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domingo, 13 de diciembre de 2015

SOLTERA A PARTIR DE LOS TREINTA

Tengo amigas casadas y con niños que me dicen que tengo mucha suerte por estar soltera, que ellas con los niños y los maridos no tienen ratos de relax para ellas mismas, de tirarse en el sofá durante varias horas sin hacer nada más que leer, escuchar música o ver una película. Otras me dicen que tengo más libertad, que no tengo que dar explicaciones, que puedo viajar, cambiarme de ciudad o de trabajo sin contar con nadie más, que no tengo que hacer visitas a los suegros ni me hacen visitas sin avisar. En pocas palabras, que hago lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y estar soltera no es lo mejor que hay en el mundo y menos aún cuando pasas la barrera de los 30 años. Actualmente al estado de Soltera o, como ahora se llama, Single se le ha dado una visión de extravagancia y glamur más propio de las películas de Hollywood que lo que en realidad es.

Para empezar, la soltería a partir de los 30 tiene dos aspectos importantes que son más destacados en las mujeres que en los hombres, principalmente por el tipo de educación recibida: Soledad y Frustración. Cuando llegas a casa después de trabajar, no puedes decir “¡Hola! Ya estoy en casa” y no hay nadie que salga a recibirte. Tampoco puedes hablar con nadie de las cosas buenas que te han ocurrido en el día y no te queda otro remedio que llamar por teléfono, usar el email o los Whatsapp. De la misma manera, no hay nadie a quien contar tus penas en el momento en el que te suceden, nadie te abraza ni te anima justo cuando más lo necesitas y, nuevamente, tienes que recurrir a la tecnología, mucho más fría para hablar de sentimientos y emociones. Por otra parte, la generación de mujeres de los 70-80 (las que en estos momentos rondamos la treintena), hemos crecido con el lema subliminal de que el matrimonio y los hijos son el objetivo máximo al que toda mujer debe aspirar. No sé cómo serán las generaciones de mujeres de los 90 en adelante, parecen más independientes que nosotras, pero creo que la presión social hacia el matrimonio poco entiende de fechas de nacimiento.  También hay que tener en cuenta que la gente de tu misma edad de tu entorno ya ha alcanzado ese punto, es evidente que en tu caso has fracasado y te crea una sensación de frustración al pensar que no eres lo suficiente buena para nadie como para ejercer de esposa y madre. Para agravar más la situación, te ves como un bicho raro porque mientras que tus amigas hablan de cambiar pañales, de lo difícil que es compaginar el trabajo con llevar a los niños a la guardería o al cole o el elevado desembolso económico que tienen que hacer para adquirir el material escolar, tu sólo puedes hablar de tu ajetreada semana con miles de actividades después del trabajo, los after-works con los compañeros de trabajo, las salidas nocturnas, tus ligues o tus viajes. Vamos, que notas que no encajas en absoluto y te frustras más aún.

Susan Sarandon y Genna Davis en "Thelma y Louise"
Pasados los 30 años se hace cada vez más difícil encontrar pareja, y no porque no tengas posibilidades, sino porque las cosas no se ven de la misma manera que con unos cuantos años menos, las prioridades y las circunstancias en la vida son diferentes a las etapas anteriores, hay más responsabilidades y tienes más claro lo que buscas (y lo que no) en una pareja. Pasada cierta edad, tenemos menos capacidad de aguante y menos ganas de que alguien nos trastoque nuestra independencia, además nos volvemos más egoístas y nos cuesta pensar en la comodidad de otros, centrándonos en la propia y en nuestras necesidades. Es decir, que si conoces a un hombre y al mes ya está con pamplinas de que si está ocupado, que no tiene tiempo o que simplemente empieza a desaparecer, se te quitan todas las ganas de seguir conociéndole y que le aguante su madre. En lo único en lo que te fijas es en el grado de interés que pone y si busca tu compañía, algo que si no hace te da pie a perder la ilusión y desentenderte. Puede que fallemos en no entender que el otro tiene también una vida, sin embargo, lo que está claro es que cuando algo de verdad te importa, pones todo tu empeño para conseguirlo o buscas la forma de lograrlo, y si no se demuestra…algo no cuadra.

Relacionado con el poco aguante, tenemos también las Manías. Según vamos madurando, vamos creando pequeñas o grandes manías en nuestra rutina del hogar y como cada uno tiene las suyas propias, cuando se juntan las manías de otra persona con las tuyas, la convivencia puede resultar algo complicada. Ya sea por el amor o la confianza que da el tiempo, cuando llevas con alguien desde más joven, estas situaciones son más llevaderas porque ya se han incluido en tu rutina de vida y no te son desconocidas. Es como cuando vives con tus padres, la familiaridad hace que ellos aguanten tus rarezas al igual que tu aguantas las suyas sin problemas. Sin embargo, no es tan sencillo cuando tienes que adaptarte a las de alguien relativamente nuevo en tu vida. Y no se trata únicamente del tópico de no bajar la taza del wáter o dejar la pasta de dientes abierta, sino que me refiero a manías sobre la limpieza y orden, ducha, hábitos de sueño, horarios de comidas, forma de cocinar…

Cartel de "Cincuenta sobras de Grey"
Otra cosa que nos pasa a las treintañeras de hoy en día es que no sabemos qué les sucede a los hombres de nuestra generación. Es como si estuvieran encerrados en un mundo aparte, centrados en ellos mismos y totalmente al margen de relaciones o compromisos. Así que, te planteas dos alternativas: hombres más mayores o más jóvenes que tú. Los que para ti son mayores, aproximadamente rondando los 50 años, ya están curtidos y con un trato más atento, ya sea por la edad o por la educación que recibieron. Sin embargo, notas que no encajas en su mundo en el momento en el que te invita a una cena con amigos. Intentas estar comedida, reír las gracias que no tienen gracia, evitar las miradas de envidia de las mujeres presentes y hablar lo justo para no meter la pata. Además, sus amigos le criticarán y le echarán en cara que tienes unos años más que su hija y a ti te dirán que podría ser tu padre. Por tanto, pruebas con chicos algo más jóvenes que tú, de unos 25 años. Están en su apogeo sexual, con ganas de demostrarte que pueden hacerte ver las estrellas no una sino hasta siete veces o las que sean necesarias y tú les enseñas las habilidades amatorias propias de una mujer experimentada. Pero… sigues sin encajar cuando te encuentras en la fiesta en casa de un amigo suyo, rodeada de chavalinas mal pintadas pero con pantalones tan cortos y escotes tan pronunciados que los chicos no las mirarán a la cara y más aún cuando acaben bastante borrachos. Eso sí, en este caso, sus amigos tendrán envidia por saber cómo es hacerlo con una madurita sexy mientras que sus amigas se reirán a tus espaldas por ser una viejuna aparentando tener 15 años menos. Y sí, te sientes mayor viendo aquel percal y cuando escuchas canciones de grupos musicales que son totalmente desconocidos para ti.

Y aquí no acaba la cosa porque por suerte o por desgracia, la madurez nos hace ser más exigentes, no todo vale. Por eso, juegas al descarte: Casado, no que es problemático. Casado y con hijos, no que es más problemático aún. Divorciado, peligroso porque puede estar resentido. Divorciado con hijos, puede pero va a haber dificultades con respecto a sus hijos ya que son lo primero. Soltero, hay que tener cuidado porque si con la edad que tiene sigue sin pareja por algo será y seguro que alguna pega tiene. Celoso, malo porque vamos a tener peleas todos los días. Excesivamente romántico, como sea de los que quiere estar pegado a todas horas no vamos a acabar bien. Pesimista, escuchar quejas a todas horas no me hace ninguna gracia. Hiperactivo, me va a tener de un lado para otro y sin ningún fin de semana para los dos tranquilos en casa. Pedante, sólo va a hablar de sí mismo y de lo bueno que es. Deportista, se va a pasar todo el día con la bici, corriendo o en la montaña. Musculoso, va a adorar su cuerpo más que el mío y se va a pasar horas y horas en el gimnasio. En fin, que no das con uno que sea medianamente normal o al menos con el que veas que puedes compaginar bien.


Ah! Y por supuesto, no puedo olvidarme de lo que cuesta encontrar pareja cuando has adquirido  experiencia en relaciones amorosas, pero esto lo dejaré para el próximo artículo. En definitiva, todo tiene su lado bueno y su lado malo, y la soltería no es ninguna excepción a esta regla. Te adaptas a las circunstancias e intentas hacer de tu vida un poco mejor acompañada por familia, amigos y tus actividades diarias y buscas ser feliz con lo que tienes. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

LAS MATEMÁTICAS DEL AMOR

Hanna Fry (imagen de su web oficial)
Debido a mis estudios y mi pasión por las palabras (de ahí que me guste escribir) siempre me he considerado una mujer de Letras y no he tenido muy buena imagen de las Matemáticas. Sin embargo, creo que voy a tener que replantearme está cuestión al conocer las explicaciones de Hanna Fry, Profesora de Matemáticas en el University College de Londres. ¿Por qué mi cambio de opinión? Pues bien, la profesora Fry ha publicado un libro que seguramente muchas y muchos deberíamos leer para encontrar nuestra pareja perfecta y conservarla: “Las Matemáticas del Amor”. Di con él tras leer un artículo en una revista y desde entonces esta idea me ha estado obsesionando día tras día, lo que me ha llevado a  buscar por internet esta teoría de Hanna Fry y he encontrado un interesante video sobre cómo las Matemáticas influyen en el Amor.  Aquí va un resumen de las teorías.


“Atrévete”: Según parece, los atrevidos tienen más posibilidades de encontrar el Amor. Es decir, cuantas más veces arriesgues, llegarás a tener una opción posible mientras que si prefieres esperar a que te elijan, podrás acabar con la opción menos mala de las posibles que hubiese, aspecto que se calcula con el algoritmo de Gale-Shapley. Pero vayamos a lo real para verificar este hecho. Estás en una fiesta y te animas a coquetear con el rubiales que está pidiendo una copa. Entablas una pequeña conversación con él pero ves que no te está prestando la atención suficiente y te vas. Media hora más tarde aparece un grupo de tres hombres y uno de ellos te ha dejado fascinada, ¿cómo acercarse para hablar con él a solas? No, cielo, anímate y habla con los tres puede ser que justo uno de los acompañantes tenga una conversación más interesante y acabes fijándote en él mucho más que en su amigo. Además, seguro que el hecho de que tomes la iniciativa a conocerles les llama más la atención que si te quedas sentada en un sofá a esperar que alguno cruce la mirada contigo. Es decir, cuantas más veces lo intentes, más probabilidad tendrás de acertar en alguna ocasión. Lo cierto es que a muchas mujeres les da miedo tomar la iniciativa por miedo a ser rechazadas, sin embargo, ese hecho es bueno ya que poco a poco una misma se fortalece con los Noes recibidos hasta el punto de que no le importa que se los digan porque tiene la certeza de que habrá alguno que diga un sí.


“Práctica, Práctica, Práctica”: Evidentemente todo en la vida, o casi todo, lo vamos aprendiendo con el tiempo y la práctica. Unos son muy buenos tocando el piano, otros pintando, escribiendo, bailando… A cada uno nos gusta algo en concreto y lo vamos potenciando de tal forma que lo que al principio suponía un esfuerzo luego se convierte en algo fácil de realizar. Esto mismo sucede con el Sexo. ¿El Sexo? Sí, porque, evidentemente, ninguno nacemos sabiendo “TODO” sobre Sexo, sino que se aprende y la mejor forma de aprender es practicándolo. Bueno, dado lo que me he encontrado en mi vida sexual, puede que alguno tenga que practicar más o no haya prestado demasiada atención en sus prácticas pasadas… En las Matemáticas se habla de los “Supernodos” a través de la “Ley potencial”, que en las relaciones amorosas viene a significar que las personas que tengan muchas parejas sexuales son “Supernodos” que tienen más probabilidades de tener más conquistas sexuales. Volvamos a la realidad. Cuanta más experiencia coges, no sólo te llevas ese aprendizaje sino que te afecta emocionalmente tanto de forma positiva como negativa. La forma positiva es que cuanto más éxito se tiene en las conquistas, más seguridad se va adquiriendo, y la negativa sería lo contrario (lo que antes comentaba del rechazo) algo que en algunas personas les crea inseguridad para seguir intentándolo (un grave error, por supuesto). No necesariamente tienes que ser un bellezón para ligar o seducir, pero si eres capaz de conseguir muchos éxitos, te sentirás más sexy y más capaz de conseguir nuevas citas, es decir, la visión que tienes de ti misma es positiva y lo reflejarás en tu forma de vestir, de andar, de mirar, de hablar, de comportarte… en una palabra, te crees que puedes y, por tanto, lo consigues porque los otros son capaces de ver esa actitud y les llamará la atención. No obstante, tener muchas parejas sexuales lleva aparejado un riesgo: estar más expuesto a enfermedades de transmisión sexual o incluso un embarazo no deseado si no se toman las precauciones necesarias. Siempre  hay que realizar el Sexo seguro pero hay momentos en los que nos dejamos llevar por la pasión y, sin pensarlo, no hacemos las cosas bien, así que, por favor, seamos conscientes y usemos la cabeza antes de tener una relación sexual de una noche loca.

“Saber venderse”: En el mundo del Marketing y la Publicidad es un lema fundamental y los matemáticos demuestran que en las relaciones sentimentales se debe tener muy en cuenta, como así. En su video explicativo, Hanna Fry explica que hay que destacar eso que te hace ser diferente al resto y que es más ventajoso que no todos nos consideren atractivos, eso implica que quien tenga interés tendrá menos competencia y, por tanto, más opciones de éxito, mientras que si muchos creen que eres una preciosidad no querrán arriesgarse porque no tendrán éxito. ¿Cierto? Si me baso en las conversaciones con amigos, cuando ven a una chica realmente increíble en una discoteca, por ejemplo, no paran de mirarla pero muy pocos (o casi ninguno) se atreven a lanzarse ya que saben que no van a estar a la altura y que no van a ser de su agrado. También me han comentado que ante un grupo de amigas es mejor lanzarse a las que son más normalitas y no a la que destaque más por su belleza, con las amigas pondrán tener más probabilidades mientras que si “atacan” a la guapa no sólo es que les puede rechazar, sino que sólo tendrán una única opción. si en el campo del Amor lo relacionamos con el atrevimiento, las opciones se multiplicarán.

“¿Pareja Perfecta? Es posible”: Según las matemáticas, se utiliza la “Parada óptima”, por la cual en un tramo de entre los 15 y 35 años, el primer 37% de nuestras relaciones ha de descartarse como opción sería de matrimonio y se debe elegir a la siguiente persona que sea mejor que todas las anteriores. La profesora Fry advierte que no es eficaz al 100 por 100 y que se pueden dar dos tipos de riesgos: que la pareja perfecta aparezca en ese primer tramo del 37% que rechazamos y que no encontraremos a nadie que sea mejor que lo anterior, o que el 37% inicial no se adapte por completo a ti y que el siguiente sea “menos malo” y te quedes con esa opción aunque no es realmente buena para ti. Parce que solemos funcionar así y en la época de juventud se suele “juguetear” mientras que pasado el tiempo se intenta tener relaciones más estables. No obstante, me planteo varias cuestiones. Qué sucedería si conoces a esa persona siguiente de tu 37% con el cual deberías quedarte y, sin embargo, para él, tú te encuentras en su primer 37% que tiene que descartar o cómo se explicaría que haya personas que se casen con su primera pareja, algo muy común antiguamente y no tanto en el siglo XXI aunque algún caso sí he conocido. También me gustaría saber cómo calcular cuándo has llegado a tu 37%, puesto que has podido salir de una relación duradera y, como en ese tiempo no has ligado, aún no has cumplido tu 37% a pesar de poder estar en un tramo de edad superior a los 25-30 años, es decir, has pasado el rango del “juego” y te encuentras en el rango de “seriedad”, según las estadísticas, en este caso ¿se intenta jugar para tener más experiencia en todos los aspectos o nos quedamos con una alternativa que sea mejor que lo ya conocido? El problema es que cuando se supera la barrera de los 35 años es muy probable que la soltería comience a pesar, el reloj biológico de la mujer (que por desgracia es el que es y no se puede cambiar) suena cada vez con más intensidad y se comete el error de buscar a la desesperada, desear pareja lo antes posible y generar frustración cuando se producen rechazos o las opciones se tienen que descartar.

“Positividad”: ¿Quieres que tu relación prospere y no acabe en divorcio? La solución está en el umbral de negatividad. Hanna Fry menciona el estudio del equipo del psicólogo John Gottman, en el que se demuestra que parejas positivas tienen menos riesgo de divorcio. A este estudio se suma la ecuación de “Espiral de negatividad” del matemático James Murray, en la que interviene el estado de ánimo de cada miembro de la pareja y como se influyen entre sí. Los resultados indican que para que una relación funcione hay que tener un bajo umbral de negatividad que se caracteriza por no pasar las cosas por alto y que haya espacio para las quejas para que cosas triviales no se conviertan en problemas serios. En definitiva, tener una visión positiva del matrimonio. En este punto la realidad es mucho más compleja que las matemáticas aunque, por supuesto, siguen dándoles la razón. En las discusiones de pareja muchas veces nos dejamos llevar por las emociones y caemos en el error de los gritos, los reproches o incluso insultos o faltas de respeto. Obviamente, esto no es lo más ventajoso, al igual que estar discutiendo permanentemente. Lo que hay que encontrar es un término medio, en el que hablar las cosas sin llegar al “enfado extremo”, tener cada uno su espacio pero mantener espacios comunes en los que no sólo disfrutar el uno del otro sino también de hablar de lo que nos preocupa y ofrecer soluciones positivas. Lo malo de esto es que prácticamente es imposible llevarlo a cabo porque en la actualidad tenemos tan poco tiempo que lo último que queremos cuando llegamos a casa es mantener una discusión “cordial” con tu pareja, básicamente lo que queremos es estar tranquilos e ignoramos los problemas que puedan estar ocurriendo en nuestra relación. También nos hemos hecho más egoístas y nos cuesta escuchar a los demás y, por supuesto, hay que contar con el gran impedimento que supone el intentar hablar con un hombre de sus sentimientos, de lo qué está pensando o si le pasa algo, vamos, toda una misión imposible.

La verdad es que nunca creí que pudiese darse una relación entre las Matemáticas y el Amor ni mucho menos que nuestro comportamiento pudiese estar fundamentado de forma inconsciente en ecuaciones matemáticas o probabilísticas. Lo que sí es cierto es que el Amor, igual que las Matemáticas, no es sencillo y requiere del esfuerzo de ambos miembros de la ecuación para conseguir que 1+1 sea igual a 2.

Par saber más:


http://www.hannahfry.co.uk/


lunes, 26 de octubre de 2015

Infidelidad en la web

Cada vez más proliferan las webs de contactos para encontrar sexo fortuito y, aunque algunas las promocionan como un buscador de pareja estable, la realidad es muy distinta. Páginas como Badoo, Meetic, E-Darling, POF, C-Date o Adopta un tío son sólo algunos ejemplos de tantos como podemos encontraren la red. En cuanto a Adopta un tío, ¿os imagináis que hubiese una web llamada Adopta una tía? Bueno, la que se liaría sería increíble, miles de feministas poniendo el grito en el cielo y proclamando a los cuatro vientos que el cuerpo de la mujer se está exhibiendo como carnaza para los hombres. ¿Y en el caso de los hombres no es así? ¿Nadie dice nada por la exposición masculina en un mercado de carne virtual? No, claro, en este caso parece ser que no, como la mujer puede elegir y meter en el carro a quien quiera (tal como aparece en su logotipo) eso sí se considera lícito… Por otra parte, existen webs que incitan a tener encuentros sexuales fuera del entorno de pareja, y aunque muchos de los perfiles pueden llegar a ser falsos (aconsejo el reportaje de “Equipo de Investigación” de la Sexta sobre el tema, lo cierto es que muchas mujeres y hombres casados acceden a internet en busca de sexo. ¿En serio? ¿Hasta ese punto hemos llegado que necesitamos ser infieles para que “funcione” un matrimonio/pareja? Lo más triste de todo es que así es. Claro que también hay solter@s que quieren darse una alegría al cuerpo pero en las páginas de contactos encuentras a hombres que te preguntan si no te importa el hecho de que tengan pareja o te lo ocultan tanto como pueden. Un ejemplo de ello: los que pueden quedar únicamente entre semana con horarios reducidos o en fines de semana pero en horario de mañana, los que ponen excusas para no llevarte a sus casas, los que te aseguran que no pueden estar pegados al móvil por el trabajo, los que no quieren que te subas a sus coches (para no dejar rastros)… si te dan alguna de estas excusas, mantente alerta. Con todo esto, lo que yo me pregunto es ¿por qué somos infieles? ¿Es por lo prohibido? ¿Preferimos Sexo sin Amor? ¿Estamos cansados de lo que tenemos?

Lo cierto es que la rutina y la monotonía juegan un papel relevante en la búsqueda de una aventura. Si bien al principio de una relación todos hacemos buenos propósitos, al estilo de los propósitos de Año Nuevo de los que muchos de ellos no se cumplen, según pasa el tiempo nos vamos acomodando y dejamos de hacer cosas nuevas e interesantes con nuestra pareja. Y no sólo eso, sino que también te despreocupas de tu pareja: ni piropos, ni sexo pasional, ni interés por el día que ha tenido en la oficina… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu novio que estaba guapo con esa camisa? ¿Y a tu novia cuanto hace que no le llevas el desayuno a la cama? ¿Cuánto hace que no vais a un concierto, al cine o un fin de semana fuera? Esa dejadez es la que tanto a hombres como a mujeres les motiva más mantener relaciones extramatrimoniales, por la sencilla razón de que en esas personas casuales van a encontrar lo que no tienen en casa.

La apatía tiene mucho que ver con esta dejadez que cada vez suele ser más habitual de lo que parece. Las mujeres se multiplican para poder llegar a hacer todo en el mismo día y no es raro que lleguen tan irritadas a casa que a la mínima les salten a sus maridos, aunque sea por alguna tontería. Los hombres se enfrascan tanto en sus trabajos que llegan a casa cansados con el único propósito de tirarse en el sofá y no hacer nada o bien salen a desestresarse a correr o al gimnasio y sólo les quedan fuerzas para cenar y marcharse a la cama. Cuando hay niños, la situación se complica mucho más, no por los niños en sí mismos, sino por el estrés que genera la repartición de las tareas tanto del hogar como de los peques (llevarles al cole, recogerles, bañarles, prepararles la cena…). Caso 1: La mujer está harta de no poder tener sexo con su pareja porque siempre dice que está cansado y sin ganas. Esto le lleva a pensar que ya no le atrae, que no es sexy y se siente menos mujer. Utiliza webs de contactos para que le levanten un poco el ego, sentirse mejor y, si se decide, tener el calor humano que no recibe en casa (no sólo sexo, sino caricias, besos…). Caso 2: Hombre que prefiere quedarse trabajando hasta tarde para pasar menos horas en casa, bien por evitar discusiones, bien porque siente que se agobia en casa.  Empieza a poner excusas para llegar tarde a casa, se inventa reuniones cuando en realidad se va a tomar cervezas con varios compañeros. Decide flirtear con otras mujeres que le van a tratar como un rey. Son sólo dos casos hipotéticos de los muchos que podemos encontrar, pero todos ellos tienen en común sentimientos de soledad, frustración, incomprensión e insatisfacción.

Además de “abandonar”  a nuestra pareja, nos abandonamos a nosotros mismos aparcando actividades personales e incluso relegamos a nuestros amigos a un segundo plano. Y no es que hagamos esto por obligación sino que lo hacemos porque queremos y de forma progresiva, casi sin darnos cuenta, y se paga un alto precio por ello. Esto es más común en las féminas pero en el sector masculino también hay alguno que se olvida de los amigos y no hace nada si no va siempre con su chica. ¿No habéis conocido parejas así? Yo sí, bastantes. Todo lo hacen juntos y donde va el uno va el otro, así que, olvídate de planificar una noche de amigas porque seguramente tu amiga emparejada no parará de estar con el móvil en la mano escribiendo a su novio y se irá antes de medianoche cual Cenicienta porque así puede estar también con él. Eso o se trae al novio y se acabó el ambiente de “Noche de Chicas”. Otra cosa que solemos hacer muchísimo las mujeres, relegar cualquier plan a la espera de hacer algo con tu pareja, algo que muchas veces sale mal porque no se llega a hacer nada ni con unos ni con el otro. Con el tiempo, estas situaciones se vuelven en contra de la pareja porque ninguno de los dos tiene su espacio definido y conocer gente nueva se convierte en una válvula de escape para esa excesiva dependencia.

Y si hablamos de dependencia, la Dependencia Emocional también cuenta como un factor a tener en cuenta en la búsqueda de ligues en la red. Un exhaustivo control de dónde está, con quién, cuándo vuelve, lo que hace puede llegar a ser agotador y ese día que tenga libre para hacer lo que quiera, saldrá desatado/a y hará todo lo que no se le permite en condiciones normales. Otra forma de dependencia es para algunos la “necesidad” de estar con él/ella y miedo a perderle/la. Esto hace que en lugar de tener una relación “sana”, se vuelvan obsesivos, inseguros y miedosos y provoquen eso que no quieren, alejamiento de la persona que quieren. Ese alejamiento puede ser un simple cambio de comportamiento en casa (te habla menos, te evita, se va a la cama antes o después de que lo hagas tú, llena sus horas libres con actividades para sí mismo…) o un verdadero alejamiento físico en el que la frase “vamos a darnos un respiro” puede salir a la luz. De esto es muy fácil llegar a las mentiras y a crearse un perfil en una página de contactos, puede que al principio sin intención de llegar más lejos pero una vez metido en el asunto es muy probable que se llegue hasta el final.


Sin entrar en quién es más infiel, si hombres o mujeres, lo que se aprecia es que pasado un cierto tiempo las relaciones de pareja flaquean por diferentes circunstancias y, si no se ataja el problema a tiempo, puede llegar la dejadez y la monotonía y estás a su vez pueden desembocar en la búsqueda de nuevas experiencias que no encuentras en tu relación. ¿Tu relación no funciona? ¿Estás insatisfecha? ¿No eres feliz? ¿Necesitas algo nuevo? Antes de iniciarte en el mundo de la infidelidad sopesa lo que tienes, lo que ganas, lo que pierdes y el precio a pagar por esa aventura. Piensa que si pones en un segundo plano tu relación será porque no te interesa tanto como antes, entonces ¿por qué seguir? Pero lo más importante, recuerda que detrás del placer que recibes por una aventura fugaz, detrás hay una persona a la que engañas y deberías ponerte en su lugar ya que es muy probable que a ti no te gustas que fuesen infieles contigo, por lo tanto, no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Incluyo enlaces a reportaje sobre la Infidelidad de "Equipo de Investigación" (la Sexta) emitido el 23/10/15: 


miércoles, 1 de julio de 2015

CHICOS XXL

El próximo 10 de julio se estrena la película “Magic Mike XXL”, secuela de “Magic Mike” en la que trabajaron Channing Tatum y Mathew McConaughey. La primera parte se centra en un joven (Channing Tatum) que acaba trabajando en un club de streptess para mujeres de Tampa (Oeste de Florida-EEUU) que tiene como dueño a Dallas (Mathew McConaughey). Los diferentes espectáculos, tanto individuales como con varios bailarines, tenían como colofón final el ver sus cuerpos musculosos semidesnudos. La segunda parte es el recuento de Mike, tres años después de su retirada,  con sus antiguos compañeros que quieren retirarse de los escenarios a lo grande.

A raíz de este film, me han venido a la cabeza las diferentes frases dichas por hombres y que ya no sólo me cansan sino que me hartan y me chirrían los oídos cada vez que las oigo.  “A las mujeres sólo os gustan los hombres musculosos”, “no os fijáis en los que tienen sobrepeso”, “os gustan los macarras”, “os dejáis llevar por el exterior y os da lo mismo el interior”, “preferís a un tío que pase de vosotras a uno que os preste atención”… podría seguir y seguir pero creo que nos hacemos una idea del tipo de comentarios a los que me refiero. A todo esto, añadir que recientemente he visto por Facebook una imagen bromista en la que hace un chiste malo con  respecto a las preferencias de las mujeres por los hombres con abdominales marcados. Y, ¿sabéis por qué estoy cansada de estas tonterías? Porque desde tiempos y tiempos atrás, los hombres han disfrutado visual y físicamente del cuerpo de la mujer sin ningún tapujo ni impedimento. Revistas como Playboy o calendarios de mujeres semidesnudas o desnudas completamente han pasado por las manos y paredes de jóvenes (y no tan jóvenes) con la testosterona por las nubes. Hombres que fantaseaban con poder apretar los duros muslos de las modelos o perderse entre los pechos siliconados de esas preciosidades, mujeres que intentaban ser “Chicas PlayBoy” o “Chicas Playmate” para poder cumplir el sueño de ser modelos o actrices y entrar en el círculo de la fama.

A ellos en ningún momento se les critica o se les reprocha que les llamen la atención ese tipo de mujeres o que consuman productos en los que aparezcan mujeres exuberantes prácticamente sin ropa (revistas, posters, películas porno…) Es decir, esta socialmente bien visto y admitido que ellos puedan disfrutar, sin embargo, nosotras somos “perversas” por el mero hecho de girarnos ante un chico que corre sin camiseta y muestra unos músculos de escándalo. Es lo mismo que ocurre si un hombre tiene una gran lista de amantes a sus espaldas, le admiran y le valoran por cosechar tanto éxito entre las féminas, mientras que una mujer que se sepa que ha tenido muchos amantes, es tachada de indecente, tanto por hombres como mujeres, y adquiere adjetivos descalificativos que todos conocemos. ¿Justo? No, no lo es y aunque cada vez la sociedad es más permisiva con ciertas cosas y abre su mente a una opinión más igualitaria entre hombres y mujeres en el tema sexual, la mujer siempre lleva a sus espaldas ese peso.

Volviendo al tema que me lleva a escribir este monólogo, he conocido a bastantes hombres que me han “regalado” esas frases que he comentado. Casualmente, han sido hombres tímidos, con poca seguridad en sí mismos, que se minusvaloraban, que no cuidaban en absoluto su aspecto (recalco, “en absoluto”, que cada una imagine) y que culpaban de su poco éxito a las mujeres haciéndoles adquirir un concepto casi misógino. Además, ellos no se cortaban a la hora de pedir y tenían un ideal de mujer bastante alto y que no suele coincidir con la realidad. Como dice el refrán, ante estas palabras hice oídos sordos y decidí alejarme de ese tipo de hombres, no como parejas (pues no me atraen de ninguna manera) sino más bien como amigos y, por supuesto, evité en todo momento enzarzarme en una discusión que no iba a tener ningún sentido, ellos tenían una opinión formada y lo que les dijese no les iba a hacer cambiarla, y tampoco eran mis pretensiones. Pero no puedo evitar ponerme a la defensiva cuando por mi camino se cruza un nuevo espécimen con las mismas tonterías. Ese tipo de hombres nunca se ven como posibles culpables de que algo no funcione, simplemente se sienten rechazados y ya por eso las mujeres somos crueles.

Lo primordial, seas hombre o mujer, es saber asumir el rechazo y no hacer un drama de la situación. ¿No eres su tipo? No pasa nada, asúmelo y sigue tu vida, sin rencores ni reproches, sólo sigue tu camino. ¿Te rechazan otra vez? ¿Y otra? No pasa nada, es cuestión de aprender y ver qué hace uno mismo porque muchas veces el problema está en nosotros y no nos queremos dar cuenta: dar en exceso, esperar demasiado de los demás, creer que todo tiene que salir a tu manera, creerse el “ombligo del mundo”, imaginarse cosas que no son realidad, confiar en cualquiera… Yo les pediría a estos hombres que tanto se quejan de la maldad de la mujer, que hagan un repaso mental y recuerden los tipos de mujeres que les han atraído o que hayan tenido algún tipo de relación. No me sorprendería (porque ya he hecho la prueba) que dijeran que en la mayor parte de los casos han sido mujeres que les han utilizado al máximo y les han dejado fatal. Ahora bien, ¿por qué se fijaron en ellas? Puede que ellas vieran en ellos los candidatos perfectos utilizarles, es decir, descubrieron el punto débil y supieron aprovecharlo. No digo que no tengan culpa ellas, pero cuando te dejas engañar una y otra vez ¿no deberías pensar en ello?

Es cierto que de alguna u otra manera alguien nos llama la atención y nos resulta atractivo por la imagen, pero ni todos tenemos el mismo gusto ni siempre tenemos el mismo gusto. He de decir que he tenido ocasión de catar hombres con cuerpazos de horas y horas de gimnasio, pero también he conocido hombres normales con algunos kilitos de más y disfruté del momento hasta donde pudo llegar por las diversas circunstancias. Ligar o no ligar no es cuestión de físico sino de sentirse bien con uno mismo, aprender de los errores y hacerse una autocrítica.

Sí, me gusta ver chicos “mazados” sin camiseta, chicos tan estupendos como Channing Tatum que de un simple streptess masculino te hace dos películas mientras que mujeres despelotándose o bailando semidesnudas hay cientos, qué digo, miles de películas. Me gusta ver bailar a chicos guapos y, por qué no, imaginar que me hacen a mí un baile privado porque no creo que haya nada de malo en eso. Y aunque sé que se aleja de la realidad, me gusta.

lunes, 2 de febrero de 2015

Amar para toda la vida

¿Fidelidad? ¿Amor para toda la vida? ¿Amor verdadero? Parece el guión de una película romántica o de un cuento de hadas, o ambas cosas, como ocurría en la famosa película "La princesa prometida", donde promueven la idea de que el amor lo puede todo y que existe ese amor sincero para toda la vida. Pero este sueño ¿puede ser real? ¿puede llegar a cumplirse? No es por ser pesimista pero en la época en la que vivimos actualmente lo veo muy complicado, demasiado diría yo. Y sin embargo, es lo que todos buscamos, encontrar a esa persona ideal con la que compartir nuestros días, nuestras noches y nuestro futuro por siempre.

Nuestro gran problema: el egoísmo. Sí, admitámoslo, todos queremos mantener nuestra vida, nuestra independencia, que nadie se entrometa en nuestras decisiones. Nos cuesta hacer algo por otros y no queremos cambiar, es más, nos negamos a cambiar, a adaptarnos, porque nos gusta nuestra forma de vida tal como está. Ahora el amor se hace más difícil porque ninguno quiere ceder, en lugar de buscar la manera de que las cosas mejoren o de trabajar en equipo, cada uno tira hacia su lado y ninguno quiere ceder porque tenemos la idea de que "si tu ganas, yo pierdo". Lo malo es que la cuerda acaba tensándose tanto que acaba rompiéndose por algún lado y todos pierden.  ¿Quién no ha tenido una experiencia similar? Sin ir más lejos, yo misma, resistencia a adaptarse por su parte y cansancio de esperar por la mía. Quizás fuese el miedo al compromiso que tanto abunda en los hombres del siglo XXI, dificultad para adaptarse llegada una cierta edad de madurez o simplemente el concepto "compartir" se viera como antagónico de "independiente". Y pasó lo que tenía que pasar, tiré la toalla aunque ambos queríamos estar juntos. Ridículo ¿verdad? Pues esto es más típico de lo que parece, porque, aunque las circunstancias hacen mucho, somos nosotros mismos los que ponemos nuestras propias trabas.

Cuando se habla de Amor es inevitable hablar de Fidelidad, ¿es posible? Vuelvo a ser pesimista aunque no me gusta serlo: hoy en día la fidelidad es un valor prácticamente inexistente. La infidelidad siempre ha existido, incluso en épocas pasadas: hombres que buscaban el calor de otras mujeres cuando sus mujeres quedaban en cinta (o bien para evitar que esto ocurriera), mujeres insatisfechas y faltas de cariño. Eso no ha cambiado nada porque la verdadera razón para ser infiel reside en dos aspectos: Monotonía y el Conformismo. Cuando en una relación comienza la apatía, el aburrimiento, ambos integrantes se distancian tanto entre sí que llegan a convertirse casi en extraños, sólo alguien con quien compartir la cama para dormir pero se convierte en un trato más de compañeros de piso que de amantes. Pero nos conformamos con lo que tenemos y aceptamos que las cosas tienen que ser así, nos engañamos pensando que el amor evoluciona así, que eso es el matrimonio/relación, que hay que aparentar por la unión familiar...y muchas más excusas que nos decimos a nosotros mismos implemente por no salir de nuestro conformismo. Pero ¿eres feliz en una relación que no te llena? Seguramente no, y cuando eso ocurre, tienes todas las papeletas de ser infiel ¿por qué? Porque lo que tienes en casa ya no cumple tus expectativas y puede aparecer un tercero que sí las cumpla, momento en el que empiezan las dudas y el peligro. En la actualidad, el peligro de infidelidad es mayor debido a la tecnología: redes sociales, webs para solteros, webs que fomentan las relaciones extramaritales, webs para ligar, moviles, skype...

Y es que ahora aguantamos mucho menos. Hombres y mujeres nos hemos vuelto muy exigentes debido a las experiencias pasadas y por eso somos tan reticentes a ceder. Nosotras, que ya no nos casamos con el primer novio que tenemos, queremos que la otra persona no sólo colabore en las tareas del hogar sino que sea parte activa en todos los sentidos porque no se trata de hacer la compra, sino también de hacer la comida, no se trata de jugar dos horas con los críos, sino de llevarles al colegio, vestirles, acostarles, educarles. Ellos, que ya pueden estar independizados sin tener que casarse, no aguantan los reproches, las escenas melodramáticas ni que les pongan entre la espada y la pared, porque para eso prefieren estar solos sin que nadie les haga sentirse culpables cada dos por tres.

El sexo fácil también influye en este tipo de cosas, no sólo el sexo físico sino la posibilidad de encontrarlo. Ya no es sorprendente ver unos pechos desnudos ni a un hombre totalmente destapado por la web, es más, podemos encontrar artículos sobre sexo, consejos para mejorar (muchas veces basados en la propia experiencia y no desde un punto de vista del sexólogo profesional), imágenes y videos eróticos, compra on line de productos eróticos... La tecnología nos ha permitido mayor acceso a esta información, pero sólo hace falta echar un vistazo a la calle para darnos cuenta cómo ha cambiado la sociedad debido a la moda. No sólo son las adolescentes las que van enseñando más de la cuenta, mujeres adultas con escotes prominentes acaban proporcionando sexo a cambio de un poco de cariño y luego se quejan de que sólo las ven como trozos de carne. Una cosa es utilizar ciertas armas de seducción, otra cosa es que a la primera cita acabes con las piernas abiertas, que si eso es lo que buscas y lo tienes claro, estupendo, pero querer empezar una relación desde el sexo a la larga no va a funcionar. Y puesto que tanto para hombres como para mujeres el sexo llega a ser fácil, pierde novedad y el interés, es más, hay hombres que en este tema están apáticos. Eso sí, si encuentran algo que despierte su interés y les haga salir de la monotonía, no dudarán en buscarlo, más aún si es algo prohibido.


Divorcios express, rupturas después del verano, parejas que se pasan mirando el móvil mientras están juntos... el panorama la verdad es que no resulta muy alentador ¿verdad? Y sin embargo, en lo más dentro de nosotros deseamos, buscamos y anhelamos ese sueño del que tanto nos han hablado pero hay que recordar que "los sueños, sueños son".

domingo, 21 de diciembre de 2014

El arte de seducir

Tengo amigos y amigas que dicen que el amor no debería ser complicado, que si te gusta alguien y que si a esa persona también le gustas, por qué no decirlo sin más, sin rodeos ni miramientos. Y, aunque tienen parte de razón, el amor no puede ser simple porque le influyen muchos factores: ambiente, carácter, físico, química, sensaciones, emociones, pensamientos… Pero hay algo fundamental de lo que no podemos olvidarnos: La seducción. Seducir es un arte. Igual que el pintor se forma una idea de cómo será su cuadro o un escultor va moldeando a su gusto su obra, el seductor tiene que saber cómo seducir y a quién va seducir. Además, la seducción es un juego. Es un juego en el que hay que hacer el papel del seductor y del seducido, a retirarse de la partida en el momento adecuado y retomarla donde se quedó, a confundir al contrario y procurar que no nos confunda. ¿Fácil? No, no es fácil pero sí es posible aprender y, aunque no hay reglas específicas, dejo unos consejos básicos que seguro que vienen muy bien.

La actitud es muy importante, ya que afecta no sólo a nuestra forma de pensar sino a nuestra postura y a cómo nos ven los demás. Seguro que a una entrevista de trabajo no vas cabizbajo, ni desanimado ni con la certeza de que no vas a pasar el proceso de selección ¿verdad? Todo lo contrario, vas elegante, con el curriculum bien aprendido y pensando cómo convencer al entrevistador de que eres el candidato perfecto. Pues en las citas es exactamente lo mismo, tú eres el “producto” y vas a venderlo a un posible comprador, por lo tanto, tienes que saber venderte. Para ello, lo fundamental es la confianza y la seguridad. Confianza en que realmente eres lo que necesita y seguridad a la hora de expresarlo. Como mujer, piensa que eres estupenda y que puedes conseguir a quien te propongas. Ojo, no estoy diciendo que mires por encima del hombro ni vayas de divina por la vida, se trata de gustar no de parecer arrogante. Como hombre, debes demostrar que sabes lo que quieres, que no dudas ni tienes miedos, y digo demostrar, no que realmente sea así. Siempre se piensa que a las mujeres sólo nos atraen los hombres caraduras y no los buenazos, que preferimos aquellos que nos hacen sufrir más que a los que nos tratan bien desde el principio. Pues os equivocáis. El problema es que los caraduras tienen una seguridad que hace que nos fijemos en ellos, tienen desparpajo, son resueltos, convincentes y no dudan en decirte lo que quieres oír, esto hace que bajemos la guardia. Es decir, son profesionales del engaño, camaleones que se camuflan dependiendo de cómo sea la mujer a la que van conquistar. Sin embargo, los buenazos no están seguros de que vayan a gustar, no saben muy bien qué decir o qué hacer para no parecer pesados o su propio miedo hace que sean demasiado empalagosos. También suelen hacer un amplio despliegue de medios de caballerosidad que más que dejarnos sorprendidas y caer en sus brazos, nos hace sospechar y nos mantenemos alerta, algo que hace que las posibilidades de triunfo sean más escasas.

Por eso, hay que ir poco a poco, con calma y con paciencia. Dejarse llevar por los impulsos nos hace cometer errores garrafales que dan al traste con nuestros propósitos. No valen las declaraciones en las primeras citas ni mostrarse ansioso por saber cuándo os volveréis a ver. Tampoco son bien recibidos los reproches, las escenas de enfados sin venir a cuento ni las quejas por no mantener un contacto diario. El interés se va mostrando despacio porque si uno da todo desde el principio ¿qué más queda por dar? Hay que conseguir que la otra persona vaya cogiendo el gusto a estar contigo, que quiera seguir conociéndote porque le gusta lo que ve. Hoy enseñas un poco, mañana otro poco y así hasta que llega el momento ideal en el que no hace falta declararse porque sobran las palabras, las miradas lo dicen todo.

Y ya que hablamos de miradas, para seducir hay que observar. ¿Está receptivo? ¿Está a gusto? ¿Le interesa lo que digo? ¿Se aburre? ¿Le atraigo? Todo esto podemos saberlo por su comportamiento pero, sobre todo, por su postura. Si estáis sentados en una mesa, fíjate en cómo está sentado, si tiene una postura cómoda y relajada o si parece en tensión. Por ejemplo, si la persona con la que estás hablando está frente a ti, sentada de lado y con un brazo apoyado delante de la mesa cubriendo parte de cuerpo, eso es una barrera, está cerrando tu campo de visión y se protege. Los brazos cerrados significarían algo similar, es no estar dispuesto a “abrirse” al otro y recostarse en la silla es “alejarse”. Cuando su postura indique comodidad aprovecha a imitarle o fíjate si te imita, inconscientemente solemos imitar aquello que nos es grato o con lo que estamos a gusto. Hay muchos libros  sobre comunicación no verbal que pueden darte más detalles pero el mejor indicativo es la experiencia y puedes practicar esta observación en cualquier grupo de amigos.

Y si no se de él en un tiempo, ¿debo escribir? ¿Espero? Hay una norma no escrita por la que no se suele llamar o escribir el mismo día después de la cita o el día de después, esto resultaría precipitado y ansioso. En caso de que lo haga es que muestra interés pero también hay que tener en cuenta lo que se dice, un “lo he pasado genial y espero repetir, he estado muy a gusto” aunque parece que no dice mucho pero suena igual que una declaración. Lo normal es dejar unos dos o tres días después de la cita, si pasa una semana y sigue sin dar señales, ve pensando que la cosa no va a funcionar. En este caso, puedes dar el paso, eso sí, sin reproches ni preguntas de por qué no ha llamado. Puedes arriesgar y aventurarte a proponer una nueva cita pero en lugar de preguntar directamente, tantea el terreno primero. Si no contesta o te da un no por respuesta, no insistas más. La pelota ya está en su tejado y es el otro quien debe proponer si tiene interés. ¿Pasan los días y no da señales? Haz tu vida, sigue con tus planes, no esperes a que te llame para planificar y no te molestes en volver a preguntar, ya que no merece la pena escribir a quién no tiene tiempo de contestar. Sabe como localizarte, si no lo ha hecho, por algo será. Acabará llamando y puede que te proponga un plan y justo tú ya tenías los tuyos, no los deshagas, ha llegado tarde y tendrá que esperar, si quiere verte, esperará. Hay que saber decir que no, aunque tampoco constantemente porque eso cansaría, simplemente es demostrar que tu tiempo también es importante y que no pueden usarte de alfombra cuando quieran. Vamos, si te valoras, te valorará y si marcas los límites sabrá exactamente que eres un “rival” duro de ganar.


Seducir requiere tiempo, dedicación, práctica. Se cometen errores y de ellos se aprende y se vuelve a intentar. Seducir es adaptarse al otro porque no somos iguales y cada uno tenemos puntos fuertes y débiles distintos. Seducir es conocer, observar, interpretar, conquistar. Seducir no es engañar ni mentir, es resaltar tus cualidades y disminuir tus defectos, es crear y fomentar el interés del otro hasta que ese interés se mantenga por sí sólo. Por todo esto, Seducir es un arte.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Decepciones con los hombres

Hace unos días estuve cenando con varias amigas y todas llegamos a la misma conclusión: estamos decepcionadas con los hombres. Las mujeres de un rango de edades de entre los 30-40 años estamos no sólo desencantadas sino desconcertadas con la actitud de los hombres de hoy en día. Sí, y no se trata de una generalización sino que partimos de experiencias propias, tanto pasadas como recientes, y vemos como una y otra vez los hombres tienen un comportamiento que no les deja en muy buen lugar. Podríamos decir que hay excepciones, que siempre hay alguno que se salva, esos hombres buenazos que casi son tan achuchables como ositos de peluche...pero esa idea la hemos tenido que tirar por tierra porque también hemos sido víctimas de este tipo de hombres.

Lo que viene siendo habitual es un repentino cambio de actitud. Hoy eres su musa y mañana ni te habla, de pasar horas y horas hablando contigo por whatsapp a desaparecer durante varias semanas, de echar de menos vuestras citas a evitarlas. Por favor, ¿alguien me puede explicar este cambio de un día para otro? Porque puedo entender que con el tiempo las cosas cambien, las circunstancias no sean las mismas, no se tengan los mismos intereses o prioridades… pero estamos hablando de un cambio de idea ¡en un día! Así, sin más, y tú que ni te lo esperas cuando esto ocurre lo primero que piensas es en el por qué ha sucedido, qué ha pasado para que sin una explicación aparente tenga este comportamiento. ¿Lo primero que haces? Preguntarle. Craso error, siempre te va a decir que no pasa nada, lo único que puedes lograr es que te diga que son cosas suyas o que tiene muchas cosas en la cabeza. Perfecto, sí, eso me deja más tranquila y me da una explicación satisfactoria ¿verdad? Pues mira bonito, no, esto no me vale porque, evidentemente, algo pasa y no es precisamente bueno. En esta época en la que las redes sociales están en auge y que podemos comunicarnos de forma inmediata, aquel que deje de hacerlo no es porque no puede, sino porque no quiere. Hay tiempo de sobra para enviar un “buenos días” o un “hola, ¿qué tal?” porque hasta ese momento seguro que siempre lo ha habido, así que, ¿por qué ya no? Muy sencillo. Miedo.

Bueno, más que miedo, habría que decir, agobios porque parece ser que los hombres de ahora son muy sensibles con el tema del Amor, los sentimientos, las relaciones… y no sé muy bien qué les pasa pero ellos mismos se forman una película en sus cabecitas y debe ser que se les enciende esa lucecita de “echa a correr mientras puedas”. Y aunque nosotras nos rebanemos los sesos pensando que hemos hecho algo, no, no nos equivoquemos, son ellos los que se crean sus propias fantasías, muy probablemente porque o bien no tienen superada su última ruptura, que suele ser muy normal aunque no quieran reconocerlo, o bien que teman perder su libertad e independencia. Así que, hacen como el avestruz, cabeza a tierra, no quiero saber nada y desaparezco. Esto, señores, es de cobardes, porque si no se tienen las cosas claras, si se está agobiado, si no se tiene un buen día… ¿tan difícil es decirlo a la cara? A ver, puede que cueste decirlo, que sepas que a esa persona no le va a gustar lo que le digas pero la callada por respuesta no es la mejor alternativa. Es más, a mí cuando un hombre actúa de esta manera me hace desconfiar porque me planteo que ante otros problemas que puedan surgir, de mayor o menor gravedad, su reacción siempre va a ser la huida en lugar de afrontarlos. Y esto me sorprende y me desconcierta mucho más cuando lo hacen hombres a los que crees que tienen las cosas claras y parecen seguros de sí mismos.

Lo más curioso de todo esto es que justifican su huida cambiando de forma de pensar:”bueno, es que como no tenemos nada en común, para qué vamos a perder el tiempo, “como no quiero hacerle daño voy a dejar enfriar la situación”. Vamos, es buscar una simple excusa para no verse como los malos aunque son conscientes de que no lo están haciendo bien. Otra forma de excusarse es culpándote a ti o involucrarte en el problema. Frases como “yo no te prometí nada”, “hemos ido demasiado rápido”, “me estoy agobiando” suelen ser de las más usadas. A esto tengo que decir que conocer a las personas lleva su tiempo y de un día para otro sólo se ve lo superficial. Tampoco hablamos de promesas porque cuando te interesa alguien y estás cómodo con esa persona, haces las cosas porque sí, no como una obligación y es el tiempo el que va demostrando si algo funciona o no. Lo que pasa es que cuesta asumir ciertos riesgos y a veces esperamos que lo haga el otro. En este caso es el “me alejo para que la otra persona se percate” o “me porto mal con esa persona para que me deje”, algo que, por cierto, me parece penoso pero que lo he oído decir en boca de varios hombres.

Un tema peculiar y que veo que se relaciona, de alguna u otra manera, con estás huidas de los hombres es el Sexo. No sé por qué (y la verdad es que no lo entiendo) pero a veces ocurre algo que les hace cambiar su perspectiva y no te ven de la misma manera como mujer, vamos, que no te desean o dejan de hacerlo. No me refiero a que no les guste como hagas ciertas cosas sino que en el proceso pueden surgir “cosillas” que luego les hagan dudar de ellos mismos. Hablo de eyaculaciones precoces, gatillazos, roturas de preservativos, quedarse dormidos… o simplemente el hecho de saber que en la siguiente cita ocurrirá algo más que cuatro besitos en los labios y puede que no lo tengan del todo claro. Lo primero, muchos de los problemas sexuales son psicológicos, no físicos y segundo, no creo que seamos críos como para no poder tratar estos temas abiertamente, al menos con una persona que estás cogiendo confianza y que puede que ya has visto sin ropa. Quizás no es un tema de conversación para tratar en un bar con unas cervezas en la mesa, pero nosotras también tenemos nuestros propios miedos, tabúes o dificultades en el tema sexual, ¿por qué no se va a poder hablar de ello y comentar las cosas que le gustan o disgustan a uno?

Sea como sea, las mujeres cuando nos encontramos ante este tipo de situaciones pasamos por varias etapas, es el proceso que yo llamo IDI: Indignación, Decepción, Indiferencia. En el momento en el que ves que directamente te ignoran te sientes rechazada por una persona que había logrado tener tu confianza. Ese chico que creías que era simpático, educado, agradable de trato, con el que te sentías a gusto, que sabía cómo sacarte una sonrisa o los colores. Ese chico encantador que te decía lo guapa que estabas y se le notaba ansioso por besarte y que besaba bien. Resulta que es el mismo chico que te retira la palabra, que no da explicaciones y que se siente molesto si se las pides, que se agobia si le insistes y que ya no quiere verte. Te indignan las formas y que ha demostrado que no te ha valorado. Pero realmente te enfadas contigo misma por haber depositado tu confianza en alguien que no la merecía o, al menos, en haber confiado demasiado pronto dejándote llevar por sus palabras bonitas y su cara de niño bueno. Le sigue la decepción, una decepción no sólo como hombre sino como persona y puede que en algún caso como amigo. Una decepción que se generaliza a todos los hombres al darte cuenta de que al final todos acaban teniendo una actitud similar, que conozcas al hombre que conozcas lo más probable es que te acabe decepcionando igual. Y por último llegas a la indiferencia cuando deja de importarte no sólo lo ocurrido sino la persona que te lo hizo porque ¿para qué tener en tu vida a una persona que es capaz de tratarte así?

El problema es que en muchas ocasiones acaban volviendo y no sabes qué hacer. Unos escriben como si nada pasase, otros no tienen muy claro qué decir. Son momentos peligrosos porque aún estás decepcionada y puedes ser como un volcán a punto de explotar pero una nunca puede perder los papeles. Nada de reproches ni pedir explicaciones, te ha escrito ¿no? Deja que hable y saber lo que quiere. Parece que vuelve a interesarse pero cuidado con estas cosas, las segundas oportunidades son como las segundas partes de las películas, nunca fueron buenas (eso dicen). Eso sí, esto no lo sabes hasta que has dado varias segundas oportunidades y ¡oh, sorpresa! te vuelven a hacer lo mismo. Y es que el que lo hace una vez tiene posibilidades de hacerlo otra, y si lo hacen dos... no lo dudes, habrá una tercera, ¿vas a dejar que ocurra?

Imagino que muchos de los hombres que puedan leer esto no estén de acuerdo. Seguro que piensan que ellos nunca lo harían o que nunca lo han hecho, que no son así o que actuarían de otra manera. Tú, sí tú, hombre que me estás leyendo, antes de juzgar mis palabras haz un examen de conciencia y piensa si de verdad estás dispuesto a tener una relación, si de verdad tienes las ideas claras, si de verdad eres capaz de decir las cosas a la cara y no escurrir el bulto. Piensa si eres capaz de dedicar parte de tu tiempo a otra persona sin que ésta te lo pida, sino porque te apetece, si te has sentido agobiado y por qué, si tienes miedos que te cuesta reconocer. Sé sincero contigo mismo y reconoce si has superado del todo tus rupturas anteriores y si han quedado olvidados fantasmas del pasado. Piensa sí sabes asumir tus decisiones y afrontar los errores, si justificas tu conducta para no sentirte mal contigo mismo o si buscas excusas poco creíbles. Y después, me gustaría verte en una situación real y ver si realmente haces lo que piensas que harías.


En fin, no quiero ser pesimista y espero que en algún lugar haya un hombre que de verdad sea valiente como para no sólo reconocer sus errores sino que le importes lo suficiente como para que quiera quedarse de forma permanente en tu vida.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Mentiras de Mujer

Últimamente estoy muy revolucionaria, reivindicativa e indignada con comentarios o artículos que voy encontrando en la red sobre las mujeres. Esta vez toca a las supuestas mentiras que decimos las mujeres y que los hombres no se creen. Lo que me gustaría saber es quién escribe este tipo de cosas y con qué tipo de mujeres ha dado, más que nada porque podría llegar a pensar que es algo misógino o que los comentarios están llenos de rencor y con poca veracidad. Es más, es muy común que cada uno interprete (o malinterprete) lo que quiera de unas palabras o hechos según convenga y en un contexto determinado.  Bueno, desmiguemos punto por punto esas cosas que no se creen los hombres.

Celos: Parece ser que decir "no soy celosa" no es creíble, vamos que si lo dices te van a mirar mal, casi como si tuvieras un luminoso en la cara diciendo "soy peligrosa, no me creas". También se considera que en realidad no nos gusta que nuestro novio tenga amigas o se relacione con ninguna mujer y que no te hace ninguna gracia que se vaya de fiesta con los amigos. Vaya, volvemos a ver como una y otra vez la mujer se iguala a una cárcel. Pues bien, dudo mucho que a un hombre le haga gracia que salgas muy habitualmente con tus amigas, de las cuales una de ellas es la más ligona del grupo y la que siempre lia a sus amigas con alguno. Tampoco creo que le guste mucho que te pongas escotazos y minifaldas si vas a irte de fiesta y él no va a estar presente y, por supuesto, llegar a las 6 de la mañana y bastante contentilla no va a hacer que te espere con los brazos abiertos y con el desayuno preparado. Partiendo de esta base, los celos no son buenos ni pueden considerarse como una muestra de amor, sino que demuestran inseguridad y falta de confianza. Eso sí, la confianza es algo que se gana con el tiempo y, sinceramente, un chico que coquetea con todas lo va a hacer siempre y evidentemente, no sólo va a provocar celos sino que es lo que va buscando.

Controlamos todos los planes: Debe ser que somos unas egocéntricas porque sólo queremos hacer planes que nos gusten a nosotras sin que ellos puedan intervenir. ¿En serio? Si realmente me importa la persona con la que estoy, quiero hacer cosas en las que estemos cómodos los dos, que nos diviertan y podamos compartir, incluso actividades que le gusten más a él que a mi. Lo que no es bueno es entrar en la monotonía y hacer siempre lo mismo o, simplemente, no hacer nada. Hay hombres que se apalancan al sofá y les da pereza salir de casa aunque sólo sea para dar un paseo y eso no nos gusta. Así que cuando preguntamos ¿qué te apetece hacer? es para motivar al otro, saber sus gustos, lo que opina, hacer cosas nuevas... vamos, nada que ver con esa actitud marimandona en la que nos encasillan.

La nada: ¿Somos las únicas que utilizamos la palabra NADA? Los hombres recurren a su "caja de la nada" continuamente. Olvídate de saber lo que está pensando, su respuesta siempre será "En Nada". Puede que le veas serio y pienses que ha tenido un mal día, pero cuando le preguntas, te contesta que no le pasa nada y no le insistas, no te va a contestar. Si le llamas y le preguntas por lo que está haciendo, te podrá decir que nada y no sabrás cómo seguir la conversación. Y si me enfado y no te contesto pero ves que tengo cara de cabreo, evidentemente lo que espero es que sepas el motivo de lo que has hecho y no tener que explicarlo, mas que nada porque somos pareja y como tal deberías conocerme suficiente para saber qué me gusta y qué no.

Es tu decisión: El "Haz lo que quieras" o el "Tu mismo" lo decimos cuando la discusión ha llegado a un punto muerto o cuando te das cuenta de que no vale la pena seguir si no te está entendiendo ni te va a entender. Digamos que podría traducirse también por "estoy cansada de estas tonterías porque sé que no me vas a hacer caso y me vas a cabrear mucho más". También puede pasar que tu pareja sea muy cabezota y no te quede más remedio que soltar esa amenaza que, aunque no les gusta nada, ni les intimida ni a la que hacen caso. Eso sí, ¿adivináis quien se va a ir a la cama sin fiesta o a dormir en el sofá?

Las mujeres bellas: Evidentemente sabemos qué chicas son guapas y cuales son más imponentes que tú, también sabemos los gustos de nuestra pareja y somos conscientes de que se le irán los ojos detrás de una chica con un escote impresionante (bueno, ¡si es que se me van hasta a mi de envidia!). ¿Que tenga amigas atractivas? Realmente siempre va a haber una rivalidad entre mujeres pero no hasta el punto de querer que no se acerquen a él, aunque me gustaría saber qué es lo que piensan ellos cuando resulta que quedas con tus propios amigos y hablas de uno en concreto más de lo normal y que justamente sea un chico que va al gimnasio, es inteligente y, lo más peligroso, soltero y con ganas de marcha. Y otra cosa, a nosotras también se nos van los ojos detrás de chicos más sexys, atractivos e imponentes que nuestras parejas, ¿eso quiere decir que también ellos piensan en las mil maneras de que no se acerquen a nosotras?

Cuestión de tamaño: Y dale... ¡cómo no...el temita del tamaño! Pues ¿sabéis? Eso es una cosa que os acompleja más a vosotros y son los hombres los que más importancia dan al tamaño de su miembro y perdonad que os diga pero estáis muy equivocados al pensar que lo que importa es "vuestro" tamaño. Pues no, lo que importa es el tamaño que "nosotras" podemos admitir, es decir, la capacidad. De nada sirve tener un BOING 747 si el hangar para meterlo es para una avioneta o que te encuentres con un Biplano cuando tu puedes admitir mucho más. ¿Los pechos importan? Claro que sí, pero ahora los sujetadores están tan avanzados que puedes tener dos tallas más sin problemas o mejorar la forma y visión con sujetadores de diferentes modelos. Y si no, siempre queda el bisturí aunque a mi, de momento no me convence.

Usando la tecnología: Una cosa que siempre me ha molestado y que ahora es muy común, es que mientras alguien está contigo esté usando el móvil y más si es tu pareja. En esos momentos te intriga con quien estará chateando porque si le interesa más la conversación de móvil que estar contigo será porque esa otra persona es mucho más importante para él. Pero igual que a mi no me haría gracia que me cotillease mi móvil, yo tampoco lo hago, aunque ambos lo pensemos alguna vez. ¿Acaso creéis que no se da cuenta que sonríes a la pantalla del teléfono cuando escribes? Seguramente es por un cotilleo que te está contando tu amiga pero él también pensará mal, no lo dudes.

Un gran tabú, la masturbación femenina: Por desgracia, la masturbación femenina aún es un tema "oscuro". Llevamos a rastras años y años de ocultación y de despojarnos de la oportunidad del placer porque el placer sólo estaba permitido a los hombres. Es cierto que la mentalidad cada vez es más abierta en estos temas pero no deja de ser algo demasiado intimo como para ser del todo sincera. Ojala las cosas cambien y el "amor propio" tanto masculino como femenino sea visto como algo natural y normal.

No quiero que me mantengan: Bueno, de momento no soy famosa, no soy modelo ni actriz y los chicos que conozco no son futbolistas, ni cantantes ni actores. A mi me toca vivir en el mundo real no en el de las revistas del corazón, un mundo en el que tengo que levantarme a trabajar, aguantar las tensiones de la oficina, ir a la compra, cocinar, hacer la casa... y desear que llegue el fin de semana para tumbarme en el sofá o salir con mis amigas. Y los hombres con los que me relaciono no tienen unos sueldazos, sino que cobran lo justo para pagarse sus gastos como todos tenemos que hacer. ¿Qué me gustaría que me tocase la Loteria o tener un novio como Brad Pitt? Pues mira, sí, porque de sueños también se vive aunque nunca se vayan a cumplir. Y que pasa, ¿qué los hombres no fantasean con conocer a una Angelina Jolie o Scarlett Johanson? Además, que no me digan a mi que no hay hombres que les gusta ser mantenidos, porque de esos hay tanto en el famoseo como en la vida real.

¿La primera vez?: A ver, a quien haya escrito esto... ¿con quién has dado, con una quinceañera? Por tus palabras creo que el problema lo debes de tener tú (y muy grande, además)  porque telita con el tipo de mujer que te gusta o, como dices, puede que peques de ser demasiado ingenuo. Sinceramente, no he recurrido a eso de "nunca había sentido algo así por alguien", primero porque no tengo que dar explicaciones de mi pasado y segundo, hay palabras mas cortas e incluso hechos que demuestran lo que de verdad sientes por esa persona. Además, a estas alturas de la vida y con experiencia a nuestras espaldas, la mayoría ya hemos pasado por amores imposibles, decepciones amorosas y relaciones sexuales. Por cierto, sobre todo en lo último yo ya los quiero que vengan enseñados y con la lección bien aprendida de lo que tienen que hacer. Así que, si se ha pasado ya la barrera de los 30 años, creo que esa frase no sólo está obsoleta sino que es de todo menos bonita y está fuera de lugar.

Dos caras: Vaya, así que de chicas encantadoras pasamos a seres perversos en unos meses. ¿me puedes especificar cuantos? Ni todos somos buenos buenísimos ni malos malísimos y como es normal cada uno tiene su genio que puede manifestarse de muchas formas (mal humor, gritos, silencio...). A ver si es que ahora resulta que los hombres nunca se enfadan ni sacan al ogro que llevan dentro para luego volver a su estado  natural. En ese caso, todos seriamos seres abominables, intratables y horrorosos ¿no?

Chica fácil: ¿Qué catalogas como "chica fácil? En este punto volvemos a tener esa visión negativa de una mujer que tiene sexo sin tapujos. Nuestro concepto de "chica fácil" dista mucho del que pueda tener un hombre y es que una puede tener sexo habitualmente pero la cuestión mas importante es el cómo lo consigue y, sobre todo, ni TODO vale ni TODOS valen. Es decir, no vas a llevarme al huerto cuando a ti te apetezca sino cuando yo también quiera y no me van a valer palabritas bonitas que se lleva el viento. Y tú, ¿eres un "chico fácil"?

Para ser sincera, creo que quien haya escrito esto ha tenido una reciente decepción y tiene un concepto bastante pésimo de la mujer, algo que no es ni normal ni sano. Muchas veces caemos en la generalización, bien por resentimientos o por experiencias pasadas, pero hay que ser conscientes de que las cosas siempre tienen una doble lectura y que podemos estar dando una interpretación equivocada. Un consejo, no hay mujer ni hombre perfectos pero si uno los mira bien sabrá sacar de ellos lo bueno y aceptar sus defectos porque ante todo, somos humanos.

Dejo el link del artículo del que hablo para que podáis juzgar por vosotros mismos:

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sofa VS Cita

El próximo fin de semana tengo una cita y no sé qué ponerme. Es un chico que he conocido por internet, hablamos mucho y hace unos días me propuso quedar para conocernos y no lo dudé. La verdad es que estoy algo nerviosa pero sobre todo intrigada por cómo será en persona porque, aunque nos hemos visto por foto, realmente no puedo saber si será simpático, hablador, tímido… hasta que  nos conozcamos. Al menos es de los que sí tienen interés en tener una cita porque, por lo visto, hay hombres que prefieren un fin de semana de sofá, manta y película que quedar con una mujer, al menos eso es lo que aseguran en la revista masculina GQ. En uno de sus artículos, afirman (y están de acuerdo…claro) que el hombre del siglo XXI de unos 30 años de edad (vamos, entre los 30-40 diría yo) prefiere quedarse un viernes en casita, con su mando a distancia, su pijama de hace 15 años con agujeros, sus zapatillas de andar por casa viendo la televisión que acicalarse para una cita, es más, en su titular apostillan que el sofá y la película es mucho mejor que acostarse con alguien. Después de leer el artículo me quedo con cara de sorpresa y me pregunto… ¿esto va en serio? Ummm, no estamos en el día de los Santos Inocentes ¿no? O yo vivo en otro mundo o tengo la sensación de que los hombres han perdido fuelle, motivación y ganas. De acuerdo que en la época de nuestros padres y abuelos las cosas eran muy distintas, el concepto de la mujer era bastante sencillo (ama de casa y se acabó) y se aguantaba todo, quizás demasiado. No voy a entrar en el debate de las diferencias socio culturales de dos épocas, sólo puedo asegurar que los hombres de antaño tenían mucha más hombría de la que hoy en día muestran las nuevas generaciones. Y siguiendo con el tema de artículo, desmenuzaré punto por punto todo aquello que dicen que es tan fabuloso.

Comodidad: Según parece, el pijama gana a todo lo que pueda suceder porque todo se puede hacer en pijama mientras que arreglarse para una cita exige ponerse los llamados “calzoncillos de triunfar”. Pues bien, para nosotras tampoco es cómodo llevar tacones para que el culo nos haga más respingón, llevar un vestido lo suficientemente aparente para llamar su atención o pasarme más de una hora peinándome y maquillándome para estar atractiva. Hacemos esto por dos cosas: 1) porque si nos ponemos guapas nos sentiremos guapas y 2) porque queremos gustar y una imagen vale más que mil palabras. Evidentemente, también hay que mencionar que depilarse es un rollo, un hombre puede que se afeite a diario pero nosotras nos depilamos prácticamente enteras y ¿sabes? Eso no es cómodo precisamente. Hacerse las cejas tampoco y mucho menos usar “lencería de triunfar”, es decir, tangas y sujetadores de lazos y encajes que serán preciosos a la vista pero pican o molestan. ¡Ah! Llevar un hilito de tela que separa mis dos nalgas… pues no es lo que yo consideraría como el sumun de la comodidad ¿eh? Porque a mí también me gustaría poder llevar unas bragas de color carne o estar con mi pijama de ositos, con una coleta mal hecha y despeinada y con la cara lavada.

Tiempo: Supuestamente se gasta mucho tiempo y esfuerzo hasta llegar al objetivo de tener sexo, ya que se tienen expectativas muy altas, mientras que con la mantita y peli el tiempo invertido es escaso. Queridos amigos, ¿nunca habéis pensado que has perdido dos horas de vida en una película mala? Pues igual que una cita te puede salir rana, una película puede generar unas altas expectativas y luego ser el mayor bodrio de la historia. Además, si tu tiempo vale, el mío también, y probablemente en mi casa, mientras intento no enfundarme en unas medias sin que se rompan, yo también esté perdiendo el tiempo si es que me parece insulso, aburrido o baboso. Y por supuesto, si en la cama no se porta como debería, no cumple, me deja a medias o no da la talla, también estaré perdiendo el tiempo porque entonces, ¿para qué me he depilado y puesto mi tanga maravilloso si se pone a roncar a los 5 minutos?

Ahorro: Salir supone un gasto se mire por donde se mire, salgas con amigos, con tu familia o para una cita. Antaño se llevaba eso de invitar a la chica, algo que ahora está cada vez más en desuso, pero pague quien pague a mí también me supone un gasto: gasto perfume, gasto maquillaje, gasto los zapatos para ocasiones especiales, gasto tiempo (ya lo hemos mencionado) y gasto dinero, no sólo por desplazarme sino por las cosas que tengo que comprar o reponer cuando se gasten.

Nervios: A nosotras también nos entran los nervios. No engolamos la voz, como dice el artículo, pero no dejamos de pensar en la reacción que tendrá al vernos, los temas de conversación a tratar, no meter la pata, si caeremos bien o si le gustaremos. Según el artículo, una película aleja de la mundanidad y del aburrimiento. Vaya, no sabía yo que conocer a personas de sexo opuesto era algo mundano en las que las conversaciones sean artificiales y se consideren conversaciones de ascensor. Tampoco sabía que se pudiera catalogar aburrido conocer a alguien y no es que sea aburrido, es que la persona puede que no esté en sintonía con nosotros. He tenido citas en las que no he estado a gusto, una de ellas porque no hablaba nada y se producían silencios embarazosos, otra porque se hacía el gracioso hasta el punto de quedar ridículo y alguna otra porque sólo hablaba de sí mismo. Y todo eso sólo se ve in situ, no quedándome en casita por miedo a aburrirme. Cuando conoces a alguien y sientes que todo va fluido, lo que siempre se conoce como “hay química”, no hay lugar al aburrimiento, es más, se te pasan las horas volando sin darte cuenta e incluso te aguantas las ganas de ir al baño por no cortar la conversación. Así que, si no estás a gusto en la cita, no es por culpa de la otra persona, simplemente no conectáis y sólo lo descubrirás si tienes esa cita. ¡Ah! Un inciso, ya que hemos hablado antes de expectativas y sexo, hay veces que el sexo puede ser aburrido con un hombre que se cree que es un fiera en la cama o que lo está haciendo estupendamente, mientras que miras el reloj cuando no se da cuenta o finges un orgasmo para que se quite de encima.

Día D: Por lo visto, el artículo nos hace creer que un hombre después de la primera noche se plantea aspectos tan vitales como hacía dónde irá esto, si tiene que volver a llamar, que no está preparado para una relación… y la mejor frase que pongo literal “¡Pensé que me quedaba una semana de vida!”. Por partes. ¿Crees que por tener sexo una noche eso te convierte en alguien especial? No cielo, te equivocas. Hoy en día aún hay mujeres que ven el sexo como algo muy intimo, como algo que supone una unión, sin embargo, gracias a la liberación sexual de la mujer, para nosotras una noche loca es eso, una noche loca. Puede que te apetezca repetir pero eso no implica que nos queramos casar con nuestro amante o que ya consideremos que somos pareja, porque para eso, hace falta mucho más que unas horas retozando. De lo que aún no he salido del shock es lo de la “semana de vida”, ¿de verdad se tiene ese pensamiento de que una relación es una cárcel? Pues si un hombre va con esa mentalidad, va de pena, porque una relación no tiene que verse como algo que suponga una obligación o una pérdida de libertad, una relación se escoge libremente y se mantiene porque uno lo quiere y lo sano es poder mantener una vida independiente además de la conjunta con la pareja. Por tanto, avivar esa mentalidad de mujer=cárcel lo único que genera es perpetuar un concepto negativo que no debería de existir.


De todo lo dicho parece que estoy en contra del plan “sofá+manta+peli” y ni mucho menos. Lo cierto es que es un buen plan sobre todo en esos días fríos y lluviosos de invierno y si además tienes compañía, mejor que mejor. En lo que no coincido es en la comparación SOFÁ VS CITAS, si todos nos decantásemos por lo primero la vida sería un poco insulta y aburrida y casi pareceríamos ermitaños en lugar de seres sociables. En fin, yo estaré pensando durante estos días qué haremos, donde me llevará y si saldrá bien la primera cita…¡qué nervios!