Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de agosto de 2015

Bloqueado

Todos alguna vez nos hemos sentido bloqueados. Esos momentos en los que no sabes muy bien por qué pero estás en un punto muerto sin saber por dónde seguir.  Es algo emocional que nos paraliza y no nos deja avanzar en todos los planos de nuestra vida y actuamos y seguimos de una forma mas bien automática. El bloqueo puede darse por uno mismo, cuando no estamos satisfechos con lo que tenemos o lo que hacemos, o por terceros, cuando lo que hacen otros nos afecta tanto que hemos perdido el control cediéndoselo a ellos. No obstante también existe el bloqueo literal, casi físico, y en este caso siempre están implicadas terceras personas. Es el caso de los bloqueos en redes sociales como Facebook o mensajerías instantáneas como Whatsapp o Telegram que, si bien pueden llegar a ser entendibles en ciertos casos, no dejan de ser el  “me enfado y no te hablo” de los niños pequeños. Bloquear a alguien o que te bloqueen es lo mismo que pensar que no quieres que esté en tu vida por alguna razón y, como pasa con otras muchas cosas, puede haber una justificación en unos casos pero no en otros. ¿Qué casos?, veamos.

No hay cosa más nociva que seguir teniendo a tu ex en el Facebook u otras redes sociales. Cotilleas las fotos que cuelga, lees los comentarios de sus amigos y amigas, sobre todo de las amigas por si ya te ha buscado sustituta. Incluso le comentas algo con un tono que está marcado por el rencor. Pero lo que más te molesta y te hierve la sangre de verlo, es que sale con sus amigotes de fiesta y que se lo está pasando genial !sin ti! Ojo, lo más seguro es que mucho de eso sean apariencias pero eso tú no lo sabes con seguridad y piensas lo peor. Bueno,  ya no te cuento si ves una foto de él con una chica, ambos muy juntos, o de ellos dos con otra pareja en un restaurante y tu instinto de mujer ya te dice que sí, que está con otra. Eso es lo que me pasó a mi, me enteré de su nueva “amiga” porque por error ¡me etiquetó en una foto de ellos! Desde ese momento, me di cuenta de que no era sano tenerle entre mis contactos y decidí eliminarle y decirme a mí misma que no volvería a buscarle aunque tuviese tentaciones. Y eso hice, no le busqué, aunque no fue nada fácil, lo confieso. Otro caso que he tenido con un ex es acoso y derribo por teléfono móvil. Fue tan insistente que no me quedó más remedio que ignorarle, pero aun así no paraba de escribir así que tuve que bloquearle para evitar sus mensajes obsesivos. Estoy convencida de que habréis tenido experiencias similares, por eso, en casos como estos el alejarse de estas personas no sólo es sano sino necesario, aunque sea de forma temporal.

¿Sólo ocurre esto con los ex? Ni mucho menos, también te puede ocurrir con ligues o incluso amigos o conocidos. Mi amiga Andrea tuvo que bloquear a un chico por fanfarrón. Por lo visto, se conocieron por internet y ya desde un principio se veía claramente que él iba a lo que iba. Andrea en ese momento pasaba de compromisos así que le venía bien esa actitud. Sin embargo, ella me contaba que cada vez que intentaban quedar, él al final no confirmaba nada y que aunque llegaron a hablar por teléfono para citarse en un día y hora concretos, llegado el momento no se producía esa cita. Y mi amiga se cansó. Lo curioso es que cuando pasaban unos meses él volvía a plantear una cita y a fantasear con darle un sexo increíble pero nunca llegaba esa cita. Andrea dejó de contestar y ni aún así el otro dejaba de escribir pasado un tiempo, por eso tomó la iniciativa y cortó por lo sano. ¿Y qué me decís cuando te mandan fotos “guarronas”? Es increíble el afán que tienen algunos por exhibirse y mostrar sus atributos para ligar, imagino que con alguna les funcionará la técnica, pero a mi no me impresionan. Más de dos y de tres me han enviado por mail o por móvil fotos enseñándome todo lo que tenían que enseñar, y de estos exhibicionistas tuve un caso muy curioso. Un día encontré un mensaje en la carpeta “Otros” de Facebook de un chico que no conocía de nada ni teníamos contactos en común, un simple “hola, ¿qué tal?”. No contesté. Unas semanas después, vuelvo a encontrar un mensaje del mismo chico, esta vez, dos fotos de su aparato masculino. Siento tener que ser tan sincera pero me reí, no por su miembro viril que, más o menos tenía un tamaño decente, me reí porque me pareció la ocurrencia más tonta, sin conocerme de nada ¿quieres sorprenderme así? Mal vas entonces. En esta ocasión no solo no contesté sino que decidí bloquearle para que no me encontrase más y no me molestase con mas fotos de esas.

Al igual que bloqueas, te pueden bloquear o eliminar por las mismas o distintas razones pero siempre te da por pensar el motivo que le ha llevado a esa persona a hacerlo. Y como piensas, también te das cuenta de que hay gente que tiene pocos motivos para hacerlo o lo hacen llevados por alguna tontería o rencilla que en lugar de hablarla y solucionarla, se decide poner tierra de por medio y  te hacen desaparecer. Eso me hizo una amiga, se pilló un mosqueo considerable por lo que realmente era una tontería y a todos los implicados nos dejó de hablar y nos eliminó del Facebook. Fue una manera de decir “no os quiero en mi vida”, y así ha sido, desde hace varios años yo no he vuelto a saber de ella. Lo mismo me ha ocurrido con el Whatsapp, un chico me ha bloqueado y aún no sé por qué. Todo ocurrió de la noche a la mañana, un viernes me propone quedar a tomar algo pero ya tengo planes y le tengo que decir que no puedo. El sábado ya estaba bloqueada, no podía ver ni su foto, ni su hora de conexión y no le llegó el mensaje que le mandé, sin embargo, sí leyó el mensaje que mandé en el grupo en el que ambos estamos, así que.... está claro ¿no? Lo que yo me planteo es... ¿de verdad se ha enfadado porque no he podido quedar con él o hay algo más? Me parece increíble que alguien pueda pasar del amor al odio así de rápido y sin una justificación aparente. No hice nada, que yo sepa, que pueda motivar esa indignación ni tampoco tuve tiempo para replicar o disculparme si tuviera que hacerlo. ¿Puede que necesitase alejarse de mí? ¿Que quisiera algo que sabía que no iba a tener? La verdad es que no lo sé y dudo que salga de dudas, pero en cierta manera, y sin dármelas de divina ni de vanidosa, me gustaría pensar que sí, eso significaría que de alguna manera sentía algo y prefirió distanciarse, no que yo haya sido la “bruja mala” de la película.

También puede ocurrir que alguien te elimina o te bloquea de un sitio pero no de otros o que intente saber de ti a través de terceros o, como le ocurrió a mi amigo Alberto, que supo de la vida de una chica que le bloqueo a través de una amiga de ella, aludiendo que se había equivocado de teléfono. ¿Casualidad? Yo siempre lo dudé pero la primera vez... vale, pero ¿tres veces? No, eso ya no cuela, lo que no entiendo muy bien es el sentido que tiene intentar que alguien que has alejado de tu vida siga sabiendo de la tuya.

Sea como fuere, ser bloqueado molesta. Molesta porque es una forma de rechazo, rechazo no sólo a tu persona sino a lo que has representado en el pasado y lo que en el futuro podrías representar. Si no ha habido demasiada relación, como un ligue de unas noches o alguien que te agrega como contacto a través de un amigo común, no le prestas demasiada atención y te das cuenta pasado un tiempo. Sin embargo, cuando ha sido alguien que sí te ha importado o que ha tenido un papel relevante en tu vida (de una u otra manera), sientes como si faltase una pieza de un puzzle, como si te arrebatasen una parte de tu camino porque, se quiera o no, esa persona ha compartido momentos contigo, muchos de los cuales también habrán sido buenos y que, con su actitud, parece que los quisiera borrar. Como he dicho, hay veces que el que bloquea tiene razones para ello, de alguna manera se siente incómodo o amenazado y necesita alejarse. Ambas posiciones son válidas y entendibles, lo único que faltaría es que unos y otros nos diéramos cuenta de nuestros errores y en lugar de utilizar esa forma de huir de “ya no te hablo”, intentar decir las cosas cara a cara, tal como las sentimos, y fomentar la empatía. ¿Tan difícil es? De momento eso parece.



sábado, 20 de septiembre de 2014

Cambiando el chip

No sé cuándo ni por qué, pero he cambiado el chip con el tema de los hombres, ¿les pasará a todas las mujeres o sólo a mi? Yo creo que nos pasa a todas, pero para eso, tenemos que haber pasado malos ratos con este tema y, sobre todo, haber hecho un examen de conciencia para saber qué es lo que no nos conviene.

En la adolescencia empezamos a sentir emociones y sentimientos hasta ese momento desconocidos. Nos gusta un chico y nos llama la atención por diferentes cosas, puede ser el callado de la clase que se sienta en la última fila, el que va con los pantalones caídos, el guaperas o el listo de la clase. Valoras cosas en el sexo opuesto que van a marcar tu selección de parejas en el futuro y así se entiende porque siempre acabas saliendo con el mismo tipo de hombre, algo que no tiene nada que ver con la cuestión física sino más bien de personalidad. ¿Qué me pasó a mi? Pues que me fijaba en los imposibles y pensaba que dando el 100 por 100 desde el primer momento era lo mejor para que se quedasen. Así que me acababan atrayendo hombres con vidas complicadas o que no lo ponían fácil para mantener una relación sana. Y esto, amigas, es un ¡gran error! ¡La de chascos que me he llevado por no darme cuenta antes!

Os preguntaréis que en qué ha cambiado mi forma de pensar... pues que ahora me fijo en hombres totalmente distintos a los que antes me fijaba, hombres que en aquel momento no tenían ese "algo" que me atraía. Pensaréis que es el topicazo, la frase de "me gustan cariñosos, románticos, simpáticos...", pero no, me refiero a los detalles, esas pequeñas cosas que se perciben y que te demuestran que interesas al otro, que le motivas y que siempre está ahí. No vamos a ser cínicos y pensar que el físico no importa, evidentemente la imagen es lo primero que vemos, tiene que haber algo que nos impacte y no a todos nos gustan las mismas cosas (¡por suerte!). A unos serán los ojos, a otros el pelo, a unos les gustarán con curvas, a otros delgadas. Tengo amigas que les gustan con tripita y a otras les motivan los calvitos o incluso con pelo en el pecho, en la variedad está el gusto. Pasado este primer "flechazo" viene lo importante, conocer al otro, y justo es aquí donde nos equivocamos. Nos equivocamos porque ofrecemos sexo a cambio de cariño, nos equivocamos porque primero damos preferencia al sexo y luego a conocer al otro y el gran error que cometemos es dejar de ser nosotros mismos. En lugar de buscar a alguien que te complemente y con quien aumentar la felicidad, buscamos la idea idílica de "la pareja perfecta" y nos obsesionamos en el hecho de querer tener pareja porque es lo que tiene que ser y, sobre todo, por miedo a quedarnos solos. En las mujeres es muy común el tener como meta casarse y tener hijos, es el fin último al que toda mujer debe llegar porque si no parece que vas a ser la típica solterona amargada. ¡Ay! ¡Cuánto daño han hecho los cuentos de hadas y las películas de Walt Disney! Qué nos vendían un "y fueron felices y comieron perdices" pero no contaban lo demás.

Y... ¿cómo se cambia el chip? Con el tiempo. Las experiencias te van marcando y modelando y ayudan a aprender de los errores, bueno, a veces necesitamos cometerlos muchas veces para aprender de ellos, ¿por qué nos gustará tanto reiterar en lo mismo si sabemos que es malo? En fin, que lo vivido te hace ir cambiando la forma de ver las cosas. Pero lo más importante es aprender a conocerse a uno mismo, que tontería ¿eh? Creemos que nos conocemos pero nos equivocamos, ¿por qué decimos que nunca más estaremos con un hombre de tal forma y acabamos con uno igual o peor? En definitiva, hay que hacer un autoanálisis en el que poner en claro qué buscas en una pareja, qué aspectos buscas en un hombre y cuáles no te gustan, valores importantes para ti... y todo ello compararlo con los hombres de tu pasado y, si tienes uno en el presente, ir indicando aquellas cosas que te aporta esa persona y si coinciden con lo que para ti es importante para tener una buena relación de pareja.

Pues sí, gracias a un libro que leí sobre este tema (Hombres Tóxicos. Autora:  Lillan Grass) que, por cierto, recomiendo encarecidamente su lectura (también había que escribir sobre Mujeres Tóxicas, que las hay), me puse con papel y bolígrafo a analizarme y ver esos puntos flacos que me hacían fallar una y otra vez. Y ¡oh, sorpresa! lo vi con una claridad que asustaba, tantos años quejándome de que si este chico es tal o cual o guardando rencor a un ex por no sé qué y...¡resulta que era yo la que tenía el problema! Y sí, era yo porque era incoherente conmigo misma, decía que me importaban unas cosas pero luego ¡buscaba otras! Y eso me llevaba a no estar satisfecha, exigir más y, evidentemente, no sentirme feliz. Vamos, que me empeñaba en no ser feliz y ¡la felicidad estaba en mis manos! Sí, nos empeñamos en no ver la realidad, la pintamos y nos hacemos los ciegos porque sabemos que no nos va a gustar. Un chico es celoso desde el primer momento que le conoces otra cosa es que no se quiera ver, para eso, simplemente es fijarse y huir antes de que sea tarde. Con los chicos buenos sucede lo mismo, hay un algo que les hace distintos y es con ellos con los que vamos de duras o bien les colocamos en la Zona Amigos. A ver, si dices que quieres un chico romántico y que te escuche ¿por qué metes en el saco de amigos a un chico que justo tiene eso? ¿Acaso sólo los amigos pueden ser buenos, románticos y que sepan escuchar? ¿Somos tan cabezotas que pensamos que como no existe un hombre así, si descubrimos en un hombre esas características, le ignoramos porque creemos que no es de verdad? ¡Por favor! Hay que abrir los ojos y aprender a mirar.


Pero... esto no es infalible. No es un método que te vaya a ayudar a encontrar el Santo Grial del Amor, no. Es algo que te va a servir para reflexionar, valorar, conocerte, aprender, rectificar y, finalmente, para cambiar el chip sobre los hombres. ¿Y si te vuelves a equivocar con alguien porque pensabas que era de una forma y no lo es? No pasa nada, te llevarás un poco de decepción pero seguro que irás mejorando en la selección que haces de hombres que encajen contigo. Paciencia y a intentarlo porque el Amor te está esperando.

jueves, 28 de agosto de 2014

FRIEND ZONE: Te quiero como amigo

Supongo que todos conocéis la perversa zona amigos o friend zone. ¿Definición? Ese lugar donde nunca quisiste entrar, al que accediste sin darte cuenta y del que pocas veces (ninguna, diría yo) eres capaz de salir. La "Zona Amigos" tiene nombre de atracción de feria ¿no os parece? Yo me la imagino con una entrada muy bonita y un letrero luminoso muy llamativo resaltando la palabra "Amigos", con letras en mayúsculas muy visibles para que no se te olvide nunca donde te encuentras. Te subes al cochecito de la atracción pensando que va a ser muy tranquilo todo pero te equivocas. Por dentro la cosa cambia y nada más empezar te encuentras en una montaña rusa con una bajada muy pronunciada y una subida tormentosa y lo peor de todo a oscuras y con voces de fondo que se meten en tu cabeza gritándote "¡salta, salta!", "¡no sigas, es una locura!", "¡Sigue! Tu puedes", "Ten paciencia, lo conseguirás". Y aunque está forma de dibujarlo parece sacada de un libro de Stephen King, la realidad supera con creces a la ficción.

A mi me gustaría saber cómo surge exactamente la zona amigos. Es decir, en qué momento en el que estas conociendo a alguien te encuentras a un paso de cruzar esa barrera que distingue el "Te quiero pero como sólo como amigos" del "En tu casa o en la mía". Porque a ver, seamos sinceros, en la zona amigos no vas a tener sexo, aunque te esfuerces y seas una bellísima persona, olvídate. Tu función va a ser escuchar, servir de hombro en el que llorar y, sobre todo, enterarte de lo que no quieres saber: quién le gusta, con quien tontea, si sale mucho de fiesta... Bueno, y otra de las cosas que me intrigan es cómo salir de allí porque realmente...¡no puedes! Te encuentras en un callejón sin salida, intentas volver hacia atrás y sólo tienes dos caminos: aceptar la amistad y atenerte a ella o renunciar a todo y desaparecer. Pero como te encuentras en un bucle de emociones, te engañas a ti mismo pensando que con el tiempo verá que estáis hechos el uno para el otro o que acabará viendo en ti eso que tanto busca en una pareja. Pero evidentemente, y como todos hemos podido comprobar en nuestras propias carnes, esto no sucede.

¿Mujeres y Hombres tenemos la misma visión de la Friend Zone? No, por supuesto que no, y la gran diferencia es en la forma en que categorizamos. Nosotras tenemos tres etiquetas: "Amigos", "No Amigos" y "Tal vez". Entre estas categorías no hay movilidad descendente, es decir, un amigo no pasa a no amigo o a tal vez, pero si puede ocurrir que a alguien que incluiste en las otras dos acabe en el grupo de los Amigos. Por tanto, la zona Amigos es prácticamente cerrada y una vez que se asigna esa categoría es casi imposible cambiarla. Y digo casi imposible porque las nuevas generaciones están siendo un poco más liberales en este sentido y no tienen tantos miramientos. Sea como fuere, a quien etiquetas como amigo le tratas como tal: le tratas como amigo, le hablas como amigo, confías en él como amigo, salís como amigos y le cuentas intimidades como amigos. Como le ves como amigo, el tipo de cariño y roce es distinto de quien no lo es y por eso es complicado que veamos a un amigo de forma diferente. Es cierto que puede pasar que con el tiempo y por motivos que se desconocen, puedas fijarte en ese amigo de toda la vida por el que nunca habías pensado sentir algo. ¿Probabilidades de que esto suceda? Pocas, muy pocas.

Por el contrario, ellos catalogan en "Amigas" y "No Amigas" y hay movilidad entre ambos grupos, principalmente porque al final acaban viéndolas como “sexo si”- “sexo no”. Es decir, con una No Amiga tendrían sexo y con una Amiga también, si se diera el caso, o puede que con la Amiga de momento no porque no sea el momento pero quién sabe si más adelante… Sólo no ven con ojos de sexo a aquellas chicas que han pasado a formar parte de la subcategoría de las amigas de “como una hermana”, en ese caso, es intocable y el trato es distinto, más cercano y de tú a tú.

Un gran enemigo que surge en la Friend Zone: Los celos. Es típico enfadarse cuando ves que la otra persona no te hace el caso que quieres, cuando no está cuando tú quieres o en lugar de quedar contigo queda con otra gente. Pides explicaciones que no tienen por qué darte e incluso haces reproches que no vienen a cuento y esto puede provocar un deterioro en la amistad. Mi amiga María sabe bien de qué hablo, perdió la amistad de un buen amigo porque le exigía cosas típicas de una pareja cuando ellos siempre han sido amigos, sólo amigos, pero él no lo veía de la misma manera y su amor se convirtió en obsesión.

La perspectiva del que es colocado en esa zona maligna es muy distinta. En el momento en el que la persona por la que sientes algo te dice la frase “sólo como amigos” se te cae el mundo a los pies. Ves que no hay esperanzas y te desilusionas tanto que empiezas a plantearte el dejar de hablar con esa persona, pero no lo haces. Es más, al final acabas pensando que todo puede cambiar, que esa persona llegará a verte como su alma gemela y se enamorará de ti. ¿Y qué haces? Pues buscas puntos en común con esa persona, intentas que te gusten las mismas cosas (aunque en realidad a ti no te gustan tanto), haces cualquier cosa por llamar su atención y te vuelcas al cien por cien simplemente para demostrarle que eres imprescindible en su vida. Pero de nada sirve cuando esos ojos te ven “como amigo/a” ya que todos esos buenos actos lo que hacen es ¡aumentar esa visión de amistad y no de amor! Y justo por haber dado todo y no recibir lo que esperas es por lo que se crea ese malestar (más bien diría insatisfacción) que fomenta la aparición de los celos. Lo malo de todo esto es que el que coloca en la Zona Amigos a alguien, de pie a que el otro se forme falsas expectativas y le haga hacerse ilusiones cuando no las hay. Y sí, hay hombres y mujeres que lo hacen a sabiendas de conocer los sentimientos del otro hacia ellos. Vamos, en pocas palabras, les utilizan. A mis amigas les ha pasado, a mis amigos les ha pasado y yo también lo he vivido. Un chico que conocí fue tan encantador conmigo que llegué a pensar lo que no era, se notaba que a mí me atraía y él lo fomentaba hasta que debió cansarse y dejó de hablarme, sin más.


 A nadie le gusta entrar en la Zona Amigos pero como es algo inevitable y no sabemos con quién o cuándo sucederá, lo mejor es tomárselo lo mejor posible, respetar la decisión del otro y no forzar la situación. Si tiene que ser, será, sino, otra posibilidad vendrá.

domingo, 18 de mayo de 2014

La curiosidad nos puede

Somos curiosos por naturaleza. Desde pequeños sentimos el impulso de investigar y saber y de adultos no sólo lo mantenemos sino que lo potenciamos. Es más, con las redes sociales somos más curiosos, ¿quién no ha mirado el estado de twitter, facebook o whatsapp de alguien sólo por ver qué pone o las fotos que publica? Seamos sinceros, lo hacemos todos.

 Ayer me enteré que una amiga se traslada a Francia por trabajo, que mi profesor de inglés se casa o que el chico que me gusta se fue de fiesta (aunque me dijo que no saldría). Muchas veces nos enteramos de cosas y las criticamos: "vaya pintas que se ha puesto", "menudo corte de pelo, le queda de pena", "como siga así, mal le va a ir", "pero como puede hacer ese comentario". Pero ojo, que aunque tú no lo sepas, habrá gente que haga lo mismo contigo. Mirarán tus estados del whatssap, tus horas de conexión o las fotos que subes al facebook. Pensarán muchas cosas sobre ti o darán por sentado cosas que no son ciertas sólo por un comentario que hiciste. Y es que, los comentarios son peligrosos porque se pueden interpretar de muchas maneras y, seguramente, el que lo lee no le da el mismo significado que el que lo escribe. A todos nos ha pasado vernos reflejados en una frase de alguien, bien porque es la típica frase filosófica que nos gustaría incluir en nuestras vidas, bien porque creamos que hace una referencia directa a nosotros, sobre todo si se trata de algún comentario de una amiga como por ejemplo "hay gente que te decepciona y no te lo esperas" y justo has tenido un problema con ella y piensas :"¿lo dirá por mi?". Y según cómo te pille contestas o no, realmente no sabes seguro por qué lo ha dicho pero te planteas contestar y escribes pero, en un momento de lucidez y antes de dar a "enter"... decides borrar lo que habías escrito y no decir nada... por si acaso. O ver una frase muy bonita en el estado de tu pareja, preguntarle si lo pone por ti y que te conteste "no, lo leí por ahí y me gustó". ¡Toma jarro de agua fría! Eso te pasa por preguntar y por pensar que eres el centro de la gente (que, hombre.. siendo parja.. al menos algo mejor podría decir).

Nos gusta fisgonear en la vida de nuestros amigos y conocidos y también de los ex o personas que nos atraen. Lo que nos lleva a conocer más información de la que nos hubiera gustado, haciendo realidad aquel refrán que dice "la curiosidad mató al gato". Un impulso irrefrenable te lleva a buscar el nombre de tu ultimo ex por facebook. En su momento le eliminaste para no saber de él pero después de un año quieres saber cómo le va y te encuentras con una foto de perfil de él con su pareja actual y les ves...¡casados! ¿Cómo? ¿en un año? Pero... ¡si a mi me decía que se estaba agobiando porque íbamos muy rápido y ni siquiera nos dio tiempo a vivir juntos! Sigues cotilleando y mosqueándote aún más: en su foto de perfil lees comentarios de sus amigos felicitándole o diciéndole que se les ve muy felices, que están muy guapos... y no falta el comentario de ella asegurando que están muy enamorados y el de él diciendo "te amo mi vida. Eres la mujer más hermosa que he conocido nunca". ¿Perdona? ¡Será cerdo! ¡Eso mismo me decía a mí! Y aunque el enfado aumenta por momentos, tanto que vas a estallar de rabia, sigues mirando y leyendo si es que no tiene restringidos la información que sus "no conctactos" puedan ver. Esto también sucede con gente que sí mantienes de contactos. Ese ligue que no borraste y que le ves en distintas fotos besándose con diferentes chicas o el chico que te vuelve loca que no para de hacer cosas y nunca te comenta ninguna foto que publicas ,principalmente, para llamar su atención.

Como he dicho, se critica mucho y muchas veces es la propia envidia la que provoca esos comentarios. A veces es una envidia sana: esa amiga que se va de vacaciones a las Maldivas o ese desayuno que le prepara su pareja. Pero otros muchas veces, se cotillea con mala intención, es más, hasta algún desconocido te puede escribir un mensaje grosero (es lo malo de perder en privacidad). Y digo yo, si tan mal caigo a esa persona... ¿para qué se molesta en escribirme? ¿Por qué no me elimina sin más? ¿Por qué pierde el tiempo en ver mi vida y no preocuparse de la suya? La verdad, no lo sé, pero sinceramente, me parece muy triste que haya gente así. Me recuerda a esas vecinas que se pasan todo el día en la ventana y saben todo lo que ocurre, no sólo en el edificio, sino en el barrio. Aunque también hay que decir, que hay a quien le gusta exhibirse, pregonar a los cuatro vientos sus éxitos, enseñar su prosperidad material (casa, coche...), vemos que sus vidas son perfectas pero nos equivocamos, ¡y mucho! Nadie tiene una vida perfecta aunque sí es cierto que hay personas que les gusta aparentar lo que no es o bien exhibirse para llamar la atención, pero como se suele decir "no es todo oro lo que reluce".

A lo que sí prestamos mucha atención es a cualquier comentario sobre alguien que te atrae. Una amiga da una fiesta en su casa, crees que va a ser un aburrimiento hasta que ves a un increíble hombre de ojos azules y le preguntas a ella quién es ese hombre misterioso. Por lo visto, tienes vía libre porque está soltero. ¿Soltero? ¿Una hermosura como él? ¡Imposible! Algo raro tiene que haber, así que, te pones a indagar bien cotilleando de grupo en grupo o directamente charlando con él. Y por supuesto, al día siguiente te metes en el facebook de tu amiga para buscarle entre sus amigos y cotillear sus fotos. "¿Le escribo?" te preguntas ansiosa, porque ganas no te faltan, el problema es qué va a pensar cuando vea tu mensaje. Otra forma de curiosidad es la no premeditada. Por ejemplo, en un restaurante los de la mesa de al lado hablaban lo suficientemente alto como para que te enteres de la conversación, en algunos casos típica discusión parejil y no puedes evitar escuchar. Aunque en algunas ocasiones, que hablen excesivamente alto llega a ser muy molesto, sobre todo si vas en transporte público intentando leer o echar una cabezadita.


Somos impulsivos y es imposible no querer saber sobre los demás y en realidad, la curiosidad no es mala, solo que a veces nos equivocamos al usarla en otros contextos, dando lugar a malos entendidos o interpretaciones erróneas.  

domingo, 9 de febrero de 2014

Amores difíciles (aunque no imposibles)

El amor no es fácil, no. Cualquiera que haya tenido o tenga una relación sabe que además de los buenos momentos también se pasan pequeños baches que unas veces son salvables y otras se empiezan a hacer tan grandes que es muy complicado superarlos. El amor requiere paciencia, comprensión, respeto y sobre todo, mimarlo pero ¿con eso basta? No, porque hay relaciones que se complican (o que complicamos nosotros mimos) y aunque no son totalmente imposibles, se crean arenas movedizas que desequilibran a la pareja y sólo el esfuerzo y el tiempo dirán si seguirá en pie esa unión.

Primera dificultad para una pareja: La distancia. Entendamos "Distancia" en todo su concepto, tanto en el tiempo como en el espacio. Vivir en lugares diferentes o la falta de tiempo pueden deteriorar poco a poco la relación si no se mantiene el interés. Una amiga mía conoció a un chico por internet, él vivía en Alemania y ella en España. Hablaban mucho por internet, se llamaban e incluso hacían viajes para verse pero esos viajes fueron espaciándose en el tiempo, él no escribía tanto y ella perdió la ilusión y no llegaron al año. Pero... no todo tiene que ser así. Mi primo Fernando lo dejó todo para irse a vivir con la que ahora es su mujer.

El amor en la oficina, ¿imposible? no, ¿difícil? Garantizado. Tiene el morbo de ocultarlo a los ojos de los demás pero siempre hay alguien que sospecha y será el tema de conversaciones en secreto hasta que por fin sale a la luz. Si es tu compañero, pasareis mucho tiempo juntos, incluso desayunareis juntos y volveréis a casa a la vez pero cuidaros mucho de no caer en que todo vuestro mundo se centre en el trabajo. Si estás ligando con el jefe algunos pensarán que eres una interesada o que se ve como una aventura, más aún si está casado. 

Una relación con un hombre casado suele tener bastantes pegas, principalmente por la presión social. Familia y amigos rechazarán ese tipo de comportamiento, lo verán como ilícito e incluso puede que tú misma acabes teniendo dudas o conflictos morales. Otra opción complicada es enamorarse de un hombre separado y con hijos pequeños. Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad sin embargo, un separado ya viene maleado, aguantará menos y, según los casos, aún puede estar resentido. Los hijos son su vida y su centro de atención, tendrás que aprender a adaptarte para formar parte de su mundo más personal.

Un gran dilema que puede presentarse: enamorarse de un amigo. ¿Y si no me ve igual que yo y sólo quiere una amistad? ¿Y si dejamos de hablar? ¿Y si lo intentamos y luego no funciona? Seguramente es la persona que mejor te conoce, con quien estás a gusto y puedes ser tu misma pero los miedos nos echan para atrás y necesitamos del empujón de algún amigo común y declararnos. También puede ocurrir que acabes saliendo con un amigo de tu mejor amiga. Le pedirás consejo a tu amiga, le contarás tus penas y no sabrá qué decir para no dejar mal al otro y te enfadarás con ella si está más de su parte o si dice algo que no te gusta. No tiene por qué romperse la amistad pero a veces ocurre... y es una pena. Y si la vida es complicada de por sí, a nosotros nos gusta complicarla aún más, y nos enamorarnos del novio de otra, incluso de una amiga o una hermana. Te invaden los remordimientos, que van en aumento si ves que en él se despierta el interés hacia ti.

¿Las profesiones determinan el amor? No, pero sí influyen. Bomberos, policías, militares, cuerpos de seguridad, pilotos... son profesiones de un elevado nivel de riesgo y con ellos es estar en vilo de forma permanente. Además, turnos de muchas horas o incluso que les destinen lejos (en el caso de los militares) es algo que puede tambalear la relación. A esto se añade que a algunos de los sectores mencionados les persigue la fama de mujeriegos que no les favorece en absoluto, sin embargo, sólo es necesario que dejen sus torsos duros al descubierto y hagan un calendario y tendrán a muchas féminas interesadas.

El amor no entiende de edades, sin embargo, otra vez los perjuicios sociales aparecen para poner algunas trabas en el camino. Aunque aún hay ciertas críticas ante una relación de una mujer joven con un hombre más mayor, se rechaza más que una mujer mayor pueda estar con un hombre joven. En el primer caso, se tacha a la jovencita de aprovechada e interesada, probablemente en muchos casos así sea (conocemos bastantes casos del mundo de los famosos) pero no siempre es así. En el segundo caso, se ve a la mujer mayor como aprovechada, vulgar, necesitada, que no ha aceptado su edad... siempre tiene que demostrar que puede estar a la altura del joven, recurriendo en la mayoría de los casos a la cirugía estética (también hemos visto muchos casos en famosos).

El amor es bonito, pero no es fácil. Hay que cuidarlo, mantenerlo y mimarlo. Huir de la monotonía y del egoísmo y no escuchar los malos consejos de personas que no quieren vernos felices. No, no es un camino fácil, nadie dijo que lo fuera. Nadie nos cuenta la probables discusiones de Blancanieves, La Bella Durmiente o Cenicienta con sus príncipes, porque el "vivieron felices" deja fuera la convivencia diaria, los días malos del trabajo, las reuniones familiares a los que no se quiere ir, el cansancio, el proceso de embarazo y parto, el cuidado de los niños y la casa... es decir, la vida real. En el Amor lo importante es ponerle ganas y luchar por aquello que importa.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Whatsapp Relaciones

Llevo varios meses intentando quedar con mi prima Susana y no hay manera. Las dos vivimos en la misma ciudad y más o menos tenemos unos horarios de trabajo parecidos pero cada una tiene su vida: ella está casada y con dos críos, yo estoy soltera, ella lleva a los niños a actividades extraescolares, yo intento ir al gimnasio todos los días (aunque pocas veces consigo ir más de tres), los fines de semana se va con su marido y los niños al parque o de excursión familiar, yo quedo con amigas o con algún ligue ocasional… En fin, que posponemos quedar a tomar café día sí y día también, eso sí, hablamos a diario y no hay nada que no sepa de mi vida ni yo de la suya, y todo gracias a las nuevas comunicaciones, entre ellas las redes sociales y, sobre todo, el whatsapp.

El whatsapp, o cualquier otro servidor similar, ha revolucionado la comunicación entre nosotros, de hecho, nos ha creado una necesidad e incluso hay adictos a esta aplicación de móvil que no dejan ni un minuto de mandar y recibir mensajes, así es normal que las baterías de los smartphones duren menos de un día. Por eso, casa vez están más de moda las whatsapp relaciones. ¿Qué es una whatsapp-relación(WR)? Es aquella relación que se basa fundamentalmente en el contacto vía whatsapp a través de mensajes, caritas, fotos, videos… y en la que el contacto directo es escaso o nulo, reduciéndose a una o dos citas al mes. Estoy convencida de que sabéis de lo que hablo.

Una WR puede ser familiar (como la mía con mi prima), amistosa o amorosa. Las whatsapp relaciones amistosas son más llevaderas y fomentan el cotilleo. En cuanto te instalas la aplicación no paras de hablar con tus amigos e incluso contactos que habías borrado y te empiezan a escribir sin más. Es como un vicio, les das los buenos días y las buenas noches, les mandas las fotos de lo que comes y de lo que haces a cada momento, les pones caritas e iconos divertidos. Sin embargo, cuando intentáis quedar, todo son complicaciones: que si el viernes no puedo que tengo cena, que si el sábado me voy, que si entre semana no se que, que si por la tarde no sé cuantos… al final no quedáis y así pueden pasar meses. ¿De verdad se puede llamar a eso una amistad? En principio parece que sí pero se pierde la complicidad y la confianza del contacto directo. Es más, whatsapp puede dar lugar a confusiones en la interpretación de lo que se escribe, ¿realmente queremos eso?

Por otra parte están las conversaciones con ligue o pareja. Conoces a un chico y lo primero que te pide es el whatsapp. Al principio todo es estupendo, os escribís por la mañana, por la tarde y por la noche y os contáis cualquier cosa que se os ocurra, por tonta que sea. Pero un buen día, no te escribe tanto o no te contesta con rapidez y ya empiezas a comerte la cabeza porque ves que se conecta y sigue sin saludarte. Al final decides saludarle y le propones quedar a tomar algo, él te contesta cuatro horas después y te dice que no puede. Si es tu pareja, te ilusiona que te despierte con un “buenos días” y un icono de una flor, te alegra el día porque sabes que esa persona está pensando en ti. Por la noche, metida en la cama, no puedes dejar de escribirle hasta que mandáis muchos besos. Incluso es posible tener sexo vía whatsapp, una frase inocente con segundas intenciones acaba con fotos insinuantes o más provocadoras. ¿Y el contacto directo? Podríamos decir que la whatsapp relación de amor es la nueva versión de las relaciones a distancia, se usa la tecnología para comunicarse y sólo hay contacto directo cuando uno de los dos se traslada para ver al otro.

Seguro que crees que como vives con pareja eso te libras de todos estos inconvenientes. Te equivocas.  Puede que os deis los buenos días en persona y que tengáis una buena actividad sexual y amorosa, pero el poder del whatsapp es más fuerte de lo que piensas y puede invadir la tranquilidad de tu hogar. El whatsapp puede fomentar los celos: de casualidad se enciende su móvil y aparece una notificación de un mensaje, “Entonces nos vemos mañana”, el nombre de mujer no te resulta familiar y empiezas a imaginar lo peor, pero resulta que es su compañera de trabajo. También pude provocar falta de comunicación: Él pendiente del móvil y tú molesta porque te hace sentir como un mueble ¿Esa es la viva imagen del amor? ¡Por favor! Dónde han quedado los paseos por el parque, los susurros al oído en la oscuridad del cine, los besos robados durante una cena romántica o esa pequeña flor cortada de un jardín ajeno. Qué ha pasado con el "te quiero" y "te echo de menos", que ya casi no nos atrevemos a decir.

La tecnología nos une pero también separa, más aún cuando no funciona. Cuántas veces nos hemos quedado sin batería en el móvil o sin que funcione el whatsapp, nos sentimos aislados y con ansias de escribir o comprobar si nos han escrito. Nos hemos hecho dependientes de los avances tecnológicos, hasta tal punto que no podemos vivir sin ellos, y somos cada vez más individualistas, ¿eso es vida? En fin, creo que volveré a lo tradicional, me presentaré en casa de mi prima con unos bombones en una mano y una botella de vino en la otra, seguro que me invitarán a comer.





miércoles, 2 de octubre de 2013

Vamos a contar mentiras

¿Habéis mentido alguna vez? ¿No? Venga, vamos a ser sinceros al menos por unos instantes y pensemos en cuántas veces hemos mentido a nuestros padres, amigos o parejas. ¿Nunca? Uiuiui, me parece que a muchos les va a crecer la nariz… Venga, entonces digamos… ¿una? No, no, eso tampoco se ajusta a la realidad. Vamos, que no pasa nada, rasquemos un poco más en nuestro interior que seguro que encontramos algo más. Hoy quiero ser vuestro “Pepito Grillo” y hablar de las mentiras, las mentiras piadosas.

Mentir es mentir, lo miremos por donde lo miremos pero hay que distinguir el tipo de mentira y, sobre todo, el motivo por el que se miente. ¿Hay mentiras más grandes que otras? Por supuesto. ¿Hay motivos más lícitos que otros? Sí, porque no es lo mismo ocultar información para enriquecerse, algo que hacen muy bien ciertos personajillos de las altas esferas de nuestra sociedad, que encubrir pequeños detalles que no hacen mal a nadie y que incluso pueden evitar el malestar de alguien.

Todos hemos mentido a nuestros padres en la adolescencia y lo seguimos haciendo en la edad adulta. De jóvenes intentamos cubrirnos las espaldas cuando sabemos que nos van a regañar bien por llegar tarde, bien por hacer algo que sabes que no deberías de haber hecho. Hora estipulada para llegar a casa los fines de semana: 22:30. Son las 23:15 y aún no has llegado, no lo has hecho aposta, no pretendías incumplir las normas pero te lo estabas pasando genial con tus amigas y, para colmo, en el último momento te han presentado a un chico guapísimo, dos años mayor que tú, al que, por supuesto, no le vas a decir que te tienes que ir ya porque tus padres te van a regañar, ¡se va a pesar que soy una cría! De hecho, te pidió el número de teléfono y ¡hasta te guiñó un ojo! Te vas loquita a casa por la proeza conseguida pero la alegría se desvanece cuando miras el reloj en el portal de tu casa. Inmediatamente tu cerebro se pone en funcionamiento a mil por hora, “¿Qué digo? ¿Qué digo?”. Piensas y vas elaborando pequeñas mentiras piadosas hasta llegar a la que puede ser más coherente: “Es que… a una amiga le han robado el bolso y claro, no iba a dejarla sola”. Y montas una historia sobre esa mentira por si acaso te preguntan. Lo que no sabes es que tus padres saben que estás mintiendo por dos motivos. El primer lugar, porque ellos lo hicieron con sus padres (¿en serio? ¡Mis padres mintiendo a mis abuelos!), y en segundo lugar, porque das demasiadas explicaciones, información innecesaria que te delata. Sí, esa es la mejor forma de coger a un mentiroso, cuantos más detalles cuenta más rebuscada será la historia y más fácil es pillarle y si lo cuenta sin que tú le hagas preguntas, más probabilidades de que esté mintiendo.De adultos también mentimos a nuestros padres, aunque en este caso lo hacemos para no preocuparles. Puede que te vaya mal en el trabajo o con tu pareja, que te hayas puesto enfermo pero no sea de gravedad, así que ¿para qué preocuparles? Piensas que no tiene mucho sentido causarles una preocupación innecesaria y si tu madre te llama para preguntarte qué tal estás, le dices que todo va bien y haces como si nada. ¿Y piensas que tu madre no se va a dar cuenta? Pues sí, se da cuenta porque tu voz te delata y, sobre todo, porque las madres tienen un sexto sentido para las mentiras y lo saben, pero se hacen las tontas y te hacen creer que no se enteran, pero ¡vaya si se enteran! A una madre no se le escapa ni una, ¡no puedes mentirlas!

Mentimos a nuestros amigos porque les queremos y queremos protegerles, puede que no hagamos bien en hacerlo pero es inevitable, en ese momento creemos que es lo mejor aunque la experiencia demuestra que no es lo correcto. Sales a pasear al perro y pasas por un jardín por el que nunca has ido y, casualidades de la vida, descubres al novio de tu mejor amiga besándose con otra. Al principio piensas que es alguien que se parece pero cuanto más te fijas más se confirman tus sospechas y decides marcharte antes de que te descubra. Tu amiga está perdidamente enamorada, no deja de hablar de él así que ¡cómo le vas a dar la mala noticia! Tu conciencia sale a la luz y, como en los dibujos animados, a un lado tienes a tu “yo ángel” y a tu “yo demonio”. “Díselo, ella tiene que saberlo, es por su bien”, te dice el ángel pero el demonio te susurra al oído “¡No! No lo digas, está enamorada y no te va a creer. Romperá la amistad contigo y se quedará con él, ¿quieres eso?”. Y así te pasas un buen rato pensando qué deberías hacer y como esto es mejor compartirlo, llamas a una amiga común para que te dé su opinión. Al fin y al cabo, las mentiras compartidas son más llevaderas y no se ven como mentiras sino más bien como un pacto de silencio. Si vuelves a coincidir con el novio de tu amiga, le verás con otros ojos, te caerá mal y, sin querer, le criticarás con la intención de que tu amiga vea por sí misma la verdad sin tener que intermediar. También se miente por mentir, sin preocuparse de las posibles consecuencias, pensando que nunca lo descubrirán porque es algo insignificante. Sin embargo, lo malo de mentir a los amigos es que al final  se acaban enterando, te piden explicaciones y no sabes cómo salir airoso, te pones nervioso, tartamudeas, no sabes qué decir y se enfadan. Se enfadan contigo no por lo que has ocultado sino por el mero hecho de mentir, has faltado su confianza, les has decepcionado.

¿Mentimos a nuestras parejas? Difícil contestar ¿eh? Si dices que no seguramente estés mintiendo y si dices que sí… mejor que no tengas a tu lado a tu pareja o esta noche duermes en casa de tu madre. Aunque suene incoherente pero mentimos por amor: “A mí tampoco me apetece ir” (aunque realmente sí quieres ir),”no pasa nada” (sí pasa pero no quiero discutir), “no te preocupes, yo tampoco iba a poder” (si puedo pero si estás ocupado, yo también).  Ellos no se libran de mentirnos y en muchos casos lo sabemos pero lo pasamos por alto. “¿Me queda bien? Sí, cariño, estás muy guapa”, “¡He cogido unos kilos!Así estás preciosa y no se te nota”. A ver, ¿qué crees que va a decir? Puede que ese pantalón te quede demasiado apretado y que tengas un poco más de tripita pero como te quiere intentará regalarte los oídos aunque no tengas las medidas perfectas. Aunque también, y es algo que no está bien, mentimos por desamor e incluso a veces queremos provocar la ruptura.


Entonces, ¿es lícito mentir? ¿Es ético siempre y cuando sea por una buena causa? Es algo demasiado subjetivo como para dar una única respuesta. Ciertas mentiras piadosas pueden evitar preocupaciones a ti o a los demás sin embargo no dejes que esas pequeñas mentiras sean el centro de tu vida. Y tú ¿qué harías si descubres una mentira piadosa o no?

jueves, 12 de septiembre de 2013

Lo que no hay que criticar de los hombres

Qué difícil es aceptar una crítica ¿verdad? A todos nos ha pasado alguna vez que alguien nos haga una crítica bien intencionada y nos lo tomemos a mal, fruncimos el ceño e incluso contestamos de malas formas porque nos han herido un poco el orgullo. Un ejemplo, más de dos horas en la cocina para preparar la comida y cuando vas a servirla, uno de tus invitados dice que a la crema le falta sal o que el pollo está seco. En ese momento, sientes que tu mal humor empieza a aflorar y necesitas mucho esfuerzo para contenerte y no decir algo inapropiado, es más, te entran ganas de decirle “si no te gusta, no te lo comas” pero aguantas el tipo. ¿Por qué sucede? Porque nos sentimos atacados directamente, en este caso es como si te dijeran que eres mala cocinera y, seguramente, esa no era la intención. Si esto nos sucede a nosotras, a los hombres les pasa lo mismo pero duplicado…¡qué digo! ¡Triplicado! Así que, hay que tener en cuenta en qué cosas no  puedes criticar a un hombre.

Su coche: No te metas con su coche porque su coche es sagrado. No importa que sea pequeño o que tenga muchos años y se caiga a pedazos, es su precioso y maravilloso coche y sólo lo cambiará cuando él mismo se da cuenta de que ya no hay nada que hacer. ¿El interior del vehículo es un cúmulo de polvo y desorden? Si quieres evitar polémicas mejor coge el trasporte público, si críticas que el coche da asco es como si le estuvieras calificando de guarro y muy dejado (evidentemente es lo que es… ¿cómo estará su casa?). Además, se suele decir que para un hombre el coche es una prolongación de su miembro, esta teoría vendría a confirmar porque los hombres prefieren coches grandes y robustos, sin embargo, si realmente esto es así… creo que no les favorece nada si acumulan mucha basura dentro ¿no?

Su forma de conducir: Si el coche es un elemento importante en su vida, su forma de conducir dice mucho de él y criticarla puede ser perjudicial. ¿Corre como un loco? ¿Se muestra impaciente, agresivo, intolerante? ¿Quiere demostrar que él es más fuerte y que nadie le va a adelantar? No sé muy bien por qué ocurre pero es muy habitual que los hombres se trasformen al volante. Estás hablando tan tranquilamente mientras el semáforo os prohíbe el paso. De repente, unos niñatos borrachos del coche de al lado tiran algo que da en el coche de tu chico y salen pitando en cuanto el semáforo cambia de color. ¿Qué ocurre? Que tu chico se cree el nuevo James Bond y va tras ellos como si de unos mafiosos se tratase, y mientras tú en el coche con los ojos como platos preguntándote cómo se ha ido la situación de las manos. No todos son así (¡gracias a Dios!) pero en el caso de que se produzca una trasformación al estilo Jekyl y Mr Hyde, por mucho que le digas que no sea así o le critiques su actitud, no vas a conseguir cambiarlo.

Su casa: Igual que el coche, su casa es suya y la colocará y mantendrá como él considere oportuno, para eso es él quien paga la luz, el gas o el agua. Mucho menos aún cambies las cosas de lugar, él sabe dónde tiene todo y puede que piense que estás hurgando en sus cosas para cotillear. Si en un futuro tenéis pensado vivir juntos, entonces establece unas normas que los dos tendréis que cumplir para una buena convivencia, pero mientras duermas con él los fines de semana, intenta que los comentarios sobre la forma en la que tiene su hogar no sean despectivos ni pueda tomarlas como críticas directas.

Habilidades: A todos se nos da mejor hacer unas cosas que otras, sin embargo, se da por sentado que un hombre tiene que ser hábil en cosas típicas de hombres. ¿Todas las mujeres tenemos que saber coser? No. ¿Todas las mujeres tenemos que saber cocinar? No. Entonces, si para nosotras es así para ellos es igual y no todos los hombres son hábiles en montar muebles, arreglar enchufes, cambiar un grifo, colocar un espejo… Sea lo que sea que no se le dé bien, no le critiques por ello, a ti no te gustaría que alguien te insistiera en eso que no sabes hacer porque te haría sentirte inútil ¿no? Así que, mejor es que valoremos aquellas cosas que hace bien para minimizar aquellas que no controla tanto, además, todo es cuestión de ponerse y aprender ¿cierto?

Amigos y Familia: Ojo, si va a hablar de sus amistades y su familia busca bien las palabras para evitar malentendidos. ¿Tiene un amigo que va de gracioso pero que a ti no te hace ni pizca de gracia? ¿Su hermano es pedante y prepotente? Es difícil lidiar con esto porque tampoco es que te tengas que callar a todo pero es mejor no malmeter o, al menos intentarlo. ¿Y qué pasa con tu suegra? Para él su madre es una santa, una buena mujer que le da sus caprichos y le hace su plato favorito cada vez que va a visitarla a casa. ¿Crees que vas a hacerle creer que su madre te tiene manía? Va a ser que no. Te dirá que eso no es cierto, que le caes fenomenal y que te quiere como a una hija. ¿Perdona? ¿Cómo a una hija? Disculpa pero no, la única que me ve como una hija es mi madre, su madre me ve como una bruja arpía que le ha robado al niño de sus ojos y que no va a saber cuidarle tan bien como ella (échate a temblar si tu novio no tiene más hermanos). En fin, que mantener una relación relativamente “amistosa” con su encantadora mamá es extremadamente difícil.

Pero lo que por encima de todas las cosas no puedes criticar es su MIEMBRO, con mayúsculas, porque es un aspecto muy importante para ellos, igual que para nosotras pueden ser nuestros pechos o nuestro trasero. Hay unos que son más bonitos que otros, tanto en tamaño como en la forma, pero ninguno es perfecto del todo, de la misma manera que no hay pechos perfectos (que sean totalmente naturales, por supuesto). Ellos ya saben con qué tipo de herramienta cuentan, por eso ahórrate cualquier comentario que pueda resultar hiriente, porque sí, les molesta. Siempre está la típica frase de "importa la calidad y no la cantidad", pero en el fuero interno de cada uno de ellos es algo que les importa.

¿Por qué molestan tanto las críticas? Simple y llanamente, porque dañan nuestra autoestima, nos hacen ser conscientes de que no somos perfectos o que nos ven de forma diferente a como nosotros mismos nos vemos. Nosotras también tenemos puntos débiles que no nos gusta que nos critiquen pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

jueves, 25 de abril de 2013

Despedidas de Solter@s

Preparar la despedida de soltero de un amigo no es nada fácil ¿verdad? Surgen muchas dudas, pequeños inconvenientes e incluso se generan ciertas tensiones entre los participantes. Películas del estilo de "Resacón en las Vegas" muestran una imagen que pocas veces se acerca a la realidad, de hecho, ya quisieran muchos permitirse el lujo de hacer una celebración tan a lo grande pero no queda más remedio que adaptarse al territorio nacional y sin que ello implique fundirse la tarjeta de crédito en un solo día. Lo que es más que evidente es que hombres y mujeres organizan estas fiestas de forma muy diferente.
 
 
Las despedidas de solteras son bastante más comedidas y típicas que las despedidas de solteros. ¿Alguna ha preparado una despedida para una amiga? Es agotador porque al final sólo es una la que lo termina preparando todo. El primer dilema al que se enfrenta la organizadora es "Chicas, ¿qué organizamos?". Es en ese momento cuando el silencio se apodera de las gargantas de las mujeres que siempre suelen hablar sin parar, ni una de las invitadas se pronuncia, no surgen ideas ni sugerencias que pudieran ser de gran ayuda. Ante esta estupenda colaboración, la líder del grupo tiene que buscar por su cuenta y tirar de internet pensando en lo que le puede gustar a su amiga casadera y el numero de invitadas. Un fin de semana en algún sitio cercano, una sesión de spa con masaje, comida y cena, una cena con espectáculo... aparecen muchas posibilidades y algunas de ellas realmente interesantes y divertidas y toca compartir la búsqueda con todas las demás pero parece que ninguno de los planes resulta atractivo. Una de ellas alega que trabaja el fin de semana y, comprensiblemente, no podría acudir, otra dice que un día entero le parece demasiado y algunas de ellas no creen que eso le vaya a gustar a la homenajeada, incluso critican la calidad de los sitios encontrados. Se ponen muchas trabas y, sin embargo, ninguna hace una propuesta. Continúa la búsqueda.
 
 
Mientras tanto se origina el siguiente problema: el presupuesto. Sí, el dinero es uno de los temas más polémicos en una despedida de solteras. Parece que a las mujeres les cuesta gastarse sus ahorros en procurar que la novia (que se supone que es una buena amiga) se divierta con algo original. Comparando precios de sitios donde poder acudir e incluyendo todos los gastos adicionales, la organizadora estima una cantidad que, ni siendo muy alta ni muy baja, pueda cubrir todo el evento. "A mi eso me parece muy caro, no me puedo permitir tanto gasto", manifiesta una de las mujeres, "creo que un poco menos estaría mejor, no hace falta que compremos muchas cosas", propone otra y, casualidades de la vida, siempre suele ser la misma la que más se queja por todo. Vamos, que las despedidas de solteras tendrían que llamarse "Despedidas LOW COST". Después del intercambio de más de 50 emails durante casi un mes, parece que la cosa va tomando algo de forma: ya hay lugar y presupuesto.
 
Siguiente acción, "¿Nos disfrazamos?": "¡Uy! A mi eso me parece un poco absurdo además de que es muy típico", "estaría divertido pero ¿de qué nos disfrazamos?", "por favor, de ángeles y demonios no que eso sí que está muy visto". Una de las arriesgadas y atrevidas dice "estaría bien vestirla de algo sexy, de gatita, de colegiala..." pero vuelve a salir la quejica y añade "¡pero cómo la vamos a llevar por la calle con esas pintas! Vamos, nos mata. Lo siento pero yo paso de disfraces". Ya empezamos mal, muy mal, porque una de las invitadas se niega en rotundo y está claro que no va a cambiar de opinión por nada del mundo. Pues nada, no hay disfraces, ni coronas, ni bandas de "Me caso, sálvame", ni pancartas divertidas que pongan "si me das un beso y me gusta no me caso", nada, todo muy soso. Al menos sí hay regalos, aunque sí es cierto que ninguna tiene tiempo ni dinero para comprarlos y ¿a quién le toca? ¡BINGO!  a la que lo organiza. Como algo excepcional puede o no incluirse strepper masculino o limusina. Lo primero va a depender principalmente de la novia y muchas de ellas parece ser que no quieren, bien porque no les guste hacer el ridículo o bien porque les pueda resultar ordinario o de mal gusto. Para conseguir hacer lo de la limusina, tienen que ser muchas participantes y, sobre todo, muy bien avenidas. ¡Ah! Pero aquí no ha acabado todo, no, ni mucho menos porque durante todo el proceso de preparación hay algunas invitadas que cancelan su asistencia y entre ellas está la quejica, sí, esa que ha generado tanta polémica y por la que se ha hecho una despedida muy sencilla. Lógicamente, el precio de la fiesta se reparte entre menos chicas lo cual provoca volver a empezar desde el principio porque de 15 mujeres al final sólo acuden 7. Y al fin llega el gran día y todo sale perfecto. La novia se lo pasa bien, se hacen muchas fotos, hay muchas risas y hay momentos emocionantes en los que a la novia se le escapa alguna lagrimilla con el brindis o con los regalos. El resultado no podría haber sido mejor pero ¿se reconoce el esfuerzo de una sola persona? La amiga que se casa sí pero el resto nada de nada.
 
 
Las despedidas de solteros son todo lo contrario: divertidas, originales y lo más importante, con muy buen ambiente entre todos. Para empezar, son varios los que se encargan de la preparación y cada uno se centra en buscar algo en concreto para la fiesta. Además, las ideas y opiniones que se aportan sirven para mejorar y, en ningún caso, para dificultar y, por supuesto, o bien quedan entre ellos para organizarlo o hablan por teléfono, algo que facilita mucho la comunicación y, sobre todo, no tardan tanto tiempo en decidir. El resto de invitados se adapta muy bien a aquello que hayan decidido los organizadores y si es necesario, solicitan uno o dos días en sus trabajos para poder estar presentes en la fiesta. Porque, otra gran diferencia es que la duración de estas fiestas masculinas es mucho mayor que el de las féminas, como mínimo un día completo pero suelen ser de fines de semana enteros. A mayor duración, mayor precio, por lo que el presupuesto destinado a las despedidas de solteros suele ser un poco más elevado. Como es normal, también buscan las opciones más económicas pero, aún así, consiguen hacer muchas actividades divertidas no sólo para el novio sino también para el resto de asistentes: paintball, cars, airsoft, paracaidismo, alquilar un barco, fin de semana en Ibiza  

Dos aspectos fundamentales en los que no se suele dudar: disfraz y strepper. ¿Alguien puede imaginar una fiesta de estas características sin ninguna de estas dos cosas? Yo, la verdad es que no, porque ¡es lo más normal! Porque, seamos sinceros, ni van a jugar a las cartas ni se van a poner a hablar de la economía mundial, y, aunque sí hablen de mujeres, en un local con tanta testosterona junta cómo no va a estar presente una mujer con poca ropa, pechos exuberantes, con todo el cuerpo cubierto de aceite y bailando de una forma muy sexy. En cuanto a lo del disfraz, hay multitud de opciones a cual más ingeniosa. Eso sí, hay que destacar que ambas cosas suelen estar enfocadas a poner en tensión al novio o, al menos, que pase un momento de vergüenza, algo que en las despedidas de solteras es impensable. Vale, es cierto que puede darse el caso de que el novio no quiera este tipo de despedida, pero suelen ser casos muy aislados. Así que, si me caso algún día, tendré que averiguar las preferencias de mi pareja en ese sentido y cómo de juerguistas son sus amigos.
 
Ellos no hacen regalos pero ese dinero lo invierten en comprar todo lo necesario y en el gasto de traslados, viajes, comidas, cenas, cañas, cafés, copas... es decir, de todo lo que van a hacer. Y claro, como suele durar tanto, hay algo que tampoco va a faltar: el alcohol. Se quiera o no, se va a beber más de la cuenta porque se empieza con unas cervezas para pasar al vino durante la comida y a los licores de hierbas en la sobremesa, momento en el que algunos aventajados decidirán tomar alguna copa. Por la noche, más cerveza, más vino, más licores, más copas, un brindis con champán y más copas... y más copas. Una máxima clave entre los asistentes: Silencio absoluto de todo lo que ocurra y se haga y nada de pruebas como fotos o videos. Chicas, no se os ocurra preguntar o investigar sobre lo sucedido en la despedida de vuestros futuros o ya maridos, que os quede claro  "NO LO VAIS A CONSEGUIR", de hecho, lo único que conseguiréis es enfadaros por miedo a que haya ocurrido algo raro, pero no os preocupéis en exceso es raro que se desmadren demasiado, eso sí, mejor que no la organicen el día antes de la boda... no vaya a ser que no aparezca y entonces sí tendrás razones para preocuparte.
 
Por todas estas razones es evidente que los hombres organizan mejor este tipo de fiestas, así que, amigos y amigas, quiero que sepáis que si en un futuro me caso, elegiré como organizadores de mi despedida de soltera a mis amigos chicos. Porque quiero algo igual de divertido, intenso y original que lo que preparan para ellos y sobre todo, llevarme un buen recuerdo lleno de risas y grandes momentos. No sé si al que sea mi novio le hará mucha gracia sabiendo que son chicos los que prepararán el evento, pero estoy totalmente convencida de que yo lo pasaría realmente bien. Amigos, ¿aceptáis el reto?

miércoles, 13 de marzo de 2013

La convivencia, casi un milagro

Qué difícil es la convivencia ¿verdad? Cuando vives en familia ya estás acostumbrado pero cuando te independizas... adaptarte a las rutinas y manías de los demás cuesta y cuesta muchísimo. Quien no ha tenido ese compañero de piso que no friega los platos o deja todo el baño encharcado de agua cuando se ducha o, lo que es peor, no repone el papel higiénico cuando se acaba... y eso sí que molesta, más aún cuando necesitas usarlo y ves que no hay ni tampoco hay ningún rollo a mano... vamos, que estás acordándote de él y no precisamente para bien.
 
También están los amigos que por circunstancias se ven necesitados de un alma caritativa que les dé cobijo durante un tiempo que, en principio, no va a ser largo. Pero de los dos días que te dice tu amigo que iba a estar, pasa a dos semanas y ya se acerca a un mes. A ver, que está muy bien que seamos amigos y que te ofrezca mi casa de forma temporal pero ¿tengo cara de Hermanita de la Caridad? Porque hay unos gastos de luz, agua, gas, internet, comida, alquiler (o hipoteca) y claro, no es lo mismo que viva uno a que vivan dos ¿no? Pero claro, no quieres romper la amistad, te da corte decírselo y te callas.
 
 
Convivencia y animales también garantizan ciertas tiranteces o, al menos, la adaptación es un poco más compleja. Si tu eres el dueño del animal, le tienes una adoración inmensa y es como uno más en la familia. Tiene su sitio, su rutina, su horario de comidas y si viene alguien a vivir de nuevas tiene que adaptarse si o si y no te planteas los inconvenientes porque o lo acepta o se va. Claro, cuando no eres el dueño del animal no te queda más remedio que aguantar ladridos o maullidos incluso de madrugada, pelos en la ropa y en el sofá, canturreos del pajarito... y al final te toca colaborar también en sacarles a paseo o ponerles de comer.
 
Las vacaciones también generan un cierto dilema cuando vas con amigos, no es que rompas una relación de amistad por lo que pueda ocurrir pero digamos que se quitan las ganas de volver a repetir viaje si se producen pequeñas incompatibilidades. Están los que sacan todo de la maleta y lo ordenan en los armarios de la habitación del hotel o apartamento y los que lo dejan todo en la maleta o esparcen la ropa por las sillas y la cama. Unos necesitan dormir con las puertas y otros prefieren todo a oscuras, unos tienen el sueño muy ligero y otros tardan tanto en dormirse que no paran de levantarse. Los hay que roncan, que madrugan, que trasnochan, que se escaquean, calurosos, frioleros... hay miles de posibilidades y siempre surge algo pero también es posible encontrar a alguien con el que da gusto viajar. Si lo encuentras, ¡aprovecha! porque es muy raro.
 
Pero el verdadero misterio de la convivencia reside, ni más ni menos, en lo más profundo e íntimo de nuestras vidas: tu pareja. Sí, vivir con tu novio es complicado, muy complicado diría yo, vamos, tendría que existir un curso de "Buenas maneras en la convivencia en pareja: la mejor forma de llevarse bien y no acabar discutiendo en el hogar" y si apruebas con nota es casi un milagro. El noviazgo es precioso hasta que decidís vivir juntos, porque no es lo mismo pasar unas vacaciones o incluso un fin de semana en la casa de cualquiera de los dos que pasar un día sí y otro también. Tres temas, que dan para hablar mucho, son los que generan más polémica: las cosas del hogar, el uso y prioridad del baño y el espacio en los armarios.
 
Que levante la mano a quien le gusta planchar, ¿y cocinar? ¿y barrer? ¿y hacer los baños? ¿Alguien que le guste limpiar los cristales, lavar y colgar cortinas, barrer o quitar el polvo? ¿Nadie? ¿Ningún voluntario? Pues justo esto es lo que sucede en la convivencia, que a ninguno le hace gracia hacerlo pero no queda más remedio y toca repartirse las tareas. Bueno, eso se supone que es lo ideal pero algunos suelen tener ciertas preferencias o rechazos por unas u otras tareas del hogar y lo más normal es que se hagan pactos:"Tu cocinas y yo plancho" o "Esta semana lo hago yo y a la próxima te toca a ti". Estos pactos tienen que establecerse antes de iniciar la vida en común aunque suele ser normal que se rompan de vez en cuando y haya que volver a hablar sobre el tema.
 
El baño da mucha guerra, esta vez por su uso. ¿Quién entra primero? Tener dos baños es fabuloso pero no siempre se puede y hay que adaptarse a lo que se tiene pero no siempre es fácil compartirlo. Tú necesitas un tiempo extra para secarte el pelo, darte tus cremas y maquillarte pero él te mete prisa porque necesita urgentemente el entrar antes de que su organismo decida que no aguanta más. Cuando te toca esperar, te pones de los nervios porque ves que vas a llegar tarde y te alteras mucho más si tu novio es de los que dejan todo destartalado, el bote de gel abierto, la pasta de dientes sin tapar, el suelo mojado, la ducha con pelos... Mejor que no sea así o que se acostumbre a dejarlo bien antes de que entres porque eso te va a costar más de un disgusto y desesperación. Eso sí, hay que decir que en ciertos momentos es posible usar el baño juntos, en concreto la bañera llena de agua caliente, velas olorosas, sales de baño y de fondo una música relajante y tu chico dispuesto a enjabonarte con entusiasmo y dedicación. Sí, creo que está parte de la convivencia me empieza a interesar...
 
Las mujeres tenemos mucha ropa, muchos zapatos, muchos bolsos y mucho de todo. Estás cosas no entran en un único armario y nos esparcimos tanto que invadimos cada espacio de la casa y dejamos al otro con lo mínimo posible para poder colocar las suyas. Si no tienes más remedio que compartir armario, se produce una lucha constante por las perchas, las baldas, los cajones y, sobretodo, porque metes tanta ropa que a él le resulta casi imposible sacar la suya y cuando se va a poner la camisa para la reunión con el jefe, se encuentra que está arrugada y no precisamente porque no se haya planchado, no, es que estaba aprisionada entre tus pantalones, faldas y vestidos.
 
Una última cuestión que también es causa de pequeñas disputas, o al menos ciertas tiranteces: ir a la compra. Parecerá una tontería pero aquí se demuestra el verdadero equilibrio de la persona: el poder de la lógica y la razón o el del consumo irracional. Es decir, se genera la pelea de comprar las cosas imprescindibles o decantarse por los caprichos. Nosotras buscamos lo básico (carne, leche, verduras...) mientras que ellos se detienen en el stand de las cervezas, patatas fritas y congelados. Nosotras somos más de marcas concretas en los productos, ellos no tienen preferencia y si hay un producto igual por menor precio ese es el que compran.
 
Padres, abuelos, tíos, amigos, novios, compañeros de piso... vivas con quien vivas, en la convivencia siempre surgen pequeños roces que poco a poco se van limando. Todos tenemos nuestras manías y no siempre es fácil adaptarlas a las de otros, para eso la única solución es que practiquemos más la tolerancia, aprendamos la empatía y sobretodo, kilos y kilos de paciencia, esa que tendremos con los otros y que ellos tendrán con nosotros.