Mostrando entradas con la etiqueta desamor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desamor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Hombre Llorón

Ya sabemos que hay muchos tipos de hombres, de algunos ya he hablado y soy consciente de que es casi imposible abarcar a todos los que puedan existir, no sólo porque las características puedan ser infinitas sino porque un mismo hombre puede pertenecer a varias clasificaciones, por lo que tendríamos que hablar de clasificaciones intermedias y, por lo tanto, nunca acabaríamos. No obstante, hoy quiero hablar de los hombres tristes o mejor dicho, los “Hombres Llorones”.

El “Hombre Llorón” es aquel que sólo habla de su triste vida y lo mal que lo ha pasado, (de ahí el apodo), y sobre todo, no deja de hablar de lo mal que le han tratado las mujeres. ¿No os habéis encontrado ninguno así? Pues suerte tenéis si no os habéis topado con un individuo de estas características. Yo he dado con unos cuantos y, sinceramente, agotan, pero la que sí ha tenido más encontronazos con este tipo de hombre es mi amiga Susana, gracias a ella y a sus confidencias escribo este artículo, es decir, está basado en sucesos reales, aunque a veces parezca difícil de creer.

En este hombre, las quejas son continuas, tanto que sólo hablan de sí mismos y su penosa vida sentimental. Parece ser que se piensan que dando pena conseguirán conquistar a alguna mujer, una mujer buena que les quiera y que no les haga daño. Resumiendo, van de victimas. Sus frases más comunes suelen ser: “no encuentro una mujer que me sepa valorar”, “no atraigo a las chicas” entre otras muchas del mismo estilo. Al conocerles intentas animarles diciéndoles que seguro que no es así, que tendrán cosas buenas, que no todas las mujeres son de esa manera o que con el tiempo conocerán a alguien especial que les corresponda. Lo malo es que confunden amabilidad con interés y ya piensan que eres la mujer de su vida y en ese momento empiezas a arrepentirte de ser cortés con la gente y escuchar las penas de los demás.

Actualmente las redes sociales y páginas de contactos están en auge para conocer gente, ligar o tener sexo sin compromiso, según lo que se vaya buscando, y en estas webs se esconden muchos “Hombres Llorones” camuflados de chicos normales. ¿Cómo saber si el chico que te acaba de saludar a través de una de estas páginas es de este tipo de hombres? Aquí dejo algunas pistas: suelen enseñar poco en la foto de perfil, principalmente fotos de la cara o de lejos o que no tengan que ver con ellos, como dibujos, animales, paisajes... Suelen utilizar frases profundas del tipo “lo que importa es lo de dentro” y en el apartado específico para que hablen de ellos, escriben textos enormes en donde explican que son maravillosos y enumeran lo que no quieren de una mujer y lo que esperan de ellas, eso sí, no se cortan a la hora de pedir ya que quieren una mujer elegante, guapa, inteligente, femenina, buena compañera, con inquietudes y que "no sean ni chonis ni princesas o taradas que no hayan superado relaciones anteriores" (está frase es literal). Vamos, que lo quieren todo, una mujer perfecta, casi una venus, una diosa mas bien. Yo me pregunto, ¿para qué un texto tan largo? ¿No pueden resumir? Yo también me he topado con perfiles similares y, personalmente, no les presto atención porque me canso de leer y, claro está, cuando veo una descripción en la que seguramente no encajo, ni me molesto porque no, no soy perfecta, ni yo ni ninguna mujer pero de sueños también se vive ¿no?  Lógicamente, no todos los perfiles que te encuentres con estas características indican que sean así, pero al menos ya estás alerta para desenmascararle poco a poco en la conversación, algo que será fácil porque empezarán a hablarte de sus experiencias negativas con las mujeres. ¡Ah! Seguro que te dirán que se van a borrar de la web porque ninguna chica les habla o que sólo se burlan de ellos pero pasa el tiempo y siguen ahí buscando el amor de su vida.

Dos anécdotas quisiera mencionar de mi amiga Susana que me ha dado su consentimiento para plasmarlas por escrito. En una un chico que en un principio parecía majo acabo contándole  una cita que tuvo en la cual, la chica con la que había quedado se llevó también a unas amigas y que se pasaron la tarde riéndose de él. La verdad es que cuando he quedado con un chico, no se me ocurre llevarme a mis amigas de teloneras ya que nunca se sabe lo que puede ocurrir, ¿y si el muchacho te gusta tanto que quieres algo más en esa primera cita? ¿Miedo a que sea un psicópata? Pues quedas en un lugar céntrico y concurrido y solucionado. No obstante, pensar que todo el mundo (en este caso las chicas) se ríe de él me parece exagerado ¿no creéis? La segunda anécdota fue en vivo y en directo. El chico se empeño en ir al cine en la primera cita y como él se ofreció a invitarla a tomar algo, ella tomo la decisión de comprar las entradas del cine. La velada fue torciéndose con los comentarios que hacía sobre las mujeres, estaba enfadado con todas las mujeres del mundo, le detalló sus malas experiencias, lo mal que le habían tratado y que hasta se habían reido de él muchas veces. (Como veis, esto se repite a menudo). No hablaron de otros temas ni siquiera le preguntó sobre ella, no, todo era él, él y él y su vida llena de tristezas y sinsabores. Con este estupendo panorama, dan ganas de marcharse ¿no? Eso mismo pensó Susana pero ya había pagado las entradas así que, aguantó como pudo y fue al cine. El remate fue que el muchacho debía ser un pelín tacaño y lo único a lo que invitó fue a una cocacola, así que, mi amiga no se cortó y a la salida del cine le dijo que tenían que hacer cuentas, que todo lo pagaban a medias, algo que le pillo por sorpresa por la cara que puso. Ahí terminó todo porque Susana se fue y no volvieron a hablar. Imagino que a partir de entonces ella ha pasado a formar parte de esas mujeres malas que tanto daño le han hecho.

El “Hombre Llorón” únicamente se centra en la culpabilidad de las mujeres, eluden toda responsabilidad y sólo hablan de sí mismos. Eso les hace ser egocéntricos, en tanto que no prestan atención a los demás, y cobardes, ya que no sólo no saben asumir sus errores sino que tampoco quieren afrontar sus miedos. Todos nos equivocamos e intentamos aprender de los errores, ellos parece que son más listos que los demás y nunca se equivocan, ¿no se dan cuenta de que eso es un fallo? Cierto que hay mujeres que se portan mal con los hombres pero si en la vida de estos Hombres Llorones han pasado muchas mujeres así, ¿no será que ellos tienen algo que ver? Si constantemente te fijas en la persona equivocada, tienes que hacértelo mirar porque la culpa de la mala elección es tuya. Una vez asimilada parte de la culpabilidad, habrá que averiguar que haces para que te ocurra lo mismo una y otra vez ¿no crees? Pues esto es lo que deberían saber estos hombres, que caen en la misma piedra miles de veces porque ellos mismos quieren no porque otros les pongan la piedra delante. Sin embargo, no aprenden y siguen llorando.

Sea como fuere, estos hombres no se dan cuenta que la técnica de la pena funciona poco o mas bien nada. Todos tenemos momentos en los que estamos más decaídos o desanimados pero no como una constante. Así mismo, no creo que resulte agradable estar al lado de una persona que siempre se queja de todos y de todo, que vive anclado en el pasado y no para de ver el lado negativo de las cosas. Prefiero a alguien optimista para quien los sucesos no tan buenos sean una forma de aprendizaje y lo transforme en un empuje para alcanzar sus objetivos. Prefiero a alguien que disfrute conmigo y de mí sin necesidad de que me cuente al detalle cada infortunio amoroso. Prefiero a alguien que tenga los pies en la tierra y su ideal de mujer esté dentro del mundo real, sin buscar quimeras o super mujeres que sólo se encuentran en los comics. Prefiero a alguien que sepa hablar de más cosas que de sí mismo y que sepa ver que yo también puedo tener un mal día y necesitar palabras de apoyo en lugar de frases llenas de quejas. Por eso los “Hombres Llorones” no tienen éxito, porque sus lágrimas les ocultan la realidad, porque sus lagrimas no les dejan ver el sol. 


domingo, 19 de octubre de 2014

Necesito espacio. Necesito tiempo

Tener tiempo para uno mismo es fundamental, poder estar solo para pensar, leer con tranquilidad, correr, relajarse... es nuestro espacio vital y a veces sentimos que nos están invadiendo ese espacio o, simplemente, una situación nos tensiona tanto que necesitamos aislarnos de los demás. En estos momentos siempre aparece la frase "necesito espacio" o "necesito tiempo" que, aunque tienen ciertas similitudes, pueden tener un significado diferente según el contexto.

Quien dice esas palabras se encuentra saturado por las circunstancias del momento o por una situación concreta: casa, familia, trabajo, salud, pareja, pérdida de un ser querido, dinero... Surgen los agobios y el apoyo de familia y amigos en lugar de hacerte bien, te provocan todo lo contrario, estás de mal humor y te dan arrebatos con las personas que menos se lo merecen. Esto sucede bastante en las parejas, cuando uno de los dos entra en ese estado y empieza a aislarse. ¿Qué ocurre? Pues que la otra parte se preocupa, como es lógico, y pregunta pero las preguntas llevan a un mayor aislamiento y, por tanto, a una mayor preocupación. A mí me ha sucedido en alguna de mis relaciones y llega un punto en el que piensas que es por ti y haces conjeturas sin sentido. Lo más probable es que no tengas nada que ver, pero como no lo sabes y no te lo cuenta te pones en lo peor y un día te dice "necesito espacio" o "necesito tiempo para pensar". A ver, a ver... alto ahí... ¿Espacio? ¿Acaso te estoy molestando? ¿Pensar? Pensar en qué... En que no soy la mejor alternativa, que quieres tomarte un tiempo de "descanso" para hacer lo que te apetezca, desmelarte y vivir una segunda juventud de fiesta y ligoteo.

Aquí es donde se aprecian distintos matices. Un "necesito espacio" es eso, "falta de espacio", es decir, estoy bien contigo pero me siento invadido en ese pequeño hueco personal. Cuando te piden "un tiempo" es que el otro no tiene las cosas claras y, precisamente no suele ser para bien, ya que, si realmente quiere estar contigo, no dudaría y la duda es lo que deja claro que es un "No". ¿Cómo tomarse esto? Pues mal, te lo tomas muy mal porque para ti es un ataque en toda regla, lo llevas al plano personal y emocional y las reacciones pueden ser muy diversas. De ataques de rabia a quedarte paralizada, de recriminaciones y rencores a no saber qué decir y, aunque no lo parezca, muchas veces son estas reacciones las que pueden hacer cambiar las cosas o precipitar el punto y final.

¿Qué hacer si te lo dicen? En cuanto al espacio, dárselo. Deja que viva su vida a su gusto, que decida por sí mismo, que se sienta libre. No hagas como mi amiga Raquel, su chico le pidió espacio y al final ella le saturaba a mensajes de ¿Estás mejor? ¿Nos vemos aunque sea un rato? ¿Necesitas algo? Evidentemente, lo dejaron. Así que, si te piden espacio, déjale tranquilo, no es que desaparezcáis el uno de la vida del otro, simplemente, sin agobios. Si te eligió como pareja, deja que te vuelva a elegir porque realmente lo desea no porque se sienta obligado, si le interesas no querrá perderte y poco a poco deseará estar más contigo. Puede que esté en un mal momento o que tenga muchas cosas en la cabeza y por eso necesite su espacio, pero si quiere estar contigo, te lo demostrará. Como mujer, he de decir que no es nada fácil ser paciente y aceptar su petición. Primero porque ya das por perdido todo y en un intento de arreglar las cosas, intentas demostrar que mereces la pena (generalmente agobiándole) y provocas lo contrario, lejanía. Tú no tienes que demostrarle nada, él ya lo ha tenido que ver. Segundo porque le quieres y no quieres perderle, el mero hecho de ver que se aleja te da la inseguridad de que pueda encontrar a otra y le pierdas del todo. Tercero, porque te preocupas por él y si él se siente mal a ti también te afecta. Intentas consolarle, ayudarle, te ofreces para escucharle pero una cosa que nos diferencia a hombres y mujeres es que ellos se guardan mucho las emociones y hablar sobre ello les incomoda, puede que eso les haga sentir débiles o inseguros, quien sabe, pero cuanto más le incites a hablar, más se refugiará en él mismo. Si en alguna ocasión quiere hablar, lo hará por sí solo. Y cuarto, porque solemos ser muy impacientes y queremos resolver las cosas ya para no dilatarlas en el tiempo. Y en esto también nos diferenciamos de ellos, porque nosotras hasta que no lo aclaramos no queda zanjado el tema y "rumiamos" el problema día sí y día también, sin embargo para ellos el tiempo les hace que se vayan olvidando del problema y no le dan más importancia, es decir, desconectan.

En el "necesito tiempo", las cosas se hacen más difíciles todavía. Como he dicho, pedir tiempo es porque hay algún tipo de duda, motivada por cualquier cosa, pero duda al fin y al cabo. Cuando amas, no dudas, lo sientes, hay algo que te dice que es un "sí" muy claro. Es justo cuando no amas cuando surgen esas dudas, bien por miedos, bien porque no ves que sea el momento adecuado para tomar esa decisión. Pedir o que te pidan tiempo es un alejamiento permanente, sólo que se camufla para intentar hacer menos daño al otro o para que no suene tan tajante. "Seguiremos en contacto", "iré de vez en cuando a verte", "quizás cuando las cosas cambien..." Frases esperanzadoras que no llevan a ningún sitio, es más, nos confunden y hacen que el otro mantenga una pequeña ilusión de que va a ser así. Si pedimos tiempo, seamos honestos con nosotros mismos y con el otro, no engañemos ni pintemos de color de rosa algo que se ha vuelto gris. Es complicado hablar claramente pero al menos no hay medias tintas ni cosas sin decir. Si te piden tiempo, no inventes fantasías ni te esfuerces por cambiar de opinión al otro, la decisión está tomada y de poco vale que esperes, hay que ser realistas y dejar que sea el tiempo el que haga el resto.


Tanto si das como si pides espacio/tiempo, piensa un poco en el otro, no pienses que tú eres el centro del universo y que te sientes agobiado o mal por lo sucedido. Seguramente la otra persona no lo vaya a pasar bien y aunque es complicado a veces tener empatía, sobre todo cuando nos toca a nosotros de lleno, al menos tener un poco de tacto y comprensión, no soltar las cosas a bocajarro ni estar todo el día reprochando, e intentar ser justos y no culpabilizar al otro de todo lo ocurrido porque estas cosas siempre son de dos. 

domingo, 9 de febrero de 2014

Amores difíciles (aunque no imposibles)

El amor no es fácil, no. Cualquiera que haya tenido o tenga una relación sabe que además de los buenos momentos también se pasan pequeños baches que unas veces son salvables y otras se empiezan a hacer tan grandes que es muy complicado superarlos. El amor requiere paciencia, comprensión, respeto y sobre todo, mimarlo pero ¿con eso basta? No, porque hay relaciones que se complican (o que complicamos nosotros mimos) y aunque no son totalmente imposibles, se crean arenas movedizas que desequilibran a la pareja y sólo el esfuerzo y el tiempo dirán si seguirá en pie esa unión.

Primera dificultad para una pareja: La distancia. Entendamos "Distancia" en todo su concepto, tanto en el tiempo como en el espacio. Vivir en lugares diferentes o la falta de tiempo pueden deteriorar poco a poco la relación si no se mantiene el interés. Una amiga mía conoció a un chico por internet, él vivía en Alemania y ella en España. Hablaban mucho por internet, se llamaban e incluso hacían viajes para verse pero esos viajes fueron espaciándose en el tiempo, él no escribía tanto y ella perdió la ilusión y no llegaron al año. Pero... no todo tiene que ser así. Mi primo Fernando lo dejó todo para irse a vivir con la que ahora es su mujer.

El amor en la oficina, ¿imposible? no, ¿difícil? Garantizado. Tiene el morbo de ocultarlo a los ojos de los demás pero siempre hay alguien que sospecha y será el tema de conversaciones en secreto hasta que por fin sale a la luz. Si es tu compañero, pasareis mucho tiempo juntos, incluso desayunareis juntos y volveréis a casa a la vez pero cuidaros mucho de no caer en que todo vuestro mundo se centre en el trabajo. Si estás ligando con el jefe algunos pensarán que eres una interesada o que se ve como una aventura, más aún si está casado. 

Una relación con un hombre casado suele tener bastantes pegas, principalmente por la presión social. Familia y amigos rechazarán ese tipo de comportamiento, lo verán como ilícito e incluso puede que tú misma acabes teniendo dudas o conflictos morales. Otra opción complicada es enamorarse de un hombre separado y con hijos pequeños. Todos tenemos derecho a una segunda oportunidad sin embargo, un separado ya viene maleado, aguantará menos y, según los casos, aún puede estar resentido. Los hijos son su vida y su centro de atención, tendrás que aprender a adaptarte para formar parte de su mundo más personal.

Un gran dilema que puede presentarse: enamorarse de un amigo. ¿Y si no me ve igual que yo y sólo quiere una amistad? ¿Y si dejamos de hablar? ¿Y si lo intentamos y luego no funciona? Seguramente es la persona que mejor te conoce, con quien estás a gusto y puedes ser tu misma pero los miedos nos echan para atrás y necesitamos del empujón de algún amigo común y declararnos. También puede ocurrir que acabes saliendo con un amigo de tu mejor amiga. Le pedirás consejo a tu amiga, le contarás tus penas y no sabrá qué decir para no dejar mal al otro y te enfadarás con ella si está más de su parte o si dice algo que no te gusta. No tiene por qué romperse la amistad pero a veces ocurre... y es una pena. Y si la vida es complicada de por sí, a nosotros nos gusta complicarla aún más, y nos enamorarnos del novio de otra, incluso de una amiga o una hermana. Te invaden los remordimientos, que van en aumento si ves que en él se despierta el interés hacia ti.

¿Las profesiones determinan el amor? No, pero sí influyen. Bomberos, policías, militares, cuerpos de seguridad, pilotos... son profesiones de un elevado nivel de riesgo y con ellos es estar en vilo de forma permanente. Además, turnos de muchas horas o incluso que les destinen lejos (en el caso de los militares) es algo que puede tambalear la relación. A esto se añade que a algunos de los sectores mencionados les persigue la fama de mujeriegos que no les favorece en absoluto, sin embargo, sólo es necesario que dejen sus torsos duros al descubierto y hagan un calendario y tendrán a muchas féminas interesadas.

El amor no entiende de edades, sin embargo, otra vez los perjuicios sociales aparecen para poner algunas trabas en el camino. Aunque aún hay ciertas críticas ante una relación de una mujer joven con un hombre más mayor, se rechaza más que una mujer mayor pueda estar con un hombre joven. En el primer caso, se tacha a la jovencita de aprovechada e interesada, probablemente en muchos casos así sea (conocemos bastantes casos del mundo de los famosos) pero no siempre es así. En el segundo caso, se ve a la mujer mayor como aprovechada, vulgar, necesitada, que no ha aceptado su edad... siempre tiene que demostrar que puede estar a la altura del joven, recurriendo en la mayoría de los casos a la cirugía estética (también hemos visto muchos casos en famosos).

El amor es bonito, pero no es fácil. Hay que cuidarlo, mantenerlo y mimarlo. Huir de la monotonía y del egoísmo y no escuchar los malos consejos de personas que no quieren vernos felices. No, no es un camino fácil, nadie dijo que lo fuera. Nadie nos cuenta la probables discusiones de Blancanieves, La Bella Durmiente o Cenicienta con sus príncipes, porque el "vivieron felices" deja fuera la convivencia diaria, los días malos del trabajo, las reuniones familiares a los que no se quiere ir, el cansancio, el proceso de embarazo y parto, el cuidado de los niños y la casa... es decir, la vida real. En el Amor lo importante es ponerle ganas y luchar por aquello que importa.

jueves, 1 de agosto de 2013

Pasotismo en estado puro

Ayer me escribió mi amiga Graciela desde México, debido a la diferencia horaria es complicado coincidir por Skype. En su mensaje me ponía al día de sus cosas y entre ellas me comentaba su relación con su chico. Una de sus frases me resultó muy familiar: “Mi novio no me hace caso ¿qué puedo hacer?”. Sí, parece que esta sensación se produce más a menudo de lo que parece y en cualquier lugar del mundo porque estamos viviendo una etapa de ¡dejadez masculina! Bueno, podríamos llamarlo también individualismo o lo que es lo mismo MPSMC (Me preocupo sólo de mis cosas)

El MPSMC puede deberse a múltiples factores, algunos de ellos inevitables como ocurre con el trabajo. Los hombres viven por y para el trabajo, más aún en el momento tan crítico que estamos viviendo prácticamente a nivel mundial. Y es que los hombres se pasan media vida trabajando porque cuando salen del trabajo ¿qué hacen?, pues trabajar desde casa. Incluso hay profesiones que exigen disponibilidad los fines de semana, así que, no es extraño que acudan un domingo a la oficina o tengan que pasarse el fin de semana completo resolviendo cuestiones laborales. Como consecuencia, no les queda mucho  tiempo para disfrutar y el poco tiempo que tienen prefieren dedicarlo a descansar o a hacer cosas que no pueden hacer cuando trabajan. Ante este panorama, sus respectivas parejas se ven relegadas a un segundo plano y, como es de esperar, se enfadan  ¿cómo luchar ante esto? Chicas, es extremadamente difícil intentar que dejen sus responsabilidades laborales por nosotras porque si en una balanza ponemos a su jefe y a su novia, por desgracia el jefe sale ganando.  Lo curioso de todo es que la mujer se enfrenta a la vida laboral de una forma totalmente distinta, no sé si será por nuestra actitud, nuestras cualidades o simplemente que somos más polivalentes. El caso es que nos da tiempo a todo: hacer la compra, ir a recoger a los niños, quedar con amigas… Y si tenemos pareja ¡vaya si sacamos tiempo! Vamos, hacemos malabares para conseguirlo a pesar del cansancio y esfuerzo que pueda suponer.

Sus aficiones componen  otra de las grandes categorías del "Me preocupo sólo de mis cosas" y sus aficiones son eso, suyas, no para compartir, bueno, no para compartir contigo que eres su novia pero si con sus amigos que, debido a su trabajo, no puede ver tanto como quisiera. ¿A tu novio le gusta pintar, tocar el piano, leer, escribir, arreglar cosas, esquiar? Sea lo que sea,  hará todo lo posible por sacar tiempo para dedicarse a aquello que le gusta porque no sólo disfruta haciéndolo sino que se desestresa. Y una misma se pregunta: “¿Y yo no sirvo? ¿Por qué no me incluye en sus cosas? ¿No le gusto? ¿No quiere pasar tiempo conmigo?”. Y estas preguntas traen como consecuencia desánimo y el no saber cómo hacer para que esa persona que te importa te preste un mínimo de atención. En cambio, nosotras queremos que participen en nuestras actividades de ocio, de hecho, buscamos cosas nuevas para poder hacer juntos simplemente porque queremos estar con ellos, aprovechar nuestro tiempo libre para estar con ellos, ¿eso es malo? Cierto es que hay cosas que nos gusta hacer por nuestra cuenta o con amigas o quedarnos solas  pero si es cierto que si algo nos gusta tenemos ganas de compartirlo y si es con alguien que quieres, mejor que mejor.

Amigos y Familia también entran dentro de sus prioridades.  El poco tiempo libre del que disponen los hombres que trabajan tanto es para disfrutar de sus amigos y su familia. En este lote se encuentran los cumpleaños, comidas o cenas, viajes planificados… ¿Y tú dónde entras en su tiempo libre? Pues sólo en los pequeños espacios entre medias, es decir, media hora para un café o una hora antes de ir a otro sitio, vamos, pequeños huecos que te hacen sentir como que sólo te ofrece el tiempo que le sobra y no porque realmente le interese pasar su tiempo contigo.

Como mención aparte tenemos  el “Hago lo que me da la gana” y el “Simplemente despistado”. El primero está claro, digas lo que digas y hagas lo que hagas va a dar lo mismo, él se interesa de lo suyo y poco más y si en algún momento entras en sus planes es porque le conviene. Penoso ¿no? Que tu pareja sólo te incluya por interés en lugar de por amor dice mucho de él. Puede ser por cualquier cosa: dinero, trabajo, ocio… el objetivo es aprovecharse del momento sin que eso suponga mucho coste (o esfuerzo) para él, esto vulgarmente se llamaría ser un caradura pero como le quieres pues se lo consientes.  Con el segundo caso no sabes muy bien cómo actuar, no lo hace a propósito pero… molesta, así que intentas una táctica inicial de preaviso que, muy probablemente, no funciona. El siguiente planteamiento es enfadarse pero no puedes o te dura poco porque sabes que él es así, ¡si ni siquiera se acuerda de los cumpleaños! Y por último, está el grupo “mixto” que es el que reúne todo lo mencionado, es decir, trabaja mucho, se centra en sus aficiones, su familia y amigos suponen una prioridad, no cuenta contigo y es despistado. En este caso podemos afirmar que habrá muchas "mujeres al borde de un ataque de nervios".

En cualquier caso y sea por el motivo que sea, cuando tienes la sensación de que tu pareja no tiene interés en ti o te ignora te sientes mal, bueno, mal no, fatal. Te sientes un cero a la izquierda en su mundo ¿Os habéis sentido alguna vez así? Yo sí, y es triste porque es cuando te entran las dudas, la incertidumbre e, incluso, llega a afectar a tu autoestima. Te planteas si es eso lo que quieres o si debes dar una oportunidad, ¿qué hacer? La verdad es que ni yo misma lo sé, aunque si me gustaría poder decir “Estoy aquí ¿eh? Y yo también tengo mis cosas pero te dedico tiempo porque me importas”, aunque no estoy segura de que esa frase provocase el efecto deseado, pues sería algo momentáneo y él diría algo así como “sí, cariño, lo sé, son las circunstancias, ya sabes… de verdad que me importas y ya verás como no vuelve a pasar”, pero pasa. ¿Solución? Inicialmente paciencia, aunque muchas veces llegas al límite y te queda muy poco para explotar.