esas.

Al igual que bloqueas, te pueden bloquear o eliminar por las mismas o distintas razones pero siempre te da por pensar el motivo que le ha llevado a esa persona a hacerlo. Y como piensas, también te das cuenta de que hay gente que tiene pocos motivos para hacerlo o lo hacen llevados por alguna tontería o rencilla que en lugar de hablarla y solucionarla, se decide poner tierra de por medio y  te hacen desaparecer. Eso me hizo una amiga, se pilló un mosqueo considerable por lo que realmente era una tontería y a todos los implicados nos dejó de hablar y nos eliminó del Facebook. Fue una manera de decir “no os quiero en mi vida”, y así ha sido, desde hace varios años yo no he vuelto a saber de ella. Lo mismo me ha ocurrido con el Whatsapp, un chico me ha bloqueado y aún no sé por qué. Todo ocurrió de la noche a la mañana, un viernes me propone quedar a tomar algo pero ya tengo planes y le tengo que decir que no puedo. El sábado ya estaba bloqueada, no podía ver ni su foto, ni su hora de conexión y no le llegó el mensaje que le mandé, sin embargo, sí leyó el mensaje que mandé en el grupo en el que ambos estamos, así que.... está claro ¿no? Lo que yo me planteo es... ¿de verdad se ha enfadado porque no he podido quedar con él o hay algo más? Me parece increíble que alguien pueda pasar del amor al odio así de rápido y sin una justificación aparente. No hice nada, que yo sepa, que pueda motivar esa indignación ni tampoco tuve tiempo para replicar o disculparme si tuviera que hacerlo. ¿Puede que necesitase alejarse de mí? ¿Que quisiera algo que sabía que no iba a tener? La verdad es que no lo sé y dudo que salga de dudas, pero en cierta manera, y sin dármelas de divina ni de vanidosa, me gustaría pensar que sí, eso significaría que de alguna manera sentía algo y prefirió distanciarse, no que yo haya sido la “bruja mala” de la película.

También puede ocurrir que alguien te elimina o te bloquea de un sitio pero no de otros o que intente saber de ti a través de terceros o, como le ocurrió a mi amigo Alberto, que supo de la vida de una chica que le bloqueo a través de una amiga de ella, aludiendo que se había equivocado de teléfono. ¿Casualidad? Yo siempre lo dudé pero la primera vez... vale, pero ¿tres veces? No, eso ya no cuela, lo que no entiendo muy bien es el sentido que tiene intentar que alguien que has alejado de tu vida siga sabiendo de la tuya.

Sea como fuere, ser bloqueado molesta. Molesta porque es una forma de rechazo, rechazo no sólo a tu persona sino a lo que has representado en el pasado y lo que en el futuro podrías representar. Si no ha habido demasiada relación, como un ligue de unas noches o alguien que te agrega como contacto a través de un amigo común, no le prestas demasiada atención y te das cuenta pasado un tiempo. Sin embargo, cuando ha sido alguien que sí te ha importado o que ha tenido un papel relevante en tu vida (de una u otra manera), sientes como si faltase una pieza de un puzzle, como si te arrebatasen una parte de tu camino porque, se quiera o no, esa persona ha compartido momentos contigo, muchos de los cuales también habrán sido buenos y que, con su actitud, parece que los quisiera borrar. Como he dicho, hay veces que el que bloquea tiene razones para ello, de alguna manera se siente incómodo o amenazado y necesita alejarse. Ambas posiciones son válidas y entendibles, lo único que faltaría es que unos y otros nos diéramos cuenta de nuestros errores y en lugar de utilizar esa forma de huir de “ya no te hablo”, intentar decir las cosas cara a cara, tal como las sentimos, y fomentar la empatía. ¿Tan difícil es? De momento eso parece.



miércoles, 1 de julio de 2015

CHICOS XXL

El próximo 10 de julio se estrena la película “Magic Mike XXL”, secuela de “Magic Mike” en la que trabajaron Channing Tatum y Mathew McConaughey. La primera parte se centra en un joven (Channing Tatum) que acaba trabajando en un club de streptess para mujeres de Tampa (Oeste de Florida-EEUU) que tiene como dueño a Dallas (Mathew McConaughey). Los diferentes espectáculos, tanto individuales como con varios bailarines, tenían como colofón final el ver sus cuerpos musculosos semidesnudos. La segunda parte es el recuento de Mike, tres años después de su retirada,  con sus antiguos compañeros que quieren retirarse de los escenarios a lo grande.

A raíz de este film, me han venido a la cabeza las diferentes frases dichas por hombres y que ya no sólo me cansan sino que me hartan y me chirrían los oídos cada vez que las oigo.  “A las mujeres sólo os gustan los hombres musculosos”, “no os fijáis en los que tienen sobrepeso”, “os gustan los macarras”, “os dejáis llevar por el exterior y os da lo mismo el interior”, “preferís a un tío que pase de vosotras a uno que os preste atención”… podría seguir y seguir pero creo que nos hacemos una idea del tipo de comentarios a los que me refiero. A todo esto, añadir que recientemente he visto por Facebook una imagen bromista en la que hace un chiste malo con  respecto a las preferencias de las mujeres por los hombres con abdominales marcados. Y, ¿sabéis por qué estoy cansada de estas tonterías? Porque desde tiempos y tiempos atrás, los hombres han disfrutado visual y físicamente del cuerpo de la mujer sin ningún tapujo ni impedimento. Revistas como Playboy o calendarios de mujeres semidesnudas o desnudas completamente han pasado por las manos y paredes de jóvenes (y no tan jóvenes) con la testosterona por las nubes. Hombres que fantaseaban con poder apretar los duros muslos de las modelos o perderse entre los pechos siliconados de esas preciosidades, mujeres que intentaban ser “Chicas PlayBoy” o “Chicas Playmate” para poder cumplir el sueño de ser modelos o actrices y entrar en el círculo de la fama.

A ellos en ningún momento se les critica o se les reprocha que les llamen la atención ese tipo de mujeres o que consuman productos en los que aparezcan mujeres exuberantes prácticamente sin ropa (revistas, posters, películas porno…) Es decir, esta socialmente bien visto y admitido que ellos puedan disfrutar, sin embargo, nosotras somos “perversas” por el mero hecho de girarnos ante un chico que corre sin camiseta y muestra unos músculos de escándalo. Es lo mismo que ocurre si un hombre tiene una gran lista de amantes a sus espaldas, le admiran y le valoran por cosechar tanto éxito entre las féminas, mientras que una mujer que se sepa que ha tenido muchos amantes, es tachada de indecente, tanto por hombres como mujeres, y adquiere adjetivos descalificativos que todos conocemos. ¿Justo? No, no lo es y aunque cada vez la sociedad es más permisiva con ciertas cosas y abre su mente a una opinión más igualitaria entre hombres y mujeres en el tema sexual, la mujer siempre lleva a sus espaldas ese peso.

Volviendo al tema que me lleva a escribir este monólogo, he conocido a bastantes hombres que me han “regalado” esas frases que he comentado. Casualmente, han sido hombres tímidos, con poca seguridad en sí mismos, que se minusvaloraban, que no cuidaban en absoluto su aspecto (recalco, “en absoluto”, que cada una imagine) y que culpaban de su poco éxito a las mujeres haciéndoles adquirir un concepto casi misógino. Además, ellos no se cortaban a la hora de pedir y tenían un ideal de mujer bastante alto y que no suele coincidir con la realidad. Como dice el refrán, ante estas palabras hice oídos sordos y decidí alejarme de ese tipo de hombres, no como parejas (pues no me atraen de ninguna manera) sino más bien como amigos y, por supuesto, evité en todo momento enzarzarme en una discusión que no iba a tener ningún sentido, ellos tenían una opinión formada y lo que les dijese no les iba a hacer cambiarla, y tampoco eran mis pretensiones. Pero no puedo evitar ponerme a la defensiva cuando por mi camino se cruza un nuevo espécimen con las mismas tonterías. Ese tipo de hombres nunca se ven como posibles culpables de que algo no funcione, simplemente se sienten rechazados y ya por eso las mujeres somos crueles.

Lo primordial, seas hombre o mujer, es saber asumir el rechazo y no hacer un drama de la situación. ¿No eres su tipo? No pasa nada, asúmelo y sigue tu vida, sin rencores ni reproches, sólo sigue tu camino. ¿Te rechazan otra vez? ¿Y otra? No pasa nada, es cuestión de aprender y ver qué hace uno mismo porque muchas veces el problema está en nosotros y no nos queremos dar cuenta: dar en exceso, esperar demasiado de los demás, creer que todo tiene que salir a tu manera, creerse el “ombligo del mundo”, imaginarse cosas que no son realidad, confiar en cualquiera… Yo les pediría a estos hombres que tanto se quejan de la maldad de la mujer, que hagan un repaso mental y recuerden los tipos de mujeres que les han atraído o que hayan tenido algún tipo de relación. No me sorprendería (porque ya he hecho la prueba) que dijeran que en la mayor parte de los casos han sido mujeres que les han utilizado al máximo y les han dejado fatal. Ahora bien, ¿por qué se fijaron en ellas? Puede que ellas vieran en ellos los candidatos perfectos utilizarles, es decir, descubrieron el punto débil y supieron aprovecharlo. No digo que no tengan culpa ellas, pero cuando te dejas engañar una y otra vez ¿no deberías pensar en ello?

Es cierto que de alguna u otra manera alguien nos llama la atención y nos resulta atractivo por la imagen, pero ni todos tenemos el mismo gusto ni siempre tenemos el mismo gusto. He de decir que he tenido ocasión de catar hombres con cuerpazos de horas y horas de gimnasio, pero también he conocido hombres normales con algunos kilitos de más y disfruté del momento hasta donde pudo llegar por las diversas circunstancias. Ligar o no ligar no es cuestión de físico sino de sentirse bien con uno mismo, aprender de los errores y hacerse una autocrítica.

Sí, me gusta ver chicos “mazados” sin camiseta, chicos tan estupendos como Channing Tatum que de un simple streptess masculino te hace dos películas mientras que mujeres despelotándose o bailando semidesnudas hay cientos, qué digo, miles de películas. Me gusta ver bailar a chicos guapos y, por qué no, imaginar que me hacen a mí un baile privado porque no creo que haya nada de malo en eso. Y aunque sé que se aleja de la realidad, me gusta.

lunes, 15 de junio de 2015

CELOS

Los celos qué malos son y qué difícil es no tenerlos o, al menos, intentar controlarlos. Somos todo amor y todo encanto hasta que nos sacan ese monstruo que llevamos dentro y hacemos y decimos cosas sin pensar en las consecuencias, convirtiéndonos en una especie de Dr. Jekyll y Mr Hyde en versión moderna. Muchos dicen que los celos demuestran amor y que en pequeña cantidad sí son buenos, sin embargo, los celos, muchos o pocos, lo primero que demuestran es inseguridad en uno mismo y lo segundo es un marcado deseo de posesión. Imagino que cualquiera de nosotros rechazará la idea de que somos inseguros, pensaremos "¿inseguro yo ¡Qué dices! Tengo muy claro lo que quiero", pero sólo es un engaño. Los celos surgen cuando creemos que la otra persona puede encontrar a alguien mejor que uno mismo o cuando no logramos que nos presten toda la atención que queremos. Es decir, pensamos que no somos lo suficientemente válidos en comparación con otras personas que pueden ser más guapos, más atractivos, más interesantes, más simpáticos... y el error que cometemos es intentar forzar la atención del otro a través de la insistencia, el acoso y la mayor parte de las veces con reproches y pidiendo explicaciones  que llevan a un resultado nefasto.

Por otra parte, los celos son un indicativo de un carácter posesivo y, en la mayoría de los casos, controlador. Las personas no son posesiones ni tenemos ningún derecho sobre ellas al igual que nadie tiene derecho sobre nosotros. Somos libres de decidir dónde ir, con quién quedar y con quién queremos estar por lo que no tenemos ningún derecho en obligar a nadie a que vaya con nosotros, quiera quedar con nosotros o quiera estar con nosotros. Tampoco es sano  controlar al otro en lo que hace, lo que dice, dónde y con quién va...si no lo aceptas o no lo entiendes el problema es tuyo, no del otro, porque son los miedos los que afloran en esos momentos de ataque de celos, principalmente miedo al abandono y al rechazo aunque siempre hay otros detrás que les acompañan.

Todos hemos sentido celos alguna vez ¿cierto? Y no por eso somos  posesivos o controladores pero nos cuesta mucho controlar los celos. Mi amiga Estefanía está en una racha de celos que a veces roza lo exagerado. Ella se enamora fácilmente y ha conocido a un chico por el que se ha quedado prendida aunque sólo se han visto unas cuantas veces. Si no sabe de él, busca la excusa para hablarle, piensa que ya se ha buscado a otra y que no volverá a saber de él más, hasta que el susodicho da señales de vida y ella no tarda ni un segundo en estar pendiente de lo que dice. Y si ha conocido a otra ¿qué? ¿Acaso son pareja y se le puede recriminar algo? No, por eso, este tipo de celos no sólo son infundados sino que no tienen razón de ser porque no hay nada entre ellos. ¿Tener pareja justifica los celos? Ni mucho menos, lo que pasa es que cuando surgen con tu pareja pueden ser con  motivos o sin ellos. Cuando son celos con motivos, más que celos es intuición, es decir, notas algo raro que te enciende esa lucecita roja en la cabeza y empiezan a surgir las sospechas. Cambios continuados en sus horarios, fines de semana en los que le salen compromisos irrechazables a los que no puede llevarte... A no ser que registres su email, su móvil o su cuenta bancaria, nunca vas a saber si son ciertas tus sospechas así que para eso una alternativa útil es que tú también cambies el comportamiento: más salidas con las amigas, apuntarte a un curso, llegar más tarde a casa... Él, al igual que tú, se quedará intrigado por ese cambio tan repentino y puede que intente un acercamiento para mejorar la situación aunque si las sospechas son ciertas, ¿merece la pena solucionarlo? Quién lo hace una vez lo hará más veces así que, ojito y piensa muy bien qué es lo mejor para ti.

Estas mismas sospechas con tu pareja pueden surgir con los celos sin motivo ninguno y yo los he experimentado en mí misma. En este caso, a cualquier cosa que pueda decirnos le buscamos segundas intenciones y un "me voy a casa de mis padres" se convierte en un pensamiento como "claro, va a casa de sus padres porque no quiere quedar conmigo" o un "hoy tengo cena en casa de unos amigos" en tu cabeza es "¿amigos? ¿los conozco?¿de quién es la casa?¿cuántos van?¿solteros?¿van mujeres solteras?¿por qué me lo dice ahora y no antes? ¿será verdad?". Todas estas preguntas (y muchas más) van provocándote no sólo malestar sino que empiezas a enfadarte y a ponerte a la defensiva. Es decir, que si te llama no es que se note que estás de morros sino que además se te escapará algún reproche o lanzarás dardos envenenados con tus palabras. Con esta actitud consigues dos cosas: cabrearte sin necesidad y que la otra persona se distancie o te oculte ciertas cosas para evitar tus celos.

Como ya he dicho, hay personas que piensan que los celos son positivos e incluso hay algunos que consideran excitante que su pareja les de celos. En una ocasión, conocí a un chico a través de internet (gracias a Dios que no fue en persona) que me resultó muy particular. Lo primero de todo, es que aseguraba que quería algo serio, eso sí, siempre me hablaba de sexo y si me desviaba de la conversación él volvía a retomarla, ni que decir tiene que no le interesó preguntarme por mis gustos o aficiones para conocerme. Vamos, que eso de "quiero una relación" es un cuento chino y que lo dicen como cebo para que caiga alguna ilusa. La cuestión es que me contó que a él le gustaba que le dieran "Celos Extremos". ¿Extremos? Sí, me quedé algo perpleja y me explicó que le gustaba ver como su chica coquetea con otros hombres, que le miren el escote o que intenten ligar con ella, cuanto más descarado todo mejor. También le resultaba excitante que ella le contase los detalles de esos flirteos mientras practicaban el sexo. A mi ese tipo de cosas no me van y ante su pregunta de "¿cómo me darías celos extremos?" decidí cortar por lo sano y zanjar la conversación, si estaba de calentón, que él solito se busque las maneras de bajárselo.

Los celos, al fin y al cabo, se generan de las emociones y sentimientos, lo que hace que sea muy costoso controlarlos. Mi pequeña recomendación, es que antes de descontrolarte y decir o hacer algo que no debes, piensa en las posibles consecuencias y no eches la culpa siempre al otro, tú también cometes errores ¿no? y por supuesto, nunca tomes una decisión en caliente.


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domingo, 24 de mayo de 2015

MOTEROS

La verdad es que las motos no son lo mío, cierto es que si veo una moto llamativa me paro a mirarla detenidamente de la misma manera que hago con un coche deportivo pero no me apasionan. Y eso que he tenido parejas "moteros", que probablemente sea por eso por lo que no llagaron a funcionar esas relaciones aunque... que pasasen más tiempo con sus motos que conmigo creo que fue el desencadenante. La cuestión es que los moteros tienen un particular estilo de vida. Hay quien dice que es toda una filosofía de vida y otros, por el contrario, hablan de una afición a las motos que les une. No voy a entrar en un debate de si es o no una Filosofía, sólo comentaré algunas de las características más relevantes de los moteros.

Primordial en los moteros: Pasión por las motos. No es que te tengan que gustar, no, es que las tienes que adorar, amar, sentir... te tienen que hacer vibrar y emocionar, vamos, es toda una pasión. Y por supuesto, eso tiene que ser desde la cuna, en palabras de un motero "Si con 40 años piensas comprarte una moto, mejor no te la compres, eso hay que vivirlo desde pequeño". Esto me lleva al siguiente punto y de gran importancia: LA MOTO. Para un motero su moto es mucho más que un vehículo de dos ruedas, es su niña, su ojito derecho, su todo. Un motero mima a su moto hasta límites insospechados, la pone a punto, la engalana y si es necesario la "tunnea" y le añade todos los complementos que considere necesarios para fardar de moto. Su moto es eso "SU MOTO" y por lo tanto ni se toca ni se presta, como mucho se puede llegar a dejar a amigos muy íntimos y en circunstancias muy concretas, pero nadie monta la moto de un motero salvo él.

Una máxima del motero "No sin mi moto". Haga frío o calor, con lluvia o nieve, en invierno o en verano, da igual la climatología, ellos siempre van a preferir enfundarse el casco y hacer kilómetros con su gran amiga. Y ¿qué es lo que más les gusta en carretera? Las curvas. Una línea recta es algo sosa así que si tienen que elegir mejor un camino con curvas ya que según parece es lo más parecido a un orgasmo que se puede hacer vestido. Yo sinceramente prefiero un orgasmo de los de verdad pero bueno, entiendo que la emoción es totalmente distinta y que hay que añadir la sensación de libertad y de el aire en el rostro casi como si uno fuera a volar. La moto te define como motero al igual que la vestimenta que utilices. He visto a usuarios de los vehículos de dos ruedas con chanclas y bermudas o traje de chaqueta y corbata, pero el verdadero motero suele tener de fondo de armario unos buenos vaqueros y sobre todo, cuero: chupa o chaleco de cuero y de complemento una cadena. Pero los moteros no viven del aire (que seguro que les encantaría) así que guardan sus prendas moteras para ocasiones especiales, fines de semana, rutas... etc, y durante la semana se ven obligados a llevar sus ropas de diario o de trabajo, ya sean de estilo casual o más elegantes porque la pasión motera no entiende de profesiones ni de categorías ni de edades ni de sexos. Sí, también hay mujeres moteras y no sé por qué pero todas me recuerdan a ese anuncio de los 80 de un perfume masculino en el que la motera dejaba al descubierto un hermoso escote de cremallera y buscaba a un hombre llamado Jaqs. Las chicas moteras, enfundadas de cuero son sexys y llaman mucho la atención, sólo hace falta ir a internet y buscar fotos de ellas, rubias o morenas todas son espectaculares ¿dónde hay que firmar? Supongo que en la realidad hay de todo pero tendré que enfundarme en unos pantalones de cuero y a lucir palmito subida en una moto... bueno, lo que me faltaría sería la moto.


Dicen que "No es oro todo lo que reluce" y con los moteros se podría decir algo similar. Bajo esa imagen de hombres duros y serios, se esconden personas amables, divertidas, humanitarias, sensibles, alegres... y con sentimientos y valores como cualquiera de nosotros, pero ya sabemos que los hombres en general intentan ocultar sus emociones, aspecto que supone una lucha continua entre hombres y mujeres. Sin embargo, la opinión extendida de que los moteros son unos macarrillas se debe a las miles de películas y series que les catalogan negativamente confundiendo su sentido de "Hermandad" con clanes mafiosos que poco o nada tienen que ver con la realidad. Y es que los moteros destacan en valores como generosidad, apoyo al prójimo, confianza o amistad entre otros. Cambiando de tercio, me centro en un tema muy interesante: Sexo. Los moteros son (o parecen) sexualmente activos. Sin caer en el topicazo de que a las mujeres nos gustan los chicos malos, opinión que no sólo no comparto sino que me parece una excusa barata de los hombres que se sienten rechazados, los moteros muestran una seguridad en sí mismos que nos hace fijarnos en ellos. Además, llaman la atención por sus gafas de sol, sus cazadoras de cuero y algunos de ellos con tatuajes por sus fuertes brazos y piernas que no sólo te gustaría tocar sino recorrer suavemente con la lengua. Con esa imagen, es inevitable pensar que son unos fieras bajo las sábanas y que van a saber qué hacer con las curvas de tu cuerpo ya sea en la cama, en el sofá, en el baño o donde surja. Yo aún no he cumplido la fantasía de tener sexo encima de una moto, no sé si es viable o si acabaría en el suelo con el amante encima y la moto aplastando nuestros cuerpos ansiosos de pasión, pero no me importaría probarlo, el coche ha dejado de tener su gracia... ¿algún voluntario?

Cualquiera diría que son lo mejorcito pero salir con un motero tampoco es tarea fácil, bueno, en realidad una relación no es nada fácil y los hombres no son tan simples como nos quieren hacer creer. Si eres tanto o más motera que tu chico motero, tendrás menos puntos de conflicto que si no lo eres, como ha sido mi caso. La primera lucha de poder a la que tuve que hacer frente fue entre ella y yo, a veces ganaba ella, otras veces ganaba yo pero siempre surgían momentos en los que pasaba más rato mimándola a ella que a mi. Ir de "paquete" no siempre es divertido pues depende de quién y cómo conduzca vas más o menos tranquila, es incómodo llevar un casco que no es de tu medida y en mi caso, por cuestión de tamaño, no voy nada cómoda en la parte de atrás. Es más, alguna vez si tenían que venir a buscarme he preguntado "¿en coche o en moto?" y si me han dicho moto hago alguna petición de cambio que no siempre ha funcionado y es que yo soy más de hablar, escuchar música durante el trayecto, calefacción en invierno y aire acondicionado en verano y unos arrechucos entre semáforo y semáforo. La peligrosidad es inherente al uso de moto, por lo que siempre estás alerta y como ejemplo pongo una de mis vivencias, en una ocasión un motero me canceló una cita porque había tenido un pequeño accidente en ciudad y acabó con una pierna escayolada y la moto bastante tocada. Quedada con otros amigos moteros, olvídate de dormir acompañada porque mirarás el reloj a las 3am y aún no habrá aparecido. Te pondrás a darle vueltas a la cabeza, primero aparecerán los celos y luego el miedo a que haya pasado algo pero lo que en realidad ocurre es que se han ido a tomar algo y  han acabado en un concierto de unos amigos, ¿no podría haberle gustado la pintura?
Estilo de vida, filosofía, afición o pasión, lo que sí es evidente es que un motero disfruta su moto con gran intensidad, le da una libertad y poder que no encuentra en su rutina diaria y las horas son minutos cada vez que sale a curvear porque lo que para los no moteros no es nada, para ellos les da la vida.

IN MEMORIAM

LFG - 2 abril 2015




sábado, 28 de marzo de 2015

Me hago mayor

Me hago mayor. Sí, no me gusta reconocerlo pero así es y no me hace ninguna gracia. Muchos niños y adolescentes dicen que quieren ser mayores para hacer cosas de mayores, pues al contrario que ellos, yo siempre le decía a mi madre: “mamá, no quiero ser mayor”. ¿En qué noto que la dad me pasa factura? Bueno, principalmente en el cansancio después de la jornada laboral y en menos ganas de salir de fiesta los fines de semana porque si salgo y me excedo, tardo más de 3 días en recuperarme mientras que antes bastaba sólo 1 día y muchas horas de sueño. La edad también ha afectado en eso, en el sueño: duermo menos. No sé muy bien cómo cambian los ciclos del sueño por las etapas de la vida pero antes era capaz de conciliar el sueño sin problemas mientras que ahora tardo bastante más. Ni que decir tiene que me despierto con antelación a la hora debida y me resulta imposible volver a dormir y por supuesto, es impensable tener esas magníficas siestas de ¡3 horas! o levantarte y volver a dormir en cuestión de segundos.


Otra cosa que viene aparejada con la edad: Responsabilidades. De pequeños no somos conscientes de los “deberes” de los adultos, nos centramos en la diversión y de esas cosas prohibidas para los menores que nos gustaría hacer y no podemos. La mayor responsabilidad de niños era aprobar el examen de inglés y como preocupación que el profe de lengua nos tuviese manía o el dilema de dónde salir el fin de semana con los amigos. Los adultos, sin embargo, no sólo ganan en cantidad de responsabilidades y preocupaciones sino que son de mayor envergadura: trabajo, gastos, hipoteca/alquiler, créditos, seguro del coche, facturas, problemas personales varios… Puede que haya muchas de estas facetas que estén medianamente resueltas pero, por desgracia, suelen surgir nuevas situaciones que nos echan por tierra esa sensación de éxito al haber superado un problema. Esto nos lleva a la siguiente diferencia: El estrés. De niña, el estrés podría estar relacionado con que me regañasen mis padres por un suspenso, que mi amiga se enfadase conmigo o que una compañera de clase no me invitase a su cumpleaños. Debo de decir que, actualmente, los niños y adolescentes suelen tener otro tipo de problemas que les pueden generar estrés y creo que les estamos “adulterizando”, es decir, les estamos haciendo mayores antes de tiempo y no tendría que ser así. Continuando con el estrés, el nuestro está causado por todas esas responsabilidades que vamos acumulando, no paramos de pensar en cómo resolver nuestros problemas y llegamos a estar tan saturados que de tanto en cuanto nuestro cuerpo nos pide un respiro.

Por eso mismo, porque nuestro cuerpo se resiente, los adultos nos dedicamos más al cuidado de nuestra salud. Que si me duele la espalda, que si me duele la cabeza, necesito una sesión de spa y masaje... nuestro botiquín se llena de ibuprofeno y buscamos masajista de urgencias. Así, cremas y potingues varios para nosotras y ellos centrados en la caída del cabello, aunque cada vez hay más hombres que muestran su calvicie sin reparos y hay algunos que resultan muy atractivos. A las mujeres nos entra la neura de hacer miles de dietas, apuntarnos a clases de Zumba o Pilates o acudir al botox o la cirugía para eliminar arrugas. Como es normal, de esto pecan mucho las famosas (también hay hombres operados ¿eh?) y teniendo en cuenta que viven de la imagen podemos pensar que es lógico pero a veces se pasan. Nicole Kidman cada vez parece más inexpresiva y los recientes casos de Renée Zellweger y Uma Thurman que han cambiado por completo sus rostros por parecer más jóvenes, ¿en serio es necesario llegar hasta ese punto? Cada uno hace lo que quiere con su cuerpo y puede que unos retoques hagan que puedan sentirse mejor pero deberíamos ponernos unos límites y, sobre todo, gustarnos más tal como somos.

Pero hay algo que pensaba que mejoraría con la edad, o que sería más fácil, pero me he dado cuenta de que es al contrario: Las Emociones. Pensaba que las experiencias vividas no sólo te hacen madurar sino que al ver las cosas desde otra perspectiva, uno es capaz de aprender a sobrellevar acontecimientos que ya se han vivido y que eso te hace tener más fortaleza (que no insensibilidad, por supuesto). Pero no, ni mucho menos es así, porque creo que con los años nos vamos haciendo más sensibles y susceptibles de lo que pensamos. Es como si al ver algo triste nos identificásemos de alguna manera con el que lo padece y aflorase en nosotros ese sentimiento, ¿no os ha pasado soltar unas lágrimas en películas de drama o incluso románticas? (sin tener en cuenta el momento de síndrome premenstrual). Noto que últimamente me está pasando y yo misma pienso que no es muy lógico  pero ¡no puedo evitarlo! Y no necesariamente tiene que ser un dramón de película de televisión de los domingos, no, puede ser en cualquier escena que, por decirlo de alguna manera, me remueva por dentro.

Cuanto más mayores somos, más desconfiados nos hacemos pero a su vez, es más fácil que nos hagan dudar o que nos hagan daño, principalmente porque ya conocemos esas sensaciones y ejercitamos un sexto sentido que nos dice que algo malo va a pasar, lo que no implica que nos duela menos, simplemente ya estamos preparados para el fatal desenlace. Lo más frecuente es que este aspecto se focalice en el plano de amistades y romances. De adultos, cuando un supuesto amigo nos quiere por interés, nos hace una mala jugada o nos deja tirados por otras personas, se mezclan sentimientos de decepción y rabia, decepción por haber depositado nuestra confianza en alguien que creíamos que la merecía, y rabia por habernos dejado engañar y no habernos dado cuenta de la realidad. Por tanto, por experiencia dudamos de los demás y creamos nuestras propias barreras para evitar que vuelva a suceder, pero de lo que no somos conscientes es que esas barreras también nos ponen trabas a nosotros mismos para acercarnos a los demás. Evidentemente, en el plano del Amor este aspecto es mucho más acusado. De jovencita, el desamor era una tarde de llorar a lágrima viva con tu mejor amiga y acabar la semana tonteando con un chico de una fiesta a la que te han invitado, de mujer hecha y derecha una ruptura puede derivar en diferentes emociones, la mayoría extremas, aunque en realidad, las pérdidas en general cuesta más asimilarlas y la etapa de duelo es mayor y diferente a los más pequeños. Parece que sólo nos afectan las cosas negativas, pero no, también las positivas nos motivan más y estamos más predispuestos a conseguir nuestros objetivos, ya sea por madurez, por responsabilidad u otras cuestiones. Por ese motivo, me doy cuenta de que cuanto más mayor me hago más emotiva me vuelvo.

Crecer y envejecer es inevitable, no se puede detener el tiempo (una verdadera pena porque hay momentos que merecería mucho la pena poderlos vivir más de una vez) pero lo realmente importante es cómo aprovechas ese tiempo, disfrutar de los que te rodean, de los pequeños detalles, de las risas, de los viajes, del invierno y del verano, de un café caliente o unas cervezas con los amigos… en definitiva, de vivir. Ahora, ¡a ponerlo en práctica!