jueves, 1 de agosto de 2013

Pasotismo en estado puro

Ayer me escribió mi amiga Graciela desde México, debido a la diferencia horaria es complicado coincidir por Skype. En su mensaje me ponía al día de sus cosas y entre ellas me comentaba su relación con su chico. Una de sus frases me resultó muy familiar: “Mi novio no me hace caso ¿qué puedo hacer?”. Sí, parece que esta sensación se produce más a menudo de lo que parece y en cualquier lugar del mundo porque estamos viviendo una etapa de ¡dejadez masculina! Bueno, podríamos llamarlo también individualismo o lo que es lo mismo MPSMC (Me preocupo sólo de mis cosas)

El MPSMC puede deberse a múltiples factores, algunos de ellos inevitables como ocurre con el trabajo. Los hombres viven por y para el trabajo, más aún en el momento tan crítico que estamos viviendo prácticamente a nivel mundial. Y es que los hombres se pasan media vida trabajando porque cuando salen del trabajo ¿qué hacen?, pues trabajar desde casa. Incluso hay profesiones que exigen disponibilidad los fines de semana, así que, no es extraño que acudan un domingo a la oficina o tengan que pasarse el fin de semana completo resolviendo cuestiones laborales. Como consecuencia, no les queda mucho  tiempo para disfrutar y el poco tiempo que tienen prefieren dedicarlo a descansar o a hacer cosas que no pueden hacer cuando trabajan. Ante este panorama, sus respectivas parejas se ven relegadas a un segundo plano y, como es de esperar, se enfadan  ¿cómo luchar ante esto? Chicas, es extremadamente difícil intentar que dejen sus responsabilidades laborales por nosotras porque si en una balanza ponemos a su jefe y a su novia, por desgracia el jefe sale ganando.  Lo curioso de todo es que la mujer se enfrenta a la vida laboral de una forma totalmente distinta, no sé si será por nuestra actitud, nuestras cualidades o simplemente que somos más polivalentes. El caso es que nos da tiempo a todo: hacer la compra, ir a recoger a los niños, quedar con amigas… Y si tenemos pareja ¡vaya si sacamos tiempo! Vamos, hacemos malabares para conseguirlo a pesar del cansancio y esfuerzo que pueda suponer.

Sus aficiones componen  otra de las grandes categorías del "Me preocupo sólo de mis cosas" y sus aficiones son eso, suyas, no para compartir, bueno, no para compartir contigo que eres su novia pero si con sus amigos que, debido a su trabajo, no puede ver tanto como quisiera. ¿A tu novio le gusta pintar, tocar el piano, leer, escribir, arreglar cosas, esquiar? Sea lo que sea,  hará todo lo posible por sacar tiempo para dedicarse a aquello que le gusta porque no sólo disfruta haciéndolo sino que se desestresa. Y una misma se pregunta: “¿Y yo no sirvo? ¿Por qué no me incluye en sus cosas? ¿No le gusto? ¿No quiere pasar tiempo conmigo?”. Y estas preguntas traen como consecuencia desánimo y el no saber cómo hacer para que esa persona que te importa te preste un mínimo de atención. En cambio, nosotras queremos que participen en nuestras actividades de ocio, de hecho, buscamos cosas nuevas para poder hacer juntos simplemente porque queremos estar con ellos, aprovechar nuestro tiempo libre para estar con ellos, ¿eso es malo? Cierto es que hay cosas que nos gusta hacer por nuestra cuenta o con amigas o quedarnos solas  pero si es cierto que si algo nos gusta tenemos ganas de compartirlo y si es con alguien que quieres, mejor que mejor.

Amigos y Familia también entran dentro de sus prioridades.  El poco tiempo libre del que disponen los hombres que trabajan tanto es para disfrutar de sus amigos y su familia. En este lote se encuentran los cumpleaños, comidas o cenas, viajes planificados… ¿Y tú dónde entras en su tiempo libre? Pues sólo en los pequeños espacios entre medias, es decir, media hora para un café o una hora antes de ir a otro sitio, vamos, pequeños huecos que te hacen sentir como que sólo te ofrece el tiempo que le sobra y no porque realmente le interese pasar su tiempo contigo.

Como mención aparte tenemos  el “Hago lo que me da la gana” y el “Simplemente despistado”. El primero está claro, digas lo que digas y hagas lo que hagas va a dar lo mismo, él se interesa de lo suyo y poco más y si en algún momento entras en sus planes es porque le conviene. Penoso ¿no? Que tu pareja sólo te incluya por interés en lugar de por amor dice mucho de él. Puede ser por cualquier cosa: dinero, trabajo, ocio… el objetivo es aprovecharse del momento sin que eso suponga mucho coste (o esfuerzo) para él, esto vulgarmente se llamaría ser un caradura pero como le quieres pues se lo consientes.  Con el segundo caso no sabes muy bien cómo actuar, no lo hace a propósito pero… molesta, así que intentas una táctica inicial de preaviso que, muy probablemente, no funciona. El siguiente planteamiento es enfadarse pero no puedes o te dura poco porque sabes que él es así, ¡si ni siquiera se acuerda de los cumpleaños! Y por último, está el grupo “mixto” que es el que reúne todo lo mencionado, es decir, trabaja mucho, se centra en sus aficiones, su familia y amigos suponen una prioridad, no cuenta contigo y es despistado. En este caso podemos afirmar que habrá muchas "mujeres al borde de un ataque de nervios".

En cualquier caso y sea por el motivo que sea, cuando tienes la sensación de que tu pareja no tiene interés en ti o te ignora te sientes mal, bueno, mal no, fatal. Te sientes un cero a la izquierda en su mundo ¿Os habéis sentido alguna vez así? Yo sí, y es triste porque es cuando te entran las dudas, la incertidumbre e, incluso, llega a afectar a tu autoestima. Te planteas si es eso lo que quieres o si debes dar una oportunidad, ¿qué hacer? La verdad es que ni yo misma lo sé, aunque si me gustaría poder decir “Estoy aquí ¿eh? Y yo también tengo mis cosas pero te dedico tiempo porque me importas”, aunque no estoy segura de que esa frase provocase el efecto deseado, pues sería algo momentáneo y él diría algo así como “sí, cariño, lo sé, son las circunstancias, ya sabes… de verdad que me importas y ya verás como no vuelve a pasar”, pero pasa. ¿Solución? Inicialmente paciencia, aunque muchas veces llegas al límite y te queda muy poco para explotar.

domingo, 21 de julio de 2013

Conversaciones de hombres y mujeres


Las fiestas de los pueblos son muy entretenidas: puestos tradicionales, peñas, vestimenta típica del lugar, mucha bebida y comida... Las noches las amenizan diferentes orquestas (unas mejores que otras) que pasan de pasodobles y canciones infantiles a pop de los años 80, rock y los éxitos más actuales del momento. Pero hay algo que no me gusta de las fiestas populares: la separación entre hombres y mujeres. ¿No os habéis fijado que cuando vas a comer o cenar los hombres se sientan a un lado y las mujeres al otro? Y generalmente la posición suele ser en forma de "C", formándose una línea divisoria imaginaria entre ellos delimitada por un único aspecto: los temas de conversación.

En las ciudades también pasan estas cosas ¿eh? No vayáis a pensar que por el hecho de ser más cosmopolitas los que vivimos rodeados de asfalto y polución somos más propensos a la integración de género, no, no os equivoquéis. Y si no pensad en cualquier reunión que hayáis tenido recientemente: un cumpleaños, una cena en casa de un amigo, una comunión, una boda. No importa el número de personas, simplemente haced memoria y seguro que recordaréis que en muchos momentos se formaba un corrillo de hombres y otro de mujeres. Si es en una casa, lo típico es que en la cocina se reúnan las mujeres que luego se trasladan a una parte de la casa, bien sea la habitación del niño o el baño para enseñar la nueva ducha de hidromasaje instalada recientemente. Por otro lado se encuentran los hombres, principalmente sentados en el sofá al rededor de la televisión o cerca del mueble-bar.

Y es que es inevitable, hombres y mujeres tenemos temas distintos de conversación y aunque al principio nos socialicemos todos con todos, la fuerza del género es tan fuerte que acabamos dispersados. Uno de los temas fundamentales en todas las conversaciones de las féminas es la ropa. Empiezas alabando el vestido vintage de tu amiga, otra invitada mete baza y comenta que han abierto una nueva tienda en un centro comercial y que está tirada de precio y a partir de ahí, surgen comentarios varios sobre todo tipo de complementos y vestimentas. Alguna de ellas interrumpe con un "¡Qué rica está la salsa! Dime cómo la has hecho porque el sábado que viene tengo invitados en casa y es fabulosa". Esto da pie a hablar de las recetas caseras y sus innovaciones, a una le salen estupendas las croquetas mientras que otra se decanta por la repostería y así van surgiendo miles de ideas y consejos para mejorar en los guisos. Hasta que alguien decide pasar al multitema de los cosméticos, y digo multitema porque hay tanta variedad que podemos hablar horas y horas al respecto: cremas anti arrugas, anti celulíticos, reductores-reafirmantes, colonias-perfumes, maquillajes, sombras, pintalabios... Un tema asociado lo conforman las famosas y sus retoques por cirugía y por programas informáticos, lo cual lleva a hablar sobre los cotilleos de las revistas y el critiqueo generalizado a otras mujeres, tanto conocidas como desconocidas.

Hay otro gran tema fundamental y que nunca falta en las reuniones de mujeres: los hijos. ¡Cuánto amor de madre se respira en esos encuentros! Y cuando todas tienen hijos de edades semejantes ya es lo más de lo más. Cuando son pequeños se apoyan y se comprenden la unas a las otras: falta de sueño, preparar biberones, cambiar al bebé, dormirle, las papillas... Las más veteranas con dos o tres pequeñuelos aconsejan a las mamás principiantes y comparten con ellas los momentos en los que el niño se les ha puesto malo o remedios caseros que sólo se les ocurren a las madres. Si los hijos son adolescentes o adultos, se centran en los progresos en los estudios y en lo bien que les va en el trabajo y aquí es donde surgen pequeñas competencias entre las madres, porque para cada una su hijo es el mejor.

Pero el tema más frecuente y el preferido de las mujeres es único: Los hombres. ¿Por qué? Porque dan mucha guerra: no escuchan, no nos entienden ni nosotras a ellos, a veces (por no decir muchas veces) sólo se centran en ellos y sus cosas, se olvidan de fechas señaladas o no cuentan contigo. Les falta empatía y comunicación por lo que explicarles ciertas cosas, y más si se trata de sentimientos, es bastante complicado. Pero no sólo hablamos de cosas malas también buenas, sobre todo al comienzo de la relación y, por supuesto, hablamos de sexo y más de lo que los hombres se creen. En la mayoría de grupos de amigas siempre hay una de ellas que es más atrevida y picante que las demás, un poco al estilo de "Sexo en Nueva York", por lo que son inevitables los comentarios sobre cómo funciona tu amante en la cama o consejos para unas relaciones más satisfactorias y... sí, la cuestión del tamaño también aparece. Podríamos decir que en este aspecto particular el sexo) y en el tema en general (los hombres) las mujeres aprendemos las unas de las otras y nos damos apoyo moral, muy necesario cuando nos enfadamos con nuestras parejas.

Y los hombres ¿de qué hablan cuando se juntan? Principalmente de deportes, en especial de fútbol, aunque Rafa Nadal y Fernando Alonso también salen a relucir, sobre todo si participan en competiciones importantes. Trasladan el tema de los deportes a los videojuegos y a los juegos en red, muy de moda en los últimos años, así como a los de carreras de coches y estrategia. Actualmente estos juegos se pueden instalar en los móviles por lo que se ponen al día de las últimas novedades en aplicaciones móviles, tanto de ocio como de cualquier otra cosa que pueda llamarles la atención. El tema da un giro cuando alguno de ellos menciona algo sobre su coche, bien que le han puesto una multa o bien que necesita cambiar las ruedas y busca un taller asequible. Unos son más fans del motor que otros por lo que puede que se formen subgrupos con temas alternativos por lo que no suele ser una conversación relevante entre ellos.

Las féminas pocas veces hablamos de política o economía, si acaso mencionamos la subida de precio del kilo de tomates y lo caro que es hacer la compra. Ellos son más efusivos y no es de extrañar que surjan momentos de tensión cuando se ofrecen opiniones opuestas sobre estos asuntos, por eso, como suelen ser temas muy polémicos, mi consejo es evitarlos sobre todo en reuniones familiares tipo Navidades que, no sé muy bien por qué, son fechas en las que es muy común llegar a los postres discutiendo.

¿No hablan de mujeres? Sí pero son más comedidos. Se suele pensar que los hombres fanfarronean entre ellos de sus conquistas pero estamos equivocadas ya que como norma general dan pocos detalles. Si un hombre está tonteando con alguien y sus amigos intentan sonsacarle información es muy probable que evada las preguntas con un "nos estamos conociendo" y si, por el contrario, ha tenido una reciente ruptura prefiere no pensar en ello. Pero como no todos son iguales, también los hay que hablan demasiado y ¿sabéis? Justo son esos los que más tienen que callar, ya lo dice el refrán "perro ladrador, poco mordedor".

Como veis, somos muy distintos en nuestras conversaciones y muy probablemente sea por eso que tengamos problemas de comunicación entre hombres y mujeres, ¿llegaremos a solucionarlo? De momento, voy a llamar a mi amiga, la atrevida, que tiene novedades interesantes que contar.  


jueves, 27 de junio de 2013

Cosas que nunca se acaban

Es curioso, pero cuando necesitas algo no lo tienes y justo cuando no lo necesitas, te sobra. El papel higiénico es un buen ejemplo, en el momento más inoportuno se acaba el rollo de papel y no tienes otro a mano, buscas en los cajones o armarios del mueble que tienes cerca y nada. Sin embargo, cuando necesitas espacio para guardar otras cosas de aseo como el secador, las compresas o el neceser de viaje ¿qué es lo primero que encuentras? Rollos de papel higiénico apilados a un lado y que ocupan más de la mitad de la balda y no puedes guardar muchas más cosas. Sin embargo, hay productos que no se agotan nunca como es el caso del cacao labial, a día de hoy no he conseguido terminar uno. En la nieve, de viaje, en la playa, en la montaña... da lo mismo, dos años después sigues teniendo el mismo cacao labial. Cuando era pequeña me compraron el LIPOSAN rosa, y yo tan feliz porque como daba algo de color, imaginaba que era mi pintalabios y así pensaba que era más mayor. Esa misma barra de cacao rosa para los labios, aparecía prácticamente intacta unos 7 años después, cuando ya tenía la edad de usar labiales de mujer que me dejaban los labios incluso más rojos. Otra característica peculiar de este producto es su indestructibilidad, es decir, no se rompe, ni la tapa ni la propia barra. Toda mujer que use carmín, sabe que con el uso las barras de labios, se deforman o se parten, los cacaos labiales siempre están de una misma pieza y aunque haga mucho calor, no se deshacen. Una pena que los pintalabios no los hagan del mismo material.
 
¿Alguna de vosotras ha terminado algún pintauñas? Yo he de confesar que he sido incapaz, siempre se queda algo en la base y aunque vuelques el frasquito o enrosques y desenrosques el pincel varias veces, va a seguir allí hasta que ya sea del todo imposible pintarte todas las uñas. Parece como si hubieran diseñado el pincel para que nunca puedas utilizar el pintauñas de forma completa y así obligarte a comprar otro. También es cierto que suelen secarse, y eso ocurre en el momento en el que te has decidido a arreglarte las uñas. Coges el pincel y el líquido, además de estar espeso, forma un pequeño y fino hilo de pintauñas según lo vas sacando y alejando del botecito. Una leyenda urbana aconseja introducir la laca de uñas en el congelador para que quede mejor, yo lo he probado y el resultado es todo lo contrario. Algo similar sucede con los frascos de colonia, es imposible terminarlo porque nunca puedes utilizar ese "culin" que queda, el suficiente para oler bien y tirar el frasco de una vez, pero no, no hay manera, así que, más vale tirar el frasco para que no ocupe más espacio.
 
Y seguimos con más cosméticos: las sombras de ojos. Tengo más de cinco estuches de sobras, unas son claras, otras son mates, otras con brillos. En unos predominan los tonos marrones mientras que otro es específico para crear looks ahumados con tonos grises o negros. No he terminado ninguna de ellas, de hecho, hay algunas sombras que están intactactas, bien porque las uso menos o porque no las utilizo nada. En las más frecuentes se forma un pequeño círculo en el centro ya que es por donde más pasas el pincel pero aún así, pueden pasar meses y sigues teniendo sobra de ese color en el reborde. ¿Cuando se acaban? Justo cuando, por accidente, se te cae el estuche al suelo y todas las sobras se salen de su sitio y se deshacen en pedacitos. Lo malo de esto es que siempre se rompen las que más usas, es decir, esa con el círculo en el centro es la primera que se desintegra en el proceso de la caída, por tanto, no te queda más remedio que comprar otra con ese mismo color y con ello, un nuevo estuche de sombras.  Otros productos de belleza inacabables son las cremas de manos, pies y solares. Un porcentaje mínimo de mujeres consigue terminar un bote de crema de manos, y eso que son manejables para llevarlos en el bolso. En el caso de las cremas para pies y solares solo las usamos en verano así que al final pueden durar más de un año.
 
Cambiamos radicalmente y nos centramos en el material escolar. Cuadernos y ceras de colores, las que conocíamos en mi época como Plastidecor. De mis años de colegio, instituto y estudios superiores, no he logrado escribir hasta la última página de un cuaderno de anillas cuadriculado, es más, no sé por qué entre medias de los temas se quedaron hojas en blanco, si después del tema 5 vas a empezar con el tema 6, ¿qué sentido tiene tres páginas sueltas entre medias de ambos temas? Ninguno, aunque con 16 años, esos espacios en blanco más las hojas del final del cuaderno las usábamos para hacer garabatos durante la clase de Filosofía y escribir el nombre del chico que te gustaba en todos los sitios posibles, ¡hasta en las esquinas! El típico "I love you" acompañado de algún dibujo de un corazón, tu nombre y el suyo dentro de un corazón, la primera letra de tu nombre y del suyo unidas por el signo "x", en plan "E x S", pero sobre todo, escribíamos muchas frases relacionadas con el amor o el desamor "sin ti se me va el aire", "verte me da la vida", "me duele olvidarte", era en ese momento cuando te quedabas sin hojas para escribir sobre la asignatura en cuestión y necesitabas comprar otro cuaderno que, por supuesto, nunca terminabas. En el caso de los Plastidecor eran genuinos, lo mejor de lo mejor, no he visto algo semejante... ¡les sacabas punta y no tenían fin! No como los lápices que llegaba un momento que eran inservibles o los rotuladores que se secaban o los bolígrafos, que no se sabe muy bien por qué tenían tinta pero no podías escribir. ¡Se me olvidaban las gomas de borrar! Podías romperlas o incluso morderlas pero nunca te comprabas más de una goma por curso, ya que cuando finalizaban las clases, aún la tenías prácticamente entera, únicamente los bordes algo sucios pero seguía siendo útil.
 
Por el contrario, hay muchas más cosas que duran mucho menos. Por ejemplo, las baterías de los móviles, ahora los móviles son tan modernos y hacen tantas cosas que necesitas cargarlos a diario, al igual que las baterías de los ordenadores portátiles que sin red pueden duran unas horas, con suerte y si es nuevo pero con el uso al final no llega ni a la hora. También hay productos que desaparecen muy rápido como las toallitas desmaquilladoras o los discos de algodón, el acondicionador del pelo que siempre se termina antes que el champú, la pasta de dientes o las tiritas en verano por culpa de las rozaduras constantes de las sandalias. En la cocina siempre nos falta algo: aceite, huevos o patatas son los habituales, café y leche cuando se te olvida incluirlos en la lista de la compra, y el jabón de la lavadora justo cuando se te junta un montón de ropa sucia.

Anda que si esto mismo se pudiera decir de las relaciones ¡sería fantástico! Poder conocer a alguien y pronosticar el tiempo que va a durar vuestra amistad o amor. Por ejemplo, esa gran amiga que un buen día te deja en la estacada, sería de gran ayuda pronosticar su juego sucio y así evitas perder tiempo y poner la confianza en quien no lo merece. ¿Y con los hombres? Conocer a un hombre y saber que lo vuestro solo durará una semana, dos años o justo es el hombre de tu vida. ¡La de desengaños que nos evitaríamos! Pero esto es una mera fantasía muy lejos de la realidad, bueno, más bien una quimera, así que de momento voy a ver si saco partido a ese pintauñas rojo que aún no he terminado.

jueves, 6 de junio de 2013

Los 5 tipos de hombres más comunes

Hombres, hombres, hombres... ¡qué espécimen tan particular! Los hay altos, bajos, guapos o feos y de carácter ¡menuda variedad! No podemos quejarnos porque tenemos mucho en donde elegir el problema es que los decentes están en peligro de extinción y sólo quedan sueltos los que no nos convienen. Podríamos hablar mucho de los distintos tipos de hombres pero yo los voy a englobar en cinco grandes categorías.

1. El Buenazo: Encantador y romántico, todo se le hace poco, está tan atento que a veces resulta demasiado pesado aunque su intención sólo sea el hacerte sentir bien. Roberto, un ex de mi amiga Julia, la llevaba y la recogía del trabajo todos los días y cuando estaba mala él se encargaba de hacerle la cena y prepararle todo para que estuviera cómoda pero la distancia por un cambio de residencia fue el detonante de la ruptura. El problema de este tipo de hombre es que acaba desvirtuándose, es decir, como es el que más decepciones tiene se hace más arisco y desconfiado hasta que se convierte en todo lo contrario a lo que era.

2. El Depredador: Arrogante, silencioso y muy seductor. Como norma general, cuida mucho su cuerpo, así que no te extrañe que se pase muchas horas en el gimnasio para luego poder exhibir sus músculos en la discoteca de turno. Con esto no quiero decir que todos los que hacen deporte sean así, sino que este tipo determinado de hombre busca la manera de pavonearse delante de las mujeres y una  de esas formas es el culto al cuerpo. Por otra parte, es un artista de la seducción, primero llama tu atención para después ignorarte completamente y cuanto menos caso te hace, más te fijas en él y más le deseas, de hecho, es capaz de tontear con otras delante de ti sólo para provocarte y ponerte celosa. Ojo, si es tu pareja y hace este tipo de cosas... piensa hasta qué punto te interesa estar con alguien así porque si eso hace cuando estás tú, ¿qué hará cuando no estés presente? porque la fidelidad no es precisamente el punto fuerte de este tipo de hombre. Es muy silencioso, habla poco de sí mismo y cuando lo hace es para contarte lo bien que hace cada cosa pero nunca le oirás hablar de sentimientos. Como resumen, podríamos decir que es todo un cazador, devora su pieza y busca otra.

3. El Controlador: Celoso, autoritario y posesivo. No te deja ni a sol ni a sombra. "¿Dónde vas? ¿Con quién vas? ¿De dónde vienes?" son las frases más comunes. Te acompaña a todos los sitios e intenta que dependas de él. Si todo es tan negativo ¿qué tienen para que te fijes en él? Porque al principio no es así, oculta esa faceta que sólo sale en determinados momentos y en detalles que pasan totalmente desapercibidos. Chicas, este tipo de hombre es verdaderamente peligroso, seguramente penséis que podréis cambiarle pero nunca lo conseguiréis y las cosas irán de mal en peor.

4. El Agradable: Simpático, interesante y sencillo. No es ostentoso ni prepotente y, como su nombre indica, es agradable hablar con él. Es el término medio porque no es ni el buenazo y el depredador, tiene características de ambos pero no encaja con ninguno de los dos. Es atento a su manera, cordial, puede ponerse tierno pero con medida sin ser empalagoso y sabe muy bien cuando poner sus límites. Cuidado, hay que saber distinguirle del Depredador embaucador y del Controlador dominante, que cuando les conoces son encantadores y lo único que han hecho es engañarte. ¿Cómo distinguir al verdadero Agradable? Por los pequeños detalles, su comportamiento en el día a día. Un depredador te invitará a cenar sólo si obtiene algo a cambio (que te entregues a él), un controlador te hablará de forma muy directa y su mirada será desafiante, no es que haga algo por ti es que está dando órdenes para cumplir. En cambio el agradable es más natural y en su voz no hay signos de malicia ni prepotencia. Maravilloso ¿verdad? Sí, todo apunta a que sí pero (siempre tiene que haber un "pero") es escurridizo, independiente y a veces resulta enigmático y desconcertante, cuando menos te lo esperas logra descolocarte sin proponérselo dejándote con la miel en los labios y pensando en él cada vez más.

5. Pasota: Indiferencia absoluta es su característica principal, nada le importa más que vivir la vida sin complicaciones y disfrutar al máximo sin esfuerzo. También puede ser el "hombre lapa", tu trabajas y él se gasta tu dinero en sus caprichos: ropa, juergas o vicios. Es pasivo en todas sus facetas y desconecta en cuanto le hablas de emociones y sentimientos, vamos, que no te está escuchando y le da lo mismo lo que hagas o digas. Poco romántico y más bien despegado, puede estar semanas sin llamarte porque no te necesita. ¿Cómo llega a resultar atractivo? Porque proyecta una imagen de indefensión que nos enternece y nos crea el deseo de cuidarle y protegerle, puede que despierte en ti ese instinto materno que llevas escondido lo que sí es cierto es que te vinculas tanto a él que resulta muy difícil alejarse.

Grosero, mentiroso, machista, agresivo, decidido, educado, paciente, seguro... estos son sólo unos pocos adjetivos que describen distintas personalidades de los hombres, tanto negativas como positivas, que seguro nos hemos topado alguna vez en la vida. Ahora ya podemos distinguir a los tipos de hombres por su comportamiento, mañana tengo una cita ¿cómo será?

jueves, 16 de mayo de 2013

Mis inaguantables vecinos


Tengo unos vecinos que me dan dolor de cabeza. Cuando no es por una cosa es por otra pero no puedo leer un libro tranquila ni echarme una siesta en condiciones. ¿Alguien tiene el mismo problema? Imagino que sí porque en todas la comunidades de vecinos pasan cosas y es muy raro que en tu edificio no haya algún vecino de esos que les gusta llamar la atención y que a ellos les molesta todo pero no se dan cuenta de que ellos molestan a los demás.

¿Qué es lo que más puede molestarte de un vecino? Los ruidos, ruidos de toda clase que llegan a alterarte y a sacar la mala leche que llevas contenida. Son las 6:30 am pero tu despertador no suena hasta las 7:30. Estás calentita dentro de tu cama, tapada con tus suaves sábanas y soñando con algo placentero. Pero de repente... algo a lo lejos suena y te va sacando de tu ensoñación para traerte a la realidad. ¿Ya es la hora? te preguntas, no, es sólo que tu vecino del piso de arriba decide tirar de la cadena a las 6:30 de la mañana y ya aprovecha para ducharse. Es decir, has escuchado cómo hace sus necesidades y cómo corre el agua de su ducha y te has quedado sin una hora de sueño. Otra opción es que tengas un vecino que toque algún instrumento musical y practica a diario a todas horas. Domingo, día de descanso y relajación, te dispones a leer en tu sillón preferido con la luz del atardecer que aún entra por la ventana y esperas escuchar a los pajaritos cantando. Pues no, oyes al vecino tocando el piano, que un poco está bien y hasta gusta pero repetir la misma canción una y otra vez saca un poco de quicio. Aunque creo que el sonido de una guitarra eléctrica y una batería puede descentrar al hombre más tranquilo y paciente del mundo. Eso sí, el sonido de la flauta de los escolares no lo olvidaré nunca, intentando realizar la escala del "DO" a la perfección, aunque casualmente siempre se tropiezan en el "LA"

Más ruidos incómodos de los vecinos. Portazos, televisiones y radios a todo volumen (si la pared de tu habitación da con la del salón de tu vecino, ya puedes insonorizarla si no quieres padecer de insomnio), música a altas horas de la noche (típica fiesta de los hijos de tu vecino que no te dejan dormir ni a ti ni a tu bebé), gritos y discusiones, muebles que se arrastran, juguetes de los niños tirándolos al suelo (principalmente canicas) y gemidos. ¿Gemidos? Sí, sí... gemidos de "esa" clase de gemidos... Te acabas de acostar y mañana madrugas para ir a trabajar, justo tienes una reunión muy importante a la que tienes que acudir impecable... pero no puedes dormir porque tus vecinos se acaban de poner al "temita". Primero unos simples "ummm", "ahhhh", "siiiii", después continúa con un "oh, sí, no pares...no pares" que va subiendo en intensidad a la vez que el cabecero de la cama de tus vecinos golpea tan fuerte en la pared que piensas que va a traspasarla y vas a verlo en vivo y en directo. Si son de gritar, el desenlace es apoteósico y si la mujer es multiorgásmica, olvídate, no vas a dormir en toda la noche, más te vale hacerte un café y darte una buena ducha... que molestará a tu vecino de abajo.

Pero el primer premio a los ruidos más molestos, es para... ¡LAS OBRAS! Un aplauso para todos aquellos que se ponen a hacer obras en casa sin importarles nada el resto de vecinos, porque cuando alguien de tu edificio hace obra, retumba en todos los pisos, da igual que él esté en el quinto y tú en el primero, te llega amortiguado pero llegar te llega. En mi caso, mis vecinos del piso de abajo decidieron tirar la casa con el verano a la vuelta de la esquina. Tirar la casa es literal pues tuvieron la gran ocurrencia de cambiar el tamaño y ubicación de las habitaciones, así como de renovar el baño al completo e introducir una pequeña sauna. Ellos se fueron a otro sitio a vivir en los cinco meses que duró la majestuosa obra pero fuimos los demás quienes padecimos las incomodidades. Los obreros no entienden de horarios así que me despertaba con el sonido de un taladro, martillazos, pulidoras y golpes de toda índole. Regresaba de trabajar y seguían... "pum-pum-pum-pum", una y otra vez, sin parar hasta que ese sonido me provocaba dolores de cabeza que, junto al calor, se hacían insoportables y ¡con las ventanas abiertas! Sólo espero que no haya otro vecino que decida hacer obra este verano ¡otra vez no! Hay muchas más cosas que pueden crear roces entre vecinos, que se lo digan a mi tía Paquita, que la pobre lo pasó muy mal hasta que se mudó. Vivía en el bajo de una casa antigua y ella tenía acceso al patio interior. No sabemos muy bien por qué pero una vecina le tiraba por la ventana aceite, restos de comida o colillas que le impedían tender la ropa en el patio por miedo a que se quemara o tuviera que volver a lavarla. Intentó solucionarlo por las buenas y nada y por las malas peor, la única solución fue irse de allí. Al menos ahora vive más tranquila.

Hablamos de incomodidades individuales pero en una comunidad se pueden producir muchos más problemas que afecten a todos. Personas que dejan la basura fuera de los cubos o que utilizan las zonas comunes para arreglar sus bicicletas, quedando el suelo con manchas de aceite que provocan serias caídas. Vecinos que creen que el wáter es la basura y atracan las tuberías de todo el edificio o que deciden tirar papeles o  colillas al suelo. Señoras que se quejan de todo y de todos o niños que chillan y rompen puertas. La lista es muy larga y seguro que muchos tendréis anécdotas no sólo curiosas sino increíbles sobre este asunto. Eso sí, muy probablemente el que más guerra dé será el que más se queje del resto de vecinos, ya se sabe que antes se ve la falta en los otros que en uno mismo. Los que viven en un chalet o en una casita baja tampoco se libran, tienen menos probabilidades de tener incidencias pero también es posible. Podemos encontrarnos con los que usan cualquier escusa para hacer una estupenda y rica barbacoa, lo único que a ti lo único que te llega es el humo que se forma. O que tu vecino sea amante del bricolaje y se pase los fines de semana con la taladradora en mano en el cobertizo que tiene en el jardín. También tenemos al típico vecino que se hace el sordo y por más que le dices que por favor no aparque su coche en la entrada de tu garaje, sigue haciendo lo mismo una y otra vez.
La verdad es que no es fácil dar con unos buenos vecinos, esos que no molestan nunca, que son educados y te saludan cuando te ven o que les puedes pedir sal en caso necesario. No, eso es prácticamente imposible de encontrar, lo habitual es que surja algún roce, bien sea por goteras, ruidos molestos o cualquier otra cosa que altere la tranquilidad de tu casa y la frase "Hogar dulce hogar" pierde su significado. Tendríamos que poner un cartel en la entrada de casa que diga "Por favor, por el bien de todos, aprendan a no molestar".

jueves, 25 de abril de 2013

Despedidas de Solter@s

Preparar la despedida de soltero de un amigo no es nada fácil ¿verdad? Surgen muchas dudas, pequeños inconvenientes e incluso se generan ciertas tensiones entre los participantes. Películas del estilo de "Resacón en las Vegas" muestran una imagen que pocas veces se acerca a la realidad, de hecho, ya quisieran muchos permitirse el lujo de hacer una celebración tan a lo grande pero no queda más remedio que adaptarse al territorio nacional y sin que ello implique fundirse la tarjeta de crédito en un solo día. Lo que es más que evidente es que hombres y mujeres organizan estas fiestas de forma muy diferente.
 
 
Las despedidas de solteras son bastante más comedidas y típicas que las despedidas de solteros. ¿Alguna ha preparado una despedida para una amiga? Es agotador porque al final sólo es una la que lo termina preparando todo. El primer dilema al que se enfrenta la organizadora es "Chicas, ¿qué organizamos?". Es en ese momento cuando el silencio se apodera de las gargantas de las mujeres que siempre suelen hablar sin parar, ni una de las invitadas se pronuncia, no surgen ideas ni sugerencias que pudieran ser de gran ayuda. Ante esta estupenda colaboración, la líder del grupo tiene que buscar por su cuenta y tirar de internet pensando en lo que le puede gustar a su amiga casadera y el numero de invitadas. Un fin de semana en algún sitio cercano, una sesión de spa con masaje, comida y cena, una cena con espectáculo... aparecen muchas posibilidades y algunas de ellas realmente interesantes y divertidas y toca compartir la búsqueda con todas las demás pero parece que ninguno de los planes resulta atractivo. Una de ellas alega que trabaja el fin de semana y, comprensiblemente, no podría acudir, otra dice que un día entero le parece demasiado y algunas de ellas no creen que eso le vaya a gustar a la homenajeada, incluso critican la calidad de los sitios encontrados. Se ponen muchas trabas y, sin embargo, ninguna hace una propuesta. Continúa la búsqueda.
 
 
Mientras tanto se origina el siguiente problema: el presupuesto. Sí, el dinero es uno de los temas más polémicos en una despedida de solteras. Parece que a las mujeres les cuesta gastarse sus ahorros en procurar que la novia (que se supone que es una buena amiga) se divierta con algo original. Comparando precios de sitios donde poder acudir e incluyendo todos los gastos adicionales, la organizadora estima una cantidad que, ni siendo muy alta ni muy baja, pueda cubrir todo el evento. "A mi eso me parece muy caro, no me puedo permitir tanto gasto", manifiesta una de las mujeres, "creo que un poco menos estaría mejor, no hace falta que compremos muchas cosas", propone otra y, casualidades de la vida, siempre suele ser la misma la que más se queja por todo. Vamos, que las despedidas de solteras tendrían que llamarse "Despedidas LOW COST". Después del intercambio de más de 50 emails durante casi un mes, parece que la cosa va tomando algo de forma: ya hay lugar y presupuesto.
 
Siguiente acción, "¿Nos disfrazamos?": "¡Uy! A mi eso me parece un poco absurdo además de que es muy típico", "estaría divertido pero ¿de qué nos disfrazamos?", "por favor, de ángeles y demonios no que eso sí que está muy visto". Una de las arriesgadas y atrevidas dice "estaría bien vestirla de algo sexy, de gatita, de colegiala..." pero vuelve a salir la quejica y añade "¡pero cómo la vamos a llevar por la calle con esas pintas! Vamos, nos mata. Lo siento pero yo paso de disfraces". Ya empezamos mal, muy mal, porque una de las invitadas se niega en rotundo y está claro que no va a cambiar de opinión por nada del mundo. Pues nada, no hay disfraces, ni coronas, ni bandas de "Me caso, sálvame", ni pancartas divertidas que pongan "si me das un beso y me gusta no me caso", nada, todo muy soso. Al menos sí hay regalos, aunque sí es cierto que ninguna tiene tiempo ni dinero para comprarlos y ¿a quién le toca? ¡BINGO!  a la que lo organiza. Como algo excepcional puede o no incluirse strepper masculino o limusina. Lo primero va a depender principalmente de la novia y muchas de ellas parece ser que no quieren, bien porque no les guste hacer el ridículo o bien porque les pueda resultar ordinario o de mal gusto. Para conseguir hacer lo de la limusina, tienen que ser muchas participantes y, sobre todo, muy bien avenidas. ¡Ah! Pero aquí no ha acabado todo, no, ni mucho menos porque durante todo el proceso de preparación hay algunas invitadas que cancelan su asistencia y entre ellas está la quejica, sí, esa que ha generado tanta polémica y por la que se ha hecho una despedida muy sencilla. Lógicamente, el precio de la fiesta se reparte entre menos chicas lo cual provoca volver a empezar desde el principio porque de 15 mujeres al final sólo acuden 7. Y al fin llega el gran día y todo sale perfecto. La novia se lo pasa bien, se hacen muchas fotos, hay muchas risas y hay momentos emocionantes en los que a la novia se le escapa alguna lagrimilla con el brindis o con los regalos. El resultado no podría haber sido mejor pero ¿se reconoce el esfuerzo de una sola persona? La amiga que se casa sí pero el resto nada de nada.
 
 
Las despedidas de solteros son todo lo contrario: divertidas, originales y lo más importante, con muy buen ambiente entre todos. Para empezar, son varios los que se encargan de la preparación y cada uno se centra en buscar algo en concreto para la fiesta. Además, las ideas y opiniones que se aportan sirven para mejorar y, en ningún caso, para dificultar y, por supuesto, o bien quedan entre ellos para organizarlo o hablan por teléfono, algo que facilita mucho la comunicación y, sobre todo, no tardan tanto tiempo en decidir. El resto de invitados se adapta muy bien a aquello que hayan decidido los organizadores y si es necesario, solicitan uno o dos días en sus trabajos para poder estar presentes en la fiesta. Porque, otra gran diferencia es que la duración de estas fiestas masculinas es mucho mayor que el de las féminas, como mínimo un día completo pero suelen ser de fines de semana enteros. A mayor duración, mayor precio, por lo que el presupuesto destinado a las despedidas de solteros suele ser un poco más elevado. Como es normal, también buscan las opciones más económicas pero, aún así, consiguen hacer muchas actividades divertidas no sólo para el novio sino también para el resto de asistentes: paintball, cars, airsoft, paracaidismo, alquilar un barco, fin de semana en Ibiza  

Dos aspectos fundamentales en los que no se suele dudar: disfraz y strepper. ¿Alguien puede imaginar una fiesta de estas características sin ninguna de estas dos cosas? Yo, la verdad es que no, porque ¡es lo más normal! Porque, seamos sinceros, ni van a jugar a las cartas ni se van a poner a hablar de la economía mundial, y, aunque sí hablen de mujeres, en un local con tanta testosterona junta cómo no va a estar presente una mujer con poca ropa, pechos exuberantes, con todo el cuerpo cubierto de aceite y bailando de una forma muy sexy. En cuanto a lo del disfraz, hay multitud de opciones a cual más ingeniosa. Eso sí, hay que destacar que ambas cosas suelen estar enfocadas a poner en tensión al novio o, al menos, que pase un momento de vergüenza, algo que en las despedidas de solteras es impensable. Vale, es cierto que puede darse el caso de que el novio no quiera este tipo de despedida, pero suelen ser casos muy aislados. Así que, si me caso algún día, tendré que averiguar las preferencias de mi pareja en ese sentido y cómo de juerguistas son sus amigos.
 
Ellos no hacen regalos pero ese dinero lo invierten en comprar todo lo necesario y en el gasto de traslados, viajes, comidas, cenas, cañas, cafés, copas... es decir, de todo lo que van a hacer. Y claro, como suele durar tanto, hay algo que tampoco va a faltar: el alcohol. Se quiera o no, se va a beber más de la cuenta porque se empieza con unas cervezas para pasar al vino durante la comida y a los licores de hierbas en la sobremesa, momento en el que algunos aventajados decidirán tomar alguna copa. Por la noche, más cerveza, más vino, más licores, más copas, un brindis con champán y más copas... y más copas. Una máxima clave entre los asistentes: Silencio absoluto de todo lo que ocurra y se haga y nada de pruebas como fotos o videos. Chicas, no se os ocurra preguntar o investigar sobre lo sucedido en la despedida de vuestros futuros o ya maridos, que os quede claro  "NO LO VAIS A CONSEGUIR", de hecho, lo único que conseguiréis es enfadaros por miedo a que haya ocurrido algo raro, pero no os preocupéis en exceso es raro que se desmadren demasiado, eso sí, mejor que no la organicen el día antes de la boda... no vaya a ser que no aparezca y entonces sí tendrás razones para preocuparte.
 
Por todas estas razones es evidente que los hombres organizan mejor este tipo de fiestas, así que, amigos y amigas, quiero que sepáis que si en un futuro me caso, elegiré como organizadores de mi despedida de soltera a mis amigos chicos. Porque quiero algo igual de divertido, intenso y original que lo que preparan para ellos y sobre todo, llevarme un buen recuerdo lleno de risas y grandes momentos. No sé si al que sea mi novio le hará mucha gracia sabiendo que son chicos los que prepararán el evento, pero estoy totalmente convencida de que yo lo pasaría realmente bien. Amigos, ¿aceptáis el reto?

sábado, 6 de abril de 2013

Obsesión por lo innecesario

Cada vez que llego a casa veo cosas inservibles. De verdad, parece que a lo largo de los años vamos acumulando objetos que no usamos nunca o muy pocas veces, aunque son muchos más los que almacenamos sin usar. Algunos de ellos son regalados, el típico regalo de un pariente lejano y que no te gusta nada, pero muchos de ellos los hemos comprado nosotros como esa licuadora con la que te ibas a hacer unos zumos de frutas riquísimos (y que además picaba hielo) y que ahora sólo ocupa un espacio en la cocina.

Los adictos a las compras se llevan la peor parte porque, evidentemente, cuanto más se compra, más posibilidad de gastar el dinero tontamente. Este es el caso de mi amiga Marta, busca cualquier excusa para comprarse ropa, bolsos, zapatos, cinturones, colgantes, pendientes... Cuando tiene una cita es mucho peor, quiere ir tan a la última que su armario está lleno de "por si acasos": "Por si acaso un hombre me invita a cenar", "Por si acaso voy al cine", "Este vestido para una noche especial... lo compro por si acaso". Para estar guapa también hay que invertir dinero en toda clase de cosméticos, así que, mi amiga colecciona ropa que no estrena y tiene el baño repleto de potingues sin abrir.
 

Y es que las compras crean adicción porque para muchos el hecho de "ir de tiendas" supone una actividad de ocio que les relaja y les entretiene. Además, es muy normal ir sin intención de comprar y acabar con una bolsa llena o ir a buscar algo en concreto y llevarse cualquier cosa menos lo que se iba a buscar. Un ejemplo claro: necesitas una lámpara para el salón y te acercas a una conocida tienda de todo para el hogar. Al final sales de allí con dos estanterías, unos vasos de color verde y un cajón de plástico para meter las mantas cuando llegue el verano. ¿Y la lámpara? Pones excusas del tipo, "no, es que no me gustaba ninguna" o "no había del modelo que estaba buscando", pero no, en realidad ni siquiera  te has pasado por el departamento de Iluminación has estado 5 horas recorriendo los enormes pasillos y perdiendo el tiempo en ver otras cosas que no necesitabas.

Ante esta situación, armarios, estanterías o cajones quedan repletos de cosas que un día pensaste que eran estupendas pero cayeron en el olvido y el polvo las cubre por completo. Ese libro de autoayuda que te compraste porque te lo recomendaron y que nunca has leído, esa pulsera que compraste en uno de los puestos playeros hace cinco veranos y que sólo has usado dos veces. O esa figurita de madera compraste en tu viaje a Jamaica y que allí te parecía preciosa y ahora no sabes qué hacer con ella. Por supuesto, nos encanta almacenar durante años camisetas sin con la etiqueta, zapatos estupendísimos que te hicieron daño y ya no usas o cinturones que no quedan bien con nada.


Todos nos dejamos llevar por nuestros impulsos, ¡incluso cuando somos niños! La infancia... ¡qué ternura! y ¡qué recuerdos! En esa época somos blanco fácil para cualquier dependiente. Lo primero que nos pierde cuando somos pequeños son los juguetes, ¡queremos todos! En cumpleaños o Navidad nos emocionábamos con los miles de regalos que nos recibimos pero de todos, sólo jugábamos con uno, el preferido de ese año y que dejaba de ser útil por culpa de los regalos del año siguiente. Pero, sin lugar a dudas, hay una compra innecesaria que no podíamos evitar: los peces. ¿Los peces? Sí, ese día en que te llevaban de excursión a un zoológico al aire libre o a una granja escuela o similar. En esos sitios, siempre había el típico puesto en el que podías comprar algún suvenir, entre ellos unos pececillos de color anaranjado... ¡más monos! Y claro, como todos los niños se compraban uno, no ibas a ser menos así que tú también te llevabas una bolsita con agua y un pececillo dentro y un botecito de comida. ¡Había algunos que se llevaban dos! El caso es que en el autocar de vuelta, más de la mitad de los niños iban con su pececillo en mano y no podían dejar de mirarle, casi hipnotizados. Pero, imaginemos la cara de los padres cuando le ven llegar al niño con una bolsa de agua y un pez dentro, más aún cuando no tienen pecera ni sitio para ponerla. Con la ingenuidad e inocencia característica de esa tierna edad, nos agenciábamos un cubo y echábamos al pececillo dentro. Lo curioso es que nos alegrábamos porque ¡ya tenía más espacio para nadar! Y de las ansias de querer cuidarlo, le echábamos comida (la del botecito que habíamos adquirido) y seguíamos mirándole como nadaba. "¿Se lo estará pasando bien?", pensábamos, y como ya nos teníamos que acostar, allí le dejábamos. Lo que no sabíamos, es que ese pececillo no estaba en las condiciones adecuadas y que no resistiría mucho y poco después descubríamos desilusionados que el pescado había muerto.


Los hombres tampoco se libran de gastarse el dinero en tonterías, sus puntos débiles se centran en el deporte, los coches y las motos y la tecnología (incluyendo los videojuegos). En una casa de un hombre no ha podido faltar un banco de abdominales. Sí, ese que supuestamente va a utilizar todos los días durante una hora después de haber salido a correr otra hora. Tampoco faltan unas pesas de unos 2kg, que se utilizarán junto al banco de abdominales, y, por supuesto, no puede faltar una bicicleta estática. Sí señor, ya tiene el gimnasio en casa, sólo faltan las espalderas y esa monitora buenorra con la que siempre fantasea. Pero hay un pequeño problema, el entusiasmo se disipa en cuanto aparecen las primeras agujetas. El primer día es todo pasión por el deporte y entrenan a fondo, tanto que a la mañana siguiente no se pueden ni mover, pero aún siguen esforzándose durante una semana porque creen que lo van a conseguir (incrédulos...). Poco a poco van espaciando los días dedicados al deporte para centrarse en la vida social y, sobre todo, en lo que se les da muy bien hacer, beber cerveza. El banco de abdominales queda relegado a un segundo plano y ya sólo sirve para dejar la ropa hasta que dos meses después se guarda debajo de la cama o en el trastero, un destino que comparten las pesas y la bicicleta estática.

Los vehículos son para los hombres como los caramelos son a los niños, una pasión, y si son fanáticos de la Formula 1 o del Motociclismo, más aún. Si tu pareja es de estos, no es de extrañar que tenga una colección de coches en miniatura, coches teledirigidos, revistas de motor o que pertenezca a un club específico. Es decir, cualquier gasto sobre este tema será necesario aunque a la larga se guarde todo en un cajón, entre esas cosas un scalextric, ¿para qué quiere un adulto un scalextric? Para pasarse las horas muertas viendo como corren los coches, lo peor de todo es que se reúnen en grupos para echar unas carreras como si de profesionales del motor se tratase.
 
Por otra parte, tenemos a los "Tecnoman", aquellos que se rodean de dos ordenadores, un portátil, una PDA, un libro electrónico, una tablet, un ipad, un ipod, un iphone y miles y miles de cables, tornillos, chips, placas base y todo tipo de utensilio que sirva para el consumo o manipulación de aparatos electrónicos. ¿Por qué? Porque les encanta investigar y hacerlo ellos mismos... Qué pena que dediquen tanto tiempo en toquetear esos aparatejos en lugar de investigar el manejo, funcionamiento y utilidad del cuerpo de una mujer, si lo hicieran con la misma dedicación seguro que su aparato podría tener un mejor uso y no tendrían que recurrir al "DO IT YOUR SEFT".

Gastamos mucho tiempo y dinero en cosas que acaban estorbando, ¿y si lo invirtiéramos en algo más productivo como leer, escribir o algún curso interesante? Pero esas cosas no son materiales y, definitivamente, nos puede la tentación porque las compras, se miren por dónde se miren, son una adicción.