domingo, 20 de enero de 2013

Las frases más temidas en el AMOR

El amor es… es… ¿Qué es el AMOR? Creo que el ser humano lleva preguntándose está cuestión desde hace mucho tiempo y no hay una única respuesta porque depende de la persona de quien te enamores y las circunstancias de ambos. Lo que si es cierto es que el AMOR tiene momentos muy bellos, increíbles y fascinantes que te llenan de vitalidad y la vida se te hace maravillosa. Pero todo tiene su lado oscuro y el Amor no lo es menos, así que, también hay dosis de miedo, dolor e incertidumbre. Mucho se ha hablado del lenguaje del Amor, de los gestos y posturas, de los besos… pero nadie dice nada sobre las frases más temidas en una relación. Sí, son esas frases que en cuanto las escuchas te dan un vuelco el corazón, te paralizas y necesitas unos minutos para poder reaccionar o si eres tú quien las pronuncias estás con el alma en vilo esperando la reacción o la respuesta de la otra persona.
 
“Me gustas”: Parece un poco infantil o adolescente pero los adultos también usamos estas palabras cuando queremos hacer saber al otro que estamos empezando a sentir algo, aunque en su caso también decimos “me encantas”. Da un poco de miedo porque es la frase que marca los límites, la que delimita si surge o no algo. Si es recíproco da tranquilidad, el problema es cuando no lo es porque el que no siente lo mismo está recibiendo la señal de “peligro continuar por este camino” y se plantea la opción de escaquearse y poner barreras. Aunque hay quien aún así sigue con el tonteo sólo porque sabe que hay alguien a quien llama la atención.
 
“Te Quiero”: Pensareis que es una tontería que se pueda temer un “Te quiero”, ¡si lo deseamos y nos gusta que nos lo digan! Cierto es, pero… ¿Qué ocurre con el primer “Te quiero”? Ese es el que impone porque vuelve a marcar un ciclo importante en el que abiertamente se expresa lo que se siente en dos simples palabras. Escucharlo impacta y decirlo impone y en ambos casos los segundos antes de decirlo o escucharlo entras en un estado de parálisis corporal, no mueves ni un músculo y contienes la respiración, vamos, que ni pestañeas. Al decirlo estás a la expectativa de la reacción del otro. Has buscado un momento íntimo en el que ambos estéis a gusto y tienes la necesidad de expresar lo que sientes pero no te atreves. “¿Lo digo o no lo digo?” piensas, hasta que decides arriesgarte, te armas de valor, coges aire y… lo sueltas con la sensación de que estás tirando una bomba. Cuando lo escuchas, te quedas sin palabras y no sabes muy bien cómo responder, principalmente porque no te lo esperas. Lógicamente, lo más apropiado sería “Yo también te quiero” pero cuesta abrirse tanto o incluso a veces dudamos de las palabras del otro pues podemos pensar que lo dice por complacer y no porque sea sincero.

“Tenemos que hablar”: En el momento en el que oyes esto ya te pones alerta y a la defensiva, como un boxeador que se cubre el rostro esperando el golpe de su contrincante porque estas palabras nunca traen nada bueno. Mi amigo Roberto se quedo helado cuando escuchó esta frase en la boca de la que ya era su ex, la siguiente frase le dejó más congelado aún… “Estoy embarazada”. O mi amiga Charo que después de esa frase escuchó… “tenemos que dejarlo… he conocido a otra persona”. Pero más impactada se quedó la hija de mi vecina cuando su prometido le dijo que “no me caso” a un día de la boda, con el banquete y el viaje de novios pagados. ¿Y por qué sabemos que el “Tenemos que hablar” no trae nada bueno? Pues porque si fuera bueno no empezaríamos con evasivas sino que lo soltaríamos sin más. Para darte una sorpresa, tu pareja te diría “Tengo una sorpresa para ti, cierra los ojos…” y cuando los abres te encuentras dos billetes de avión a ¡Roma! O a tus padres les anuncias que te casas con un “Papá, Mamá... ¡nos casamos!” y a tus amigos se lo dices con un increíble “¡Me caso!” y todo ello acompañado de una sonrisa de oreja a oreja y llena de emoción. Por eso sabemos que un “Tenemos que hablar” es malo, porque no va acompañado de gestos alegres, más bien todo lo contrario.
 
“Tengo algo que contarte” o “¿Puedo preguntarte una cosa?”: Algo similar pasa con estas frases que suelen acompañarse de un “pero no te enfades”. No llevan consigo nada bueno puesto que un acontecimiento alegre se cuenta por sí solo mientras que para hablar de un suceso negativo, se aplican este tipo de frases que intentan suavizar el contenido, vamos, hacen de analgésico para que el golpe sea menos duro o, al menos, más llevadero.
 
 
“Tenemos que dejarlo”: Es la típica frase que se suelta después del “Tenemos que hablar”, o al menos es la que más probabilidades tiene. Realmente no te la esperas y te cae como un jarro de agua fría, es como si te arrancasen el corazón de cuajo y lo hicieran pedazos en un momento, acompañando todo el drama con unas lágrimas que ni un solo pañuelo puede recoger. Cuando te toca a ti decir esas duras palabras, te encuentras en una encrucijada, te encuentras entre la espada y la pared porque guardas cariño a la persona que quieres dejar pero ya no sientes lo mismo que antes o ves que la cosa no funciona pero no sabes cómo decirlo sin hacer daño. Para el que lo suelta es quitarse un peso de encima, una carga tan grande que es como “¡uff… por fin lo he dicho!”, para el que lo escucha es un “¿Cómo? Pero… ¿Por qué?”
 
“Vamos a darnos un tiempo” y “Creo que deberíamos conocer a otras personas”: Es similar a la anterior con una peculiaridad, en este caso dejas la puerta abierta “por si acaso”, en la anterior la cierras totalmente. Pero a ver ¿cómo que un tiempo? ¿Acaso somos Kit-Kats… un paréntesis en tu vida y luego seguir? Y por otra parte… ¿Vamos a ser los segundos platos? No hombre no, además, que darse un tiempo y conocer otras personas es como si dices “Mira, no me gustas y me estoy aburriendo contigo, así que, voy a divertirme a lo grande y si me aburro pues hablamos”.
 
“Ya no siento lo mismo” o “Ya no es lo mismo”: Duele escuchar está frase porque es la versión suave de un “Ya no te quiero”. Te quitan o quitas el lado romántico e idílico de la relación y no queda nada, sólo cenizas. Si eres victima de estas palabras, te queda una sensación agridulce y tienes la impresión de que han jugado con tus sentimientos. Si eres el verdugo, intentas dejar claro que la relación no tiene sentido y no hay nada que hacer para cambiar tus sentimientos.
 
“Te quiero… pero como amigo/a”: Es lo peor que te puede pasar, que te coloquen en el rango de “Sólo amigos”. ¿Sólo amigos? No, no... A ver, que yo ya tengo amigos… no, así no vale, o sí o no pero medias tintas nada.  Cuando te lo dicen te quedas con una cara de tonto, cuando lo dices pones limitaciones para que las cosas no se confundan o no vayan a más. Todos hemos estado en uno y en otro lado, en uno te  desilusionas en el otro dejas de sentirte agobiado.
 
“Hoy viene mi madre”: Es decir… tu suegra y no te hace ni pizca de gracia porque ya sabes que va a inspeccionar la casa o hará algún comentario que te obligue a morderte la lengua si no quieres liarla. Si es tu madre al que no le hará gracia es a tu pareja porque él también tendrá que mantener la compostura en lugar de estar repanchingado en el sofá.
 
Estás y muchas otras frases son temidas y odiadas en el amor porque adelantan acontecimientos catastróficos o  por lo menos no deseados.  No importa que se digan durante la cena, en la cama o entre medias de conversaciones normales, el caso es que son puñaladas por la espalda que no se esperan y que dejan una herida abierta en algunos casos y un resquemor o leve malestar en otros.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Carta de despedida al 2012 y Carta de Bienvenida al 2013

Querido 2012:
Hola, ¿qué tal vas? Últimamente te veo demasiado apagado ¿no? Estás tristón y bastante apagado. Bueno, espero que te recuperes un poco aunque la verdad es que ya es un poco tarde y ya no queda nada para que te vayas.

 
Quería decirte que este ha sido bonito conocerte y haber pasado este tiempo contigo. He tenido altibajos pero puedo afirmar que han predominado los momentos altos que los bajos.  He podido disfrutar contigo de muchas cosas: baile, risas, cenas, vacaciones, playa… Y además hemos encontrado a personas interesantes con las que hemos vivido situaciones muy peculiares. Bueno, es cierto que también hemos coincidido con algunos especímenes que vaya telita ¿eh?...jajaja… pero bueno, ya sabes que al final la gente que importa de verdad es la que siempre está ahí. ¡Ah! Y no me olvido de estos personajillos que han vuelto a aparecer así como de la nada, ¡qué pesados!
 
 
Bueno, quería darte mi despedida definitiva porque, sinceramente, me alegra que te vayas. Sí, es cierto, no sabía cómo decírtelo pero mejor ser clara. A pesar de que a mí no me has tratado mal, pero has hecho estragos allí donde pasabas y eso no me parece nada bien. Has destruido hogares, has dejado a gente sin trabajo, sin comida y has traído más de un conflicto. Has sido la preocupación de muchas personas e incluso has generado estrés, depresiones e incluso suicidios… ¿te parece bonito? Pues no, no lo es, pero claro, todo no es tu culpa, es cierto, pero… has sido participe y mira, creo que es lo mejor, que desaparezcas y nos dejes a todos tranquilos para intentar remontar y superar todo lo que nos has dejado.
 
 
Pero no hablemos de cosas malas siempre que tampoco hay que ser catastrofistas ¿no crees? Yo sólo espero que tu sucesor sea más benévolo con nosotros y nos permita tener unas condiciones de vida no sólo decentes sino aceptables para todos y cada uno de nosotros. Ya sé que no vas a volver pero que sepas que no has pasado inadvertido y que te recordaremos bastante más de lo que piensas, bueno, incluso más de lo que nos gustaría. Como vas a ver a tu sucesor en unas horas, cuando le veas dile que le dejas un proyecto muy grande por hacer y que deseas que lo lleve hacia buen puerto. También me gustaría que le dijeras que me traiga lo que tú no has conseguido porque has dejado conmigo asuntos pendientes sin cerrar, porque te recuerdo que firmamos un contrato a tu llegada y no lo has cumplido.

 
La verdad es que no me queda mucho más que decirte. Aún tienes un poco de camino por delante, aléjate sin mirar hacia atrás y espero que poco a poco dejemos de ver la sombra que nos has dejado. ¡Ah! Sólo una cosita más, ¿podrías saludar a mis abuelas y abuelos de mi parte? Diles que nos acodamos de ellos y que les echamos de menos.
 
 
Que tengas una buena partida
Un saludo

Estimado 2013:
Aún no tenemos el placer de conocernos. Ante todo, espero que su llegada sea grata y que se instale con tranquilidad y adapte todo a su gusto y como esté más cómodo.
 
 
Todos estábamos ansiosos por su llegada, pues estamos a la espera de que se produzca un cambio y tenemos la esperanza de que con usted las cosas irán a mejor y que tenemos expectativas de futuro. Imagino que ya le habrán puesto al corriente de todo lo ocurrido y por ese motivo es imprescindible que tome las medidas oportunas para dar una solución a estos temas y coger las riendas de una forma segura y tranquilizadora para todos nosotros. Le aviso que no será tarea fácil, cuenta con el apoyo de muchas personas pero el problema que se presenta es que toda esa gente no cuenta con los medios adecuados para afrontar esta situación. Sin embargo, hay unos pocos con los que usted tendrá el placer de hablar y que, como se dará cuenta más adelante, son aduladores y charlatanes que únicamente velan por su interés. Pero bueno, a mi no me corresponde hablar de estos temas y no quiero causarle una mala impresión cuando aún no ha tomado posesión de su cargo.
 
 
Aprovecho la ocasión para solicitarle una reunión a día 2 de Enero. Quiero hacerle una serie de propuestas que quisiera que tuviese en cuenta para el tiempo que va a estar con todos nosotros. Son unas peticiones que conciernen a mi entorno y a mi vida, principalmente para hacerla más cómoda y agradable e incorporar elementos no presentes en estos momentos. Así mismo, quisiera solicitar ciertos aspectos relevantes para amigos y familiares: salud, amor, trabajo, dinero, tranquilidad, bienestar…
 
 
Sin más dilación, espero que haya tenido un buen vuelo y que la estancia que hemos dispuesto para usted sea de su gusto. Mañana un coche pasará a buscarle para enseñarle el resto de las instalaciones y le entregarán la documentación con todo lo que usted necesita saber para su nuevo cargo.
 
 
Bienvenido
 
 
Un saludo

sábado, 22 de diciembre de 2012

¡¡FELICES FIESTAS!!

Hoy quiero aprovechar este pequeño espacio para felicitar las fiestas a todas aquellas personas que me leen desde cualquier parte del mundo.
 
¿Recordáis las Navidades cuando erais más pequeños? En mi caso recuerdo la ilusión que me hacía colocar el árbol de Navidad, con bolas de colores, espumillón y otros adornos que colgaban de sus hojas de plástico. También me dedicaba a hacer el Portal de Belén en un hueco que hacía mi padre en la estantería del salón. Con qué ilusión colocaba el serrín, las rocas, las casas, el puente por el que cruzaban pastorcillos o ese leñador que llevaba su carga a la espalda. Recuerdo que las figuras de los tres Reyes Magos eran las últimas que colocaba. Recuerdo con cariño la Nochebuena y la Noche de Reyes, deseando ver los regalos que habrían dejado Papa Noel y los Reyes Magos. ¡Incluso dejaba comida y bebida para los camellos!
 
A todas las personas que me leéis desde Europa, Latinoamérica, Estados Unidos… y desde cualquier parte del mundo, os quiero desear unas felices fiestas. Espero que disfrutéis de estos días con vuestras familias y amigos, que a pesar de los problemas saquéis una sonrisa y viváis con ilusión cada día que pasa porque son maravillosos recuerdos que grabar en la memoria. Estéis donde estéis, os deseo un buen final de año 2012 y que comencéis el 2013 con mucha energía para poder cumplir todos vuestros deseos.

No sé como celebrareis las Navidades en vuestros países ¿os animais a contármelo? :)

 

¡FELIZ NAVIDAD
Y
PRÓSPERO AÑO NUEVO!
 
 

 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

A medias y sin SEXO!!!

Pero… ¿qué está pasando? Creo que me he perdido algo de la película porque no me cuadran las cosas. ¡A los hombres no les interesa el Sexo! No, que nadie se ría ni se tome esta afirmación a la ligera porque de un tiempo a esta parte esto es tan cierto como que la Tierra es redonda. Supongo que los Hombres me mirarán con cara rara pensando que estoy loca y dirán “pero esta chica de qué va si para nosotros el sexo es algo muy importante y siempre estamos activos y pensando en ello”. Pues no, os equivocáis de largo porque los Hombres están perdiendo fuelle y cada vez más se quedan a medio gas o inapetentes.
 
Hay que decir que en este tema la Mujer ha cambiado mucho. Antes, el sexo era algo más exclusivo para hombres, tenían todo el poder y control sobre cómo, cuándo, dónde, por qué y con quién mantener relaciones sexuales. Para ellos era Placer, para nosotras Reproducción. Así mismo, un hombre que se acostaba con muchas mujeres era un triunfador mientras que una mujer que se acostaba con muchos hombres era una golfa. La mujer tenía un rol muy específico y todo lo que se saliera de ese estándar era visto de forma negativa por la sociedad e incluso por otras mujeres. Poco a poco la mujer se ha ido liberando y en el sexo también. Aún hay quienes opinan que la mujer con mucha experiencia sexual es una degenerada, sin embargo, en la actualidad las mujeres ya han adquirido un nuevo papel en el sexo y ellas también deciden sobre el cómo, cuándo, dónde, por qué y, sobre todo, con quién.
 
Ante esta nueva situación, nosotras somos parte activa y a veces nos encontramos que es nuestro compañero de cama el que falla, le falta energías o, simplemente, está pasivo. Nosotras hemos pasado de poner la excusa de “me duele la cabeza” a “prepárate que llevo lencería sexy” y ellos del “Vas a saber lo que es un hombre de verdad” a “mejor lo dejamos… me duele la cabeza”. ¿Cómo? Sí, si, como lo lees, se están volviendo perezosos. Quedas a tomar un café con ese hombre que tanto te gusta, de hecho, te pone tonta en cuanto piensas en él y le deseas al completo: su sonrisa, sus manos, su pelo, su cuerpo… La conversación va estupendamente y te encuentras tan a gusto que sientes que estás en una nube cuando te dice que subas a su casa. Pero la nube se rompe y caes de ese maravilloso sueño cuando subes a su casa sólo para sacar a su perro Sansón. Intentas pensar que al volver del paseo será cuando te tiré apasionadamente al sofá y acabéis con la ropa por el suelo, pero no, otra vez te encuentras con que en lugar de eso te dice que está cansado y que sólo tiene ganas de tirarse en el sofá y no hacer nada. Ahhh… muy bien, perfecto, te has puesto guapa, te encuentras sexy y sabes que atraes a los hombres pero él… ¡Ni se inmuta! Es más… ¡Demuestra que no le excitas! Y eso, señoras y caballeros, es una herida muy grande en el orgullo de una mujer y la autoestima cae por los suelos, más aún cuando vas recordando que durante ese café no te miró el escote ni las piernas, que no se fijó en tu trasero cuando te levantaste ni se dio cuenta de lo marcadas que estaban tus caderas con ese pantalón vaquero. Así que, no sólo te quedas con las ganas de tener sexo con él sino que piensas que se ha vuelto asexual… ¿Es eso posible? Pues al menos lo parece…
 
El cansancio no es la única excusa para no tener sexo, otra es la falta de ganas. ¿Falta de ganas? Efectivamente, así es aunque parezca increíble. Parece como si estuvieran pasando por una crisis existencial en la que después de haber tenido sexo de una forma fácil, después de tenerlo todo al alcance de la mano y haberlo practicado en exceso con diversas privilegiadas, caen en un estado de letargo en el que les resulta más placentero ver una temporada completa de su serie favorita a acostarse con una mujer y tener que hacer esfuerzos. Parece como si el sexo se hubiera convertido en algo insulso y monótono y les puede dar pereza quedar contigo si saben que tienen que cumplir después o si piensan que eso es lo que se espera de esa cita. También ocurre que la mujer ha sido relegada de las preferencias de un hombre, ya que ahora sus prioridades se ciñen a tres cosas: trabajo, él mismo y sus amigos… y por ese orden. Si trabajan mucho, su tiempo libre lo quieren dedicar a sus aficiones: correr, jugar al futbol, clases de pádel, senderismo o vaguear. También quieren dedicar el tiempo a sus amigos y si un  fin de semana quedan contigo, al siguiente tendrán ganas de ver a sus colegas y comentar la jugada de Ronaldo o Messi en el partido del día anterior.
 
Otra situación posible es que se queden a medio camino. Conoces a un chico que parece una maquina sexual, piensas que es todo pasión y vigorosidad y cuando te encuentras debajo de él, aprecias que aquello no está como debía estar. Bueno, vale, tendré paciencia… piensas, y pones un poco de tu parte pero ni con esas. Da lo mismo lo que intentes para estimularle, está más bien blanda y así es difícil que pueda entrar en ninguna parte. Hay que tener en cuenta que se pueden dar dos versiones: los que directamente no llegan a tener una erección completa, algo que deberían tener en cuenta como una posible disfunción, y los que la pierden en cuanto se ponen el preservativo. En este último caso son unos listillos porque es una vil excusa para convencerte de que lo hagáis sin protección, porque en ese momento tan caldeado hay veces que se pierde la razón y se hacen ciertas concesiones por culminar de una forma placentera. Error, es cierto que es más estimulante hacerlo tal cual, sin embargo en el mercado existen tantas clases de preservativos que es difícil no encontrar uno que sea ultra sensible e incluso ¡de tallas XXL! Además, todo eso está muy relacionado con la cabeza así que, lo realmente importante es el poder de la mente. Chicos, por favor, si leéis esto, haced caso de los consejos del maestro YODA de “La Guerra de las Galaxias” porque todo se mueve con la mente.
 
Una situación incómoda para una mujer es quedarse a medias. Mucha excitación puede provocar que terminen antes de que tú hayas empezado a disfrutar. En ese incómodo momento te preguntas “¿Ya está? ¿Esto ha sido todo?” y aunque algunos intentan solucionar el asunto mediante otras técnicas, otros se acomodan, se visten y se acabó la fiesta. Igual de embarazoso es que tu compañero sexual se duerma… ¡durante! Notas cómo su respiración es totalmente distinta y que sus músculos están totalmente relajados. No puedo olvidarme de los que no trabajan con empeño y dedicación para excitar a la mujer, saltándose los previos y consiguiendo como resultado que las partes íntimas de la mujer en lugar de estar húmedas como para que todo vaya con suavidad, parezcan un estropajo ¿Consecuencias? Molestias durante el coito y días después. Y por supuesto, los hay que se olvidan de la existencia de otras partes erógenas en la mujer, como puedan ser los pechos, el cuello o la espalda.
 
Este panorama no resulta nada alentador ¿verdad? ¿Realmente todos son así? Por supuesto que no. Igual que hay hombres sexualmente malos, muy malos y pésimos, también los hay buenos, muy buenos y excelentes, incluso un mismo hombre puede actuar de todas estas maneras dependiendo de las circunstancias: estrés, alcohol, cansancio… No obstante, esos impedimentos físicos y reales no sirven para justificar una mala actuación por falta de interés, atención o apatía. Hombres del mundo, por favor, haced caso a las reacciones de nuestro cuerpo, observar si nos gusta o si no, cuidad los pequeños detalles y, por supuesto, entusiasmo y dedicación, os lo agradeceremos y el beneficio será para los dos. ¿Probamos?

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sus amigos son mis amigos

Los amigos son un tesoro. Eso dice la tradición popular del refranero, incluso les comparan con flores o plantas que hay que cultivar, regar y cuidar. Y realmente es muy cierto, no hay que descuidar a los amigos porque son un gran apoyo en muchas ocasiones pero… ¿qué sucede con los amigos de tu pareja? Eso ya sí que es otro cantar, o como se diría en el refranero “harina de otro costal”. Cuando tu pareja te presenta a sus amigos es un momento tenso, no es igual que cuando te presenta a los padres, pero sabes que te estarán observando y que después, indudablemente, hablarán de ti y opinarán sobre tu físico o tu forma de ser. Y sin duda alguna cuando llegue ese momento, que llegará, tienes que tener en cuenta una serie de cuestiones importantes para no acabar decepcionada.

Lo primero y más importante que debes saber: Tu chico con sus amigos cambia. No es que sea una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde pero no se comportará de la misma manera que lo hace contigo cuando estáis solos. No te cogerá de la mano ni te dará besitos. Tampoco te llamará “Cari” o cualquier otro calificativo cariñoso con el que te llama en la intimidad. Lógicamente, tienes que actuar de la misma manera para evitar que te cataloguen de empalagosa y, sobre todo, no incomodar a tu chico. Pero como en todo, hay sus excepciones y puedes encontrarte a algunos hombres que no les importe demostrar su cariño delante de los amigos, bien porque no les dé vergüenza o bien porque se encuentren cómodos. Si ese es tu caso, chica ¡estás de suerte! No como mi amiga Gema, que me llamó llorando porque su chico había pasado de ella totalmente cuando conoció a sus amigos. Según sus palabras, estuvo distante, hablaron poco, no la metía en las conversaciones e incluso durante un buen rato estuvo mirando el móvil. Mi amiga seguía explicándome a lágrima viva sus sentimientos: que se sintió incómoda, ignorada y que no pintaba nada allí. Pero su decepción aumentó cuando al plantear a su chico que pensaba irse (después de varias horas de aburrimiento…), el muchacho la acompañó a la puerta del sitio en el que se encontraban y la despachó en cinco minutos para volver con sus amigos. ¡La había ido a buscar a casa y ahora la dejaba tirada!
 
Puede que te veas en una situación similar a la de mi amiga porque, muchas veces, nos quedamos paralizadas y sin saber reaccionar, independientemente de si somos tímidas o extrovertidas. Así que, para evitar ese pensamiento de “me siento ignorada” y como segundo paso antes de conocer a los amigos, hay que saber adaptarse. Ya lo dijo Darwin, hay que adaptarse al medio para sobrevivir, si tú quieres salir airosa de  ese momento tenso, busca la forma de involucrarte con el resto para que te vean como uno más o al menos que vean tu buena intención de integrarte. Puedes hablar con alguno de los amigos, interesarte por las conversaciones que tienen e incluso meter baza con toda la naturalidad. Ojito… hablar, preguntar o interrumpir en exceso no es nada bueno, los nervios pueden traicionarte, lo mejor es un término medio.

 

Busca aliados. Sí, en el Amor como en la Guerra hay que tener estrategias, armas y aliados. De sus amigos, unos te caerán mejor que otros, por eso, llévate bien con ese que te ha caído bien y tendrás un poco de ventaja. Si caes bien, hablarán en tu favor e incluso le animarán para que quede contigo más veces. Eso no lo es todo pero influye. Si un amigo puede ser de gran ayuda, hacerte amiga de alguna de sus amigas eso ya sí que es un verdadero triunfo. ¿Por qué? Porque las mujeres somos más insistentes y podemos tener más poder de convicción en esto de los sentimientos, supongo que porque nos gusta más hablar de ellos. Si le agradas a una amiga suya, descuida que ella al día siguiente le llamará por teléfono para preguntar cómo te conoció, cuántas veces habéis quedado, lo que él siente por ti o cuáles son sus intenciones. Le preguntará cualquier cosa porque hay confianza y, diga lo que diga, ella te echará un cable: “Se la ve buena chica y hacéis muy buena pareja” o “¿dices que no te gusta mucho? ¡Pero si cada vez que la mirabas se te iban los ojos! Anda, no seas tonto y llámala para quedar”. Sin embargo, es un arma de doble filo porque, al igual que te ayuda, puede perjudicarte.  Si no caes bien a sus amigos hombres, lo único que puede pasar es que no te junte con ellos. Lógicamente no te elogiarán pero al menos no te criticarán porque respetarán que eres la pareja de su amigo. Pero si caes mal a alguna de sus amigas… siento decirte que lo tienes complicado, es más, si no le gustas a su mejor amiga, lo tienes muy negro. ¿Por qué? Pues porque igual que una mujer te puede ensalzar también puede hacerte caer muy rápidamente. No dudes en que te criticará a tus espaldas, le hará pensar cosas que no son y le influirá para que no te vea tanto: “Yo no me fio de ella ni un pelo, parece muy buenecita pero no sé, hay algo que no me gusta” o “¿Te ha dicho que hoy no puede quedar? Eso es porque tenía otro plan mejor, ¿seguro que no está con otro?”. Y como lo peor es sembrar la duda al final la que va a salir perdiendo eres tú. Así que, búscate buenos aliados y evita las confrontaciones directas, seguro que te ira mejor.

A la hora de que te presente a sus amistades pueden darse dos situaciones un poco comprometedoras. La primera es que te presente a su EX porque han quedado como amigos… Ummm, vale, te puede decir que por ella ya no siente nada, que son amigos sólo  pero siempre te va a quedar la duda y no sabes hasta qué punto la EX te va a juzgar. Porque que tu chico te diga que va a quedar a tomar café con una ex después de mucho sin verse o lo típico de una vez al año… pues bueno, te puede sentar mal e incluso sentirás celos pero le das un voto de confianza e intentas aceptarlo y no montar un show de eso. Pero es muy distinto a que te diga que hoy se va a comer con ella, que mañana la va a recoger después del trabajo y que el fin de semana la va a ayudar a pintar la casa. ¡Ah, no! Hasta ahí ya sí que no, que quiere pasar más tiempo con su ex que contigo… pues nada, que se quede con ella todo lo que quiera, que ya te buscarás tu algún plan mejor. Además, queramos o no, siempre vamos a pensar que se acostó con esa chica y, lógicamente, vas a pensar que te compara con ella, algo que te va a obsesionar en gran medida.

La segunda situación que puede causarte problemas, o quitarte el sueño, es que te presente a un amigo tan guapo y atractivo que al final te guste más su amigo que él. Y si a eso le añadimos que el amigo es simpático y te hace caso… sí, realmente tienes un problema. Al principio no le das importancia, te convences de que es simplemente un chico más pero no funciona. Luego piensas que es el típico guaperas ligón para convencerte a ti misma de que no te gusta y que no te conviene, pero cuanto más hablas con él cuando le ves, más te gusta y te das cuenta de que no es ese chico malo que intentas ver. Cuando nada de lo que haces te funciona, comienzan las noches de insomnio pensando en qué debes hacer, no puedes comer de los nervios y te sientes mal contigo misma. Si a eso le añades que el amigo te invita a tomar algo y aceptas, ese sentimiento de “qué mala persona soy” va en aumento. También puede ocurrir que el amigo te confiese su amor una vez que lo has dejado con tu novio y, la verdad… es que te gusta. El dilema que se te presenta es ¿es correcto salir con el amigo de mi ex?

Es un tema peliagudo esto de conocer a los amigos de tu pareja. Es un momento tenso que tenemos que pasar y puede que no sea tan malo como habías imaginado. Sea como sea y ocurra lo que ocurra, no dejes que la situación te desborde y no pierdas nunca una cosa: ser tú misma.

jueves, 25 de octubre de 2012

Una oposición para toda la vida

¿Opositar o no opositar? Esa es la cuestión. O más bien el dilema existencial que se presenta a muchas personas que no saben dónde dirigir sus pasos o que quieren conseguir algo mejor. El opositor se prepara concienzudamente y se pasa varios años acudiendo a academias y dedicando casi todo su tiempo a los estudios. Vamos, que opositar es casi un trabajo más. Sin embargo a la oposición que me presento una y otra vez creo que es la más difícil de superar: Los Hombres. Sí, los hombres son como las oposiciones: difíciles, hay que dedicarles mucho tiempo, se necesita grandes dosis de paciencia y un temario extenso, variable y con muchas excepciones.

Las oposiciones son difíciles al igual que los hombres que siempre se las arreglan para complicarnos la existencia. Para ellos, un no es un no. Si te dice que no puede quedar contigo es que no puede. Punto. Y no tiene por qué darte explicaciones de ningún tipo. Por supuesto, ni se te ocurra pedírselas, a no ser que él quiera dártelas, pero diga lo que diga, estará bien según su criterio. Ahora bien, cuando eres tú la que no puede, las cosas cambian. Seguramente te diga algo similar a: “ah, bueno, no pasa nada, si no quieres quedar…” o “luego no me digas que no nos vemos…”. Vamos, que te hace culpable de que no quedes con él y tendrás que decirle sí o sí el motivo para que no piense que no no quieres verle, así que, no te queda más remedio que contarle que ya has quedado con tus amigas.

Ya hemos dicho que el temario es complicado y denso, pero también puede ser variable, llevas un año estudiando y al año siguiente deciden cambiar parte del temario para después retomar el antiguo y hacerte un lio mental de lo que llevas memorizado. Así nos pasa a nosotras con los hombres, ¡nos lían! Notas que está a gusto contigo, eres su musa: le motiva, le interesa saber de ti, te desea… Y un día, sin saber muy bien por qué, desaparece ese interés, se distancia de ti y si volvéis a hablar es como si nada hubiera pasado entre vosotros. ¿Motivos? No tienes ni idea… de lo único que te das cuenta es que no tiene ningún interés en verte, pero eres buena y le das una oportunidad, pensando que con un poco de tiempo reaccionará pero sólo consigues que la cosa se enfríe más. Aún así, intentas proponerle tomar algo y te contesta con evasivas, el famoso “ya veremos”. ¿Ya veremos? ¡Pero si antes te morías de ganas de verme y ahora no quieres! Si ocurre esto, confirmado, su interés ha desaparecido y ya te puedes olvidar de él, es decir, no has aprobado su convocatoria. 


 El estudio en sí mismo requiere dedicación. Una relación también, pero cuando ellos planifican algo para los dos, no suelen contar con nosotras. El chico con el que estás empezando a tontear te llama todo emocionado y te dice que el jueves vais a una exposición de coches antiguos y que el fin de semana os vais a un hotel rural muy barato, por supuesto, te recuerda que te lleves ropa deportiva para salir a andar o hacer senderismo. ¿Hola? Disculpa, pero ¿me has preguntado si  puedo quedar el jueves o si tengo planes para el fin de semana? Vamos, no sé, una tiene vida y esas cosas: familia, amigos, trabajo, ocio, gimnasio… De hecho… ¡no me gusta hacer senderismo! Claro, si le dices que no ya sabes que le vas a cortar el rollo, por lo que, te guste o no, alguno de sus planes tendrás que aceptar, aunque sean otros distintos. Esto no ocurre a la inversa, si ellos ya tienen planes…bonita, estás perdida, olvídate de que lo acepte, te dirá que tendrías que haberle avisado antes o bien que le estás agobiando y que estás controlando su tiempo.

Las mujeres solemos ser muy impulsivas con los sentimientos y por eso necesitamos controlarnos y tener paciencia, lo mismo que ocurre cuando pasan los meses y siguen sin salir las convocatorias de examen. En el caso que nos ocupa, el corazón nos pierde. Nos gusta alguien y estamos deseando llamarle, verle, conocerle. Lo queremos todo YA y somos dadas a los reproches, reproches que hacemos de forma inconsciente. Por eso, muchas de las cosas que decimos con la intención de parecer una mujer indefensa suenan a reproche. “Jooo… es que me tienes muy abandonada…” o “… como ya no nos vemos…”. Sí, suena a reproche e, incluso yo diría que un poco ñoño pero… es inevitable, lo decimos porque verdaderamente nos gusta esa persona y echamos de menos no poder estar con él. Moraleja, armarnos de paciencia y que las cosas pasen cuando tengan que pasar.

A las oposiciones se presentan miles de personas y el resultado no depende únicamente de lo que tú hagas sino de lo que hagan los demás. Por un hombre compites con el resto de mujeres que quieren presentarse a la misma convocatoria. Sí, se convierte en una competición: la más lista, la más guapa, la más atractiva, la más simpática, la más inteligente… bla, bla, bla… Pero todos sabemos que una imagen vale más que mil palabras y como no le entres por los ojos… Y el que apruebes o no está relacionado con el grado de atención que consigan llamarle las otras y el que consigas llamarle tú y, sobre todo, cuantas mujeres le interesen a él en ese momento. Pero ¿cómo saberlo? Al menos en una oposición sabes que se presentan 700 personas para 20 plazas, pero con los hombres, para tener una plaza en su vida, ¡nunca sabrás con cuántas te enfrentas! Bueno, también surgen espontaneas que salen de la nada y te estropean todo o bien las ex que reaparecen y también se entrometen en tu camino. Así que, con un hombre puedes esforzarte todo lo que quieras pero eso no te garantiza conseguirle, ya que puedes aprobar con él pero no obtener la plaza que deseas o bien quedarte en la lista de espera, es decir, en su chorva-agenda, o estar como interina, o lo que es lo mismo, estás con él pero con unas condiciones limitadas: no compromisos, sólo sexo.
 

Todas estas situaciones nos complican mucho las cosas, pero más difícil aún es elegir al hombre adecuado al que quieres “optar”. Hay muchos tipos de hombres y con unos encajarás más que con otros, lo importante es encontrar el que encaje contigo y que poco a poco te des cuenta de que encajas con él. Te puedes topar con hombres tóxicos que te amarguen la existencia, aquellos de los que te enamoras perdidamente pero ellos te ignoran o conocer a alguien que en un principio te parecía una excelente persona pero que con él tiempo y sus actos te demuestran que sólo era una fachada y decides poner tierra de por medio. Por ese motivo, tenemos que tener claro lo que queremos y lo que buscamos. No es lo mismo opositar para un puesto en la Administración de un Ayuntamiento que para entrar en el cuerpo de Policía, ambas oposiciones requieren capacidades distintas y son pruebas distintas. Así, si lo que buscas es algo serio, difícilmente podrás aprobar con un hombre que desee ser libre y disfrutar plenamente de la vida, o si lo que te interesa es un escarceo momentáneo, un hombre enamoradizo y con ganas de emparejarse puede complicarte la existencia.

Opositar cansa, unos siguen y otros lo dejan. Encontrar al hombre adecuado y superar todas las pruebas es casi una “Misión Imposible”, pero si hay mujeres que lo han conseguido… ¿por qué yo no? Seguiré presentándome a pesar de los pesares pero sin olvidar un aspecto muy importante, que ellos también opositan para nosotras y tendrán que esforzarse… ¿aprobarán?

lunes, 15 de octubre de 2012

Qué parte del "NO" no entiendes

Sí, parece que al final es cierto eso de que nos falta comunicación, o eso o somos cortos de entendederas porque hay personas que les digas lo que les digas no te hacen caso, ¿será por qué tienen poca capacidad de atención o es que la tienen mermada? Pues con algunos hombres esto se eleva a la máxima potencia, no sé si es que no entienden lo que les dices o no quieren entenderlo pero hay algo que falla y ya no sé si la causa son ellos o yo.

El problema comienza cuando se toma como cierto el que la mujer cuando dice “No” realmente quiere decir “Si”. Vamos a ver, a mí en el colegio me enseñaron a distinguir entre las frases afirmativas de las negativas, las activas de las pasivas y las interrogativas de las exclamativas, entonces ¿qué parte no queda clara? De hecho en cualquier idioma sucede lo mismo entonces, por qué en el lenguaje del amor está norma nos la saltamos a la torera. No es lo mismo decir “No quiero verte” que “Quiero verte”, sin embargo, el “No quiero verte” los hombres lo interpretan de la siguiente manera: en realidad quiere verme pero me dice que no para hacerse de rogar y que insista un poco más porque acabará cediendo. Pues no, si te digo “No” es que “No”, por más que insistas y por más que me intentes convencer. Es más, también te puedes llegar a encontrar a los generosos, que insisten en acompañarte a casa de una forma casi desesperada o que te quieren invitar a un viaje y por más que intentas decirles que no puedes ellos se empeñan en hacerte cambiar de opinión. A ver, cielo, que no, que no me vas a acompañar a mi casa porque NO quiero, punto, y NO, no voy a ir de viaje contigo porque tengo que trabajar. Pues nada, que siguen con la cantinela y te ponen la cabeza como un bombo.

Esa constancia con la que insisten es lo que realmente más me saca de mis casillas, vamos, que al final cedes simplemente por pesados y para que te dejen tranquila. Pongo como ejemplo el caso de una amiga, su admirador no sólo la llama a todas horas sino que quiere verla a diario para hacer lo que él decida. La pobre muchacha no puede estar a su disposición todo lo que él desea y por más que le explica las cosas, él chico no cesa en su empeño, está “pico-pala”, “pico-pala”. ¿Qué hacer en estos casos? A veces estamos tan hartas que somos bordes, nos da pena pero el agobio es tal que sacamos lo peor de nosotras... aunque luego tenemos remordimientos de conciencia, no estamos seguras de haber actuado bien y nos arrepentimos tanto que intentamos solucionar las cosas, algo que a veces es peor porque en lugar de arreglarlo se estropea más y volvemos a estar como antes: agobiadas.


Sí, nosotras también nos agobiamos aunque parezca lo contrario. Se tiende a pensar que estamos ansiosas por tener pareja y casarnos pero, igual que los hombres, tenemos nuestros momentos de querer estar solas, con los amigos o simplemente con nosotras mismas. En mi caso personal, he tenido esa sensación más de una vez. Es como un arrinconamiento, una invasión de tu vida, de tu espacio vital. Ese momento en el que te encuentras observada, que estás a tu aire con tu gente y que no para de llamarte o de mandarte mensajes o si estáis en el mismo sitio no para de darte la paliza para tontear contigo y agarrarte. Lógicamente estas cosas suelen ocurrir cuando uno de los dos no siente lo mismo que el otro, en esta ocasión, fui yo la que no sentía lo mismo, no era mi momento y las circunstancias no acompañaban. El agobio llegó a su punto más álgido cuando me reprochó por qué yo prefería salir con mis amigas cuando con él lo pasaría mejor... ¿Cómo? Perdona, pero creo que soy yo la que elijo con quien me lo pasaré mejor o con quien quiero estar en un determinado momento ¿no? Se lo expliqué de buenas maneras porque mi intención no era hacerle daño pero no surtió efecto. Otra frase a la que tuve que recurrir fue la de “ahora mismo no puedo darte lo que tú quieres” (él quería que fueranos pareja y yo no). Su contestación me dejó sin palabras: que nos fuéramos conociendo, que con el tiempo las cosas serían distintas y que me esperaría. Ummm… vamos a ver… volvemos otra vez a la falta de comunicación o de comprensión. ¡Que NO! No quiero que me esperes, no quiero ser tu pareja, no quiero salir contigo, no quiero que me controles y mucho menos que me obligues a quererte. NO, NO, y NO. Y un NO es un NO.

Una sensación muy semejante es la de Vértigo. Suele darse cuando vas demasiado rápido con una persona y de repente te das cuenta de que estás al borde de un precipicio y la opción de tirarte a ciegas no es muy halagüeña. Un chico que conoces de hace un mes. Habéis quedado en varias ocasiones y la valoración ha sido muy buena, de hecho, se palpa en el ambiente la TSNR, es decir “Tensión Sexual No Resuelta”. Hasta que un día te invita a comer a su casa. Sí, si aceptas va a pasar lo que va a pasar porque es más que evidente, ambos lo deseáis y el lugar es propicio para ello. Te sorprende haciéndote la comida (una paella… ¡qué rica!) y poco a poco el sofá se convierte en el testigo indiscreto de vuestras fantasías. Estás a gusto con él y no puedes quejarte, hasta que suelta algo como “me encantaría estar así todo el fin de semana” o “que suerte he tenido de conocerte, eres mi ángel”. Justo en este momento es cuando tu cabeza hace un “PAUSE” y como si fuera una película tienes que volver a rebobinar. ¿Me ha dicho lo que creo que me ha dicho o sólo son imaginaciones mías? Y llega ese Vértigo, vértigo por no saber a qué atenerte, a no saber si creer sus palabras, a expresar y aceptar tus emociones, a perder el control, a dónde llevará todo esto… pero sobre todo, a lanzarte al abismo sin tener una certeza de que lo que vas a encontrar es algo seguro.

Parece que sólo son los enamorados los que no entienden nuestro lenguaje. No, nada más lejos de la realidad, también hay muchos listillos que se hacen los tontos. Es lo que yo llamo el Hombre Avispa, si te pica, te salen sarpullidos. Me refiero al típico hombre prepotente, orgulloso de sí mismo, creído y que no acepta un “No” por respuesta. Todo lo que hace tiene que ser como él quiere, porque quiere y cuando quiere, consigue todo lo que se propone y si no es así, se desvive hasta que lo logra, y una vez conseguido, pierde todo interés. Si te dejas convencer a la primera por este tipo de hombre lo único que vas a conseguir es que te vea como algo rápido… “pim-pam-pum-fuera”. Y tan fuera, porque en lo íntimo son egoístas y no suelen ser dedicados, sólo piensan en su satisfacción personal. Sin embargo, si te resistes les encanta, eres como un reto, deben de pensar algo así como: A mi ninguna chica me dice que No. Pues mira “bonito”, yo te digo que No, ¿algún problema? Sí, para ellos supone un gran problema, supongo que para su orgullo personal, así que, hacen todo lo que pueden para engatusarte. Cambian de técnica según el tipo de víctima, así, usan a su conveniencia el victimismo, el romanticismo, la supuesta amistad, el pasotismo… en definitiva, se adaptan al medio cual camaleones en una gran selva. Y cuanto más le ignores y cuanto más “Noes” le dices más ansias tiene de conseguirte… ¡hasta te reprocha que no le hagas caso! Para ti misma piensas “¿es tonto o no se entera?”, de hecho lo dudas porque aún sigue intentándolo y tu cara ya empieza a reflejar los signos de mala leche y tendrías ganas de decirle “A ver, tío, que NO, que no voy a quedar contigo, ni vamos a ir al cine, ni vamos a dormir juntos… Que me dejes tranquila ya y que te pires, te lo puedo decir más alto pero no más claro, ¿ok?”. Pero como esto no es apropiado para una señorita y queda demasiado brusco y borde, sonríes y aguantas carros, carretas y carretones con la esperanza de que encuentre a otra víctima y se olvide de ti.

La verdad no sé qué habría que hacer para poder entendernos. A lo mejor tendrían que enseñarnos a leer entre líneas cuando somos más pequeños… ¿entre líneas?… ¡Pero si un “No” está clarísimo! Tal vez deberíamos leer más, dicen que leyendo se adquiere más vocabulario y agilidad de comprensión lectora o puede que tengamos que dejar de ser tan egocéntricos y pensar un poquito en lo que quieren los demás y no sólo en lo que queremos nosotros mismos. Esperemos que algún día los hombres puedan darse cuenta de estás pequeñas diferencias, si no tendremos que solicitar una nueva reposición de Barrio Sésamo para que nuestro buen amigo Coco se las explique.