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domingo, 31 de enero de 2016

Mujeres experimentadas

Muchos hombres opinan que las mujeres somos rebuscadas, malpensadas y frías. Consideran que somos inaguantables cuando nos ponemos a la defensiva o que acabamos echando en cara muchos reproches del pasado. Pues bien, aunque sí que es cierto que a veces nos pasamos un poco cuando nos enfadamos con nuestras parejas/maridos, y hombres en general, lo principal es buscar la raíz del problema: ELLOS. Sí, ellos mismos son los que han provocado que acabemos siendo tan “especiales”. Evidentemente, cualquier hombre que lea esto o al que se lo diga, no sólo lo negará sino que me dirá que eso mismo confirma esa teoría masculina, puesto que también se suelen quejar de que siempre les echamos la culpa de todo.

Cuando eres una adolescente, crees en los cuentos de hadas, en el Amor a primera vista y en el Amor Verdadero. En esa época, somos más inocentes y mucho más vulnerables ya que tenemos un total desconocimiento de las relaciones Hombre/Mujer tanto en el plano físico como en el emocional. Que a los 16-18 años un chico te pida salir es fantástico y todo lo que ello conlleva: los arrumacos a la salida de clase, las notitas amorosas, las salidas nocturnas, las nuevas experiencias… Pero la cosa cambia cuando empieza a hacerte menos caso, menos llamadas, le ves que tontea con otras o se acaba en ruptura. Esto es sólo una experiencia de las tantas que pueden surgir y es justo por eso, por la experiencia, por la que cuando pasamos la barrera de los 30 años nos cuesta mucho más encontrar una pareja estable, por el mero hecho de que estamos más “maleadas”.

He tenido citas en las que me han halagado hasta el extremo, que me han prometido escapadas fabulosas, que se me han declarado abiertamente o que estaban ansiosos por conocerme o volver a verme. De estas ocasiones, los que consiguieron sexo, acabaron desapareciendo y los que, por diversas circunstancias, no lo obtuvieron también desaparecieron. Es decir, se aprende a no creer en palabras bonitas a la primera de cambio y a desconfiar de aquellos que se exceden tanto en elogios como en promesas que sabes que nunca se van a cumplir. También se aprende a huir de los que sólo hablan de sí mismos o de aquellos que derivan cualquier conversación al plano sexual. Está bien tratar abiertamente el tema del sexo pero cuando es una constante, está claro hacia donde se dirige esa cita y si no es lo que buscas, no merece la pena perder el tiempo.  Si evitamos a los “aguilillas”, los que “nunca se atreven” corren la misma suerte porque es más que probable que en una relación con ellos tengas que llevar la iniciativa la mayor parte del tiempo (por no decir siempre), y es que lo que al final importa son los hechos.

Los hechos son los que demuestran todo de una persona, tanto para lo bueno como para lo malo y son el indicativo perfecto para saber si a alguien le importas o no. Me han llegado a decir que soy “controladora de tiempos” a la hora de contestar mensajes por Whatsapp o llamadas de teléfono. Pues bien, teniendo en cuenta que si me tardan en contestar, incluso hasta tres días, que no esperen que cuando lo hagan esté ansiosa por escribirles o llamarles. Su acción demuestra el poco interés que tienen en mí, por tanto, no voy a perder tiempo (aunque sean unos minutos) en ellos. No aguanto eso de que dejen las conversaciones a medias y que cuando lo haces tú te lo echen en cara o te digan el típico “claro, es que te has olvidado de mí”, puedo entender que haya momentos en los que no se pueda contestar pero ¿Qué se olviden? , no, por ahí no paso. Una vez escuché la siguiente frase “no pierdas el tiempo en escribir a quien no tiene tiempo de contestar” y es una gran verdad que se aprende con la experiencia.

Otro hecho muy significativo: dar plantón. Se te queda una cara de idiota cuando ves que pasa el tiempo y sigues esperando sin que aparezca tu cita. Crees que se ha retrasado por el transporte y das unos 15 minutos de margen para intentar localizarle. Lo haces y o bien no te contesta o si lo hace te suelta una excusa que suena a mentira por todos los lados por donde lo quieras mirar. Eso demuestra una cobardía y una falta de educación sin igual y ¿qué pasa? Pues que aprendes la lección y te cuidas muy mucho de con quién vas a quedar, cómo, cuándo y dónde. Tengo por norma que sean ellos los que me lo propongan y si no se molestan en confirmar la cita, doy por sentado que es un “No” y no insisto para buscar una confirmación. Puede sonar un poco a tópico eso de que mejor sean ellos los que lleven la iniciativa, pero lo hago por dos cuestiones. La primera, si una mujer toma la iniciativa en la mayor parte de los casos, los hombres se amedrentan, no entiendo muy bien por qué pero es así (repito, mayoría de los casos, no todos). La segunda, si son ellos los que manifiestan interés no sólo en quedar sino en confirmar la cita e incluso se prestan a irte a buscar donde te encuentres, me aseguro de que sí van a aparecer. Otra cosa de la que se olvidan muchos hombres es de los detalles. Tener o no ciertos detalles (no sólo me refiero a materiales) dice mucho de la persona y de su implicación en la relación que tengáis.


Decir lo que piensas o sientes al poco tiempo de conocer a alguien es todo un error en el mundo de las conquistas. Cuando dices un “me gustaría volver a verte”, “quiero seguir conociéndote”, “te he echado de menos”… tienes que tener en cuenta a quien se lo vas a decir y si habrá reciprocidad en sus palabras y hechos. Principalmente porque te estás descubriendo, estás abriendo una puerta a los sentimientos y le demuestras que te importa bastante más que para unas cuantas citas esporádicas. Como en el juego de las cartas, para ganar hay que apostar y jugar, a veces se pierde y a veces se gana, pero antes tienes que haber observado a tu adversario, calcular qué cartas puede tener, qué actitud tiene… En el caso de las relaciones es lo mismo, no puedes apostar a ciegas, primero hay que observar y tantear el terreno antes de tirarse a la piscina. Y para conseguir esto, hay que haber perdido muchas veces y ganado en otras, dándote una visión de lo que conviene o no según las circunstancias y, lo más importante, según como sea tu carácter y tu forma de actuar. Lógicamente llega un punto en el que hay que poner las cartas sobre la mesa y saber a qué juega cada jugador y eso suele darse con el tiempo, la cercanía y, nuevamente, los hechos.

Se suele pensar que las mujeres lo tenemos más fácil que los hombres a la hora de ligar porque si queremos ligar, ligamos. Cualquiera que piense eso dudo mucho que sea mujer. Lo que sí es cierto es que acabamos escogiendo nosotras y no ellos, pero eso no significa que sea sencillo porque he recibido “Noes” como respuesta en bastantes ocasiones. Esto también forma parte del aprendizaje, el aceptar el rechazo. La primera vez duele, ¡vaya si duele! No sé a vosotras pero a mí me pasó en mi época de instituto al enamorarme de alguien que no me correspondía. Pero suele impactar más en la época adulta, cuando ya eres más consciente de las cosas y te planteas de una forma más seria el por qué de ese rechazo.

Y cuando tienes éxito y llegas a intimar… ¡la de batacazos que te llevas con el tema sexual! De los que tardan menos de 3 minutos en terminar y se olvidan de que existes, pasando por los que se duermen, los que aprietan demasiado fuerte, los que no hacen orales bajo ningún concepto pero sí quieren que se los hagas, hasta los que no ponen ningún entusiasmo, los que parecen que no terminan nunca, los que pasan de preliminares, los que no quieren usar protección porque les aprieta… Vamos, que hay de todo. Y aquí lo que aprendes es a descubrir las reacciones de tu cuerpo y a saber lo que te gusta y lo que no, pero, sobre todo, a disfrutar del sexo. “La primera vez” no es que se diga que sea la mejor de todas y durante la adolescencia, con la explosión hormonal, se va descubriendo mucho, sí, pero sin los matices que se adquieren a partir de la madurez cuando todo ese conocimiento se unifica y ramifica en más conocimiento a través de más experiencias desde una perspectiva más sensitiva y enfocada al placer no únicamente a la investigación.

Por este motivo, por la experiencia, una mujer madura puede hacerse la inocente sin serlo, la que no sabe nada pero sabiendo, la que no se entera de nada pero enterándose de todo, la que hace la vista gorda pero que lo ve todo, la que sabe reconocer una mentira aunque aparente que se la cree, la que se hace la olvidadiza sin olvidar nada… Y esto es muy peligroso


lunes, 15 de junio de 2015

IDEAS DE MODA: ENTRE VESTIDOS BLANCOS



 
Seguro que te gusta verte guapa y muchas veces no sabes qué ponerte aunque tienes el armario lleno. O puede que estés preparando tu boda y no estés muy convencida de qué vestidos se llevan en la temporada o simplemente te gusta estar al día de las últimas tendencias de moda. En Entre Vestidos Blancos vas a encontrar eso y mucho más. Tienes





Ideas para Bautizos: http://entrevestidosblancos.com/bautizos/

Vestidos ibicencos: http://entrevestidosblancos.com/ibiza/

Moda para el próximo otoño:http://entrevestidosblancos.com/otono-invierno-mexico/

Vestidos de Reinas: http://entrevestidosblancos.com/suecia-boda-real/ 

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Tradiciones: http://entrevestidosblancos.com/san-antonio-la-chulapa/


Seguro que quedarás enganchada a los post diarios de la web, ¡yo lo estoy!



sábado, 22 de noviembre de 2014

Mentiras de Mujer

Últimamente estoy muy revolucionaria, reivindicativa e indignada con comentarios o artículos que voy encontrando en la red sobre las mujeres. Esta vez toca a las supuestas mentiras que decimos las mujeres y que los hombres no se creen. Lo que me gustaría saber es quién escribe este tipo de cosas y con qué tipo de mujeres ha dado, más que nada porque podría llegar a pensar que es algo misógino o que los comentarios están llenos de rencor y con poca veracidad. Es más, es muy común que cada uno interprete (o malinterprete) lo que quiera de unas palabras o hechos según convenga y en un contexto determinado.  Bueno, desmiguemos punto por punto esas cosas que no se creen los hombres.

Celos: Parece ser que decir "no soy celosa" no es creíble, vamos que si lo dices te van a mirar mal, casi como si tuvieras un luminoso en la cara diciendo "soy peligrosa, no me creas". También se considera que en realidad no nos gusta que nuestro novio tenga amigas o se relacione con ninguna mujer y que no te hace ninguna gracia que se vaya de fiesta con los amigos. Vaya, volvemos a ver como una y otra vez la mujer se iguala a una cárcel. Pues bien, dudo mucho que a un hombre le haga gracia que salgas muy habitualmente con tus amigas, de las cuales una de ellas es la más ligona del grupo y la que siempre lia a sus amigas con alguno. Tampoco creo que le guste mucho que te pongas escotazos y minifaldas si vas a irte de fiesta y él no va a estar presente y, por supuesto, llegar a las 6 de la mañana y bastante contentilla no va a hacer que te espere con los brazos abiertos y con el desayuno preparado. Partiendo de esta base, los celos no son buenos ni pueden considerarse como una muestra de amor, sino que demuestran inseguridad y falta de confianza. Eso sí, la confianza es algo que se gana con el tiempo y, sinceramente, un chico que coquetea con todas lo va a hacer siempre y evidentemente, no sólo va a provocar celos sino que es lo que va buscando.

Controlamos todos los planes: Debe ser que somos unas egocéntricas porque sólo queremos hacer planes que nos gusten a nosotras sin que ellos puedan intervenir. ¿En serio? Si realmente me importa la persona con la que estoy, quiero hacer cosas en las que estemos cómodos los dos, que nos diviertan y podamos compartir, incluso actividades que le gusten más a él que a mi. Lo que no es bueno es entrar en la monotonía y hacer siempre lo mismo o, simplemente, no hacer nada. Hay hombres que se apalancan al sofá y les da pereza salir de casa aunque sólo sea para dar un paseo y eso no nos gusta. Así que cuando preguntamos ¿qué te apetece hacer? es para motivar al otro, saber sus gustos, lo que opina, hacer cosas nuevas... vamos, nada que ver con esa actitud marimandona en la que nos encasillan.

La nada: ¿Somos las únicas que utilizamos la palabra NADA? Los hombres recurren a su "caja de la nada" continuamente. Olvídate de saber lo que está pensando, su respuesta siempre será "En Nada". Puede que le veas serio y pienses que ha tenido un mal día, pero cuando le preguntas, te contesta que no le pasa nada y no le insistas, no te va a contestar. Si le llamas y le preguntas por lo que está haciendo, te podrá decir que nada y no sabrás cómo seguir la conversación. Y si me enfado y no te contesto pero ves que tengo cara de cabreo, evidentemente lo que espero es que sepas el motivo de lo que has hecho y no tener que explicarlo, mas que nada porque somos pareja y como tal deberías conocerme suficiente para saber qué me gusta y qué no.

Es tu decisión: El "Haz lo que quieras" o el "Tu mismo" lo decimos cuando la discusión ha llegado a un punto muerto o cuando te das cuenta de que no vale la pena seguir si no te está entendiendo ni te va a entender. Digamos que podría traducirse también por "estoy cansada de estas tonterías porque sé que no me vas a hacer caso y me vas a cabrear mucho más". También puede pasar que tu pareja sea muy cabezota y no te quede más remedio que soltar esa amenaza que, aunque no les gusta nada, ni les intimida ni a la que hacen caso. Eso sí, ¿adivináis quien se va a ir a la cama sin fiesta o a dormir en el sofá?

Las mujeres bellas: Evidentemente sabemos qué chicas son guapas y cuales son más imponentes que tú, también sabemos los gustos de nuestra pareja y somos conscientes de que se le irán los ojos detrás de una chica con un escote impresionante (bueno, ¡si es que se me van hasta a mi de envidia!). ¿Que tenga amigas atractivas? Realmente siempre va a haber una rivalidad entre mujeres pero no hasta el punto de querer que no se acerquen a él, aunque me gustaría saber qué es lo que piensan ellos cuando resulta que quedas con tus propios amigos y hablas de uno en concreto más de lo normal y que justamente sea un chico que va al gimnasio, es inteligente y, lo más peligroso, soltero y con ganas de marcha. Y otra cosa, a nosotras también se nos van los ojos detrás de chicos más sexys, atractivos e imponentes que nuestras parejas, ¿eso quiere decir que también ellos piensan en las mil maneras de que no se acerquen a nosotras?

Cuestión de tamaño: Y dale... ¡cómo no...el temita del tamaño! Pues ¿sabéis? Eso es una cosa que os acompleja más a vosotros y son los hombres los que más importancia dan al tamaño de su miembro y perdonad que os diga pero estáis muy equivocados al pensar que lo que importa es "vuestro" tamaño. Pues no, lo que importa es el tamaño que "nosotras" podemos admitir, es decir, la capacidad. De nada sirve tener un BOING 747 si el hangar para meterlo es para una avioneta o que te encuentres con un Biplano cuando tu puedes admitir mucho más. ¿Los pechos importan? Claro que sí, pero ahora los sujetadores están tan avanzados que puedes tener dos tallas más sin problemas o mejorar la forma y visión con sujetadores de diferentes modelos. Y si no, siempre queda el bisturí aunque a mi, de momento no me convence.

Usando la tecnología: Una cosa que siempre me ha molestado y que ahora es muy común, es que mientras alguien está contigo esté usando el móvil y más si es tu pareja. En esos momentos te intriga con quien estará chateando porque si le interesa más la conversación de móvil que estar contigo será porque esa otra persona es mucho más importante para él. Pero igual que a mi no me haría gracia que me cotillease mi móvil, yo tampoco lo hago, aunque ambos lo pensemos alguna vez. ¿Acaso creéis que no se da cuenta que sonríes a la pantalla del teléfono cuando escribes? Seguramente es por un cotilleo que te está contando tu amiga pero él también pensará mal, no lo dudes.

Un gran tabú, la masturbación femenina: Por desgracia, la masturbación femenina aún es un tema "oscuro". Llevamos a rastras años y años de ocultación y de despojarnos de la oportunidad del placer porque el placer sólo estaba permitido a los hombres. Es cierto que la mentalidad cada vez es más abierta en estos temas pero no deja de ser algo demasiado intimo como para ser del todo sincera. Ojala las cosas cambien y el "amor propio" tanto masculino como femenino sea visto como algo natural y normal.

No quiero que me mantengan: Bueno, de momento no soy famosa, no soy modelo ni actriz y los chicos que conozco no son futbolistas, ni cantantes ni actores. A mi me toca vivir en el mundo real no en el de las revistas del corazón, un mundo en el que tengo que levantarme a trabajar, aguantar las tensiones de la oficina, ir a la compra, cocinar, hacer la casa... y desear que llegue el fin de semana para tumbarme en el sofá o salir con mis amigas. Y los hombres con los que me relaciono no tienen unos sueldazos, sino que cobran lo justo para pagarse sus gastos como todos tenemos que hacer. ¿Qué me gustaría que me tocase la Loteria o tener un novio como Brad Pitt? Pues mira, sí, porque de sueños también se vive aunque nunca se vayan a cumplir. Y que pasa, ¿qué los hombres no fantasean con conocer a una Angelina Jolie o Scarlett Johanson? Además, que no me digan a mi que no hay hombres que les gusta ser mantenidos, porque de esos hay tanto en el famoseo como en la vida real.

¿La primera vez?: A ver, a quien haya escrito esto... ¿con quién has dado, con una quinceañera? Por tus palabras creo que el problema lo debes de tener tú (y muy grande, además)  porque telita con el tipo de mujer que te gusta o, como dices, puede que peques de ser demasiado ingenuo. Sinceramente, no he recurrido a eso de "nunca había sentido algo así por alguien", primero porque no tengo que dar explicaciones de mi pasado y segundo, hay palabras mas cortas e incluso hechos que demuestran lo que de verdad sientes por esa persona. Además, a estas alturas de la vida y con experiencia a nuestras espaldas, la mayoría ya hemos pasado por amores imposibles, decepciones amorosas y relaciones sexuales. Por cierto, sobre todo en lo último yo ya los quiero que vengan enseñados y con la lección bien aprendida de lo que tienen que hacer. Así que, si se ha pasado ya la barrera de los 30 años, creo que esa frase no sólo está obsoleta sino que es de todo menos bonita y está fuera de lugar.

Dos caras: Vaya, así que de chicas encantadoras pasamos a seres perversos en unos meses. ¿me puedes especificar cuantos? Ni todos somos buenos buenísimos ni malos malísimos y como es normal cada uno tiene su genio que puede manifestarse de muchas formas (mal humor, gritos, silencio...). A ver si es que ahora resulta que los hombres nunca se enfadan ni sacan al ogro que llevan dentro para luego volver a su estado  natural. En ese caso, todos seriamos seres abominables, intratables y horrorosos ¿no?

Chica fácil: ¿Qué catalogas como "chica fácil? En este punto volvemos a tener esa visión negativa de una mujer que tiene sexo sin tapujos. Nuestro concepto de "chica fácil" dista mucho del que pueda tener un hombre y es que una puede tener sexo habitualmente pero la cuestión mas importante es el cómo lo consigue y, sobre todo, ni TODO vale ni TODOS valen. Es decir, no vas a llevarme al huerto cuando a ti te apetezca sino cuando yo también quiera y no me van a valer palabritas bonitas que se lleva el viento. Y tú, ¿eres un "chico fácil"?

Para ser sincera, creo que quien haya escrito esto ha tenido una reciente decepción y tiene un concepto bastante pésimo de la mujer, algo que no es ni normal ni sano. Muchas veces caemos en la generalización, bien por resentimientos o por experiencias pasadas, pero hay que ser conscientes de que las cosas siempre tienen una doble lectura y que podemos estar dando una interpretación equivocada. Un consejo, no hay mujer ni hombre perfectos pero si uno los mira bien sabrá sacar de ellos lo bueno y aceptar sus defectos porque ante todo, somos humanos.

Dejo el link del artículo del que hablo para que podáis juzgar por vosotros mismos:

jueves, 1 de agosto de 2013

Pasotismo en estado puro

Ayer me escribió mi amiga Graciela desde México, debido a la diferencia horaria es complicado coincidir por Skype. En su mensaje me ponía al día de sus cosas y entre ellas me comentaba su relación con su chico. Una de sus frases me resultó muy familiar: “Mi novio no me hace caso ¿qué puedo hacer?”. Sí, parece que esta sensación se produce más a menudo de lo que parece y en cualquier lugar del mundo porque estamos viviendo una etapa de ¡dejadez masculina! Bueno, podríamos llamarlo también individualismo o lo que es lo mismo MPSMC (Me preocupo sólo de mis cosas)

El MPSMC puede deberse a múltiples factores, algunos de ellos inevitables como ocurre con el trabajo. Los hombres viven por y para el trabajo, más aún en el momento tan crítico que estamos viviendo prácticamente a nivel mundial. Y es que los hombres se pasan media vida trabajando porque cuando salen del trabajo ¿qué hacen?, pues trabajar desde casa. Incluso hay profesiones que exigen disponibilidad los fines de semana, así que, no es extraño que acudan un domingo a la oficina o tengan que pasarse el fin de semana completo resolviendo cuestiones laborales. Como consecuencia, no les queda mucho  tiempo para disfrutar y el poco tiempo que tienen prefieren dedicarlo a descansar o a hacer cosas que no pueden hacer cuando trabajan. Ante este panorama, sus respectivas parejas se ven relegadas a un segundo plano y, como es de esperar, se enfadan  ¿cómo luchar ante esto? Chicas, es extremadamente difícil intentar que dejen sus responsabilidades laborales por nosotras porque si en una balanza ponemos a su jefe y a su novia, por desgracia el jefe sale ganando.  Lo curioso de todo es que la mujer se enfrenta a la vida laboral de una forma totalmente distinta, no sé si será por nuestra actitud, nuestras cualidades o simplemente que somos más polivalentes. El caso es que nos da tiempo a todo: hacer la compra, ir a recoger a los niños, quedar con amigas… Y si tenemos pareja ¡vaya si sacamos tiempo! Vamos, hacemos malabares para conseguirlo a pesar del cansancio y esfuerzo que pueda suponer.

Sus aficiones componen  otra de las grandes categorías del "Me preocupo sólo de mis cosas" y sus aficiones son eso, suyas, no para compartir, bueno, no para compartir contigo que eres su novia pero si con sus amigos que, debido a su trabajo, no puede ver tanto como quisiera. ¿A tu novio le gusta pintar, tocar el piano, leer, escribir, arreglar cosas, esquiar? Sea lo que sea,  hará todo lo posible por sacar tiempo para dedicarse a aquello que le gusta porque no sólo disfruta haciéndolo sino que se desestresa. Y una misma se pregunta: “¿Y yo no sirvo? ¿Por qué no me incluye en sus cosas? ¿No le gusto? ¿No quiere pasar tiempo conmigo?”. Y estas preguntas traen como consecuencia desánimo y el no saber cómo hacer para que esa persona que te importa te preste un mínimo de atención. En cambio, nosotras queremos que participen en nuestras actividades de ocio, de hecho, buscamos cosas nuevas para poder hacer juntos simplemente porque queremos estar con ellos, aprovechar nuestro tiempo libre para estar con ellos, ¿eso es malo? Cierto es que hay cosas que nos gusta hacer por nuestra cuenta o con amigas o quedarnos solas  pero si es cierto que si algo nos gusta tenemos ganas de compartirlo y si es con alguien que quieres, mejor que mejor.

Amigos y Familia también entran dentro de sus prioridades.  El poco tiempo libre del que disponen los hombres que trabajan tanto es para disfrutar de sus amigos y su familia. En este lote se encuentran los cumpleaños, comidas o cenas, viajes planificados… ¿Y tú dónde entras en su tiempo libre? Pues sólo en los pequeños espacios entre medias, es decir, media hora para un café o una hora antes de ir a otro sitio, vamos, pequeños huecos que te hacen sentir como que sólo te ofrece el tiempo que le sobra y no porque realmente le interese pasar su tiempo contigo.

Como mención aparte tenemos  el “Hago lo que me da la gana” y el “Simplemente despistado”. El primero está claro, digas lo que digas y hagas lo que hagas va a dar lo mismo, él se interesa de lo suyo y poco más y si en algún momento entras en sus planes es porque le conviene. Penoso ¿no? Que tu pareja sólo te incluya por interés en lugar de por amor dice mucho de él. Puede ser por cualquier cosa: dinero, trabajo, ocio… el objetivo es aprovecharse del momento sin que eso suponga mucho coste (o esfuerzo) para él, esto vulgarmente se llamaría ser un caradura pero como le quieres pues se lo consientes.  Con el segundo caso no sabes muy bien cómo actuar, no lo hace a propósito pero… molesta, así que intentas una táctica inicial de preaviso que, muy probablemente, no funciona. El siguiente planteamiento es enfadarse pero no puedes o te dura poco porque sabes que él es así, ¡si ni siquiera se acuerda de los cumpleaños! Y por último, está el grupo “mixto” que es el que reúne todo lo mencionado, es decir, trabaja mucho, se centra en sus aficiones, su familia y amigos suponen una prioridad, no cuenta contigo y es despistado. En este caso podemos afirmar que habrá muchas "mujeres al borde de un ataque de nervios".

En cualquier caso y sea por el motivo que sea, cuando tienes la sensación de que tu pareja no tiene interés en ti o te ignora te sientes mal, bueno, mal no, fatal. Te sientes un cero a la izquierda en su mundo ¿Os habéis sentido alguna vez así? Yo sí, y es triste porque es cuando te entran las dudas, la incertidumbre e, incluso, llega a afectar a tu autoestima. Te planteas si es eso lo que quieres o si debes dar una oportunidad, ¿qué hacer? La verdad es que ni yo misma lo sé, aunque si me gustaría poder decir “Estoy aquí ¿eh? Y yo también tengo mis cosas pero te dedico tiempo porque me importas”, aunque no estoy segura de que esa frase provocase el efecto deseado, pues sería algo momentáneo y él diría algo así como “sí, cariño, lo sé, son las circunstancias, ya sabes… de verdad que me importas y ya verás como no vuelve a pasar”, pero pasa. ¿Solución? Inicialmente paciencia, aunque muchas veces llegas al límite y te queda muy poco para explotar.

jueves, 27 de junio de 2013

Cosas que nunca se acaban

Es curioso, pero cuando necesitas algo no lo tienes y justo cuando no lo necesitas, te sobra. El papel higiénico es un buen ejemplo, en el momento más inoportuno se acaba el rollo de papel y no tienes otro a mano, buscas en los cajones o armarios del mueble que tienes cerca y nada. Sin embargo, cuando necesitas espacio para guardar otras cosas de aseo como el secador, las compresas o el neceser de viaje ¿qué es lo primero que encuentras? Rollos de papel higiénico apilados a un lado y que ocupan más de la mitad de la balda y no puedes guardar muchas más cosas. Sin embargo, hay productos que no se agotan nunca como es el caso del cacao labial, a día de hoy no he conseguido terminar uno. En la nieve, de viaje, en la playa, en la montaña... da lo mismo, dos años después sigues teniendo el mismo cacao labial. Cuando era pequeña me compraron el LIPOSAN rosa, y yo tan feliz porque como daba algo de color, imaginaba que era mi pintalabios y así pensaba que era más mayor. Esa misma barra de cacao rosa para los labios, aparecía prácticamente intacta unos 7 años después, cuando ya tenía la edad de usar labiales de mujer que me dejaban los labios incluso más rojos. Otra característica peculiar de este producto es su indestructibilidad, es decir, no se rompe, ni la tapa ni la propia barra. Toda mujer que use carmín, sabe que con el uso las barras de labios, se deforman o se parten, los cacaos labiales siempre están de una misma pieza y aunque haga mucho calor, no se deshacen. Una pena que los pintalabios no los hagan del mismo material.
 
¿Alguna de vosotras ha terminado algún pintauñas? Yo he de confesar que he sido incapaz, siempre se queda algo en la base y aunque vuelques el frasquito o enrosques y desenrosques el pincel varias veces, va a seguir allí hasta que ya sea del todo imposible pintarte todas las uñas. Parece como si hubieran diseñado el pincel para que nunca puedas utilizar el pintauñas de forma completa y así obligarte a comprar otro. También es cierto que suelen secarse, y eso ocurre en el momento en el que te has decidido a arreglarte las uñas. Coges el pincel y el líquido, además de estar espeso, forma un pequeño y fino hilo de pintauñas según lo vas sacando y alejando del botecito. Una leyenda urbana aconseja introducir la laca de uñas en el congelador para que quede mejor, yo lo he probado y el resultado es todo lo contrario. Algo similar sucede con los frascos de colonia, es imposible terminarlo porque nunca puedes utilizar ese "culin" que queda, el suficiente para oler bien y tirar el frasco de una vez, pero no, no hay manera, así que, más vale tirar el frasco para que no ocupe más espacio.
 
Y seguimos con más cosméticos: las sombras de ojos. Tengo más de cinco estuches de sobras, unas son claras, otras son mates, otras con brillos. En unos predominan los tonos marrones mientras que otro es específico para crear looks ahumados con tonos grises o negros. No he terminado ninguna de ellas, de hecho, hay algunas sombras que están intactactas, bien porque las uso menos o porque no las utilizo nada. En las más frecuentes se forma un pequeño círculo en el centro ya que es por donde más pasas el pincel pero aún así, pueden pasar meses y sigues teniendo sobra de ese color en el reborde. ¿Cuando se acaban? Justo cuando, por accidente, se te cae el estuche al suelo y todas las sobras se salen de su sitio y se deshacen en pedacitos. Lo malo de esto es que siempre se rompen las que más usas, es decir, esa con el círculo en el centro es la primera que se desintegra en el proceso de la caída, por tanto, no te queda más remedio que comprar otra con ese mismo color y con ello, un nuevo estuche de sombras.  Otros productos de belleza inacabables son las cremas de manos, pies y solares. Un porcentaje mínimo de mujeres consigue terminar un bote de crema de manos, y eso que son manejables para llevarlos en el bolso. En el caso de las cremas para pies y solares solo las usamos en verano así que al final pueden durar más de un año.
 
Cambiamos radicalmente y nos centramos en el material escolar. Cuadernos y ceras de colores, las que conocíamos en mi época como Plastidecor. De mis años de colegio, instituto y estudios superiores, no he logrado escribir hasta la última página de un cuaderno de anillas cuadriculado, es más, no sé por qué entre medias de los temas se quedaron hojas en blanco, si después del tema 5 vas a empezar con el tema 6, ¿qué sentido tiene tres páginas sueltas entre medias de ambos temas? Ninguno, aunque con 16 años, esos espacios en blanco más las hojas del final del cuaderno las usábamos para hacer garabatos durante la clase de Filosofía y escribir el nombre del chico que te gustaba en todos los sitios posibles, ¡hasta en las esquinas! El típico "I love you" acompañado de algún dibujo de un corazón, tu nombre y el suyo dentro de un corazón, la primera letra de tu nombre y del suyo unidas por el signo "x", en plan "E x S", pero sobre todo, escribíamos muchas frases relacionadas con el amor o el desamor "sin ti se me va el aire", "verte me da la vida", "me duele olvidarte", era en ese momento cuando te quedabas sin hojas para escribir sobre la asignatura en cuestión y necesitabas comprar otro cuaderno que, por supuesto, nunca terminabas. En el caso de los Plastidecor eran genuinos, lo mejor de lo mejor, no he visto algo semejante... ¡les sacabas punta y no tenían fin! No como los lápices que llegaba un momento que eran inservibles o los rotuladores que se secaban o los bolígrafos, que no se sabe muy bien por qué tenían tinta pero no podías escribir. ¡Se me olvidaban las gomas de borrar! Podías romperlas o incluso morderlas pero nunca te comprabas más de una goma por curso, ya que cuando finalizaban las clases, aún la tenías prácticamente entera, únicamente los bordes algo sucios pero seguía siendo útil.
 
Por el contrario, hay muchas más cosas que duran mucho menos. Por ejemplo, las baterías de los móviles, ahora los móviles son tan modernos y hacen tantas cosas que necesitas cargarlos a diario, al igual que las baterías de los ordenadores portátiles que sin red pueden duran unas horas, con suerte y si es nuevo pero con el uso al final no llega ni a la hora. También hay productos que desaparecen muy rápido como las toallitas desmaquilladoras o los discos de algodón, el acondicionador del pelo que siempre se termina antes que el champú, la pasta de dientes o las tiritas en verano por culpa de las rozaduras constantes de las sandalias. En la cocina siempre nos falta algo: aceite, huevos o patatas son los habituales, café y leche cuando se te olvida incluirlos en la lista de la compra, y el jabón de la lavadora justo cuando se te junta un montón de ropa sucia.

Anda que si esto mismo se pudiera decir de las relaciones ¡sería fantástico! Poder conocer a alguien y pronosticar el tiempo que va a durar vuestra amistad o amor. Por ejemplo, esa gran amiga que un buen día te deja en la estacada, sería de gran ayuda pronosticar su juego sucio y así evitas perder tiempo y poner la confianza en quien no lo merece. ¿Y con los hombres? Conocer a un hombre y saber que lo vuestro solo durará una semana, dos años o justo es el hombre de tu vida. ¡La de desengaños que nos evitaríamos! Pero esto es una mera fantasía muy lejos de la realidad, bueno, más bien una quimera, así que de momento voy a ver si saco partido a ese pintauñas rojo que aún no he terminado.