miércoles, 1 de julio de 2015

CHICOS XXL

El próximo 10 de julio se estrena la película “Magic Mike XXL”, secuela de “Magic Mike” en la que trabajaron Channing Tatum y Mathew McConaughey. La primera parte se centra en un joven (Channing Tatum) que acaba trabajando en un club de streptess para mujeres de Tampa (Oeste de Florida-EEUU) que tiene como dueño a Dallas (Mathew McConaughey). Los diferentes espectáculos, tanto individuales como con varios bailarines, tenían como colofón final el ver sus cuerpos musculosos semidesnudos. La segunda parte es el recuento de Mike, tres años después de su retirada,  con sus antiguos compañeros que quieren retirarse de los escenarios a lo grande.

A raíz de este film, me han venido a la cabeza las diferentes frases dichas por hombres y que ya no sólo me cansan sino que me hartan y me chirrían los oídos cada vez que las oigo.  “A las mujeres sólo os gustan los hombres musculosos”, “no os fijáis en los que tienen sobrepeso”, “os gustan los macarras”, “os dejáis llevar por el exterior y os da lo mismo el interior”, “preferís a un tío que pase de vosotras a uno que os preste atención”… podría seguir y seguir pero creo que nos hacemos una idea del tipo de comentarios a los que me refiero. A todo esto, añadir que recientemente he visto por Facebook una imagen bromista en la que hace un chiste malo con  respecto a las preferencias de las mujeres por los hombres con abdominales marcados. Y, ¿sabéis por qué estoy cansada de estas tonterías? Porque desde tiempos y tiempos atrás, los hombres han disfrutado visual y físicamente del cuerpo de la mujer sin ningún tapujo ni impedimento. Revistas como Playboy o calendarios de mujeres semidesnudas o desnudas completamente han pasado por las manos y paredes de jóvenes (y no tan jóvenes) con la testosterona por las nubes. Hombres que fantaseaban con poder apretar los duros muslos de las modelos o perderse entre los pechos siliconados de esas preciosidades, mujeres que intentaban ser “Chicas PlayBoy” o “Chicas Playmate” para poder cumplir el sueño de ser modelos o actrices y entrar en el círculo de la fama.

A ellos en ningún momento se les critica o se les reprocha que les llamen la atención ese tipo de mujeres o que consuman productos en los que aparezcan mujeres exuberantes prácticamente sin ropa (revistas, posters, películas porno…) Es decir, esta socialmente bien visto y admitido que ellos puedan disfrutar, sin embargo, nosotras somos “perversas” por el mero hecho de girarnos ante un chico que corre sin camiseta y muestra unos músculos de escándalo. Es lo mismo que ocurre si un hombre tiene una gran lista de amantes a sus espaldas, le admiran y le valoran por cosechar tanto éxito entre las féminas, mientras que una mujer que se sepa que ha tenido muchos amantes, es tachada de indecente, tanto por hombres como mujeres, y adquiere adjetivos descalificativos que todos conocemos. ¿Justo? No, no lo es y aunque cada vez la sociedad es más permisiva con ciertas cosas y abre su mente a una opinión más igualitaria entre hombres y mujeres en el tema sexual, la mujer siempre lleva a sus espaldas ese peso.

Volviendo al tema que me lleva a escribir este monólogo, he conocido a bastantes hombres que me han “regalado” esas frases que he comentado. Casualmente, han sido hombres tímidos, con poca seguridad en sí mismos, que se minusvaloraban, que no cuidaban en absoluto su aspecto (recalco, “en absoluto”, que cada una imagine) y que culpaban de su poco éxito a las mujeres haciéndoles adquirir un concepto casi misógino. Además, ellos no se cortaban a la hora de pedir y tenían un ideal de mujer bastante alto y que no suele coincidir con la realidad. Como dice el refrán, ante estas palabras hice oídos sordos y decidí alejarme de ese tipo de hombres, no como parejas (pues no me atraen de ninguna manera) sino más bien como amigos y, por supuesto, evité en todo momento enzarzarme en una discusión que no iba a tener ningún sentido, ellos tenían una opinión formada y lo que les dijese no les iba a hacer cambiarla, y tampoco eran mis pretensiones. Pero no puedo evitar ponerme a la defensiva cuando por mi camino se cruza un nuevo espécimen con las mismas tonterías. Ese tipo de hombres nunca se ven como posibles culpables de que algo no funcione, simplemente se sienten rechazados y ya por eso las mujeres somos crueles.

Lo primordial, seas hombre o mujer, es saber asumir el rechazo y no hacer un drama de la situación. ¿No eres su tipo? No pasa nada, asúmelo y sigue tu vida, sin rencores ni reproches, sólo sigue tu camino. ¿Te rechazan otra vez? ¿Y otra? No pasa nada, es cuestión de aprender y ver qué hace uno mismo porque muchas veces el problema está en nosotros y no nos queremos dar cuenta: dar en exceso, esperar demasiado de los demás, creer que todo tiene que salir a tu manera, creerse el “ombligo del mundo”, imaginarse cosas que no son realidad, confiar en cualquiera… Yo les pediría a estos hombres que tanto se quejan de la maldad de la mujer, que hagan un repaso mental y recuerden los tipos de mujeres que les han atraído o que hayan tenido algún tipo de relación. No me sorprendería (porque ya he hecho la prueba) que dijeran que en la mayor parte de los casos han sido mujeres que les han utilizado al máximo y les han dejado fatal. Ahora bien, ¿por qué se fijaron en ellas? Puede que ellas vieran en ellos los candidatos perfectos utilizarles, es decir, descubrieron el punto débil y supieron aprovecharlo. No digo que no tengan culpa ellas, pero cuando te dejas engañar una y otra vez ¿no deberías pensar en ello?

Es cierto que de alguna u otra manera alguien nos llama la atención y nos resulta atractivo por la imagen, pero ni todos tenemos el mismo gusto ni siempre tenemos el mismo gusto. He de decir que he tenido ocasión de catar hombres con cuerpazos de horas y horas de gimnasio, pero también he conocido hombres normales con algunos kilitos de más y disfruté del momento hasta donde pudo llegar por las diversas circunstancias. Ligar o no ligar no es cuestión de físico sino de sentirse bien con uno mismo, aprender de los errores y hacerse una autocrítica.

Sí, me gusta ver chicos “mazados” sin camiseta, chicos tan estupendos como Channing Tatum que de un simple streptess masculino te hace dos películas mientras que mujeres despelotándose o bailando semidesnudas hay cientos, qué digo, miles de películas. Me gusta ver bailar a chicos guapos y, por qué no, imaginar que me hacen a mí un baile privado porque no creo que haya nada de malo en eso. Y aunque sé que se aleja de la realidad, me gusta.

lunes, 15 de junio de 2015

CELOS

Los celos qué malos son y qué difícil es no tenerlos o, al menos, intentar controlarlos. Somos todo amor y todo encanto hasta que nos sacan ese monstruo que llevamos dentro y hacemos y decimos cosas sin pensar en las consecuencias, convirtiéndonos en una especie de Dr. Jekyll y Mr Hyde en versión moderna. Muchos dicen que los celos demuestran amor y que en pequeña cantidad sí son buenos, sin embargo, los celos, muchos o pocos, lo primero que demuestran es inseguridad en uno mismo y lo segundo es un marcado deseo de posesión. Imagino que cualquiera de nosotros rechazará la idea de que somos inseguros, pensaremos "¿inseguro yo ¡Qué dices! Tengo muy claro lo que quiero", pero sólo es un engaño. Los celos surgen cuando creemos que la otra persona puede encontrar a alguien mejor que uno mismo o cuando no logramos que nos presten toda la atención que queremos. Es decir, pensamos que no somos lo suficientemente válidos en comparación con otras personas que pueden ser más guapos, más atractivos, más interesantes, más simpáticos... y el error que cometemos es intentar forzar la atención del otro a través de la insistencia, el acoso y la mayor parte de las veces con reproches y pidiendo explicaciones  que llevan a un resultado nefasto.

Por otra parte, los celos son un indicativo de un carácter posesivo y, en la mayoría de los casos, controlador. Las personas no son posesiones ni tenemos ningún derecho sobre ellas al igual que nadie tiene derecho sobre nosotros. Somos libres de decidir dónde ir, con quién quedar y con quién queremos estar por lo que no tenemos ningún derecho en obligar a nadie a que vaya con nosotros, quiera quedar con nosotros o quiera estar con nosotros. Tampoco es sano  controlar al otro en lo que hace, lo que dice, dónde y con quién va...si no lo aceptas o no lo entiendes el problema es tuyo, no del otro, porque son los miedos los que afloran en esos momentos de ataque de celos, principalmente miedo al abandono y al rechazo aunque siempre hay otros detrás que les acompañan.

Todos hemos sentido celos alguna vez ¿cierto? Y no por eso somos  posesivos o controladores pero nos cuesta mucho controlar los celos. Mi amiga Estefanía está en una racha de celos que a veces roza lo exagerado. Ella se enamora fácilmente y ha conocido a un chico por el que se ha quedado prendida aunque sólo se han visto unas cuantas veces. Si no sabe de él, busca la excusa para hablarle, piensa que ya se ha buscado a otra y que no volverá a saber de él más, hasta que el susodicho da señales de vida y ella no tarda ni un segundo en estar pendiente de lo que dice. Y si ha conocido a otra ¿qué? ¿Acaso son pareja y se le puede recriminar algo? No, por eso, este tipo de celos no sólo son infundados sino que no tienen razón de ser porque no hay nada entre ellos. ¿Tener pareja justifica los celos? Ni mucho menos, lo que pasa es que cuando surgen con tu pareja pueden ser con  motivos o sin ellos. Cuando son celos con motivos, más que celos es intuición, es decir, notas algo raro que te enciende esa lucecita roja en la cabeza y empiezan a surgir las sospechas. Cambios continuados en sus horarios, fines de semana en los que le salen compromisos irrechazables a los que no puede llevarte... A no ser que registres su email, su móvil o su cuenta bancaria, nunca vas a saber si son ciertas tus sospechas así que para eso una alternativa útil es que tú también cambies el comportamiento: más salidas con las amigas, apuntarte a un curso, llegar más tarde a casa... Él, al igual que tú, se quedará intrigado por ese cambio tan repentino y puede que intente un acercamiento para mejorar la situación aunque si las sospechas son ciertas, ¿merece la pena solucionarlo? Quién lo hace una vez lo hará más veces así que, ojito y piensa muy bien qué es lo mejor para ti.

Estas mismas sospechas con tu pareja pueden surgir con los celos sin motivo ninguno y yo los he experimentado en mí misma. En este caso, a cualquier cosa que pueda decirnos le buscamos segundas intenciones y un "me voy a casa de mis padres" se convierte en un pensamiento como "claro, va a casa de sus padres porque no quiere quedar conmigo" o un "hoy tengo cena en casa de unos amigos" en tu cabeza es "¿amigos? ¿los conozco?¿de quién es la casa?¿cuántos van?¿solteros?¿van mujeres solteras?¿por qué me lo dice ahora y no antes? ¿será verdad?". Todas estas preguntas (y muchas más) van provocándote no sólo malestar sino que empiezas a enfadarte y a ponerte a la defensiva. Es decir, que si te llama no es que se note que estás de morros sino que además se te escapará algún reproche o lanzarás dardos envenenados con tus palabras. Con esta actitud consigues dos cosas: cabrearte sin necesidad y que la otra persona se distancie o te oculte ciertas cosas para evitar tus celos.

Como ya he dicho, hay personas que piensan que los celos son positivos e incluso hay algunos que consideran excitante que su pareja les de celos. En una ocasión, conocí a un chico a través de internet (gracias a Dios que no fue en persona) que me resultó muy particular. Lo primero de todo, es que aseguraba que quería algo serio, eso sí, siempre me hablaba de sexo y si me desviaba de la conversación él volvía a retomarla, ni que decir tiene que no le interesó preguntarme por mis gustos o aficiones para conocerme. Vamos, que eso de "quiero una relación" es un cuento chino y que lo dicen como cebo para que caiga alguna ilusa. La cuestión es que me contó que a él le gustaba que le dieran "Celos Extremos". ¿Extremos? Sí, me quedé algo perpleja y me explicó que le gustaba ver como su chica coquetea con otros hombres, que le miren el escote o que intenten ligar con ella, cuanto más descarado todo mejor. También le resultaba excitante que ella le contase los detalles de esos flirteos mientras practicaban el sexo. A mi ese tipo de cosas no me van y ante su pregunta de "¿cómo me darías celos extremos?" decidí cortar por lo sano y zanjar la conversación, si estaba de calentón, que él solito se busque las maneras de bajárselo.

Los celos, al fin y al cabo, se generan de las emociones y sentimientos, lo que hace que sea muy costoso controlarlos. Mi pequeña recomendación, es que antes de descontrolarte y decir o hacer algo que no debes, piensa en las posibles consecuencias y no eches la culpa siempre al otro, tú también cometes errores ¿no? y por supuesto, nunca tomes una decisión en caliente.


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domingo, 24 de mayo de 2015

MOTEROS

La verdad es que las motos no son lo mío, cierto es que si veo una moto llamativa me paro a mirarla detenidamente de la misma manera que hago con un coche deportivo pero no me apasionan. Y eso que he tenido parejas "moteros", que probablemente sea por eso por lo que no llagaron a funcionar esas relaciones aunque... que pasasen más tiempo con sus motos que conmigo creo que fue el desencadenante. La cuestión es que los moteros tienen un particular estilo de vida. Hay quien dice que es toda una filosofía de vida y otros, por el contrario, hablan de una afición a las motos que les une. No voy a entrar en un debate de si es o no una Filosofía, sólo comentaré algunas de las características más relevantes de los moteros.

Primordial en los moteros: Pasión por las motos. No es que te tengan que gustar, no, es que las tienes que adorar, amar, sentir... te tienen que hacer vibrar y emocionar, vamos, es toda una pasión. Y por supuesto, eso tiene que ser desde la cuna, en palabras de un motero "Si con 40 años piensas comprarte una moto, mejor no te la compres, eso hay que vivirlo desde pequeño". Esto me lleva al siguiente punto y de gran importancia: LA MOTO. Para un motero su moto es mucho más que un vehículo de dos ruedas, es su niña, su ojito derecho, su todo. Un motero mima a su moto hasta límites insospechados, la pone a punto, la engalana y si es necesario la "tunnea" y le añade todos los complementos que considere necesarios para fardar de moto. Su moto es eso "SU MOTO" y por lo tanto ni se toca ni se presta, como mucho se puede llegar a dejar a amigos muy íntimos y en circunstancias muy concretas, pero nadie monta la moto de un motero salvo él.

Una máxima del motero "No sin mi moto". Haga frío o calor, con lluvia o nieve, en invierno o en verano, da igual la climatología, ellos siempre van a preferir enfundarse el casco y hacer kilómetros con su gran amiga. Y ¿qué es lo que más les gusta en carretera? Las curvas. Una línea recta es algo sosa así que si tienen que elegir mejor un camino con curvas ya que según parece es lo más parecido a un orgasmo que se puede hacer vestido. Yo sinceramente prefiero un orgasmo de los de verdad pero bueno, entiendo que la emoción es totalmente distinta y que hay que añadir la sensación de libertad y de el aire en el rostro casi como si uno fuera a volar. La moto te define como motero al igual que la vestimenta que utilices. He visto a usuarios de los vehículos de dos ruedas con chanclas y bermudas o traje de chaqueta y corbata, pero el verdadero motero suele tener de fondo de armario unos buenos vaqueros y sobre todo, cuero: chupa o chaleco de cuero y de complemento una cadena. Pero los moteros no viven del aire (que seguro que les encantaría) así que guardan sus prendas moteras para ocasiones especiales, fines de semana, rutas... etc, y durante la semana se ven obligados a llevar sus ropas de diario o de trabajo, ya sean de estilo casual o más elegantes porque la pasión motera no entiende de profesiones ni de categorías ni de edades ni de sexos. Sí, también hay mujeres moteras y no sé por qué pero todas me recuerdan a ese anuncio de los 80 de un perfume masculino en el que la motera dejaba al descubierto un hermoso escote de cremallera y buscaba a un hombre llamado Jaqs. Las chicas moteras, enfundadas de cuero son sexys y llaman mucho la atención, sólo hace falta ir a internet y buscar fotos de ellas, rubias o morenas todas son espectaculares ¿dónde hay que firmar? Supongo que en la realidad hay de todo pero tendré que enfundarme en unos pantalones de cuero y a lucir palmito subida en una moto... bueno, lo que me faltaría sería la moto.


Dicen que "No es oro todo lo que reluce" y con los moteros se podría decir algo similar. Bajo esa imagen de hombres duros y serios, se esconden personas amables, divertidas, humanitarias, sensibles, alegres... y con sentimientos y valores como cualquiera de nosotros, pero ya sabemos que los hombres en general intentan ocultar sus emociones, aspecto que supone una lucha continua entre hombres y mujeres. Sin embargo, la opinión extendida de que los moteros son unos macarrillas se debe a las miles de películas y series que les catalogan negativamente confundiendo su sentido de "Hermandad" con clanes mafiosos que poco o nada tienen que ver con la realidad. Y es que los moteros destacan en valores como generosidad, apoyo al prójimo, confianza o amistad entre otros. Cambiando de tercio, me centro en un tema muy interesante: Sexo. Los moteros son (o parecen) sexualmente activos. Sin caer en el topicazo de que a las mujeres nos gustan los chicos malos, opinión que no sólo no comparto sino que me parece una excusa barata de los hombres que se sienten rechazados, los moteros muestran una seguridad en sí mismos que nos hace fijarnos en ellos. Además, llaman la atención por sus gafas de sol, sus cazadoras de cuero y algunos de ellos con tatuajes por sus fuertes brazos y piernas que no sólo te gustaría tocar sino recorrer suavemente con la lengua. Con esa imagen, es inevitable pensar que son unos fieras bajo las sábanas y que van a saber qué hacer con las curvas de tu cuerpo ya sea en la cama, en el sofá, en el baño o donde surja. Yo aún no he cumplido la fantasía de tener sexo encima de una moto, no sé si es viable o si acabaría en el suelo con el amante encima y la moto aplastando nuestros cuerpos ansiosos de pasión, pero no me importaría probarlo, el coche ha dejado de tener su gracia... ¿algún voluntario?

Cualquiera diría que son lo mejorcito pero salir con un motero tampoco es tarea fácil, bueno, en realidad una relación no es nada fácil y los hombres no son tan simples como nos quieren hacer creer. Si eres tanto o más motera que tu chico motero, tendrás menos puntos de conflicto que si no lo eres, como ha sido mi caso. La primera lucha de poder a la que tuve que hacer frente fue entre ella y yo, a veces ganaba ella, otras veces ganaba yo pero siempre surgían momentos en los que pasaba más rato mimándola a ella que a mi. Ir de "paquete" no siempre es divertido pues depende de quién y cómo conduzca vas más o menos tranquila, es incómodo llevar un casco que no es de tu medida y en mi caso, por cuestión de tamaño, no voy nada cómoda en la parte de atrás. Es más, alguna vez si tenían que venir a buscarme he preguntado "¿en coche o en moto?" y si me han dicho moto hago alguna petición de cambio que no siempre ha funcionado y es que yo soy más de hablar, escuchar música durante el trayecto, calefacción en invierno y aire acondicionado en verano y unos arrechucos entre semáforo y semáforo. La peligrosidad es inherente al uso de moto, por lo que siempre estás alerta y como ejemplo pongo una de mis vivencias, en una ocasión un motero me canceló una cita porque había tenido un pequeño accidente en ciudad y acabó con una pierna escayolada y la moto bastante tocada. Quedada con otros amigos moteros, olvídate de dormir acompañada porque mirarás el reloj a las 3am y aún no habrá aparecido. Te pondrás a darle vueltas a la cabeza, primero aparecerán los celos y luego el miedo a que haya pasado algo pero lo que en realidad ocurre es que se han ido a tomar algo y  han acabado en un concierto de unos amigos, ¿no podría haberle gustado la pintura?
Estilo de vida, filosofía, afición o pasión, lo que sí es evidente es que un motero disfruta su moto con gran intensidad, le da una libertad y poder que no encuentra en su rutina diaria y las horas son minutos cada vez que sale a curvear porque lo que para los no moteros no es nada, para ellos les da la vida.

IN MEMORIAM

LFG - 2 abril 2015




sábado, 28 de marzo de 2015

Me hago mayor

Me hago mayor. Sí, no me gusta reconocerlo pero así es y no me hace ninguna gracia. Muchos niños y adolescentes dicen que quieren ser mayores para hacer cosas de mayores, pues al contrario que ellos, yo siempre le decía a mi madre: “mamá, no quiero ser mayor”. ¿En qué noto que la dad me pasa factura? Bueno, principalmente en el cansancio después de la jornada laboral y en menos ganas de salir de fiesta los fines de semana porque si salgo y me excedo, tardo más de 3 días en recuperarme mientras que antes bastaba sólo 1 día y muchas horas de sueño. La edad también ha afectado en eso, en el sueño: duermo menos. No sé muy bien cómo cambian los ciclos del sueño por las etapas de la vida pero antes era capaz de conciliar el sueño sin problemas mientras que ahora tardo bastante más. Ni que decir tiene que me despierto con antelación a la hora debida y me resulta imposible volver a dormir y por supuesto, es impensable tener esas magníficas siestas de ¡3 horas! o levantarte y volver a dormir en cuestión de segundos.


Otra cosa que viene aparejada con la edad: Responsabilidades. De pequeños no somos conscientes de los “deberes” de los adultos, nos centramos en la diversión y de esas cosas prohibidas para los menores que nos gustaría hacer y no podemos. La mayor responsabilidad de niños era aprobar el examen de inglés y como preocupación que el profe de lengua nos tuviese manía o el dilema de dónde salir el fin de semana con los amigos. Los adultos, sin embargo, no sólo ganan en cantidad de responsabilidades y preocupaciones sino que son de mayor envergadura: trabajo, gastos, hipoteca/alquiler, créditos, seguro del coche, facturas, problemas personales varios… Puede que haya muchas de estas facetas que estén medianamente resueltas pero, por desgracia, suelen surgir nuevas situaciones que nos echan por tierra esa sensación de éxito al haber superado un problema. Esto nos lleva a la siguiente diferencia: El estrés. De niña, el estrés podría estar relacionado con que me regañasen mis padres por un suspenso, que mi amiga se enfadase conmigo o que una compañera de clase no me invitase a su cumpleaños. Debo de decir que, actualmente, los niños y adolescentes suelen tener otro tipo de problemas que les pueden generar estrés y creo que les estamos “adulterizando”, es decir, les estamos haciendo mayores antes de tiempo y no tendría que ser así. Continuando con el estrés, el nuestro está causado por todas esas responsabilidades que vamos acumulando, no paramos de pensar en cómo resolver nuestros problemas y llegamos a estar tan saturados que de tanto en cuanto nuestro cuerpo nos pide un respiro.

Por eso mismo, porque nuestro cuerpo se resiente, los adultos nos dedicamos más al cuidado de nuestra salud. Que si me duele la espalda, que si me duele la cabeza, necesito una sesión de spa y masaje... nuestro botiquín se llena de ibuprofeno y buscamos masajista de urgencias. Así, cremas y potingues varios para nosotras y ellos centrados en la caída del cabello, aunque cada vez hay más hombres que muestran su calvicie sin reparos y hay algunos que resultan muy atractivos. A las mujeres nos entra la neura de hacer miles de dietas, apuntarnos a clases de Zumba o Pilates o acudir al botox o la cirugía para eliminar arrugas. Como es normal, de esto pecan mucho las famosas (también hay hombres operados ¿eh?) y teniendo en cuenta que viven de la imagen podemos pensar que es lógico pero a veces se pasan. Nicole Kidman cada vez parece más inexpresiva y los recientes casos de Renée Zellweger y Uma Thurman que han cambiado por completo sus rostros por parecer más jóvenes, ¿en serio es necesario llegar hasta ese punto? Cada uno hace lo que quiere con su cuerpo y puede que unos retoques hagan que puedan sentirse mejor pero deberíamos ponernos unos límites y, sobre todo, gustarnos más tal como somos.

Pero hay algo que pensaba que mejoraría con la edad, o que sería más fácil, pero me he dado cuenta de que es al contrario: Las Emociones. Pensaba que las experiencias vividas no sólo te hacen madurar sino que al ver las cosas desde otra perspectiva, uno es capaz de aprender a sobrellevar acontecimientos que ya se han vivido y que eso te hace tener más fortaleza (que no insensibilidad, por supuesto). Pero no, ni mucho menos es así, porque creo que con los años nos vamos haciendo más sensibles y susceptibles de lo que pensamos. Es como si al ver algo triste nos identificásemos de alguna manera con el que lo padece y aflorase en nosotros ese sentimiento, ¿no os ha pasado soltar unas lágrimas en películas de drama o incluso románticas? (sin tener en cuenta el momento de síndrome premenstrual). Noto que últimamente me está pasando y yo misma pienso que no es muy lógico  pero ¡no puedo evitarlo! Y no necesariamente tiene que ser un dramón de película de televisión de los domingos, no, puede ser en cualquier escena que, por decirlo de alguna manera, me remueva por dentro.

Cuanto más mayores somos, más desconfiados nos hacemos pero a su vez, es más fácil que nos hagan dudar o que nos hagan daño, principalmente porque ya conocemos esas sensaciones y ejercitamos un sexto sentido que nos dice que algo malo va a pasar, lo que no implica que nos duela menos, simplemente ya estamos preparados para el fatal desenlace. Lo más frecuente es que este aspecto se focalice en el plano de amistades y romances. De adultos, cuando un supuesto amigo nos quiere por interés, nos hace una mala jugada o nos deja tirados por otras personas, se mezclan sentimientos de decepción y rabia, decepción por haber depositado nuestra confianza en alguien que creíamos que la merecía, y rabia por habernos dejado engañar y no habernos dado cuenta de la realidad. Por tanto, por experiencia dudamos de los demás y creamos nuestras propias barreras para evitar que vuelva a suceder, pero de lo que no somos conscientes es que esas barreras también nos ponen trabas a nosotros mismos para acercarnos a los demás. Evidentemente, en el plano del Amor este aspecto es mucho más acusado. De jovencita, el desamor era una tarde de llorar a lágrima viva con tu mejor amiga y acabar la semana tonteando con un chico de una fiesta a la que te han invitado, de mujer hecha y derecha una ruptura puede derivar en diferentes emociones, la mayoría extremas, aunque en realidad, las pérdidas en general cuesta más asimilarlas y la etapa de duelo es mayor y diferente a los más pequeños. Parece que sólo nos afectan las cosas negativas, pero no, también las positivas nos motivan más y estamos más predispuestos a conseguir nuestros objetivos, ya sea por madurez, por responsabilidad u otras cuestiones. Por ese motivo, me doy cuenta de que cuanto más mayor me hago más emotiva me vuelvo.

Crecer y envejecer es inevitable, no se puede detener el tiempo (una verdadera pena porque hay momentos que merecería mucho la pena poderlos vivir más de una vez) pero lo realmente importante es cómo aprovechas ese tiempo, disfrutar de los que te rodean, de los pequeños detalles, de las risas, de los viajes, del invierno y del verano, de un café caliente o unas cervezas con los amigos… en definitiva, de vivir. Ahora, ¡a ponerlo en práctica! 

lunes, 16 de febrero de 2015

No sin mi barba

La moda nos persigue y condiciona nuestra vida. Nos fijamos en los complementos o los colores que se llevarán en la siguiente temporada o copiamos los looks de las celebrities. También modificamos nuestro aspecto físico según las tendencias: piercings, tatuajes, cortes de pelo… Parece que únicamente es el sector femenino el que está más pendiente de estas cosas, sin embargo, los hombres también se suben al carro de seguir las tendencias y muestra de ello es la nueva moda masculina: la barba. Sí, ahora es lo que se lleva o más bien lo que se vuelve a llevar porque la barba no es novedosa.

Un hombre con barba da una apariencia distinta a un hombre afeitado y es justo por ese cambio por lo que ahora los hombres se niegan a pasar sus mentones por la cuchilla. Según parece, la barba da sensación de seriedad, respeto y alto estatus social. Sin embargo, para mi, pierde en la percepción de los gestos o incluso de las emociones. ¿A lo mejor es que lo hacen por eso? Vamos, que si los hombres ya son enigmáticos en cuanto a revelar sus sentimientos, con una barba pronunciada olvídate de intentar leer algo en su rostro, va a ser imposible. Es más, ¿no os resultan agresivos? A mi sí y hay estudios que corroboran esto pero yo no quiero un hombre a mi lado que aparente agresividad, por el contrario, quiero alguien que su fortaleza resida en sí mismo y no sea necesario aparentar nada.

Hay barbas y barbas. Ben Affleck es atractivo con ella y sin ella aunque imagino que con su nuevo look quiere alejarse del joven guaperas de sus inicios en el cine para dar una imagen de hombre maduro e intelectual más acorde a su faceta actual de director cinematográfico. Lo mismo le sucede a Leonardo Dicaprio o Brad Pitt, ambos rubios de ojos claros con rostros bastante juveniles. Eso sí, el sexy de Brad nos tiene acostumbradas a verle con diferentes cambios de looks, ya sea con melena, con perilla, afeitado, engominado… o como requiera el guión. Yo si tengo que elegir entre tipos de barbas, me quedo con las de tres o cuatro días. Cierto es que son las que más pinchan si besas o acaricias a un hombre pero me resultan más atractivos así que con barbas mucho más largas. Miguel Ángel Silvestre sabe sacar partido de esa imagen de chico rebelde y misterioso. No soy fan del actor ni he seguido su trayectoria en las series en las que ha participado, sin embargo, he de reconocer que esa barba de tres días le hace muy sexy. Y ahora los hombres dirán que así se muestra que a las mujeres únicamente nos gustan los hombres malos, y no, la diferencia no está en la “maldad” sino en la seguridad que un hombre nos llega a trasmitir.

Dos cosas que no me seducen de las barbas: comer y besar. Sí, porque a ver, si ya cuando comemos de forma normal nos manchamos un poco y tenemos que recurrir a la servilleta, no creo que comer teniendo barba sea muy sencillo. Sopa con fideos, spaguettis o simplemente cualquier plato con salsa, puede acabar derramándose en esa poblada mata de pelo y ya sólo de imaginar cómo se tendría que limpiar me da un poquito de grima. Tampoco me resulta agradable la idea de besar a un barbudo. Cuando besas a un hombre con unos días sin afeitar, todas sabemos que pinchan y eso hace que acabemos con la zona de los labios y mejillas algo irritadas y enrojecidas por el roce. Puede que besar a un hombre con barba sea algo más suave pero lo que sí es evidente es que, de alguna u otra manera y en algún momento, tus labios y tu lengua van a tropezar con pelos mal puestos o mal colocados. ¿Y qué haces? ¿Te separas del pobre muchacho? ¿Le miras con horror como diciendo “¡qué hace eso ahí!”? Como es lógico, no, seguirás y disimuladamente intentarás apartarlo como puedas y sin que resulte demasiado descarado. Otra cosa que veo de impedimento es que no puedes acariciarle el rostro. El contacto piel con piel es muy romántico, seductor e incluso sensual y sexual ya que las caricias en sí mismas trasmiten muchas sensaciones que nuestro cuerpo recibe con entusiasmo preparándonos para lo que vendrá a continuación. En esos momentos de intimidad, a mi me gusta acariciar y besar las mejillas de mi acompañante, poder recorrer su cara con mis manos, masajearle suavemente las sienes con mis dedos, posar mis labios en diferentes puntos de su rostro… Y con la barba no se puede, porque tapa mucha piel y no es accesible.  Si tienes confianza con él, le puedes decir que se arregle o que se recorte un poco la barba aunque dudo mucho que se vaya a afeitar si se lo pides. A pesar de eso, debo de decir que sí hay hombres que para agradar se afeitan si es necesario. A mí me ha sucedido en varias ocasiones. He de decir que no eran hombres muy barbudos pero sí con barba de más de una semana o incluso perilla y que, sabiendo mis gustos, decidieron sorprenderme sin que yo les pidiera nada. Eso hace que ganen puntos pues es todo un detalle que aún sintiéndose cómodos sin afeitarse lo hagan por agradarte, algo que nosotras también hacemos cuando queremos ponernos guapas y gustar a tu pareja.

Sí, a mi me atraen los hombres afeitados, con la cara limpia y suave. Y no sólo por lo que he comentado antes de acariciarles, sino también por una cuestión visual. Me resultan más llamativos los chicos sin barba porque puedo apreciar sus facciones y sus gestos sin obstáculos. Además me parecen más simpáticos, fiables, sinceros, saludables… Puede que sea porque no me gustan los hombres demasiado mayores (la barba suele aparentar más edad) o tal vez que me fije mucho en un hombre alegre que me haga reír (la barba da una imagen de seriedad), el caso es que veo mucho más sexy a un hombre recién afeitado que con barba. Pero hay gustos para todo y también hay mujeres que los prefieren con barba. Es más, mi amiga Lorena dice que una barba bonita es a un hombre lo que un buen maquillaje a la mujer y para ella la barba resulta atractiva y elegante.


Hace unos años, el tipo de hombre que se llevaba era más bien juvenil y de cara despejada, ahora han vuelto los hombres rudos de melenas largas y mentones poblados. ¿Qué será lo siguiente? Por el momento, seguiremos viendo a hombres que apuestan por esta última tendencia e incluso a más actores que se sumarán a las filas de los nuevos hombres con barba.

lunes, 2 de febrero de 2015

Amar para toda la vida

¿Fidelidad? ¿Amor para toda la vida? ¿Amor verdadero? Parece el guión de una película romántica o de un cuento de hadas, o ambas cosas, como ocurría en la famosa película "La princesa prometida", donde promueven la idea de que el amor lo puede todo y que existe ese amor sincero para toda la vida. Pero este sueño ¿puede ser real? ¿puede llegar a cumplirse? No es por ser pesimista pero en la época en la que vivimos actualmente lo veo muy complicado, demasiado diría yo. Y sin embargo, es lo que todos buscamos, encontrar a esa persona ideal con la que compartir nuestros días, nuestras noches y nuestro futuro por siempre.

Nuestro gran problema: el egoísmo. Sí, admitámoslo, todos queremos mantener nuestra vida, nuestra independencia, que nadie se entrometa en nuestras decisiones. Nos cuesta hacer algo por otros y no queremos cambiar, es más, nos negamos a cambiar, a adaptarnos, porque nos gusta nuestra forma de vida tal como está. Ahora el amor se hace más difícil porque ninguno quiere ceder, en lugar de buscar la manera de que las cosas mejoren o de trabajar en equipo, cada uno tira hacia su lado y ninguno quiere ceder porque tenemos la idea de que "si tu ganas, yo pierdo". Lo malo es que la cuerda acaba tensándose tanto que acaba rompiéndose por algún lado y todos pierden.  ¿Quién no ha tenido una experiencia similar? Sin ir más lejos, yo misma, resistencia a adaptarse por su parte y cansancio de esperar por la mía. Quizás fuese el miedo al compromiso que tanto abunda en los hombres del siglo XXI, dificultad para adaptarse llegada una cierta edad de madurez o simplemente el concepto "compartir" se viera como antagónico de "independiente". Y pasó lo que tenía que pasar, tiré la toalla aunque ambos queríamos estar juntos. Ridículo ¿verdad? Pues esto es más típico de lo que parece, porque, aunque las circunstancias hacen mucho, somos nosotros mismos los que ponemos nuestras propias trabas.

Cuando se habla de Amor es inevitable hablar de Fidelidad, ¿es posible? Vuelvo a ser pesimista aunque no me gusta serlo: hoy en día la fidelidad es un valor prácticamente inexistente. La infidelidad siempre ha existido, incluso en épocas pasadas: hombres que buscaban el calor de otras mujeres cuando sus mujeres quedaban en cinta (o bien para evitar que esto ocurriera), mujeres insatisfechas y faltas de cariño. Eso no ha cambiado nada porque la verdadera razón para ser infiel reside en dos aspectos: Monotonía y el Conformismo. Cuando en una relación comienza la apatía, el aburrimiento, ambos integrantes se distancian tanto entre sí que llegan a convertirse casi en extraños, sólo alguien con quien compartir la cama para dormir pero se convierte en un trato más de compañeros de piso que de amantes. Pero nos conformamos con lo que tenemos y aceptamos que las cosas tienen que ser así, nos engañamos pensando que el amor evoluciona así, que eso es el matrimonio/relación, que hay que aparentar por la unión familiar...y muchas más excusas que nos decimos a nosotros mismos implemente por no salir de nuestro conformismo. Pero ¿eres feliz en una relación que no te llena? Seguramente no, y cuando eso ocurre, tienes todas las papeletas de ser infiel ¿por qué? Porque lo que tienes en casa ya no cumple tus expectativas y puede aparecer un tercero que sí las cumpla, momento en el que empiezan las dudas y el peligro. En la actualidad, el peligro de infidelidad es mayor debido a la tecnología: redes sociales, webs para solteros, webs que fomentan las relaciones extramaritales, webs para ligar, moviles, skype...

Y es que ahora aguantamos mucho menos. Hombres y mujeres nos hemos vuelto muy exigentes debido a las experiencias pasadas y por eso somos tan reticentes a ceder. Nosotras, que ya no nos casamos con el primer novio que tenemos, queremos que la otra persona no sólo colabore en las tareas del hogar sino que sea parte activa en todos los sentidos porque no se trata de hacer la compra, sino también de hacer la comida, no se trata de jugar dos horas con los críos, sino de llevarles al colegio, vestirles, acostarles, educarles. Ellos, que ya pueden estar independizados sin tener que casarse, no aguantan los reproches, las escenas melodramáticas ni que les pongan entre la espada y la pared, porque para eso prefieren estar solos sin que nadie les haga sentirse culpables cada dos por tres.

El sexo fácil también influye en este tipo de cosas, no sólo el sexo físico sino la posibilidad de encontrarlo. Ya no es sorprendente ver unos pechos desnudos ni a un hombre totalmente destapado por la web, es más, podemos encontrar artículos sobre sexo, consejos para mejorar (muchas veces basados en la propia experiencia y no desde un punto de vista del sexólogo profesional), imágenes y videos eróticos, compra on line de productos eróticos... La tecnología nos ha permitido mayor acceso a esta información, pero sólo hace falta echar un vistazo a la calle para darnos cuenta cómo ha cambiado la sociedad debido a la moda. No sólo son las adolescentes las que van enseñando más de la cuenta, mujeres adultas con escotes prominentes acaban proporcionando sexo a cambio de un poco de cariño y luego se quejan de que sólo las ven como trozos de carne. Una cosa es utilizar ciertas armas de seducción, otra cosa es que a la primera cita acabes con las piernas abiertas, que si eso es lo que buscas y lo tienes claro, estupendo, pero querer empezar una relación desde el sexo a la larga no va a funcionar. Y puesto que tanto para hombres como para mujeres el sexo llega a ser fácil, pierde novedad y el interés, es más, hay hombres que en este tema están apáticos. Eso sí, si encuentran algo que despierte su interés y les haga salir de la monotonía, no dudarán en buscarlo, más aún si es algo prohibido.


Divorcios express, rupturas después del verano, parejas que se pasan mirando el móvil mientras están juntos... el panorama la verdad es que no resulta muy alentador ¿verdad? Y sin embargo, en lo más dentro de nosotros deseamos, buscamos y anhelamos ese sueño del que tanto nos han hablado pero hay que recordar que "los sueños, sueños son".