
Todos alguna vez nos hemos
sentido bloqueados. Esos momentos en los que no sabes muy bien por qué pero
estás en un punto muerto sin saber por dónde seguir. Es algo emocional que nos paraliza y no nos
deja avanzar en todos los planos de nuestra vida y actuamos y seguimos de una
forma mas bien automática. El bloqueo puede darse por uno
mismo, cuando no estamos satisfechos con lo que tenemos o lo que hacemos, o por
terceros, cuando lo que hacen otros nos afecta tanto que hemos perdido el
control cediéndoselo a ellos. No obstante también existe el bloqueo literal,
casi físico, y en este caso siempre están implicadas terceras personas. Es el
caso de los bloqueos en redes sociales como Facebook o mensajerías instantáneas
como Whatsapp o Telegram que, si bien pueden llegar a ser entendibles en ciertos
casos, no dejan de ser el “me enfado y
no te hablo” de los niños pequeños. Bloquear a alguien o que te bloqueen es lo
mismo que pensar que no quieres que esté en tu vida por alguna razón y, como
pasa con otras muchas cosas, puede haber una justificación en unos casos pero
no en otros. ¿Qué casos?, veamos.
No hay cosa más nociva que seguir
teniendo a tu ex en el Facebook u otras redes sociales. Cotilleas las fotos que
cuelga, lees los comentarios de sus amigos y amigas, sobre todo de las amigas
por si ya te ha buscado sustituta. Incluso le comentas algo con un tono que
está marcado por el rencor. Pero lo que más te molesta y te hierve la sangre de
verlo, es que sale con sus amigotes de fiesta y que se lo está pasando genial
!sin ti! Ojo, lo más seguro es que mucho de eso sean apariencias pero eso tú no
lo sabes con seguridad y piensas lo peor. Bueno, ya no te cuento si ves una foto de él con una
chica, ambos muy juntos, o de ellos dos con otra pareja en un restaurante y tu
instinto de mujer ya te dice que sí, que está con otra. Eso es lo que me pasó a
mi, me enteré de su nueva “amiga” porque por error ¡me etiquetó en una foto de
ellos! Desde ese momento, me di cuenta de que no era sano tenerle entre mis
contactos y decidí eliminarle y decirme a mí misma que no volvería a buscarle
aunque tuviese tentaciones. Y eso hice, no le busqué, aunque no fue nada fácil,
lo confieso. Otro caso que he tenido con un ex es acoso y derribo por teléfono
móvil. Fue tan insistente que no me quedó más remedio que ignorarle, pero aun
así no paraba de escribir así que tuve que bloquearle para evitar sus mensajes
obsesivos. Estoy convencida de que habréis tenido experiencias similares, por
eso, en casos como estos el alejarse de estas personas no sólo es sano sino
necesario, aunque sea de forma temporal.

¿Sólo ocurre esto con los ex? Ni
mucho menos, también te puede ocurrir con ligues o incluso amigos o conocidos.
Mi amiga Andrea tuvo que bloquear a un chico por fanfarrón. Por lo visto, se
conocieron por internet y ya desde un principio se veía claramente que él iba a
lo que iba. Andrea en ese momento pasaba de compromisos así que le venía bien esa
actitud. Sin embargo, ella me contaba que cada vez que intentaban quedar, él al
final no confirmaba nada y que aunque llegaron a hablar por teléfono para
citarse en un día y hora concretos, llegado el momento no se producía esa cita.
Y mi amiga se cansó. Lo curioso es que cuando pasaban unos meses él volvía a
plantear una cita y a fantasear con darle un sexo increíble pero nunca llegaba
esa cita. Andrea dejó de contestar y ni aún así el otro dejaba de escribir
pasado un tiempo, por eso tomó la iniciativa y cortó por lo sano. ¿Y qué me decís
cuando te mandan fotos “guarronas”? Es increíble el afán que tienen algunos por
exhibirse y mostrar sus atributos para ligar, imagino que con alguna les
funcionará la técnica, pero a mi no me impresionan. Más de dos y de tres me han
enviado por mail o por móvil fotos enseñándome todo lo que tenían que enseñar, y
de estos exhibicionistas tuve un caso muy curioso. Un día encontré un mensaje
en la carpeta “Otros” de Facebook de un chico que no conocía de nada ni teníamos
contactos en común, un simple “hola, ¿qué tal?”. No contesté. Unas semanas
después, vuelvo a encontrar un mensaje del mismo chico, esta vez, dos fotos de
su
aparato masculino. Siento tener
que ser tan sincera pero me reí, no por su miembro viril que, más o menos tenía
un tamaño decente, me reí porque me pareció la ocurrencia más tonta, sin
conocerme de nada ¿quieres sorprenderme así? Mal vas entonces. En esta ocasión
no solo no contesté sino que decidí bloquearle para que no me encontrase más y
no me molestase con mas fotos de esas.

Al igual que bloqueas, te pueden
bloquear o eliminar por las mismas o distintas razones pero siempre te da por
pensar el motivo que le ha llevado a esa persona a hacerlo. Y como piensas,
también te das cuenta de que hay gente que tiene pocos motivos para hacerlo o
lo hacen llevados por alguna tontería o rencilla que en lugar de hablarla y
solucionarla, se decide poner tierra de por medio y te hacen desaparecer. Eso me hizo una amiga, se
pilló un mosqueo considerable por lo que realmente era una tontería y a todos
los implicados nos dejó de hablar y nos eliminó del Facebook. Fue una manera de
decir “no os quiero en mi vida”, y así ha sido, desde hace varios años yo no he
vuelto a saber de ella. Lo mismo me ha ocurrido con el Whatsapp, un chico me ha
bloqueado y aún no sé por qué. Todo ocurrió de la noche a la mañana, un viernes
me propone quedar a tomar algo pero ya tengo planes y le tengo que decir que no
puedo. El sábado ya estaba bloqueada, no podía ver ni su foto, ni su hora de
conexión y no le llegó el mensaje que le mandé, sin embargo, sí leyó el mensaje
que mandé en el grupo en el que ambos estamos, así que.... está claro ¿no? Lo
que yo me planteo es... ¿de verdad se ha enfadado porque no he podido quedar
con él o hay algo más? Me parece increíble que alguien pueda pasar del amor al
odio así de rápido y sin una justificación aparente. No hice nada, que yo sepa,
que pueda motivar esa indignación ni tampoco tuve tiempo para replicar o
disculparme si tuviera que hacerlo. ¿Puede que necesitase alejarse de mí? ¿Que
quisiera algo que sabía que no iba a tener? La verdad es que no lo sé y dudo
que salga de dudas, pero en cierta manera, y sin dármelas de divina ni de vanidosa,
me gustaría pensar que sí, eso significaría que de alguna manera sentía algo y
prefirió distanciarse, no que yo haya sido la “bruja mala” de la película.
También puede ocurrir que alguien
te elimina o te bloquea de un sitio pero no de otros o que intente saber de ti
a través de terceros o, como le ocurrió a mi amigo Alberto, que supo de la vida
de una chica que le bloqueo a través de una amiga de ella, aludiendo que se
había equivocado de teléfono. ¿Casualidad? Yo siempre lo dudé pero la primera
vez... vale, pero ¿tres veces? No, eso ya no cuela, lo que no entiendo muy bien
es el sentido que tiene intentar que alguien que has alejado de tu vida siga
sabiendo de la tuya.
Sea como fuere, ser bloqueado
molesta. Molesta porque es una forma de rechazo, rechazo no sólo a tu persona
sino a lo que has representado en el pasado y lo que en el futuro podrías
representar. Si no ha habido demasiada relación, como un ligue de unas noches o
alguien que te agrega como contacto a través de un amigo común, no le prestas
demasiada atención y te das cuenta pasado un tiempo. Sin embargo, cuando ha
sido alguien que sí te ha importado o que ha tenido un papel relevante en tu
vida (de una u otra manera), sientes como si faltase una pieza de un puzzle,
como si te arrebatasen una parte de tu camino porque, se quiera o no, esa
persona ha compartido momentos contigo, muchos de los cuales también habrán
sido buenos y que, con su actitud, parece que los quisiera borrar. Como he
dicho, hay veces que el que bloquea tiene razones para ello, de alguna manera
se siente incómodo o amenazado y necesita alejarse. Ambas posiciones son
válidas y entendibles, lo único que faltaría es que unos y otros nos diéramos
cuenta de nuestros errores y en lugar de utilizar esa forma de huir de “ya no te
hablo”, intentar decir las cosas cara a cara, tal como las sentimos, y fomentar
la empatía. ¿Tan difícil es? De momento eso parece.